Mostrando entradas con la etiqueta Kurdistán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kurdistán. Mostrar todas las entradas

Muere la 'Angelina Jolie' kurda combatiendo al Estado Islámico




Esta mujer soldado de 22 años que era conocida como la 'Angelina Jolie' kurda, habría muerto en combate cerca de la frontera turcosiria.

www.facebook.com / wewantfreedomforkurdistan




Asia Ramazan Antar, una combatiente Peshmerga conocida en los medios de comunicación como la 'Angelina Jolie kurda', aunque hay quien la compara también con la actriz española Penélope Cruz, habría muerto esta semana durante un combate contra el grupo terrorista Estado Islámico en Siria, cerca de la frontera con Turquía, informa'The Daily Mail'.

La joven de 22 años había ganado notoriedad e importancia dentro de la Unidad de Protección Femenina (YPJ), una sección miliciana perteneciente a las tropas de las Unidades de Protección Popular (YPG) del Kurdistán sirio, tras participar en numerosas batallas contra los terroristas yihadistas.

Asia Ramazan Antar se habría unido a las fuerzas del YPJ en 2014 y, aunque la noticia de su fallecimiento se ha difundido a través del grupo de Facebook We want Freedom for Kurdistan, su muerte aún no ha sido confirmada por otras fuentes de información.

El batallón femenino de los kurdos cuenta con más de 10.000 mujeres combatientes que han tenido gran protagonismo en la expulsión del Estado Islámico y de otros grupos extremistas de las regiones sirias colindantes con el norte con la frontera turca.



El batallón femenino de los kurdos: la pesadilla del Estado Islámico

El batallón femenino de los kurdos: la pesadilla del Estado Islámico

Los milicianos del Estado Islámico creen que si mueren en combate a manos de una mujer, sus almas arderán en el infierno, al contrario de lo que sucedería si caen a manos de un hombre. Teniendo en cuenta esto, los kurdos, que combaten en su región contra el avance del EI (también conocido como ISIS), formaron un batallón femenino para atormentarlos y hacerlos retroceder. Allí, las mujeres luchan por su libertad en todos los frentes: tanto en la guerra, como en la sociedad kurda.

La ciudad siria de Serekaniye (Ras Al-Ayn), de mayoría kurda, es la última gran ciudad colindante con el Estado Islámico (EI). La única fuerza que protege Serekaniye del grupo terrorista son las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG). Desde 2012, una parte importantísima de las YPG está integrada por su sección femenina, las YPJ, que combaten al EI.
Las mujeres kurdas, muchas de las cuales apenas salían de su casa consagradas a los trabajos domésticos, se unen valientemente a estas unidades que desafían al EI, que en su día anunció que cualquier hombre que muera a manos de una mujer irá al infierno.
RT ha viajado hasta uno de los campamentos donde las mujeres, todas jóvenes solteras, se entrenan durante solo un mes antes de entrar en combate contra el EI, que se encuentra a tan solo 3 kilómetros de su campo, por lo que el combate puede empezar en cualquier momento. "Organizamos estos campamentos donde se dan las condiciones apropiadas y cambiamos de lugar constantemente", explica la comandante de las YPJ, compañera Tolhildan ('Venganza').
Después de un mes de entrenamientos, las jóvenes se dirigen al frente, donde en el mejor de los casos lucharán durante dos meses, después de lo cual podrán regresar a su casa solo por un día o dos, antes de volver al campo de batalla.
Los padres de Gulán, una joven kurda de 18 de edad a quién RT sigue en su camino al campamento, son conscientes de que ella puede morir.
Aún así, quieren que vaya al campo. Y no porque no la quieran, sino todo lo contrario. "El EI nos atacó. Se llevan a nuestros niños, les cortan las cabezas. Secuestran a nuestras hijas y las deshonran", relata el padre de Gulán. "Rezo para que nunca la tomen como rehén. Y si ocurre, que se dispare la última bala que le quede", agrega.
Gulán se unió a las filas de las YPJ no solo por su propia seguridad o por el amor a la patria. "Mi padre me quiere, ¿no es cierto? ¿Cómo puedo demostrarle mi amor? Iré a combatir al enemigo para que él esté a salvo y se sienta orgulloso de mí", confiesa. Pero además existe una motivación social, ya que no quiere seguir viviendo en un mundo controlado por hombres, después de todo por lo que ha pasado.
"Nos hemos criado en una sociedad que obliga a la mujer a dedicarse únicamente a las tareas de la casa y en la que los hombres consideran a las mujeres como su propiedad, como un adorno, y no les permiten salir de casa. Para una mujer casarse es como caer prisionera. Considerando la mentalidad de nuestra sociedad, no se puede ni contemplar la posibilidad de que las mujeres casadas formen parte de las Unidades de Protección Femeninas. Queremos crear una nueva sociedad", sostiene.
¿Qué le deparará el futuro a Gulán y a otras jóvenes kurdas en el campamento de entrenamiento? Véalo en el programa Especial de RT.







¿Qué dicen los Kurdos sobre el golpe de Estado en Turquía?

¿Qué dicen los Kurdos sobre el golpe de Estado en Turquía?



Por Leandro Albani
Diferentes organizaciones kurdas se pronunciaron ante el intento de golpe de Estado en Turquía. Criticaron por igual a los militares sublevados como al presidente Erdogan, a los cuales consideran enemigos del pueblo kurdo.
Cuando Estambul y Ankara se convulsionaban por el intento de golpe de Estado del viernes pasado, en el Kurdistán turco, al sureste del país, la vida continuaba arrastrando las mismas penas y dolores cotidianos. Las aldeas y pueblos sitiados y bajo estado de sitio, las ciudades bombardeadas hace semanas atrás por la aviación turca, los civiles muertos por bandas paramilitares, y el asedio del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, conforman el ritmo diario en esa región, asolada desde hace décadas por la represión estatal, pero forjada por una sostenida resistencia, ya sea en la ciudades a través de grupos de autodefensas o en las montañas con la presencia vigilante de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Hasta ahora, el intento de golpe de Estado se saldó con casi 300 muertos (algunos de ellos linchados por los seguidores de Erdogan), 1400 heridos, el despido de 8000 policías acusados por el gobierno de estar implicados en los planes de desestabilización, 6000 soldados y jueces también detenidos, y un sinfín de acusaciones cruzadas y análisis que intentan despejar la neblina que rodea lo que sucedió días atrás.
El golpismo es el AKP
En pleno proceso de golpe de Estado, cuando los aviones zumbaban y dejaban caer sus bombas sobre el Parlamento turco, y las calles de Estambul y Ankara ardían con las manifestaciones y tiroteos, desde el Kurdistán turco comenzaron a llegar las opiniones de que lo que sucedía en el país poco tenía que ver con un sector de las Fuerzas Armadas y mucho con otra estrategia de Erdogan para acumular poder interno y externo.
Sofocado el intento golpista, al otro día se conoció la posición de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK), que agrupa a buena parte de las organizaciones kurdas (entre ellas el PKK) de los cuatro países en los que se asienta este pueblo. En el texto, manifestaron que el intento desestabilizador es la “prueba de la falta de democracia en Turquía” y “un poder autoritario lleva adelante un intento de golpe para derrocar otro poder autoritario cuando las condiciones son las adecuadas. Esto es lo que ha sucedido en Turquía”.
El KCK, organización dirigida por el comandante guerrillero Cemil Bayik y Bese Hozat, denunció que el año pasado también se dio un golpe, cuando el gobierno de Erdogan no reconoció las elecciones del 7 de junio, en las cuales el Partido Democrático de los Pueblos (HDP, conformado por kurdos y sectores de la izquierda turca), consiguió 80 diputadas y diputados. “Este fue un golpe de Estado en contra de la voluntad democrática puesta de manifiesto por el pueblo”, denunciaron, y agregaron que “el fascismo del AKP (partido de Erdogan) hizo una alianza con todos los poderes fascistas y con una parte del ejército, incluido el Ministro de Defensa, con el fin de eliminar el Movimiento de Liberación Kurdo y los poderes de la democracia”.
El KCK dejó en claro que antes de lo ocurrido la semana pasada, “ya existía una tutela militar” en el país, por lo cual el intento de golpe fue de una “facción militar contra otra facción militar existente. Esta es la razón por la cual aquellos que necesitaban al ejército para dar un golpe, hasta ahora han aceptado la tutela militar existente y han tomado partido por Tayyip Erdogan”. Para la Unión de Comunidades del Kurdistán, los hechos del viernes pasado no son “un incidente de lucha entre los que están del lado de la democracia y los que están en contra de ella”. Seguido a esto, advirtieron que “describir la lucha por el poder entre fuerzas autoritarias, despóticas y antidemocráticas como una lucha entre los que apoyan por un lado, y los que son enemigos de la democracia por el otro, sólo serviría para legitimar la existencia de un gobierno despótico y fascista”.
El KCK denunció de forma tajante “si hay un golpe en contra de la democracia es el llevado a cabo por el fascismo del AKP”. Y seguidamente enumeró que “el control del poder político sobre el poder judicial, la aplicación de leyes y políticas fascistas mediante la mayoría parlamentaria, la eliminación de las inmunidades parlamentarias, la remoción de sus puestos y el arresto de los co-alcaldes (de ciudades kurdas) y el encarcelamiento de miles de políticos” de las organizaciones kurdas “constituye un golpe mayor al que fue dado en este intento de golpe”.
Por último, el KCK aseveró “este intento de golpe hace que sea necesario que no nos detengamos en nuestra lucha contra el fascismo del AKP, sino que la potenciemos para poner fin al caos y a los enfrentamientos en el país y para que pueda emerger finalmente una nueva y democrática Turquía”.
Golpe a los golpistas
Con los últimos estertores del intento golpista cayendo en picada, el HDP emitió un breve comunicado en el que advirtió que “Turquía está atravesando un período crítico y difícil, y cualquiera que sea la razón, nada tiene que sustituir la voluntad del pueblo”. Desde el HDP rechazaron “cualquier tipo de golpe” y convocaron de manera urgente a construir en el país “una democracia pluralista y de completa libertad”.
Veinticuatro horas después, Selahattin Demirtas, co-presidente de HDP, brindó una conferencia de prensa explicó que esperar que un golpe de Estado contribuyera a la democracia era algo ingenuo. El dirigente también apuntó contra Erdogan y acusó a su administración de efectuar un golpe civil desde el año pasado. Según Demirtas, el movimiento golpista se efectuó “contra la facción golpista que gobierna”. Al mismo tiempo, el actual diputado analizó que en el país existe “un bloque nacionalista, guerrerista y racista que se encuentra dividido en dos”. Ante esta situación, Demirtas propuso “una ruta sincera y valiente para poner fin a la polarización en Turquía”, una medida que debe tomarse este año.
Por último, el dirigente del HDP criticó a aquellos que señalaron a su partido como colaborador de los golpistas, y dijo que el pueblo kurdo sólo quiere vivir en sus propias tierras libremente y en igualdad de derechos.
Para muchos sectores del pueblo kurdo, el intento de golpe es una nueva herramienta que Erdogan tendrá a mano para expandir la represión que desde hace meses se profundiza en el sureste del país. Y también preocupa que Estados Unidos, Rusia y la Organización del Tratado para el Atlántico Norte (OTAN), ahora tengan que equilibrar sus tibias críticas a la administración del AKP para, de esa forma, resguardar una “democracia” que solo funciona en el Palacio Blanco, la fortaleza presidencial en la cual Erdogan sueña su historia como un nuevo sultán otomano.
Publicación Barómetro 28-07-16





Por Bruno Lima Rocha: Turquía y el ajedrez kurdo

Por Bruno Lima Rocha: Turquía y el ajedrez kurdo


En las últimas dos semanas de marzo comandos de infantería del ejército turco (el segundo mayor contingente militar de los países miembros de la OTAN) atacaron bases guerrilleras de las fuerzas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), rompiendo una tregua unilateral bastante duradera iniciada por la izquierda kurda. Los medios masivos internacionales ignoraron solemnemente el hecho, cuidando de no afectar la imagen de Turquía delante de las autoridades occidentales.



El gobierno de Ankara tiene dos metas permanentes. Una, es el ingreso en la Unión Europea (UE); otra, la derrota militar y política de la amplia base social movilizada por el Confederalismo Democrático. Organizada por el análisis teórico de Abdullah Ocalan. Puede parecer extraño para la lógica de la geopolítica, pero el Estado Turco teme más el KCK (frente de masas y movimiento popular curdo) que el frente armado de la izquierda democrática. Así, la represión opera en dos niveles. Aumenta por un lado. El conflicto armado en las montañas del Kurdistán y criminaliza los dos partidos legales de la izquierda kurda, el HDP y su organización de cuadros, el DBP. El efecto nefasto puede ser hacer inviable el proceso electoral, que está cerca, luego, ofrecer una salida imposible para la izquierda curda: en función de poder participar de las elecciones, tenían que abrir mano de su programa estratégico, cosa que no va a suceder.

El actual mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan (del partido AKP, islamista), cuenta con dos fuentes de apoyo de la base conservadora, de la sociedad islamita, además militar (nacionalistas turcos) pro-fascistas. Por el piso de cima de la sociedad turca, el AKP atenúa un histórico antagonismo, entre islamitas (sus electores preferenciales) y los generales de la extrema-derecha kemalistas (nacionalistas curdos con inclinaciones fascistas). Por otra parte la base popular conservadora nacional, está aliada con Erdogan, aceptando inclusive su política económica de inclinaciones neoliberales. Después de la rebelión de la Plaza Taksim, el poder del partido islámico y los lazos con los eternos conspiradores militares (la conocida Red Ergenekon, una instancia secreta de conspiradores militares, políticos, sindicalistas oficialistas y periodistas) fueron reforzados, aumentando la fuerza del Poder Ejecutivo y colocando en jaque la viabilidad de la democracia liberal en aquel país.

Desde entonces, las tácticas arriba citadas, conocidas como Ergenekon, siguen siendo que la política represiva incluye intimidación de líderes públicos, militantes de base y operadores del HDP y del DBP, el frente legal - electoral vinculada al PKK en Turquía. Todas las contradicciones de una democracia tutelada, bajo eterna vigilancia militar. En la “democracia” turca, las regiones (equivalentes a estados o provincias) tienen su gobierno local indicado por Ankara, pueden ser colocadas bajo estado de emergencia y gobernadas (de hecho) por un siniestro aparato de seguridad nacional.

En la actualidad, el gabinete de Erdogan combina algunos de los peores males del mundo: la economía de corte neoliberal; simpatías al integrismo islámico y el apoyo de los militares envueltos con las peores redes de la extrema-derecha (con orígenes en la segunda Guerra Mundial), siendo, por ejemplo, reconocidos compañeros de la antigua Red Gladio italiana (la misma que hube organizado la relación con la Loja Masónica P2 y que organizo el atentado contra Juan Pablo II). Internamente, son estas fuerzas las que operan, como fuerza de ocupación en el Kurdistán Turco (en el sudeste del país), promoviendo “limpieza étnica” y removiendo más de 3800 aldeas curdas al largo de los últimos 30 años.

La Turquía es el elemento-céntrico para interpretar las relaciones entre el Occidente y el Oriente Próximo, además de ser el Estado de mayoría islámica, con economía más dinámica. Las élites turcas rivalizan con el Irán (bajo hegemonía persa y chiita) y con Arabia Saudí (árabes sunitas de credo wahabita integrista), y por esta lógica, apoyan los rebeldes fundamentalistas de la Siria, aumentando la tensión entre *sunitas y chiitas.

En base a esta realidad, se cuidan de no apoyar el Estado Islámico (Daesh), solo de forma discreta, pero no tienen escrúpulos, de organizar a la vez, las más genocidas alianzas contra la causa de los pueblos del Kurdistán. El gran aliado de Turquía en la lucha contra la izquierda curda, es el gobierno de un territorio casi independiente del Gobierno Regional Curdo (KRG, localizado en el norte de Irak), comandado por la oligarquía del clan de los Barzani (una familia que se presenta en los EEUU, con un gran apoyo de Israel, como “los príncipes de Kurdistán), cuyo partido, el KDP, es considerado como el partido-hermano del AKP de *Erdogan.

En el fondo hay una sola verdad, la necesidad del combate por la liberación de los y las oprimidas de la región. El frente curdo en territorio ocupado por el Estado turco es estratégico – justo por contener la reserva militar del PKK (el HPG) y operar como santuario donde el Partido puede reproducir su línea, entrenar a sus cuadros y movilizar sus columnas. Para apoyar la guerra de liberación contra el ISIS en Rojava y en el Shingal. Si el PKK pierde este control territorial, no podría dar soporte a los cuatro frentes abiertos a la vez. Este es el fuerte y la balanza para la posibilidad de victoria, al proyecto de Confederalismo Democrático para los pueblos del Kurdistán.

(www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com)

El movimiento de liberación kurdo comprometido con el "socialismo democrático para el siglo XXI"

El movimiento de liberación kurdo comprometido con el "socialismo democrático para el siglo XXI"

Meral Cicek, entrevistada por Florian Wilde de la Fundación Rosa Luxemburg durante el Foro Social Mundial en Túnez





09 de abril 2015 – Links - Revista Internacional de Renovación Socialista -

Meral Cicek es de Colonia, y presidente del Kürt Kad?n ?li?kiler Merkezi, Centro de Asuntos de la Mujer kurda, en Erbil.

La "primavera árabe" se ha convertido en un "invierno árabe" en muchos lugares. El único ejemplo en que son visibles elementos de una forma alternativa de organización social es la región autónoma de Rojava al norte de Siria que está habitada principalmente por kurdos. ¿La izquierda árabe ha reflexionado sobre esta experiencia?

Este ha sido el caso hasta ahora, aunque no tanto como hubiéramos esperado. Mi impresión es que la izquierda árabe todavía se aferra a conceptos del siglo 20, al nacionalismo y la fijación en el estado. Es aquí donde un compromiso con los conceptos y estrategias de confederalismo democrático, como es concebido por Abdullah Öcalan e implementado actualmente por el movimiento kurdo, puede abrir una nueva perspectiva. Pero también la izquierda kurda tiene el deber de buscar más activamente un intercambio de opiniones.



Usted es la presidenta del Centro de Asuntos de la Mujer Kurdo en Erbil. ¿Se centra su trabajo exclusivamente en el Kurdistán o qué buscáis diálogo con la región en general?

Somos una organización muy joven. De hecho, hace menos de un año desde que se fundó.

Tratamos, por una parte para fortalecer las relaciones entre las organizaciones de mujeres en las cuatro partes del Kurdistán y desarrollar una base más profunda para nuestro trabajo común basado en nuestra diversidad. Participamos en la construcción del frente unido de la mujer en el Kurdistán, especialmente ahora dados los ataques del "Estado islámico". Tenemos que defender nuestra dignidad, nuestro pueblo, nuestro género y nuestros valores. Tratamos por otra parte para comunicar las experiencias del movimiento de liberación de nuestras mujeres más allá de Kurdistán hacia la región de Oriente Medio.

Europa ha sido durante mucho tiempo el foco de nuestro trabajo en el extranjero. Hoy en día, el Medio Oriente se ha vuelto más central.

El modelo de un confederalismo democrático, como el que estamos construyendo en Rojava y basado en la autogestión, la ecología y la liberación femenina, puede ser un ejemplo para otras luchas en la región. Hemos visto durante la primavera árabe que los pueblos no se prepararon adecuadamente para tal proceso. Tenemos que prepararnos mejor para el siguiente ciclo de revueltas.

¿Qué tan válida es la impresión de que el socialismo como un objetivo final y como método ha disminuido dentro del movimiento kurdo en favor de otros conceptos?

No creo que nos estamos alejando de los conceptos socialistas. El movimiento de liberación kurdo izquierdista siempre fue inspirado por el socialismo y hoy también. Intenta desarrollar teóricamente la idea del socialismo y de vincular las diferentes luchas en el Medio Oriente en una perspectiva socialista.

El cambio de paradigma dentro del movimiento kurdo fue el resultado de nuestra reflexión sobre el colapso del "socialismo realmente existente", lo que dio lugar a una serie de conceptos totalmente nuevos como el comunalismo, confederalismo democrático y la autonomía democrática. Pero lo que queremos decir con esto es esencialmente una forma de socialismo democrático para el siglo XXI.

¿Cuál es el significado del Foro Social Mundial de este año (FSM) para la izquierda kurda?

La cuestión social y el concepto de la sociedad en general han adquirido cada vez más importancia para el movimiento de liberación kurdo en los últimos años. El Foro Social Mundial nos da la oportunidad de conversar con los movimientos de izquierda, socialistas, feministas y populares de todo el mundo, para presentar nuestra propia lucha, así como para obtener impresiones de otras luchas. Es por esto que es un evento tan importante para nosotros y estamos tratando de participar en el programa con una serie de reuniones.

[Aporte de la Fundación Rosa Luxemburgo. La entrevista apareció por primera vez en alemán en Junge Welt el 28 de marzo de 2015:
https://www.jungewelt.de/2015/03-28/037.php.]

envió F. Moyano
postaporteñ@ 1383 - 2015-04-15

Kurdistán: Una revolución política y cultural se desarrolla en Rojava

Kurdistán: Una revolución política y cultural se desarrolla en Rojava



Evangelos Aretaios - 15 de marzo 2015 - Open Democracy

[Esta es la primera parte de una crónica sobre la situación política, social y militar en Rojava. El vínculo a la versión completa, en inglés, está acá: http://links.org.au/node/4358]

Las noticias de la lucha de los kurdos sirios han llegado en el último año a los canales de televisión de todo el mundo, que han cubierto su resistencia contra Daesh el "Estado islámico" en Kobane. La lucha se hizo con un gran esfuerzo humano, a menudo retratado en términos heroicos, casi mitológicos. Detrás de los hombres y mujeres luchadores de esta heroica resistencia se encuentra una gran revolución política y cultural aún desconocida que está en plena efervescencia en Rojava, en el Kurdistán sirio.

Los tres cantones de Rojava (Kurdistán occidental) se declararon autónoma en enero de 2014. Cizre es el cantón más grande de Rojava, Kobane el segundo más grande, el más pequeño es Afrin. Estos tres cantones no son geográficamente contiguos, pero son enclaves atrapados entre Turquía, los yihadistas del EI y otras organizaciones islámicas extremistas, y las fuerzas del régimen de Bashir Assad. El cantón de Cizre también tiene fronteras con Irak, al este. Sosteniendo el poder político en los tres cantones de Rojava está el Partido Unión Democrática (PYD), una entidad política de izquierda con vínculos muy estrechos ideológicas y políticas con el Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha estado luchando contra Ankara desde los años 80 y que se ha convertido en el eje principal del movimiento político kurdo en Turquía.


Desde el comienzo de la guerra de Siria, los pueblos que vive en el Kurdistán sirio, no sólo la mayoría kurda sino también árabes y cristianos y muchos otros grupos étnicos y comunidades religiosas, han estado tratando desesperadamente de sobrevivir a los ataques no sólo de las fuerzas del régimen de Assad, principalmente del EI y otros yihadistas. Al mismo tiempo, han estado tratando de construir una administración democrática para institucionalizar y fortalecer la dinámica de transformación radical de la sociedad a través de un modelo de socialismo y la democracia directa.

El modelo Rojava se basa en dos pilares principales de fortalecimiento de la democracia en la región. El primero es la democracia directa como la base de un sistema comunitario en el que los ciudadanos participen activamente en la toma de decisiones y la gestión de la polis. El segundo pilar, igualmente revolucionario, es la negación de la estructura del estado-nación y su filosofía. En Rojava, diferentes grupos étnicos y religiosos - cristianos, yazidíes, árabes, turcomanos, chechenos, armenios - conviven con la mayoría kurda. Negando el Estado-nación y tratando de crear estructuras administrativas que incorporan estos elementos diferentes, el modelo Rojava da a las minorías un papel participativo sin precedentes en Oriente Medio - un papel de igual a igual en la gestión de la polis.


Regresé de mi visita a Rojava con preguntas persistentes martillando mi mente: ¿Este enorme esfuerzo realizado por los kurdos y el resto de grupos en el Kurdistán sirio es un espejismo? ¿Podría este intento de integrar eficazmente las diferentes etnias y religiones en un sistema democrático participativo que respeta a las personas y el medio ambiente, tener éxito en la realidad?
¿O soy testigo de una ingenuidad colectiva, la ilusión de una sociedad justa y polimórfica que está condenada al fracaso?

La historia ha demostrado que muchos de esos intentos se desvanecieron sin gloria o terminaron en carnicería. Un paralelo cercano a lo que está sucediendo hoy en Rojava podría ser la guerra civil en España, donde se trató de crear algo diferente. Las mujeres kurdas combatientes de hoy tienen mucho en común con los famosos luchadoras españolas, las "libertarias". Pero la revolución española se ahogó en sangre y España entró en un periodo de oscuridad que duró casi cuarenta años. Muchos otros ejemplos de la historia sugieren que tarde o temprano toda esta buena voluntad de los personas en Rojava fallarán. Algunas invocan la naturaleza humana, otros las ideologías de izquierda y el dogmatismo, otros la guerra, otros sólo la pura fatalidad. Muchos de estos argumentos han tenido mucho eco.


Sin embargo, después de la supresión de los movimientos de izquierda socialista estatistas en el Medio Oriente durante los años 70 y 80 por parte de regímenes autoritarios y después del obstáculo actuales del islamismo político neoliberal para la democracia en la región, el experimento en Rojava viene a demostrar que podría haber una tercera vía. Un sistema político híbrido basado en los principios de comunalismo social y democrático está en marcado contraste con el estado-nación clásico que ya no puede gestionar la diversidad democrática étnica y religiosa en la región.
Si la idea de que este sistema podría ser una solución a las diversas situaciones comparables en el Medio Oriente parece demasiado inverosímil, si la experiencia ha demostrado que los modelos rara vez son "exportados" con éxito, la importancia del experimento Rojava, en cambio, parece innegable.

Un viaje a Cizre, cantón de Rojava

"No vayas al Kurdistán occidental en Siria con barba como en Rojava, es posible que tenga problemas. Lo digo en serio", me dijo un amigo en Estambul, que conoce las regiones kurdas de Siria. La última vez que estuve en el Kurdistán iraquí, en junio pasado, cuando habían empezado los primeros avances de los yihadistas, los peshmergas parecían mirarme con ojos de sospecha y me fueron revisando periódicamente.
En la primera línea fuera de Mosul tuve que convencer al capitán a cargo de que yo no estaba trabajando para los medios árabes. Así que decidí cortarme la barba antes de tomar el camino largo para Rojava. Cuando se lo le dije a mi peluquero en Estambul, quedó más tranquilo, aunque cada vez que repasaba mi barba murmuraba admirado "Mas'Allah".

En los últimos meses en Turquía, sobre todo en el sureste, parece haber un fuerte abandono de las barbas. Símbolo político de la izquierda en Europa durante los años 1970 y 1980 y de los islamistas casi en el mismo período, en los últimos años en Mesopotamia y Oriente Medio se convirtió en una fuerte declaración política islamista. Así que, sin barba y con dos pequeñas mochilas, tomé el primer coche desde Erbil, norte de Irak, a Duhok, la principal ciudad del norte en camino a Turquía.

Siete de la mañana y las calles están llenas de coches. Estoy en un taxi colectivo en la ruta Erbil-Duhok. Me siento en el asiento de atrás, aplastado entre dos enormes kurdos sirios, muy serios. En el asiento del acompañante, un kurdo de Erbil, que tiene negocios en la frontera turco-iraquí. Un nerviosismo terco y traicionero en mi estómago me recuerda que yo voy a Siria.


Como Mosul está ocupado por el Estado Islámico, el camino a Duhok es mucho más largo y pasa a través de pueblos y pequeñas ciudades. Los niños con mochilas pesadas van a la escuela tratando de cruzar el asfalto sucio donde viajan innumerables camiones. Nuestro coche acelera peligrosamente entre los camiones pesados. La radio está transmitiendo melodías tristes y nadie habla.

Después de Duhok otro auto-taxi rumbo a Zajo, el último pueblo antes de la frontera con Turquía y desde allí un tercer coche hasta el cruce de frontera Fiskabur entre Irak y Siria.

Peshmergas fuertemente armados, apretones de manos y los controles de seguridad.

Una gran bandera del Kurdistán iraquí, con su sol amarillo en medio de rayas rojas, blancas y verdes, se agitaba con el viento fuerte. Delante de mí el Tigris. En el otro lado, Siria. Puedo ver desde aquí la gran bandera de Rojava con rayas amarillas, rojas y verdes.

El río es una de las fronteras que dividen a los kurdos desde la caída del Imperio Otomano, después de la Primera Guerra Mundial. Dividido en cuatro países, Turquía, Siria, Irak e Irán, es la primera vez después de casi 100 años que los kurdos pueden nuevo estar cerca unos de otros. El momento es histórico, hay un sentimiento generalizado, una esperanza omnipresente en que todos los kurdos se estén convirtiendo en una nación. Pero en el terreno real, los límites y las diferentes historias sociales y políticas de las cuatro comunidades kurdas separados, no serán fáciles de superar.

Me subo a un largo y angosto barco de hierro con su motor peleando su avance contra la corriente del río. Y tan pronto como mis pies tocan Siria, una fuerte mano sacude la mía y una voz me dice "bienvenido a Rojava".

Voy con un documento la mitad escrito a mano que me dieron los guardias fronterizos de la administración autónoma de Rojava para que pueda pasar los puntos de control de los combatientes del YPG, las Unidades de Protección Civil, tomo el camino de Qamishli, la principal ciudad del cantón de Cizre. Este pequeño pedazo de papel es mi pase y mi identidad en un espacio administrativo que nadie en el mundo exterior reconoce. Es la primera prueba tangible que tengo en mis manos de los esfuerzos de los pueblos de Rojava en construir una administración.

El camino a Qamishli está lleno de baches. Las casas de las aldeas que atravesamos están en zonas bajas. Mud está en todas partes. Cada pocos kilómetros hay puestos de control de combatientes fuertemente armados de las Unidades de Protección Civil.

Mi conductor está tratando de hablar conmigo, pero sólo habla Kurmancî, el dialecto de los kurdos en Siria y Turquía. En el otro lado del Tigris detrás de nosotros, en el Kurdistán iraquí, en su mayoría hablan Sorani, otro dialecto. Yo sólo hablo turco, así que nos comunicamos más bien con señas. Fuma sin cesar, y cada vez que toma un cigarrillo mi invita con uno. Y cada vez, sonrío y le digo que yo no fumo. En el tablero de instrumentos sucios, dos fotos de jóvenes uniformados con una estrella roja grande en el fondo. "Sehit", dice mi conductor señalando las fotos. "Mártir". Así es como se hace referencia a los combatientes muertos en esta región. Me explica que estos dos jóvenes eran sus hermanos.

Después de dos horas y media, entramos en Qamishli. Las luces de la ciudad son lánguidas, cae la noche. En el centro de la ciudad las tiendas están abiertas. Las mujeres delante de escaparates estrechos, los hombres con bolsas de plástico llenas de comestibles.

"Casi todo lo que ves aquí viene ilegalmente de Turquía. Tenemos electricidad tres horas al día y los que se lo pueden permitir tienen generadores. La administración de la ciudad también está tratando de distribuir la electricidad de los generadores", dice Masud, mi amigo en Qamishli.

Por todos lados hombres armados, algunos con uniformes, muchos vestidos de civil.

La línea del frente con los yihadistas del Estado Islámico está a unos 25 km de aquí. Hace menos de un mes, durante tres días completos, el Ejército Islámico lanzaba cohetes contra Qamishli y atacó con coches bomba el centro de la ciudad. La vida en Qamishli está tratando de parecer y ser normal, pero todo el mundo vive en estado de alerta permanente.

La noche cayó hace algunas horas. Y en la casa de una familia hospitalaria de Masud, trato de conciliar algo de sueño entre el pesado ruido del generador y mis pensamientos sobre Rojava y la guerra

envió F. Moyano
postaporteñ@ 1375 - 2015-04-02