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CARTA A LOS COMPAÑEROS FRENTEAMPLISTAS

CARTA

A LOS COMPAÑEROS FRENTEAMPLISTAS

(DISCULPEN LA EXTENSION Y EL DESORDEN, ES UN TEMA QUE DUELE Y MUCHO)

por Jorge Daniel Díaz

Queridos compañeros frenteamplistas:
Siempre saco mal las cuentas. Pero creo que este año cumplí 31 años en el ejercicio de este maravilloso oficio de charlatán de radio. Una tarea a la que solo ustedes, mis compinches, mis compañeros de comunicación, dieron sentido. Algunos, increíblemente, desde que di mis primeros pasos junto a Gloria Levy allá en el 80. Me han hecho el aguante durante todo este tiempo y aún cuento con la fortuna de ser parte de sus vidas.
Quienes me han escuchado, al menos alguna vez, saben que nunca jugué el rol de periodista “objetivo”. Siempre me jugué, nunca fui neutral. Entendí, entiendo, que cuando uno está frente al micrófono, lo hace con una escala de valores, con una ideología, con dudas y certezas, que sería deshonesto ocultarles. Ustedes saben quien soy, como pienso, conocen de mis contradicciones, creo ser transparente con ustedes. Pueden estar de acuerdo conmigo, pueden discrepar, pero saben quien soy. Y me sigue pareciendo un acto de honestidad no ocultarlo o disimularlo.
Tampoco jugué el rol de periodista “independiente”, ropaje con el cual muchas veces se revisten medios y funcionarios de los mismos, ocultando su accionar y pensamiento de derecha, bajo un manto de “profesionalismo”. Soy un hombre de izquierda, lo fui, lo seguiré siendo. Pero no respondo a ningún sector de la izquierda, no traslado “línea” de partido alguno. A duras penas, comparto con ustedes mi “línea”, tan llena de contradicciones.
Opino, me juego, en el acierto y en el error.
No voy a relatar aquí los bemoles que esta actitud me ha generado (despidos, fuertes discusiones con directores de medios, puertas cerradas, etc.). Fue y es mi opción, y me hago cargo de sus consecuencias en el terreno laboral.
Fui, desde que tengo uso de “razón política”, frenteamplista. Primero, en la adolescencia, intuitivamente. Me reconocía en el recién nacido Frente Amplio, sin demasiados fundamentos teóricos. Allí vino la dictadura y ese proceso fue reafirmando una identidad, aún clandestinamente.
Luego la experiencia de la resistencia desde la 30 con el querido petizo Araujo (Germán), con quien tantas veces charlamos, discutimos, compartimos “secretos” de vida, esos que solo que comparten con amigos. Y política, mucha política en esas charlas. Fue Germán quien me instó a ocupar un lugar en una lista, por única vez en mi vida. Fue a la salida de la dictadura, en la 10001, con la condición que le puse: que ni por un “milagro del señor” yo resultara electo en algo. Qué mi nombre figurara como suplente del último candidato a lo que fuera. Se trataba de cubrir un lugar, que legítimamente le habría correspondido a compañeros proscriptos en aquel entonces.
Tampoco les oculté nunca, que siempre voté al Partido Comunista. No por ser comunista (me queda grande!), sino porque mi forma de ver el país y el mundo siempre la vi reflejada en esa colectividad. Pero nunca fui trasmisor de su línea. Trabajando en la 30, ya definitivamente del PCU, muchas veces me enfrenté (fraternalmente y, a veces, no tanto) a su dirección para que no “bolchevizaran” mis programas.
La caída de la Unión Soviética y del Muro de Berlín, produjo un fuerte impacto en nuestra izquierda. No sólo en los comunistas, en toda la izquierda. Acá y en todas partes. A partir de allí, muchos compañeros fueron bajándose de la utopía, algunos más rápida y otros más lentamente. El compromiso de construir un Uruguay distinto, ese que era el destino, el objetivo, del Frente Amplio, fue trasmutando. Fuimos cambiando nuestros objetivos transformadores en profundidad, por un pragmatismo que derivaría en lo que hoy estamos viendo: la pérdida de los valores que dieron razón de ser a nuestro Frente.
Apareció en aquel tiempo la teoría de la “nueva izquierda”, se acuerdan? Todo el Frente la rechazó, comenzando por el Gral. Liber Seregni. Aquello produjo una gran crisis que terminó en el alejamiento del Hugo (Batalla), y del PDC.
Pero aquella nueva visión de una izquierda, quedó como un virus dentro de nuestra fuerza, y se fue multiplicando. Y lo que conocíamos como “coalición y movimiento de izquierda”, devino en una fuerza “progresista”. Con todo lo que ello implica.
Para quien está en una postura de derecha, llegar al Progresismo es un gran avance. Para quien está en la Izquierda, llegar al Progresismo es un duro retroceso. Y eso, es lo que ha pasado con demasiados compañeros del Frente Amplio.
Dejaron de ser de izquierda para ser progres; borraron de sus vocabularios términos que hoy suenan hasta como pecaminosos: imperialismo, oligarquía, lucha de clases, latifundio, rosca oligárquica, etc., etc. El diccionario de la Real Academia de la Izquierda Uruguaya fue tachando términos, borrando conceptos. Y ojo de quien los usara: la nueva inquisición progresista los acusaría de nostálgicos, cavernarios, paquidérmicos y no se cuantas calificaciones despectivas.
Pero, la realidad es terca. Las palabras que exorcizamos siguen refiriendo a fenómenos que allí están. Acaso no tenemos una oligarquía en nuestro Uruguay? Acaso desapareció el Imperialismo que auspició nuestras dictaduras, y hoy sigue masacrando pueblos en el mundo? Ahora creemos que la rosca financiera es buena, hasta el punto de ser adoradores del Fondo Monetario Internacional?
Qué nos pasó?
Pese a todo seguí siendo frenteamplista, y celebré con ustedes el momento tan esperado: la llegada del Frente Amplio al Gobierno Nacional. Pah, y ahí se puso brava la cosa. Para que me entiendan: en algunos aspectos ese primer gobierno me hizo sentir orgulloso de ser frenteamplista. En otros, el desconcierto comenzó a ganarme. Usando la expresión del Pepe, me tragué (no sin criticarlos) algunos sapos. El Uruguay estaba hecho pedazos por obra y gracia de blancos y colorados (sin dejar de lado las herencias de la dictadura fascista), por lo tanto había que esperar. Y en ese primer gobierno de Tabaré, se hicieron cosas formidables, pero se dieron pasos que iban en directa colisión con nuestros principios y valores (al menos los que yo pensaba que todavía teníamos).
Finalizaba nuestro primer gobierno y, cuando no, me volví a jugar. Ta, nos habíamos sobrepuesto al desastre, ahora si… un gobierno de izquierda! Ingenuamente, como tantos di la pelea, desde cada espacio que tuve, para que el Pepe fuera el candidato del Frente, y luego para que fuera el Presidente de todos los uruguayos.
Pero aquel gobierno “ahora sí de izquierda” no apareció. Apenas una continuidad (desordenada, caótica), de nuestra primera administración.
Ganó el Pepe y nos seguimos abrazando con culebras, pero el estómago ya no me da para tragar más sapos, no puedo más compañeros!
No puedo seguir admitiendo que nos abracemos con empresarios tránsfugas que bancan nuestras campañas (desde Buquebús a Fripur). Qué hasta le bancaron la Banda Presidencial del Pepe!
Me equivoqué. Fue como si hubiese votado: Pepe al Gobierno, Danilo al Poder. Porque así resultaron las cosas.
Hoy tenemos un Uruguay donde el 20% se lleva el 50% de la riqueza. Esto es izquierda? Nos bajamos los calzones y abrimos de patas (para usar otra metáfora del Pepe), y seguimos dejando que vengan los santos inversores extranjeros a depredar nuestro país. Y, como siempre digo, bienvenidas las inversiones extranjeras. Pero no cualesquiera, ni a cualquier costo.
Multiplicamos las Zonas Francas, las exenciones impositivas de los oligarcas; eso es Izquierda?
Llenamos el país de pinos, eucaliptos, soja y maíz transgénicos, y ahora nos arrodillamos ante la mega minería?
Nuestro Frente, el que propuso la Reforma Agraria, ahora muestra y promueve con orgullo los más grandes latifundios de la historia. No lo puedo aceptar.
Nuestro Frente Amplio celebra como un gran logro la extranjerización masiva de las tierras orientales. No, ese no es el Frente Amplio.
Nos trampearon. Aún quienes discrepamos con la metodología tupamara, confiamos en el Pepe para que nos arrimara, aunque sea un poquito, a la Liberación Nacional. Qué pelotudo que fui!
Muchos, demasiados golpes…
Nuestro Frente Amplio perdió rebeldía, cambio el ser de izquierda por ser progresista. Por ser una “izquierda correcta” para el capitalismo. No lo digo yo, lo dicen los principales exponentes del capitalismo que una y otra vez felicitan a nuestro gobierno. Lo dijo un buen escritor, pero exponente del pensamiento más reaccionario: Vargas Llosa. Nos elogió! No, algo, muchas cosas, estamos haciendo mal.
Y llegamos a un punto clave, definitorio. La Impunidad. Fue muy doloroso ver que en la recolección de firmas para la Reforma Constitucional que Anulara la maldita ley, el Frente Amplio estuviera ausente. Las únicas excepciones: el Nuevo Espacio, el Partido por la Victoria del Pueblo y el Partido Comunista. También fueron excepción queridos compañeros que estuvieron a título personal. Pero… el resto del Frente mirando hacia otro lado.
Charlando en su momento con los militantes que recogían firmas, nos contaban como otros frenteamplistas (correctos y progresistas), los discriminaban, los estigmatizaban por hacerlo! Sí, como leen. Era un “pecado” luchar contra la impunidad.
Cuando ya se veía que las firmas estaban, muchos de esos indiferentes, en una práctica oportunista, pusieron su firma.
El Congreso del Frente Amplio llamaba a comprometerse en la campaña, pero salían los Nin Novoa a bombardear la misma.
Sectores que no pusieron la papeleta rosada con sus listas, otros que lo hicieron parcialmente.
Y la frutilla de esta triste torta: en el acto final de campaña del Frente Amplio, el Pepe en su discurso eludió el tema. Pahh…. Es duro, no? Y, para peor, quien si lo hizo fue Danilo, que todo el mundo sabía que no había firmado y que estaba en contra de la Nulidad. Era una tomadura de pelo.
Y llegamos a este triste mayo del 2011. El Frente está a punto de cruzar una línea que no tiene retorno. Me refiero a la Ley Interpretativa, claro. Producto de arduas negociaciones de todos los sectores, tratando de llegar a un consenso y de convencer a los progresistas que (dejemos de mentirnos), no quieren anular la Impunidad.
Cuando todo se discutió, cuando se llegó al consenso, cuando todos pudieron opinar, cuestionar, prevenir…, aparece esta dura y nociva jugada política. Asegurándose la mayor difusión mediática, Pepe, Danilo y Breccia, desembarcan en el Palacio Legislativo como un escuadrón de elite, juntan a los 50 diputados y bombardean la Ley.
Dicen que con la anuencia de Tabaré, si es así, que pena!
Y aquí estamos. Con un Frente Amplio que está a punto de consolidar un Uruguay con Impunidad. De quebrar todos sus valores, la ética que le dio sentido y que le hizo resistir y sobrevivir a la propia dictadura.
El Frente Amplio, la mayor parte de sus dirigentes (no todos, pero la mayoría), están dispuestos a entregar también las banderas de la Verdad y la Justicia. La puta, como duele escribirlo, pero todos sabemos que es así. Dejémonos de eufemismos.
No quiero entrar, porque esto ya se fue muy largo, en otros temas: los pactos secretos entre algunos tupas y algunos genocidas, el triste argumento del “costo político”, etc., etc.
Están manoseando valores esenciales, no del Frente, sino del Uruguay. Están manoseando la memoria, la vida, la muerte, las desapariciones de entrañables compañeros. No puede ser!
Cómo dice el tango: estoy desorientado y no se que “trole” hay que tomar para seguir.
Con honestidad les digo queridos compañeros: yo me tomé un trole llamado Frente Amplio, y aporté a él lo mejor que pude y tuve. Pero como veo que el trole está cambiando de destino, no va hacia donde iba, prefiero bajarme y seguir a pie, sólo o con otros.
En resumidas cuentas, me siento más frenteamplista que nunca, pero… a “este” Frente, no lo voto más.
Esto que escribo en pocas palabras, es producto de muchas noches sin dormir, de muchas discusiones, de rabia, de bajones, tristecías, de llantos (por qué lo voy a ocultar?), de meditaciones largas. Seguramente como muchos de ustedes.
Y, me olvidé, también de autocríticas a nivel personal. Yo colaboré también en dejar que nuestro Frente Amplio termine en este esperpento que estamos viendo. No por haberme callado, sino por no haberme plantado con mayor fuerza y capacidad (que no son muchas, por cierto), frente a esta dilución de un proyecto histórico en el que varias generaciones depositaron sus mejores esfuerzos, hasta su vida.
En el 2014 habrá un voto en blanco o anulado más, será el mío. Porque solo o con muchos, sigo a pie rumbo a la Patria de Artigas que alguna vez nos comprometimos a construir. El trole cambio de destino, yo no.
Tal vez nos tengamos que juntar para volver a empezar. No sé, ojala pudiéramos recrear un Frente Amplio, un Frente Artiguista con lo mejor de nosotros. La vida y la historia lo dirá.
Paradoja anecdótica: en el año del bicentenario, el Frente Amplio sigue exiliando al Padre de la Patria. Acá están solo sus huesos. Nosotros teníamos la tarea histórica de traer no sus restos, sino sus ideas, su ética.
Más frenteamplista que nunca, un abrazo compañeros. Y especialmente para los que aún dentro del Frente, creen y luchan que podrán revertir la decadencia ideológica de este instrumento. Para mí, los dados están echados.
No tengan la menor duda de que nos encontraremos en las calles o donde sea, defendiendo muchas causas. Allí estaré, como siempre y, si puedo, con un micrófono para registrarlo.
Finalizo esta demasiado larga carta, homenajeando al compañero Gral. Víctor Licandro quien nos llamó a no dejar que nos siguieran arriando las banderas del Frente Amplio. Paradojalmente, a 40 años de aquel 1971, se están por arriar la de la Verdad y la Justicia. En mi nombre, no.
Salú, la lucha continúa!
Jorge Daniel Díaz
Publicado por José Luis Perera

Jorge Zabalza: VOTO Y HEREJÍA


VOTO Y HEREJÍA

por Jorge Zabalza
Publicado en "Voces"

“Sintéticamente, no comparto las políticas que implican someter el país y a su población al modelo económico “global” de los capitales transnacionales en el que, a pesar de los discursos, la mitad de los trabajadores gana menos de 15.000 pesos. Discrepo con el proceso de concentración y extranjerización de la propiedad de la tierra. No estoy de acuerdo con los privilegios abusivos (exoneraciones tributarias, puertos, zonas francas, leyes hechas a la medida) concedidos a la gran inversión extranjera y negados en cambio a la inversión y al trabajo nacionales. (…) Me indigna la ley de bancarización obligatoria (hipócritamente denominada de “inclusión financiera”), que favorece el endeudamiento de la población de menos recursos y significa la intromisión inevitable de los bancos en todas las transacciones económicas, incluido el pago de los sueldos”. Coincido totalmente con la columna “el voto discrepante” de Hoenir en el VOCES del 2 de octubre. No es la primera coincidencia que tengo con la familia Sarthou y espero que no sea la última.


La expansión de la soja transgénica y de los agrotóxicos, las plantas de celulosa, la megaminería podrán aumentar las cifras de nuestras exportaciones pero no nos harán más libres ni más sanos. Creo que el experimento Tabaré-Mujica-Astori (múltiplos cuyo orden puede cambiarse sin alterar el resultado), compartido por los cuatro partidos del sistema, fortaleció los vínculos de dependencia del Uruguay: basta con la caída de los precios de la soja en la bolsa de Chicago o con una decisión de la Reserva Federal de los EEUU, para que llegue a su fin la fiesta iniciada en el 2004. De ojos bien abiertos, el Uruguay Progresista camina hacia el desbarranque. ¿Qué pasará cuando ocurra lo que le ocurrió a la socialdemocracia en Europa? ¿Qué pasará cuando se cierre la canilla del MIDES y el gobierno se vea “obligado” a desvincular los salarios de la inflación?.

Hay que preguntarse si en el marco del capitalismo “global” son posibles políticas económicas y sociales de carácter popular, diferentes a estas que instrumenta el astorismo. Se llegó a un punto de la historia -cambio climático más miseria globalizada más aventuras guerreras de los EEUU- en que no caben más retoques, la única salida es luchar contra el capitalismo antes que termine con el mundo: socialismo o muerte pero, en concreto, en este Uruguay de la alienación progresista ¿hay espacios políticos para esa necesaria lucha anticapitalista?

Cuando el gobierno y el parlamento aprobaron la ley que privilegia la instalación de la megamina a cielo abierto en Valentines, no previeron la firmeza de los movimientos sociales para oponerse al “Plan Aratiri” (regasificadora para alimentar de energía la megamina y un mineroducto que llevaría el mineral al puerto de aguas profundas en Rocha). Se movilizaron en Cerro Chato y Valentines los supuestamente beneficiarios de los puestos de trabajo que falsamente prometía la empresa. En Tacuarembó se recogieron 14.000 firmas rechazando futuras aventuras de megaminería. Paradójicamente el descontento se hizo lucha en el interior profundo, por lo general pasivo frente a las decisiones gubernamentales que les caen del cielo. Si los gobernantes fueran más sensibles, pensarían dos veces antes de ir a mendigar a Finlandia por una nueva planta de celulosa. Por su parte, el puerto de aguas profundas también despertó gran descontento entre los pobladores de la Costa Atlántica que continúan movilizados en defensa del agua, del aire y de la tierra. Con idénticas convicciones continúa la recolección de firmas para impulsar un plebiscito a nivel nacional. Las luchas dispersas confluyeron en las marchas masivas por la Avenida Dieciocho de Julio, que lograron romper el cerco informativo y que el gobierno postergara la firma del contrato con Aratiri. Sin dudas fue la oposición más seria y contundente al capitalismo “global” en el Uruguay y, por consiguiente, a la anterior pregunta hay que responderle que sí, que hay espacios sociales y políticos para un movimiento anticapitalista.


No estamos inventando nada nuevo. Es solamente una lección recogida en la historia reciente del movimiento popular uruguayo porque...¿de dónde surgieron el Congreso del Pueblo y la CNT, las organizaciones que cambiaron el panorama del Uruguay de los '60? ¿Producto de qué fueron las organizaciones revolucionarias que conmovieron la sociedad (MLN, OPR-33, GAU, MIR)? ¿Cuál fue el vientre donde se gestaron los Raúl Sendic, Gerardo Gatti, León Duarte y Héctor Rodríguez?: la lucha de los gremios solidarios, de los cañeros UTAA, de los trabajadores de FUNSA, del movimiento estudiantil, de la solidaridad con Cuba Revolucionaria..... en el mismo momento que se daba la lucha social y reivindicativa, confluyeron corrientes anticapitalistas muchas de ellas electoralistas y parlamentarias y se fueron formando luchadores y organizaciones por la revolución: eran fases diferentes de un proceso histórico único. Aspectos diferentes de un desarrollo continuo, que no es posible analizar cada cual por separado, aislándolos entre sí, son como las fases que muestra la luna en un mismo momento según el punto del planeta desde el cual se la observa. Hoy día, la gente pelea por detener la barbarie de la megaminería pero, al mismo tiempo, sin solución de continuidad, se está enfrentando a las concepciones capitalistas en varias de sus dimensiones y, al interior de la lucha social, hay sectores que cobran consciencia de la necesidad de la transformación revolucionaria de la sociedad.

La madre del movimiento anticapitalista es la lucha social. Y en ella, los luchadores que se independizaron de la disciplina partidaria, comienzan a pensar con autonomía, dejan de aplaudir sin pensar y eligen otro camino, el de la justicia social. Surge el pensamiento crítico e independiente y los caminantes se fijan sus propias reglas de juego. Las vicisitudes de la lucha y las diferencias que surjan, crearán la necesidad de que los afines se vayan agrupando en distintas corrientes ideológicas, algunas de ellas con ideas revolucionarias. El conjunto conformará un movimiento muy complejo que será a la vez socialmente reivindicativo, anticapitalista y revolucionario, todo depende de donde se ubique el que analiza la lucha. Claro que hay quienes creen que en 1960 se juntaron cuatro o cinco “cráneos” que cranearon la teoría sobre cómo hacer la revolución y luego convocaron a las masas para que se sumaran a la lucha. No fue así, no será así. La organización revolucionaria surge naturalmente por necesidad de las luchas de los movimientos sociales. Ni antes ni después, en su interior.

Por eso me resulta imposible analizar la actual campaña electoral por separado de la lucha contra la megaminería, del proceso de surgimiento de un movimiento anticapitalista y de la construcción del movimiento revolucionario. Desde este punto de vista, el voto discrepante es bastante más que un voto en blanco o nulo: aunque el votante no lo perciba, puede ser su primer gesto de conquista de la independencia y de la autonomía. Un acto trascendental de su vida política individual, que le cambiará sus gafas y le permitirá percibir la realidad desde un punto de vista muy diferente al del aceptar y acatar. El o la votante, decepcionados por la adscripción de “su” gobierno a todo lo que antes se había criticado, irritados por los ataques sin fundamento de la santa inquisición, toman la decisión de separarse de la feligresía y convertirse en herejes y la herejía fue la condición previa al surgimiento de movimientos revolucionarios de nuevo tipo, la herejía de Carlos Marx y Federico Engels, la de Bakunin y Malatesta, la de Lenin y Trotsky, la de Fidel y el Ché Guevara. La de Raúl Sendic.

Jorge Zabalza


El “Cuco” del voto en blanco y mis razones Por Veronika Engler


El “Cuco” del voto en blanco y mis razones

Profilfoto för Veronika Engler

Por Veronika Engler

Una persona a la que quiero mucho me dijo que era muy dura en mis críticas, lo pensé bastante, releí los textos que han sido publicados y después de mucho pensar llegué a la conclusión de que soy dura e intransigente con respecto a ciertos principios, pero que mis críticas están basadas en hechos y no en suposiciones. Cuando escribo sobre un acontecimiento político, habitualmente ligado a la vulneración de los Derechos Humanos, se trata de situaciones que acarrean un gran dolor a quienes padecen las decisiones políticas que suelo criticar, o sea a las víctimas directas o indirectas de los hechos en cuestión. Si esas decisiones las hubiese tomado un gobierno tradicional, el FA pelearía a capa y espada desde la oposición, como lo ha hecho. Entonces me pregunto, ¿el ser gobierno permite transar y negociar con los principios que se defendieron desde la izquierda?, ¿nos permite mirar para otro lado y justificar actitudes que nunca antes toleramos?, ¿el ser gobierno significa munirse de una doble moral hipócrita que nos lleva a ser amigos de los poderosos, defender a los opresores, practicar el nepotismo, el amiguismo y justificar la represión? Pienso que lo racional es exigir a los políticos que hoy nos gobiernan que sean consecuentes con la historia que los llevó a ocupar los lugares que hoy ocupan y no que miremos para otro lado.

Cuando expreso mi decisión de no votar al FA en las próximas elecciones encuentro muchas opiniones afines. También me he encontrado con varias personas que se preguntan a quién votar o quieren una alternativa partidaria. El tercer grupo, conformado por frenteamplistas, esgrime algunas razones:

1-      que el FA es el único proyecto político de cambio

2-      que votar en blanco significa darle indirectamente el voto a los partidos tradicionales

3-      que hay que “pelearla” desde adentro.

A los que preguntan por alternativas partidarias, les comunico que no creo que hoy por hoy las haya, pero esa es mi opinión personal.

A los demás:

1-      No creo que haya habido cambios significativos hacia la izquierda a pesar de los dos períodos de gobierno y los cinco períodos de intendencia y como no tengo dudas de que estoy situada en una posición de izquierda, los cambios hacia la derecha no me sirven aunque sean “conciliadores”. La política de agrandar la torta para que les toque algo a los más necesitados tampoco me sirve mientras la tajada más abundante se la sigan llevando los que más tienen.

2-      No creo que importe hacia donde va el voto si cae en gobernantes que no representan el pensamiento de izquierda, los partidos tradicionales no tienen mucho peso ya que el FA los ha derrotado haciendo lo mismo que ellos pero con mayor apoyo popular y desde una posición de “pseudo izquierda” llamada progresismo.

3-      por más que la militancia ”la venga peleando desde adentro”, repito,  desde hace dos gobiernos y cinco intendencias, no ha habido cambios que me indiquen que rumbeamos por buen camino. Por otro lado he visto que “los de adentro” que no se pliegan a las políticas decretadas desde presidencia son removidos de sus cargos, como el senador Guillermo Chifflet, el director de ASSE Mario Córdoba, o la Ministra de Vivienda Graciela Muslera. 

No me sorprende la gente que apoya al gobierno progresista si lo ve y acepta tal cual es y por ende lo reconoce y reconoce estar de acuerdo con las políticas que desarrolla. Un gobierno con un discurso ambiguo, que de hecho está colmado de estrategias que paulatinamente nos arriman a la derecha, de tibiezas políticas y conceptuales, un gobierno permisivo que pretende quedar bien con dios y con el diablo. Todos tenemos derecho a opinar, pensar y defender nuestras ideas, el problema es que no todos reconocen que estamos parados justamente allí; en el terreno del concilio con lo que siempre repudiamos. La mayoría se siente espiritual o moralmente ligados a una historia de izquierda que defendía otros principios y proponía cambios más radicales y concretos. Reconozco que me irrita un poco discutir con quienes para defender a capa y espada la política progresista, se ven obligados a disfrazar algunas realidades y omitir otras, que a mi entender son injustificables. Esto me sucede sobre todo con las personas que considero inteligentes y que sin embargo caen en estas prácticas justificativas, la primera sensación que me produce esta actitud es que subestiman mi inteligencia o no se dan cuenta de que ellas y ellos mismos se sitúan en una posición complicada de defender y que carecen de argumentos de peso y comprobables. Poco me importa lo que se trasmita si no tiene una base real, en un papel pueden parecer maravillosas un sinfín de políticas sociales que pierden su valor si no son aplicadas para que cumplan con la finalidad de apoyar a los más débiles, a los más vulnerables. Y ellas y ellos son justamente los que tienen enorme dificultad para acceder a esos beneficios, por varios motivos: La incapacidad de moverse en esos ámbitos, de cumplir con los requisitos solicitados y hasta de llenar un formulario para obtenerlos, eso hace que sean dependientes de quienes trabajamos en el tema y que no podemos llegar a cubrir toda la población que necesita respaldo, por otro lado no tenemos las herramientas necesarias y chocamos continuamente con las instituciones que deberían funcionar como un aceitado instrumento eficaz para solucionar por ejemplo, el tema de la vivienda. La contaminación por plomo u otros contaminantes es un tema que debería estar cubierto desde varios frentes porque sus consecuencias son de gravísimo índole, sin embargo no es así aunque en su momento fue utilizado, con absoluta razón, como artillería política por el FA contra el gobierno de Batlle. 

Desde una posición izquierdista, ¿quién puede defender las políticas militares, acompañadas de los descarados coqueteos con EEUU?; el cada vez más inflado presupuesto militar, mientras las escuelas y hospitales se caen a pedazos; el ingreso de SEALs en nuestro territorio para entrenar soldados criollos; el envío de tropas uruguayas a las “misiones de paz” y lo que es peor, el mirar para un costado frente a las brutalidades por ellas cometidas; el hacer la vista gorda al hecho que en nuestro país desde hace años hay milicos acompañados de personal perteneciente a la embajada de EEUU pidiendo documentos.

Cargamos con el tema de los DDHH y con la maldita impunidad que nos carcome los huesos y se nos ríe en la cara mediante la defensa y la solapada disculpa a represores y genocidas. Nos exponemos a confusas situaciones que dan lugar a que un personaje como Amodio reaparezca en escena pretendiendo bondades en el reparto del perdón, o que Gavazzo escriba un libro. “Tras cuernos palos”, los ministros de la SCJ trasladan a jueces dispuestos a investigar los crímenes cometidos por el terrorismo de estado, pero nosotros no nos detenemos a pensar en las fechas en las que dichos ministros fueron electos par esos cargos, en quien los designó, ni en cual fue su recorrido durante la época de la dictadura. Sin embargo están allí  y les prometo que no es por arte de magia. Pero la película no termina, le sigue la anulación de la ley interpretativa que permite juzgar a estos criminales… y nosotros, que a esta altura nos tragamos varias pastillas, volvemos a pasar por alto el hecho de que teniendo mayoría parlamentaria no se haya anulado una ley inconstitucional que nos cubre de oprobio y vergüenza frente a las víctimas, frente a la sociedad y frente al mundo, o no nos intriga saber porque el FA tiene en sus filas a varios Sempronis y acogió a un tipo como Saravia.

Se cita a declarar en la jefatura de policía, departamento de operaciones especiales, a varias personas que decidieron acompañar a la jueza Mota en su doloroso traslado, mientras tanto los represores festejan otra victoria. Después de que se vuelven a citar, se suspenden sorpresivamente las citaciones (...). Siguen poniendo trabas para acceder a los documentos pertenecientes a archivos militares e incluso un torturado, niega la posibilidad de sacar fotografías para documentar los lugares donde se torturó.

La represión y el caos policial; parece que los supuestos nuevos miliquitos se están “yendo de mambo”. Y eso que Bonomi compra motos y patrulleros, los deja reprimir a mansalva apoyándose en la muleta de la seguridad. No nos damos cuenta acaso de la tendenciosa diferencia entre el ruido mediático y las declaraciones del Bicho frente a la situación de la negativa a mandar un patrullero a Carrasco en una denuncia de intento de robo y en contraposición el alevoso silencio frente a los cuantiosos casos en que apalean y reprimen a los ciudadanos sin miramientos. ¿Qué es más grave compañeros?, ¿el ataque a la propiedad privada y la mentira infame o el abuso físico y de poder de parte de los funcionarios policiales y de nuevo la mentira? Muertes de inocentes tomadas como daños colaterales… Como ya he escrito anteriormente y como bien canta Ismael Serrano: “ellos nos protegen de ti, ¿de ellos quién nos va a proteger?

Ha habido casos como el de Pluna que son vergonzosos, existe un “dedismo”, amiguismo y nepotismo tan grande o mayor que el que se daba entre los políticos de los partidos tradicionales, que trae como consecuencia una inefectividad a gran escala, es muy frecuente encontrar en diversos puestos a “gente de confianza” que no está siquiera medianamente calificada para desempeñar el trabajo que debería llevar a cabo. La cualidad más ponderable hoy en día, en contraposición con el discurso de que se necesitan discrepantes para crecer, es seguir al rebaño. Hemos visto como se remueve de los cargos a quienes discrepan o no están de acuerdo con acompañar ciegamente ciertas políticas.

Somos un país paradójico en donde la Intendenta va a dar charlas a Argentina sobre gobernabilidad mientras su popularidad decrece a medida de que la mugre crece y el estado de las calles empeora. El presidente se molesta cuando alguien dice algo fuera de lugar, pero él no es capaz de contener su incontinencia verbal que brota en pujos aparentemente incontrolables y ciertamente inconcebibles.

La educación y la salud están tan deterioradas que temo francamente que nuestro futuro corra peligro, que el deterioro venga desde muchos años atrás no es justificativo, porque si mal no recuerdo, el FA luchó para cambiar lo que estaba mal y ya lleva varias intendencias y dos gobiernos sin conseguirlo.

Dentro de los lineamientos básicos del FA encontramos los principios, que hablan de la democracia antioligárquica y antiimperialista, sin embargo ya están levantando en andas al presunto futuro presidente Tabaré, que como todos sabemos y como está más que documentado en numerosas fotografías con diversos actores de la política estadounidense, no tiene o no le queda ni un cabello de antiimperialista. Tiene además actitudes pacatas con respecto a temas que son fundamentales en nuestro desarrollo y derechos, como por ejemplo la legalización del aborto. Además escribe un libro en colusión con diferentes actores de la más rancia derecha, como lo es Eduardo Esteva, exconsejero de Estado de la dictadura y vinculado a la gestión de Gregorio Alvarez, que rechaza la despenalización del mismo. Por otro lado nacen niños en la más absoluta indigencia y que como si esto fuera poco son víctimas de contaminaciones químicas, me pregunto si no es mejor preocuparnos por estas vidas que ya existen en nuestro país y que tanto la iglesia como el Estado deberían acoger y proteger de forma más concreta e inmediata.

”El Frente Amplio es una fuerza política de cambio y justicia social; de concepción progresista; democrática, popular, antioligárquica y antiimperialista…” rezan los principios de FA. En contraposición estamos ”como chanchos” con la embajadora de Estados Unidos en Uruguay que afirma que ambos países son ”socios y cómplices” y de hecho parece que lo somos. Reconozcan por lo menos que los principios de esta fuerza política se diluyen y desaparecen y que parte de la militancia hace la vista gorda, pero no me acusen en el facebook de quedar encerrada en una seudo pureza ideológica y de principios cuando los defiendo.

También resaltan que “El pilar fundamental del Partido Progresista es la construcción de una sociedad justa”, ¿qué sociedad justa se puede levantar sobre las bases de la mentira y el olvido, negándole al pueblo la aplicación de la Justicia sobre delitos que permanecen impunes, escurriendose de mil maneras distintas a la necesidad del pueblo de obtener de una vez por todas la anhelada Verdad y Justicia?. ¿Qué sociedad justa podemos decir que tenemos cuando el estado cuida la integridad y los derechos de los pocos genocidas encarcelados, alojándolos en condiciones especiales y con atribuciones y acceso a la comunicación y difusión de las peligrosas ideas fascistas que sustentan y mantienen en alto?, ¿ que justicia obtenemos cuándo se preocupa por la edad de los delincuentes mientras que en el INAU los gurises se amontonan en condiciones deplorables al igual que los presos comunes y los viejitos indigentes terminan su vida en miserable pobreza y mendicidad? El discurso que los políticos nos quisieron vender fue el de que si no había presión los milicos iban a decir donde estaban enterrados los cuerpos de los desaparecidos, la cruel realidad es que cada vez están menos presionados y sin embargo seguimos jugando a las escondidas. Y la militancia, la querida y fiel militancia piensa inmediatamente que hay que buscar otros caminos, que hay que recurrir a la Corte Interamericana y hacer las denuncias fuera del país. Me pregunto; ¿en ningún momento se les ocurre que la responsabilidad es del gobierno que ellos votaron y votarán y que es obviamente a quienes hay que exigirles los cambios, o simplemente que cumplan con algo tan básico como hacer respetar los tan mentados y vapuleados DDHH? ¿Con qué argumentos podemos afirmar que estas son políticas de izquierda? 

Esta controversial izquierda es caldo de cultivo para personajes como Saravia y Semproni, por nombrar a dos destacados en la materia. Esta paradójica izquierda nos habla de los problemas existentes en el país, nos habla de cambios como si ellas y ellos no fueran justamente quienes deben aplicar esos cambios y esas políticas. Tienen la capacidad de desdoblarse de sus funciones y de su gobierno para plantear hipotéticas soluciones a largo, larguísimo plazo. Mientras tanto esperamos y vemos morir compañeras y compañeros que siguen en la misma línea, vemos morir a las madres de los desaparecidos, nos encontramos con una juventud confundida y desengañada. Escuchamos ningunear a docentes y profesores que en teoría no quieren trabajar, cuando sabemos de sobra cuales son las condiciones en las que se ven obligados a ejercer su profesión. Los cañeros de UTAA siguen reclamando tierras y también se los ignora. El viejito Ney Thedy fue desalojado de su chacra de 218 hectáreas porque no pudo pagar toda la deuda con el INC, cuando sabemos de sobra que hay productores con deudas de mayor magnitud y cuando obligan a la sociedad a velar por el bienestar de los “viejitos” genocidas costeando cárceles especiales como Domingo Arena, que implican un importante gasto que pagamos los contribuyentes.

Pocas personas fueron este año al cementerio a recordar y homenajear a Raúl Sendic, porque sus ideas pertenecen al pasado y ahora navegamos otras aguas. La “globalización” mal entendida es el timón y los viejos marineros se olvidaron, negociaron o simplemente perdieron el rumbo.

Claro que no los voto.