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Cara o cruz - Esteban Pérez

 C A R A  O  C R U Z



El pueblo le dio la espalda a Bolsonaro, perdió el hincha Nro. 1 de las dictaduras cívico-militares. Descomprime la angustia de muchos, pero no estamos felices; el adorador de Hitler obtuvo una importante representación parlamentaria y tres gobernadores más que Lula, lo que en un país federado significa mucho poder. Entre ellos nada más y nada menos que San Pablo, ciudad industrial, la que se suponía que con su proletariado organizado sería las espaldas y el ariete de Lula.

Pero no sólo por ésto, también por la fortaleza de Bolsonaro y la debilidad del presidente electo es que decimos que no nos sentimos felices. Lo decimos también porque el vicepresidente que fue electo junto a Lula no responde precisamente a los intereses populares, es claramente un representante de los intereses de los empresarios industriales y de los agronegocios, es decir un delegado de la oligarquía brasilera con muchísimo poder en su puño.

¿Quién ganó realmente las elecciones? ¿El PT del Lula proletario y de las masas empobrecidas o la oligarquía? Todo indica que veremos más de lo mismo. Un Lula tibiongo apostando al “mencelao” al “toma y daca” al “te doy para que me des”, lo que en nuestra modesta opinión abre dos puertas: la de la traición a las expectativas populares y la del gusano de la corrupción.

Sin desconocer que probablemente traerá un alivio a las masas hambrientas, difícilmente recorriendo esos caminos podemos esperar algún avance en los necesarios cambios de estructuras, en forzar en algo las columnas del capitalismo.

Recordemos que en el segundo gobierno del Frente Amplio, nosotros tuvimos un representante de los agronegocios como Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca  y padecemos hasta hoy las consecuencias de una reforma agraria exactamente al revés de las que proponían los programas de la izquierda. Se aceleró la acumulación de tierras en pocas manos y miles de hectáreas pasaron a pertenecer a verdaderas financieras multinacionales.

Pensemos entonces lo que puede suceder con un vicepresidente con esos antecedentes quien, según lo anunciado por Lula, será una especie de superministro que jugará en toda la cancha.

No logramos visualizar algún rayito de autocrítica en Lula porque el saldo de sus gobiernos fue la desideologización de las masas y la desmovilización de las mismas. Vuelve a buscar fortalezas en el concubinato con la burguesía menospreciando el trabajo ideológico en el seno del pueblo, una vez más se desprecia lo que pueda inclinar la correlación de fuerzas a favor del pueblo: el movimiento popular consciente, organizado y movilizado.

Sin ésto no sólo las transformaciones penden de un hilo, sino la propia cabeza de Lula.

Esperemos, en la cancha se verán los pingos …


ESTEBAN   PÉREZ

CARTA A LOS AMIGOS Y AMIGAS DEL EXTERIOR Fray Betto

CARTA A LOS AMIGOS Y AMIGAS DEL EXTERIOR
Fray Betto


Queridos amigos y amigas:
En Brasil ocurre un genocidio! En el momento en que escribo, 16/7, la Covid-19, surgió aquí en febrero de este año, ya mató a 76 mil personas. Ya son casi 2 millones de infectados Hasta el domingo 19/7 llegaremos a 80 mil víctimas mortales. Es posible que ahora, al leer este llamamiento dramático, lleguen a 100 mil.
Cuando recuerdo que en la guerra de Vietnam, a lo largo de 20 años, 58 mil vidas de militares usamericanos fueron sacrificadas, tengo el alcance de la gravedad de lo que ocurre en mi país. Este horror causa indignación y revuelta. Y todos sabemos que medidas de precaución y restricción, adoptadas en tantos otros países, podrían haber evitado tanta matanza.
Este genocidio no resulta de la indiferencia del gobierno de Bolsonaro. Es intencional; Bolsonaro se complace de la muerte ajena. Cuando diputado federal, en entrevista a la TV, en 1999, él declaró: ′′ A través del voto no vas a cambiar nada en este país, nada, absolutamente nada! Sólo va a cambiar, desafortunadamente, si un día nos vamos a una guerra civil aquí dentro, y haciendo el trabajo que el régimen militar no hizo: matando a unos 30 mil ".
Al votar a favor del juicio de la Presidenta Dilma, ofreció su voto a la memoria del más notorio torturador del Ejército, el Coronel Brillante Ustra.
Por estar tan obsesionado con la muerte, una de sus principales políticas de gobierno es la liberación del comercio de armas y municiones. Cuestionado a la puerta del palacio presidencial si no le importaba las víctimas de la pandemia, respondió: ′′ No estoy creyendo en estos números ′′ (27/3, 92 muertes); ′′ Todos vamos a morir algún día ′′ (29/3, 136 muertes); ′′ Qué pasa? Quieres que haga qué?" (28/4, 5.017 muertes)
Por qué esta política necrófila? Desde el principio él declaró que lo importante no era salvar vidas, sino la economía. De ahí su negativa a decretar bloqueo, acatar las directrices de la OMS e importar respiradores y equipos de protección individual. Fue necesario que la Corte Suprema delegue esta responsabilidad a gobernadores y alcaldes.
Bolsonaro ni siquiera respetó la autoridad de sus propios ministros de Salud. Desde febrero Brasil ha tenido dos, ambos despedidos por negarse a adoptar la misma actitud del presidente. Ahora, por delante del ministerio, está el general Pazuello, que nada entiende de cuestión sanitaria; intentó ocultar los datos sobre la evolución de los números de víctimas del coronavirus; empleó 38 militares en funciones importantes del ministerio, sin la requerida calificación; y Canceló las entrevistas diarias por las que la población recibía orientación.
Sería exhaustivo enumerar aquí cuántas medidas de liberación de recursos para socorro de las víctimas y de las familias de bajos ingresos (más de 100 millones de Brasileños) jamás han sido efectivadas.
Las razones de la intencionalidad criminal del gobierno bolsonaro son evidentes. Dejar morir a los ancianos, para ahorrar recursos de la Previsión Social. Dejar morir a los portadores de enfermedades preexistentes, para ahorrar recursos de sus, el sistema nacional de salud. Dejar morir a los pobres, para ahorrar recursos del bolso familia y otros programas sociales destinados a los 52,5 millones de Brasileños que viven en la pobreza y a los 13,5 millones que se encuentran en la extrema pobreza. (Datos del gobierno federal)
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No satisfecho con tales medidas letales, ahora el presidente vetó, en el proyecto de ley sancionado a 3/7, el tramo que obligaba el uso de máscaras en establecimientos comerciales, templos religiosos e instituciones de enseñanza. Vetou también la imposición de multas para quien descuide las reglas y la obligación del gobierno de distribuir máscaras para los más pobres, principales víctimas de la Covid-19, y a los presos (750 mil). Estos vetos, sin embargo, no anulan las legislaciones locales que ya establecen la obligatoriedad del uso de máscara.
En 8/7, Bolsonaro derribó extractos de la ley, aprobada por el Senado, que obligaban al gobierno a proporcionar agua potable y materiales de higiene y limpieza, instalación de internet y distribución de canastas básicas, semillas y herramientas agrícolas, para pueblos indígenas. Vetó también dinero de emergencia destinada a la salud indígena, así como facilitar el acceso de indígenas y quilombolas a la ayuda de emergencia de 600 reales (100 euros o 120 dólares) durante tres meses. Vetó también la obligación de que el gobierno ofrezca más lechos hospitalarios, ventiladores y máquinas de oxigenación sanguínea a pueblos indígenas y cimarrones.
Indígenas y quilombolas han sido diezmados por la creciente devastación socioambiental, especialmente en la Amazonía.
Por favor, difundan al máximo este crimen de lesa-humanidad. Es necesario que las denuncias de lo que ocurre en Brasil lleguen a los medios de su país, a las redes digitales, al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, y al Tribunal Internacional de La Haya, así como a los bancos y empresas que albergan inversores tan codiciados por el gobierno de Bolsonaro
Mucho antes de que el periódico The Economist lo haga, en las redes digitales trato al presidente por Bolsonaro - mientras Roma arde en llamas, él toca lira y hace propaganda de la cloroquina, remedio sin ninguna eficacia científica contra el nuevo coronavirus. Sin embargo, sus fabricantes son aliados políticos del presidente...
Agradezco su interés en divulgar esta carta. Sólo la presión desde el exterior será capaz de detener el genocidio que azota a nuestro querido y maravilloso Brasil.
Fraternalmente
Fray Betto








A PROPOSITO DE LA CONDENA DE UNA PRESIDENTA INOCENTE: CORRUPCION Y CORRUPCIONES







La presidenta Dilma está siendo condenada mediante un tribunal de excepción por un Congreso Nacional en el cual el 60% de sus miembros se enfrenta a acusaciones penales. El Senado que la juzga no posee ninguna calidad moral pues más de la mitad de él, 49 senadores, están acusados de distintos delitos. Contra Dilma no se consiguió probar ningún delito. Por eso se inventan otras razones como el “conjunto de la obra”, cosa que contradice la materia del proceso venido de la Cámara: algunos actos gubernamentales del año 2015 solamente.
El economista Luiz Gonzaga Belluzzo resumió bien la tónica general de este proceso perverso: «Se trata de una reacción conservadora, retrógrada que se expresa en tentativas autoritarias de impedir el avance de la sociedad. Somos una sociedad profundamente antidemocrática, prejuzgadora y, sobre todo, culturalmente deformada. Hoy estamos asistiendo a una degeneración de lo que ya está degenerado. Aquí no prosperaran los ideales de democracia y el Estado de Derecho. Todo se hace con truculencia, con arbitrariedad, incluso lo que se hace pretendidamente en nombre de la ley» (en Carta Maior 27/06/2016). 
 
Otra crítica contundente nos viene del sociólogo, ex-presidente del IPEA, que escribió un estimulante libro: La estupidez de la inteligencia brasilera (Leya 2015): «El golpe fue contra la democracia como principio de organización de la vida social. Fue un golpe dirigido por la ínfima elite del dinero que nos domina sin ruptura importante desde nuestro pasado esclavócrata. Desde entonces Brasil es el palco de una disputa entre estos dos proyectos: el sueño de un país grande y pujante para la mayoría; y la realidad de una élite de rapiña que quiere drenar el trabajo de todos y saquear las riquezas del país para el bolsillo de media docena» (Quién dio el golpe y contra quién, en FSP, 04/2016). 
Lo que estamos presenciando es la reanudación de este segundo proyecto, socialmente perverso y negador de nuestra soberanía. Basta observar la truculencia del ministro de relaciones exteriores que de diplomático no tiene nada. Es un agente de las privatizaciones y del alineamiento de Brasil a la lógica del neoliberalismo de los países centrales, rompiendo con nuestros vecinos aliados del Mercosur y traicionando los ideales de una diplomacia «activa y altiva» en diálogo con todos los pueblos y tendencias ideológicas. 
Hay muchas formas de corrupción. Comencemos por la palabra corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. El filósofo Kant hacía la misma constatación: «somos un leño tan torcido que de él no es posible sacar tablas rectas». En otras palabras: existe en nosotros la fuerza de lo Negativo que nos incita al desvío. La corrupción es una de las más fuertes. 
 
Ante todo, el capitalismo aquí y en el mundo es corrupto en su lógica, aunque esté socialmente aceptado. El simplemente impone la dominación del capital sobre el trabajo, creando riqueza con la explotación del trabajador y con la devastación de la naturaleza. Genera desigualdades sociales que éticamente son injusticias, lo que origina permanentes conflictos de clase. Por eso, el capitalismo es por naturaleza antidemocrático, pues la democracia supone una igualdad básica de los ciudadanos y una garantía de sus derechos, violados aquí por la cultura capitalista. 
Pensando en Brasil podemos decir que la mayor corrupción de nuestra historia es el hecho de que las sucesivas oligarquías hayan mantenido a gran parte da población, durante casi 500 años, en la marginalidad y el de haber emprendido un proceso de acumulación de riqueza de los más altos del mundo, hasta el punto de que el 0’05% de la población (71 mil personas) controlan gran parte de la renta nacional. 
 
Tenemos ejemplos escandalosos de corrupción, denunciados últimamente por el llamado “Petrolao”, por los Zelotes y por los Papeles de Panamá. Pero no nos engañemos. Hay cosas peores. El Sindicato Nacional de los Procuradores de la Hacienda Nacional, en su “Evasionómetro”, denunció que en 2015 solamente en cinco meses hubo una evasión de 200 mil millones de reales (Antônio Lassance, en Carta Maior 02/05/2015). Esto es mucho más que el “Petrolao”, y sólo en 5 meses. Aquí se ocultan los grandes corruptores y corruptos que siempre procuran esconderse. 
Bien decía Roberto Pompeu de Toledo en 1994 en la Revista Veja: «Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder así como el arroz y el fríjol de nuestras comidas».
La condena de la Presidenta Dilma se inscribe en esta lógica de la corrupción que se apoderó de gran parte de la casta política. Lo que se hace contra ella es una injusticia sin medida: condenar a una inocente y a una gobernante honesta. 
 
La historia no los perdonará. Llevarán en sus biografías el estigma de golpistas merecedores de una soberana repulsa de los que buscan caminos transparentes y éticos para nuestro país.           
                                                                                                                     Leonardo Boff
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El escenario regional después de Dilma



La destitución de Dilma Rousseff por el Senado más conservador desde 1964 (año del golpe de Estado contra João Goulart) cierra el ciclo progresista que se inició con la asunción de Luiz Inacio Lula da Silva el primero de enero de 2003. Siendo Brasil el país más importante de la región y el que marca tendencias, estamos ante una inflexión irreversible en el corto plazo, donde las derechas conservadores imponen su agenda.

El panorama regional sudamericano aparece claramente dominado por la alianza entre el capital financiero, Estados Unidos y las derechas locales, que muestran un dinamismo difícil de acotar a corto plazo. Hay que remontarse a principios de la década de 1990 para encontrar un momento similar, pautado por el triunfo del Consenso de Washington, el auge del neoliberalismo y el derrumbe del bloque socialista.

Sin embargo, sería equivocado pensar que estamos volviendo al pasado, por más que algunos analistas crean que se están perdiendo conquistas. La realidad indica que la región camina hacia adelante pero, en lo inmediato, lo que tenemos enfrente no es la sociedad igualitaria y justa con la que soñamos, sino un inminente choque de trenes entre los de arriba y los de abajo, y luchas entre clases, razas, géneros y generaciones. Hacia ese desenlace va la humanidad, y ese es el futuro a mediano plazo que se avizora en la región.

En rigor, este panorama ya se venía perfilando desde hace varios años, cuando aún gobernaban los progresistas, por la creciente alianza de hecho entre las clases medias (viejas y nuevas) y los más ricos, en gran medida por el triunfo de la cultura consumista, despolitizadora y conservadora que impulsaron esos mismos gobiernos. Pero lo que importa, mirando hacia adelante, es el mentado choque de trenes.

Una nueva derecha se ha impuesto en la región. Una derecha que no tiene escrúpulos legalistas, que no está dispuesta a respetar los modos de las democracias, que pretende arrasar los sistemas educativo y de salud tal como los conocimos. En Brasil la nueva derecha ha puesto en pie el movimiento Escola Sem Partido, que ataca la educación pública, vapulea el legado de Paulo Freire y pretende controlar estrictamente a los docentes.

Habrá que volver con más detalle sobre este movimiento, que promueve la disociación entre educar(responsabilidad de la familia y la Iglesia) e instruir (transmisión de conocimiento, que es la tarea de los profesores). Si los proyectos de ley que ingresaron al parlamento fueran aprobados, una porción de los docentes podría ser sancionada por adoctrinamiento ideológico, por hablar de la realidad del país, ya que en las aulas, pregonan, no debe existir la libertad de expresión. En esa realidad no sólo entra lo político, sino incluso la violencia contra las mujeres. Apenas una muestra de lo que viene.

Para comprender por dónde va la nueva derecha no hay que mirar atrás, o sea, el periodo de las dictaduras, sino a personajes como la primera ministra británica, Theresa May, quien asegura estar dispuesta a usar armas nucleares aunque le cuesten la vida a inocentes (The Guardian, 18/7/16). O como Hillary Clinton, que considera a Vladimir Putin el nuevo Hitler. No son declaraciones aisladas o fuera de contexto, es el estado de ánimo de las nuevas derechas, guerreristas, dispuestas a arrasar naciones enteras, como ya hicieron con media docena de países en Asia y Medio Oriente.


Para que haya choque de trenes tiene haber dos fuerzas antagónicas en disputa. Eso es lo que se viene perfilando en la región. Hemos recorrido las nuevas luchas estudiantiles y populares en Brasil (goo.gl/Bz9OBD), los movimientos que ganan protagonismo en Colombia (goo.gl/DfboIk) y las nuevas resistencias negras (goo.gl/GTQPzQ), entre otras.

A ellas deben sumarse la renovada fuerza del movimiento campesino en Paraguay; la resistencia al modelo soyero-minero en Argentina, y, en los últimos meses, al ajuste del gobierno de Macri; las importantes movilizaciones de las mujeres contra la violencia machista, como la realizada en Perú en agosto; la persistencia de los movimientos indígenas en Ecuador y Bolivia.

Se abren nuevas e imprevistas resistencias. En agosto hubo enormes movilizaciones en Chile, dos grandes marchas de más de un millón de personas contra el sistema privado de pensiones (Afp), y un cacerolazo, que anuncian el comienzo del fin de un sistema que fue la clave de la acumulación de capital en el régimen pospinochetista. Nueve de cada 10 jubilaciones son menores de 220 dólares, o sea, menos de 60 por ciento del salario mínimo, por lo que la población reclama el fin del sistema privado.

Lentamente se va abriendo paso entre los sectores populares la convicción de que la corrupción es sistémica, como el narco y los feminicidios, y que no importa si gobierna la derecha o la izquierda, porque las cosas seguirán más o menos igual. La prometida reforma educativa en Chile, que el Partido Comunista utilizó como argumento para abandonar la calle e ingresar al gobierno de Michelle Bachelet, se diluyó en las negociaciones con el empresariado y se sigue priorizando la enseñanza privada, como denuncia la nueva ofensiva estudiantil.

En esta etapa, el sistema no puede realizar reformas en favor de los pueblos, porque no tiene margen económico ni político. La economía funciona como una máquina que extrae, expropia y concentra los bienes comunes. La política se reduce a fuegos de artificio y deja paso, cada día con mayor evidencia, a la policía para dirimir los conflictos. La principal diferencia entre los colores que gobiernan es de velocidades en la aplicación de un modelo que no deja otra alternativa que la resistencia.

La destitución de Rousseff por un Senado infestado de corruptos podría ser la ocasión para reflexionar sobre la inconveniencia de seguir confiando en los mal llamados representantes, que están allí para devolver favores al capital, y apostar con mayor energía a la organización. Nadie lo hará por nosotros.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/09/02/opinion/020a2pol













Diez tesis en torno a la caída de Dilma y lo que se viene


Diez tesis en torno a la caída de Dilma y lo que se viene

Marcelo Marchese


06.09.2016
Todo parece indicar que el ciclo progresista pasará a cuarteles de invierno. La explicación más dogmática sobre este asunto informa que los progresismos caen por obra del desgaste que llevan a cabo las oligarquías y acaso esta visión admita que el descenso del precio de las commodities incida en el proceso. Sin embargo, aunque los dos hechos señalados sean ciertos, no explican en absoluto el fenómeno.


1- Por los mecanismos que fuere, los progresismos pierden el poder porque pierden el respaldo popular y si pierden respaldo popular es porque no hicieron lo suficiente para ganarse ese respaldo. Ejercer el gobierno no necesariamente desgasta; si uno atiende las necesidades de vastos sectores populares, lejos de desgastarse, amplía sus espacios de poder. El error capital de los progresismos fue no pensar un modelo alternativo y apostar a la magia del capital extranjero con la peregrina ilusión de que éste generaría un encadenamiento productivo, lo cual no ha sucedido y en cambio el desembarco de capitales extranjeros ha generado una mayor fuga de capitales y ha acentuado el carácter agrario y extractivista de nuestras economías, lo que lleva a un ensanchamiento de la brecha que nos separa de los países más desarrollados. El progresismo paga las consecuencias de apostarlo todo al pleno de las commodities y las ilusorias ventajas de la inversión extranjera, apuesta que implica una supina ignorancia de la historia económica del continente (el desprecio, o la ignorancia radical de la historia es una característica sobresaliente de los progresismos).

2- El segundo error capital de los progresismos ha sido pensar la política como administradores y no como políticos. No se apostó a la ciudadanía, no se elaboró un modelo a partir del debate social ni se pretendió implementarlo con respaldo ciudadano. No se utilizó el gobierno como usina de pensamiento ni se estimuló la crítica y el debate. No hubo una apuesta a la política; se apostó a llevar a cabo una administración más o menos eficiente (ineficiente), que incluyera asignaciones a los sectores más sumergidos derivando parte de los ingresos aportados por el alza de los precios de las commodities, pero sin pretender transformar nuestras estructuras productivas, sin pensar siquiera, en países de economía agraria, en meter mano a la concentración escandalosa de la propiedad privada de la tierra y sin apostar, en países que deben dar el salto productivo, a la investigación para el desarrollo.

3- El progresismo no ha logrado, ni ha intentado, salir del círculo vicioso del maniqueísmo. Si en un régimen enemigo se violan los DDHH, ahí va el maniqueo denunciando la violación de los DDHH por parte de la derecha; pero si en un régimen amigo se violan los DDHH, el maniqueo pone cara de sapo o acusa a los mass media de propalar mentiras. Si la derecha da un golpe de Estado, se rasga el maniqueo las vestiduras en defensa de la legalidad; si la izquierda da un golpe de Estado, el maniqueo dice que el golpe de estado en realidad no es un golpe de estado. De verdad que importa saber si lo sucedido en Brasil fue un golpe de estado, pues si la destitución de Dilma se llevó a cabo violando la legalidad, el perjuicio puede ser mucho mayor que el perjuicio generado por la caída de un eventual buen gobernante. Si la destitución fue llevada a cabo por medios ilegítimos, lo grave sería el respaldo de la población a esa medida ilegítima, el respaldo o la anuencia ante el desprecio a la institucionalidad. Que el PT ha perdido respaldo social no lo niega nadie y el hecho de que necesitara aliarse para ganar las elecciones con el presidente "golpista", es una prueba suplementaria. Ahora bien, lo que explica los hechos no es que la derecha violara la legalidad (cosa que para afirmar habría que estudiar la Constitución brasilera) lo que explica los hechos es que el PT, por su gestión, por su corrupción, por hacer desde el gobierno precisamente aquello que criticara cuando era oposición, perdió el respaldo de su gente y cuando se pierde el respaldo, un empujón, legal o ilegal, te manda a la lona. Centrar el debate en si hubo o no golpe es una estrategia maniquea que impide sacar conclusiones de esta experiencia. Obedece a una cobardía intelectual propia del maniqueísmo. Es fácil acusar al otro, al Mal, de hacer maldades, pues eso te exime de estudiar la riqueza de la vida y analizar tus propias macanas. El gobierno de Dilma cae pues hace años la gestión del PT abrió una brecha entre el PT y la base social que apoyaba al PT.

4- No hay un apoyo masivo a Dilma pues el pueblo brasilero cree que o bien metió la mano en la lata, o que permitió que otros metieran la mano en la lata, o que mandó fondos de un lado para otro para adornar los números, o que permitió que las petroleras financiaran su campaña o en síntesis, que la clase política gobernante es cualquier cosa menos cristalina ¿Eso significa que apoyen a Temer? En absoluto y apenas fue nombrado en un estadio olímpico fue recibido por una silbatina. Acaso la corrupción fuera tolerable en años de vacas gordas, pero pasa a ser un asunto muy sensible en años de vacas flacas y si en el período de vacas gordas no intentaste cambiar la estructura productiva y no estimulaste la participación ciudadana, no estimulaste los valores republicanos ni apostaste a transformar la educación, pagás las consecuencias por tu negligencia.

5- ¿Si no apoyan a Dilma ni apoyan a Temer, en qué andan? He ahí el enigma ¿en qué andan los brasileros? ¿qué caminos tomarán y qué incidencia tendrán los sin tierra, los sin techo, movimientos como el del pase libre en el transporte y en qué pensarán los demás brasileros? ¿y en qué andará el pueblo uruguayo? Según latinobarómetro sólo un 32% de los brasileros apoya a la democracia. Parece ser que nosotros estamos mejor, pues la democracia obtiene aquí un apoyo de un 68%, pero no nos alegremos por eso (68% en descenso no da para hacer ninguna fiesta) pues la demanda de mano dura en Uruguay alcanza a un 71% de los compatriotas y "ante la disyuntiva de vivir en una sociedad ordenada aunque se limiten libertades o libre a pesar de que haya algún desorden, el 58% de los uruguayos consultados prefirieron el orden, mientras que el 39 se inclinó por la libertad", y parece ser que "un 41% de los uruguayos está de acuerdo con un gobierno autoritario si resuelve los problemas"".

6- No necesariamente el poco respaldo determina la caída de un gobierno, pues para que caiga un gobierno debe haber alguien interesado en hacerlo caer y con fuerzas para hacerlo caer, así que el actual gobierno se podrá mantener sin un gran respaldo, en tanto no exista una oposición poderosa y ese respaldo, poco o mucho que ahora tenga, con el tiempo, cuando vuelva a hacer más de lo mismo, lo perderá y entonces ese gobierno caerá y será suplantado por otro que al tiempo también caerá, cuando haga más de lo mismo y así seguiremos agarrados a este péndulo desquiciante por el cual creemos que cambiamos de perro cuando sólo cambiamos de collar.

7- Mientras seguimos agarrados como garrapatas al péndulo para que, en función de su movimiento oscilante, podamos cambiarle el collar al perro, por debajo nuestro y por encima nuestro y al este y el oeste y en todas las diagonales posibles, se operan cambios siniestros y si alguna duda cabe, ahí está ese 58% que cambia libertad por seguridad y ese flaco 39% que prefiere la libertad ¡La libertad, nada menos! Ni me imagino qué pasaría si se preguntara ¿qué importancia le da usted a la fraternidad y cuánta fraternidad enviaría al tacho a cambio de seguridad? Si se preguntara por la igualdad, el deseo de igualdad no dudo que sería mayoritario aunque se juzgara imposible. Se supone que nuestro sistema político se sustenta en los principios de libertad, igualdad y fraternidad, pero si esos principios se desprestigian, un nuevo ordenamiento político nacerá en función de los nuevos principios sociales. Ese nuevo ordenamiento responderá a los cambios culturales, a los cambios que se vienen dando "naturalmente" digamos, pero habría que advertir, a fuer de ser considerado conspiranoico, que ciertas fuerzas hacen lo imposible por coadyuvar a esos cambios "naturales". Si la gente cambia alegremente libertad por seguridad, me conviene alimentar lo imposible la inseguridad si luego me beneficio por la pérdida de libertad. Hace cien años no necesitábamos una cédula para cruzar una frontera y hoy le agregan un microchip, te sacan una foto, te registran la huella dactilar, saben qué comprás, dónde comprás, cuánto comprás, las cámaras te vigilan casi que hasta en el baño y estos cambios, este control resultado del miedo, vivió un punto de inflexión a partir del oscuro asunto de la caída de Las torres gemelas, que, o fue una maniobra interna, o fue una maniobra externa que los servicios de seguridad dejaron arteramente que se llevara a cabo, pues a partir de ese atentado o autoatentado, los EEUU y sus aliados cerraron filas para llevar a cabo su estrategia imperial. En tanto las empresas de seguridad y las empresas que venden armamentos se forran de guita, nosotros (o el miedo que construye rejas, alarmas y muros) nos alejamos prudentemente unos de otros, con el obvio debilitamiento del tejido social y de paso entregamos las libertades que fuere en aras de la seguridad en un mundo donde los malos, sean los musulmanes, sean los rastrillos, sean los zombis, parecen ser una fuerza incontrolable.

8- Pero el panorama es aún más siniestro, pues mientras nos mantenemos agarrados al péndulo por miedo a dar el salto, permitimos que la República se haga pedazos lenta pero inexorablemente. Erosionamos, a partir de demandas de dudosas ongs de dudoso financiamiento y de dudosa importación ideológica, el principio de la igualdad de los ciudadanos ante la ley y como si esta erosión no fuera suficiente, permitimos que vengan empresas, las grandes empresas que se convierten en los grandes latifundistas, a hacer lo que les plazca pero sin tributar como el resto de los ciudadanos. Mientras tanto, el secretismo se convierte en práctica de gobierno, se inician conversaciones como el TISA sin decirle nada a nadie o se pactan acuerdos secretos con Montes del Plata o se ocultan informes de la OSE que hablan del verdadero estado del agua que consumimos. Cuando nos conviene, sea por la eventual aclaración de los crímenes cometidos hace cuarenta años, sea por el diferendo con un país cercano, apelamos a las instancias judiciales supranacionales, o anacionales, las que ineluctablemente ocuparán el espacio de toma de decisiones que antes eran atributo de las naciones. Sumado a esto, el desequilibrio de poderes se acentúa y el poder ejecutivo pretende ejercer un mayor control sobre el poder judicial y allí donde surge un fiscal o juez díscolo, se lo amonesta de tal manera de bajarle los humos a él o ella y a todos los demás que aguardan expectantes y en cuanto al delicado asunto de la educación de la República, se desplazan las humanidades en aras de la enseñanza de ciencias y tecnologías, al tiempo que la investigaciones universitarias giran en la órbita del interés del capital.

9- En suma, los ordenamientos institucionales a la postre son resultado de un conjunto de factores donde incide una tradición cultural y la fuerza que dicha tradición tenga entre los hombres. Si la tradición republicana es erosionada, si además la gente está dispuesta a cambiar libertad por control y darle el poder a un tirano para que resuelva los problemas y si las humanidades son desplazadas de los ámbitos educativos, tarde o temprano vendrá un nuevo ordenamiento institucional que se ajuste a la nueva realidad.

10- ¿Podemos evitar el desastre? ¿Qué hacer ante esta situación? No sé si podemos evitar el desastre o si sólo podemos demorar su advenimiento. Sigmund Freud decía que "La voz del intelecto es acallada, pero no ceja hasta conquistar una audiencia, y, en última instancia, después de interminables repudios, consigue su objetivo. Es éste uno de los pocos aspectos en los que cabe un cierto optimismo sobre el futuro de la humanidad" . La frase es elocuente y compartible, es decir, comparto tanto su esperanza como su temor. ¿Qué hacer? Si nos hemos dedicado a ser espectadores de la administración de un modelo impuesto desde fuera, llegó la hora de pensar un nuevo modelo para nuestro beneficio. La voz del intelecto no debe ser acallada, pero estamos recién en los prolegómenos de la voz del intelecto. UPM dice que invertirá 4.000 millones de dólares en nosotros, y el gobierno repite exultante que habrá 4.000 millones que significarán trabajo para los uruguayos y no se dice que con suerte los finlandeses invertirán 1.000 millones acá, y los otros 3.000 millones son los cachos de maquinaria que traerán desde allá, dando 3.000 millones de trabajo allá. Tamaño bagallo propagandístico ha pasado de contrabando y casi casi que todos hicimos mutis por el foro. El gobierno invertirá (pedirá prestados) 1.000 millones para arreglar puerto, trenes y carreteras destruídas por el trasiego constante de toneladas de eucaliptus, es decir, invertirá 1.000 millones para la mayor gloria de UPM, y a nadie, o casi casi nadie, se le ocurrió preguntar si no podríamos hacer algo más útil para nuestro desarrollo económico con esos 1.000 millones. Si hubiera alguna posibilidad de frenar el desastre, esa posibilidad necesita como condición sine qua nonpensar, largarse a pensar, debatir, animarse a debatir, dudar, animarse a dudar, confiar, animarse a creer que existe la verdad y ocupar nuestro rol como ciudadanos y cumplir nuestro deber como ciudadanos y tirar por la borda el cobarde pensamiento maniqueo y acto seguido agarrar ese péndulo y hacerlo trizas, pues mientras seguimos agarrados a él, por debajo nuestro y por encima nuestro y al este y el oeste y en todas las diagonales posibles, se aproxima el fuego del desastre.
Fuente: http://www.uypress.net



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Brasil y Venezuela. Entendiendo el problema del poder

Brasil y Venezuela. Entendiendo el problema del poder




Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein



La semana política de América Latina estuvo signada por trascendentes eventos de carácter contradictorio. Por una parte, el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia llegaron a un compromiso para el cese definitivo del fuego, lo cual allana el camino para que los Acuerdos de La Habana puedan seguir avanzando hacia su implementación. Así mismo, en Cuba, específicamente, la ciudad de Santa Clara, la misma que recibió alborozada el 1° de enero de 1959 al Comandante Ernesto Che Guevara, ahora acogió el primer vuelo comercial directo de Estados Unidos a la isla antillana.

Pero los acontecimientos que coparon el universo informativo fueron el fallido intento de la oposición venezolana de “toma de Caracas”, y sobre todo la destitución ilegítima de la presidenta Dilma Rousseff por el senado brasileño.

Estos sucesos son indudable expresión paradójica del sentido dialéctico de la historia que nos muestra que su desarrollo no es lineal y que está sujeta a condiciones objetivas y subjetivas que indican su rumbo, ritmo y devenir. Brasil y Venezuela nos señalan algunas experiencias que vale la pena rescatar de cara al futuro. Esbocé algunas ideas al respecto en artículo publicado durante la primera semana de mayo de este año, pero ante la consumación de hechos que transformaron el acontecer histórico, vale la pena volver a ellos.

Decía en aquella ocasión ( y me disculpan por repetirlo) que: “Las nociones de respeto a la pluralidad, soberanía popular, representación, vocación de servicio, honorabilidad y honestidad administrativa entre otras, vinculadas al quehacer cotidiano de la democracia y la política han sido sustituidos por discernimientos de carácter económico como costo-beneficio, intereses personales, posibilidades de obtener ganancias y poder, lobbies empresariales, financiamiento de campañas y recuperación de la inversión, que han hecho que el discurso con el que durante siglos nos han atiborrado el sentimiento y la razón, no sea más que verborrea barata o dicho en buen castellano, masturbaciones mentales para capturar incautos.

Los sucesos de Brasil demuestran fehacientemente que el poder político está desapareciendo para dar paso a la dictadura de las empresas, los mercados y los poderosos que tienen capacidad de comprar cualquier cosa, incluyendo a los políticos, la mayoría de los cuales no parecen tener problemas en ponerse precios en el mercado. En esa medida, también como lo señala la experiencia brasileña, los partidos políticos han sido desplazados por los medios de comunicación (en particular la cadena Globo) como los creadores de la agenda”­­­.

Ahora, una vez que definitivamente Dilma ha sido desplazada de la presidencia, mientras que el gobierno de Venezuela resiste brutales embates de una oposición que se ha visto obligada a ceder el liderazgo a la Embajada de Estados Unidos, la cual, cansada de despilfarrar dinero ha impuesto una línea de conducta más acorde a sus intereses estratégicos, vale la pena debatir sobre democracia, poder y gobierno.

¿Qué clase de democracia puede ser aquella en la que 61 individuos, entre los cuales 41, son potenciales delincuentes pueden torcer la voluntad de 54 millones de electores? Esto vulnera su propio concepto: “gobierno del pueblo”. Por eso, hay que aclarar, -y esta situación lo ha hecho- que la democracia no es un problema de números ni de mayorías, eso es retórica barata. Es un problema de poder. Es lo que le permite al presidente de Estados Unidos ejercer su cargo a pesar de ser elegido por menos del 25 % de los ciudadanos en edad de ejercer el voto, lo cual nadie se atreve a cuestionar.

El golpe de Estado que se ha consumado en Brasil, mientras la mayoría de los gobiernos “democráticos” de la región se hacen de la “vista gorda” y ante el cual, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) -supongo que en nombre de la OEA- solo ha expresado “preocupación”, no es otra cosa que muestra viva de la anti-democracia, el instrumento mediante el cual la oligarquía se propone recomponer un resultado electoral que le ha sido adverso en cuatro comicios presidenciales continuos, en los que supuestamente el pueblo manifestó su voluntad. Para las élites de poder, estas no son más que patrañas, en las que se pueden defecar cuando quieren.

De esa manera, se entronizan gobiernos neoliberales que excluyen a la mayoría de la población, a fin de maximizar ganancias para las grandes empresas locales y transnacionales a los cuales se entregará el país con total impunidad. Este modelo de democracia representativa que tiene su origen ­­en los planteamientos del filósofo inglés John Locke, adquiere su dimensión actual a mediados del siglo pasado cuando se concibe la democracia no como un objetivo a lograr, sino como un método de elección y legitimación de autoridades, mediante la competencia de élites que dirimen sus diferencias en paz y con un electorado preferiblemente indiferente y despreocupado de la política. Esta teoría de democracia de carácter elitista es la que se ha impuesto en Occidente y en la mayor parte del mundo. Los ciudadanos están ajenos a la toma de decisiones, por lo que no son sujeto de la política, sino objeto de las decisiones de las élites.

Este concepto de democracia en el que está formada la clase política dirigente de América Latina, se expresa de forma práctica en el desprecio por los pueblos y en su impertérrita voluntad de pasar por encima de ella, cuando la misma no le sirve a sus intereses. De ahí, que los recientes golpes de Estado en Honduras, Paraguay y ahora Brasil no sean más que la continuidad de procesos democráticos que se han hecho caducar, ahora no utilizando a las fuerzas armadas, sino al parlamento como ejecutor de las operaciones. El resultado es el mismo: la burla de la voluntad popular.

Pero, no se trata de llorar, finalmente el imperio y sus adláteres latinoamericanos siguen el mismo guión desde hace siglos. Si tienen algo claro, es cómo defender sus intereses. Hoy, el problema es que lamentablemente las izquierdas le facilitan su trabajo, cuando una vez instalados en el gobierno, se cometen errores que desmovilizan al pueblo, alejándose de quienes los eligieron. Peor aún, suponen que hacer alianzas con sus enemigos de clase, les va a facilitar el trabajo, sin entender que las oligarquías no van por migajas, sino por todo el poder. En esas condiciones, en años recientes y estando en el gobierno, algunas izquierdas, entre las que lamentablemente destaca el PT de Brasil se han transformado en los grandes defensores del Estado capitalista y la democracia representativa, sin entender que llegar al gobierno es solo un paso para tomar el poder y entregarlo al pueblo. Que ese sea un proceso largo, de muchos años, tal vez siglos de duración, es otra cosa, pero solo teniendo claridad del objetivo estratégico se pueden hacer concesiones de carácter táctico. Es un problema de hegemonía y de entender cuál es el problema cardinal, que es el del poder.

Es lo que no entendió el PT en Brasil y están comenzando a entender los chavistas en Venezuela. Dilma y Lula pensaron que por haber llegado al gobierno, habían obtenido el poder, cuando en realidad los instrumentos de coerción del Estado: Fuerzas Armadas, policía y Poder Judicial, siguieron siempre en manos de sus opositores, y ahora, son los que derrocaron a Dilma. Es lo que permite que Maduro y los chavistas sigan en el gobierno. La oposición, -como quedó demostrado el pasado jueves 1° de septiembre- no lo ha logrado entender. En Venezuela, la oposición no tuvo sus 61 senadores y aunque movilizaron miles de ciudadanos, no logran entender –como si lo ha hecho la Embajada de Estados Unidos- que el problema no es numérico porque la democracia, –repito- no es un problema de números, es de poder.

Habiendo movilizado decenas de miles de ciudadanos no lograron ninguno de sus objetivos políticos: no pudieron llegar a Miraflores para desatar un show mediático que iba a ser transmitido al mundo por las grandes corporaciones de la comunicación global; no pudieron desatar la violencia como método de hacer política porque la misma fue desactivada por las agencias de seguridad del gobierno en los días previos; no pudieron liberarse de la ambigüedad respecto de su voluntad violentista, porque tienen dudas de su propia capacidad de conducción; no pudieron quebrar a las fuerzas armadas, ni siquiera a un sector de ellas o a algún oficial de alto rango; finalmente no pudieron derrocar al gobierno. Esto fue lo que la élite que dirige la oposición prometió a sus militantes y eso fue lo que no pudo cumplir. De ahí el desasosiego, la frustración y la rabia manifestada en la noche.

El gobierno de Venezuela utilizando los instrumentos de poder que la Constitución le concede, desactivó todo intento golpista, impidiendo así que el expediente Brasil no pudiera ser usado en Caracas.

Mientras estas cosas ocurren en Brasil, y cuándo la guerra en Colombia parece estar concluyendo porque, por una parte los objetivos políticos de la guerrilla no pudieron ser conseguidos por vía armada y por otra, el gobierno entendió que no iba a lograr ganar la guerra en el terreno militar y decidieron recurrir a la democracia representativa para dirimir sus diferencias, las oligarquías en otras latitudes pretenden empujar a los pueblos a tener que apelar a otros medios para hacer respetar su voluntad.

No quisiera que ello aconteciera, pero para mi desdicha, esta situación me hizo recordar el poema “¡Izquierda, marchen!” escrito por el poeta ruso Vladimir Maiakovsky en 1932:



¡Adelante! ¡Marchemos! ¡Marchemos!

¡Basta ya de frases y de parches!

¡Hay que poner fin a la frivolidad!

¡Tiene la palabra el Camarada Máuser*!
Fusil insigne del ejército alemán desde finales del siglo XIX y hasta la Segunda Guerra Mundial



sergioro07@hotmail.com



Publicación Barómetro 05-09-16














La eterna lucha por el Brasil

A ETERNA LUTA PELO BRASIL

Manter permanentemente a luta pela memória das conquistas populares, contra as injustiças sociais de nosso país, há mais de 50 anos do golpe de Estado que derrubou  o Presidente Jango da presidência da República em 1964, não tem sido fácil.

A perseguição, constante e perversa, não tem sido , em todos estes tempos,  somente de parte da ditadura que abrangeu nossos destinos de exilados de 1964 até 1979. Ela é muito mais enraizada e cruel no que se refere a apagar a memória do Presidente João Goulart, pois ele representa, sem dúvidas, as verdadeiras e certeiras mudanças que o país até hoje não realizou. As Reformas estruturais de base, que indubitavelmente mudariam o modelo econômico injusto e que privilegia somente as elites outorgando-lhes, só a elas, os privilégios sociais, financeiros e políticos,
ainda estão no esquecimento, submetendo assim o Estado aos seus interesses destas mesmas elites.

Estas reformas de base, propostas pelo presidente João Goulart objetivavam implantar no páis, a reforma agraria, a reforma urbana, a reforma tributária (taxando o capital e não o trabalho), a reforma educacional, a lei de remessas de lucros, a encampação das refinarias particulares, outorgando o monopólio da extração e refino à Petrobras, a reforma política para dar acesso ao parlamento todas as categorias e níveis sociais de eleitores, inclusive os analfabetos.Sim é por isto que a história não é apenas biográfica ou mera  retórica da  figura política de Jango, é a construção através desta mesma memória e destas mesmas lutas, que constroem o caminho da emancipação para atingirmos a libertação de nosso povo, diante do neo-escravagismo praticado pela pregação d a merito cracia, em um país, cada vez mais injusto e desproporcionalmente sem as mesmas oportunidades.

Elas não podem ser esquecidas.

É por isso, minhas caras cidadãs e caros cidadãos , que não fugimos  à luta, pois só se perde a luta que desistimos de continuar.

e é por esta causa, que me atrevo a apresentar, meu filho, neto de Jango, Christofer Goulart, como candidato a vereador, e solicitar a colaboração de todos aqueles que concordam em continuar nesta trilha. Ele é  um fiel descendente e também um eterno empezinhado combatente das lutas trabalhistas, para continuar esta jornada emancipatória na cidade de Porto Alegre, capital do Rio Grande do Sul, terra de Jango e de resistência.

Christofer conhece bem as nossas lutas trabalhistas, e sabe a dificuldade da distância do caminho.





Obrigado pela atenção, vamos em frente!
João Vicente Goulart.



COLABORAÇÃO E CONTATOS


mail: frente12012@gmail.com

Página Facebook: https://www.facebook.com/christofergoulart/?fref=tsAssessoria: Nilton Custódio 51 9156.8606
                      João Alexandre Goulart 51. 8170.3068
                      Wendel Pinheiro 21 96969.4084










Golpe en Brasil: "En 12 meses se consolidó un giro geopolítico en toda América Latina"

Golpe en Brasil: "En 12 meses se consolidó un giro geopolítico en toda América Latina"



Finalmente el Senado de Brasil votó la destitución de la presidenta Dilma Rousseff ¿hacia donde va el gigante sudamericano y que consecuencias tendrá para la región?




Como se preveía, la mayoría de los senadores brasileños ratificó el golpe de Estado contra Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores (PT). La presidenta electa por 54 millones de personas en 2014 fue destituida y ahora su mandato que finaliza en 2018 deberá concluirlo el vicepresidente, Michel Temer.

Sin embargo, esto no supone simplemente un cambio de presidente, sino que implica -como denunció la propia Rousseff- un ataque a la democracia y un cambio de política social y económica. Una modificación del programa de gobierno que no hubiera sido apoyado por el pueblo brasileño en las urnas. Así lo ha dejado entrever el propio Temer durante los meses en que actuó como presidente interino.

Pero además, la consumación del golpe de Estado implica un cambio en las relaciones internacionales y el equilibrio geopolítico de América Latina en su conjunto.



Menos derechos, más neoliberalismo

Conscientes de lo que vendrá, las organizaciones sociales de Brasil y los partidos políticos democráticos se han estado movilizando desde el mes de mayo cuando la mandataria fue suspendida. En los últimos días la situación se ha agudizado y en distintas ciudades ha habido importantes protestas. La respuesta gubernamental fue la represión. Es que para imponer su plan de gobierno, el presidente golpista no tiene otra opción que hacerlo por la fuerza.

Temer ya reconoció que su intención de imponer la edad jubilatoria en 62 años para las mujeres y 65 para los hombres será "una lucha feroz". A esta iniciativa se suman las palabras de Robson Braga de Andrade, presidente de la Confederación Nacional de Industria, que sugirió extender la jornada laboral hasta las 80 horas semanales. Asimismo, desde el Ejecutivo ya informaron que pretenden "revisar" los beneficios que perciben jubilados y personas con alguna discapacidad. Siempre con el objetivo de reducir el déficit fiscal.




"Se trata de implantar las reformas neoliberales que el capital financiero internacional y las élites brasileñas reclaman como nuevo orden conservador, luego de llevar al poder al actual e ilegitimo presidente interino", comentó a RT el periodista radicado en San Pablo, Gerardo Gamarra. En ese sentido denunció que ya se están llevando adelante recortes en materia de salud, educación y vivienda "que garantizan un acopio de alrededor de 28.000 millones de dolares con el argumento de destinarlos al pago de la deuda".



Finalmente el periodista analizó que "el Gobierno neoliberal que rige sobre la sociedad brasileña buscará instalar todas aquellas modificaciones que ni en los años 90 ni en las dictaduras militares por las armas se pudieron lograr".
Los actores detrás del golpe

Durante todo el proceso de 'impeachment' quedó claro que Rousseff no había cometido ningún delito y que el trasfondo fue siempre eminentemente político y económico. Así lo demuestra el plan de gobierno de Temer pero también quienes impulsaron la destitución. Cámaras empresarias, medios de comunicación y sus brazos políticos en el Congreso trabajaron desde el comienzo para llegar a esta situación.

La bancada conocida como Buey, Biblia y Bala (BBB), integrada por el Frente Parlamentario Agropecuario -ligado al agronegocio-, el Frente Parlamentario Evangélico -de tinte netamente religioso/conservador- y el Frente Parlamentario de Seguridad Pública -defensores de la portación de armas y la mano dura-, tuvo un rol clave en la votación de la Cámara Baja contra Rousseff. Según el portal Brasil de Fato, "entre los religiosos, la votación fue 163 a 24 (una proporción de 6,7 a 1) a favor del 'impeachment', mientras que entre los defensores de las balas fue de 245 a 47 (5,2 a 1). La media general de los sufragios fue de 2,6 votos a favor del 'sí', por uno en contra".

Por su parte los medios de comunicación no se quedaron atrás. En mayo de este año, cuando se votó la suspensión de la presidenta, el portal Manchetômetro difundió un informe sobre como habían valorado a cada partido los principales periódicos del país en las 12 semanas anteriores. Por lejos, la mayoría de los titulares negativos se los llevó el PT y el gobierno de Dilma Rousseff. Cabe recordar que Reporteros sin Fronteras indica que el 90% de los medios de comunicación de Brasil están en manos de siete familias. El grupo Globo se coloca en primer lugar, ya que abarca alrededor de un 40% del mercado.

La frutilla del postre la pone el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que acompañó al PT en las elecciones pero rápidamente se convirtió en su principal opositor. Desde la Cámara de Diputados el destituidoEduardo Cunha fue quién dio el visto bueno al proceso de 'impeachment' y luego sus diputados y senadores completaron los votos para garantizar el golpe. Asimismo Michel Temer (también del PMDB) conformó su gabinete interino con miembros de la oposición derrotada en 2014 y funcionarios plagados de denuncias de corrupción. Varios han tenido que renunciar.



¿Que impacto tendrá en América Latina?

La crisis política en el país más grande de la región sin duda tendrá repercusiones en el resto del continente. Para el periodista Fernando Vicente Prieto con el 'impeachment' se viene a "consolidar un giro geopolítico donde el primer golpe fuerte fue el triunfo de Mauricio Macri en Argentina", pero que también es "la continuidad de un contragolpe iniciado con el golpe de Estado en Honduras (2009) y el golpe en Paraguay (2012)”.

El columnista de Telesur analizó en diálogo con RT que hay una "contraofensiva imperial" que surge como respuesta a "un proceso surgido de las luchas populares de todo el continente a principios del siglo XXI”. Esta acción abarca "componentes jurídicos, políticos, mediáticos, diplomáticos y militares" con la intención de "desplazar a los gobiernos progresistas y de izquierda por el medio que sea”.

De cara al futuro Vicente Prieto considera que “es muy probable" que Brasil continúe "acercando lazos con EE.UU. y articulando una política para el Mercosur junto con Argentina y Paraguay, intentando hacer propia la agenda de Washington”. Esta agenda consiste en "seguir impulsando los tratados de libre comercio, una versión renovada del ALCA o un ALCA múltiple; instalar bases militares o tratados de cooperación militar con el Pentágono; y obtener el control de los bienes comunes”.

Finalmente subrayó que “la consumación y estabilización del golpe en Brasil" da cuenta de una "reorientación brusca en menos de 12 meses en la región”. Por lo que cabe esperar "una agresión mayor de EE.UU. y los gobiernos de derecha de todo el continente a lo que seguramente habrá una respuesta popular para no dejarse arrebatar derechos”.

Santiago Mayor

Alarmas de emergencia en Suramérica

Alarmas de emergencia en Suramérica

Por Ilka Oliva Corado
“No está en juego mi mandato, sino el respeto a las urnas y a la voluntad soberana del pueblo,” palabras de Dilma en su defensa ante el Senado el día lunes 29 de agosto. Se puede estar de acuerdo o no con el gobierno de Dilma en Brasil, pero lo que debe ser condenable en absoluto es el Golpe a la democracia.
Dilma fue elegida por 54 millones y medio de brasileños en votaciones democráticas, y sacada de la presidencia por un grupo de senadores corruptos fieles a la embajada de Estados Unidos en Brasil. Fieles a las políticas de exclusión y al monopolio de las empresas trasnacionales.
No es una simple crisis política la que se vive en Brasil, es un asalto a la democracia; es el regreso de la impunidad y del neoliberalismo. Y no es por Dilma, que no nos engañen, no van por Dilma y no van por Lula; ellos van a cortar de tajo las políticas de inclusión y de igualdad social que fueron establecidas en ambos gobiernos. Ellos van para volver al retroceso y al empobrecimiento del país. Van por los avances logrados en materia de Derechos Humanos, salud, educación e infraestructura.
Visto desde cualquier ángulo e ideología, este Golpe a la democracia nos viene a recordar que Estados Unidos es capaz de todo para lograr dominar la región. Derrocar gobiernos totalmente democráticos (recientemente Lugo en Paraguay y Zelaya en Honduras). Nos recuerda que la oligarquía siempre estará a las órdenes del capital. Que unos cuántos están dispuestos a traicionar a su pueblo a cambio de la vergüenza de la estafa.
Lo podemos ver a cabalidad con Argentina, Macri que desde el primer día de su mandato echó a andar las políticas neoliberales que pidió Estados Unidos, en tres meses había logrado tirar por la borda los logros progresistas de 12 años. Aún así hemos visto que Cristina no ha desistido y sigue activa políticamente junto a las masas, junto al pueblo que no la ha abandonado. Sufre una evidente persecución junto a otros líderes políticos y Las Abuelas de la Plaza de Mayo. Milagro Sala es un presa política del gobierno de Macri y lo quieren hacer con Hebe, presidenta de Las Abuelas de la Plaza de Mayo. Y quieren ver a Cristina encarcelada también, pero no por ella, sino por los logros y por haber empoderado al pueblo.
¿Qué hará el pueblo brasileño? ¿Se dejará arrebatar los logros? ¿Permitirá que este grupo de corruptos desvalore su voto? ¿Dejará que vuelva el neoliberalismo al país? ¿Qué vuelva la hambruna, la violencia gubernamental, las minerías, la deforestación y los ecocidios? ¿La represión? ¿La miseria? ¿El clamor desde el terror? ¿El silencio y el espanto? ¿Qué Brasil retroceda 40 años?
Es abrumante el silencio de la mayoría de gobiernos de Latinoamérica ante este atraco a la democracia. Los gobiernos del mundo. Guardar silencio es sinónimo de encubrir y admitir una agresión de semejante magnitud a la libertad de decisión de un pueblo que fue a las urnas y eligió con autoridad y derecho, a conciencia. ¿Qué dice la OEA de todo esto? ¿Para qué existe la OEA entonces? ¿Por qué Estados Unidos no se ha pronunciado así como lo hace constantemente con Venezuela? Son evidencias claras que además de faltar el respeto a nuestra inteligencia natural, nos dicen con claridad que harán lo que quieran y cuando quieran. Y nosotros lo estamos permitiendo.
El mismo grupo de usurpadores y corruptos que sacó a Dilma con acusaciones falsas, porque no existe prueba alguna de lo que se le acusa, votará para destituirla. Es más que sabido que la decisión final será perpetrar de lleno el Golpe para que Temer y su grupo de atracadores, hagan de Brasil lo que ha sucedido con el resto de América Latina y sus gobiernos neoliberales. Quieren la cabeza de Dilma, de Lula y del Partido de los Trabajadores para darle un escarmiento al pueblo y hacerle entender a balas y a represión que la democracia no existe y que se hace lo que la derecha y Estados Unidos quieran. Pues ahora es que el pueblo brasileño debe demostrar de qué está hecho.
El nuevo modelo del Plan Cóndor va viento en popa, jueces que trabajan y deciden bajo órdenes de las empresas transnacionales, oligarquía nacional e internacional y Estados Unidos. Un puñado de estafadores que buscan su tajada a costa de la seguridad, la alegría y la vida de miles de brasileños.
La semana es decisiva, se encienden de nuevo las alarmas de emergencia en Suramérica. Un ataque por la espalda al gobierno de Evo Morales para desestabilizar el proyecto progresista del socialismo en la región; el asesinato de un vice ministro que también fue torturado por mineros en una muestra feroz de lo que es capaz de hacer la derecha boliviana para regresar al poder. Busca derrocar al gobierno popular de Evo que también fue elegido en votaciones democráticas; como Dilma, Correa, Maduro, Cristina, Chávez, Lugo, Pepe Mujica, Lula, Néstor, Zelaya.
Las fechas están relacionadas entre sí, con días de diferencia en Brasil, Venezuela y Bolivia, la injerencia de Estados Unidos busca cortar de raíz los gobiernos populares y progresistas de América del Sur. Un coletazo seguramente le llegará a Correa dentro de todo esto para después buscar tomarlo por la yugular e implementar medidas neoliberales en Ecuador.
Para el jueves 1ro de septiembre, en Venezuela la derecha y la embajada de Estados Unidos buscan crear de nuevo el caos en la población, algo a lo que han llamado “La toma de Caracas” que no anuncia ser una manifestación pacífica (la de la derecha nunca lo es) y se deja ver como la segunda versión de La masacre el puente Llaguno, como la del 11 de abril de 2002 con el Golpe de Estado que los grupos oligárquicos mundiales le quisieron dar a Hugo Chávez.
Un Golpe dirigido por el embajador de Estados Unidos en ese momento, Shapiro que encabezó la operación desde el brazo armado de la Policía Metropolitana y con la ayuda de la mediatización de los medios de comunicación oligárquicos en los que están Venevisión y Globovisión.
El gobierno de Maduro presentó en cadena nacional la noche del martes 29 de agosto, en Venezolana de Televisión el documental “Puente Llaguno: claves de una masacre” para recordar a la población lo que es capaz de hacer la derecha y Estados Unidos. Murieron 19 manifestantes tanto de ciudadanos afines al gobierno de Chávez como de opositores, más de 73 heridos de bala. Disparos en la cabeza, el rostro y el cuello. Francotiradores extranjeros que horas después de la revuelta salieron del país. Ubicados en puntos estratégicos en contubernio con los medios de comunicación de la oligarquía que encubrieron estos ataques y que manipularon imágenes y sonidos, para culpar a los manifestantes afines del gobierno de Chávez.
Gracias al periodismo independiente y a los medios de comunicación comunales se supo la verdad y se pudo realizar este documental con pruebas irrefutables de la emboscada que se tendió a Chávez desde la oligarquía; misma que ahora comandada por los mismos actores busca llenar de sangre nuevamente las calles de Venezuela. No han podido desde la Asamblea Nacional y no han podido con las mentiras de la OEA ni con el “clamor” de Estados Unidos, España, y de Uribe y secuaces que piden a gritos una intervención militar.
Que no nos engañen, no van por Maduro, como en el 2002 no fueron por Chávez, van por las políticas de inclusión. Van por la plusvalía; por el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, a la oportunidad del pueblo, de las masas. Van por esa enorme diferencia del 70% de pobreza en la que se encontraba Venezuela antes de Chávez y el 18% con el que se encuentra ahora. Después de Cuba, Venezuela es el país con más igualdad social en América Latina. De 4 de 10 niños que iban a la escuela antes de Chávez, ahora van 8 de 10. 1 de cada 9 va a la universidad. Esos son logros de la Revolución Chavista, que no nos engañen con la hambruna; lo que sí existe y es latente es la guerra económica contra el país. Más de 6 intentos de Golpe de Estado a Chávez y Maduro, y seguirán porque van por el pueblo; lo quieren de rodillas, muriendo de hambre, cansado, enajenado, sumiso, acabado.
Son innumerables los intentos de la oligarquía latinoamericana e internacional y de Estados Unidos por derrocar a los gobiernos progresistas de Suramérica. Tenemos que tener presente que están en juego muchas cosas: la voz y el voto de los pueblos que salieron a elegir en democracia. Los logros en políticas de inclusión que no se había visto en el continente por lo menos durante los últimos 40 desde que el Plan Cóndor arrasó con todo y las dictaduras nos llenaron de torturados, desaparecidos y presos políticos. La sangre que se derramó es nuestra Memoria Histórica, identidad y debe ser también nuestra dignidad.
Denunciar la injusticia deber ser nuestra obligación humana. En cuanto a Dilma, no hay duda alguna, ella no es culpable, no hay que esperar a que pasen los años y la historia la absuelva, es ahora cuando se debe pelear por lo que tanto ha costado restaurar. Hay un tejido social roto, hay secuelas de la opresión, hay niños con deseos de estudiar y jugar en libertad, tienen anhelos. Es por ellos, por ellos debe ser.
Mi respaldo absoluto a los presidentes progresistas de Suramérica que están viviendo el embate de la injusticia imperialista. Y mi lealtad a mi presidenta Dilma, mujer valiente, inteligente, humana y orgullo de la mujer latinoamericana. No pudieron con ella ni torturándola, mucho menos podrán ahora, es inquebrantable.
En cuanto a Venezuela, la toma de Caracas ya la hizo el pueblo el día que eligió a Hugo Chávez y a la Revolución Chavista, de ahí pal real…


Publicación Barómetro 01-09-16
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