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CRÍA CUERVOS… Jorge Zabalza, publicado en Voces

CRÍA CUERVOS…


Guido Manini Ríos se afilia a la versión más retrógrada de la historia reciente: el golpe de 1973 fue a pedido del parlamento y consentido por la mayoría electoral, la que había votado a Bordaberry (apadrinado por Pacheco Areco) y al general Aguerrondo, cuya logia “tenientes de Artigas” ya había copado el mando superior del ejército. Manini estima que dicha mayoría se mantuvo con el correr de los años, indiferente a la barbarie del terrorismo de Estado y que, en noviembre de 1980, se expresó en el plebiscito: más del 40% del electorado apoyó la propuesta de la dictadura cívico-militar. Tampoco disminuyó, piensa él, con la restauración de la república liberal: en el plebiscito de 1989 se respaldó por mayoría la impunidad de los criminales uniformados. Por supuesto, ese no es el análisis visto desde la izquierda, pero, es el relato donde se afirma la acción política de Manini Ríos.
Antes de librarse de los límites propios del cargo de comandante del ejército, ya venía creando hechos que, indirectamente, lo iban aproximando al poder político. Su propósito parece ser desarticular el modo pacífico de dominación, para reemplazarlo con una pirámide de ordeno y mando a lo Pacheco Areco o a lo Mourao-Bolsonaro en Brasil, pero, aunque no lo desee, la actual correlación de fuerzas le impone transitar el laberinto electoral y parlamentario. Su problema es cómo avanzar por esos recovecos hacia un régimen autoritario, cómo respetar las reglas del juego liberal mientras va acumulando y centralizando su base electoral en torno a Cabildo Abierto.
Manini calcula que, dispersa y atomizada, sobrevive la opinión pública favorable a la dictadura, una masa siempre predispuesta a alinearse tras un caudillo militar. Simplemente busca marcar las líneas de acción política para aglutinar lo disperso. No le interesa que se despida al fiscal de corte ni que se derogue la ley de interpretación obligatoria, solo se propone enarbolar banderas ideológicas para despejar confusiones y ganar la confianza del electorado más conservador.

Nacionalismo de cuartel
Año 1998. El 16 de octubre fue arrestado Augusto Pinochet por la policía de Londres. Acusado por genocidio, torturas, violaciones, homicidios y desapariciones forzadas, estaba requerido por el juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Los testimonios de sus crímenes no sólo vinieron de Chile, sino también de España, Suiza y Francia. Dos semanas después Pinochet fue internado en un hospital siquiátrico de lujo. Allí disfrutó de la vida mientras esperaba que se dilucidara su caso y le permitieran regresar a Chile. La única forma de condenar judicialmente sus crímenes era en el plano internacional, lo otro era la impunidad, porque, ¿qué juez chileno se atrevería a meterlo preso? Sorpresivamente Eleuterio Fernández Huidobro dirigió sus dardos contra el juez Garzón. Según el dirigente histórico del MLN-T, la iniciativa del magistrado español entrañaba una intromisión en los asuntos internos y amenazaba la soberanía y la independencia de las patrias latinoamericanas.
Año 2006. En el mes de abril, Eduardo Radaelli, Wellington Sarli y Tomás Casella fueron extraditados a Chile, acusados por asociación ilícita y el secuestro de Eugenio Berríos. (N del E Donde fueron condenados a prisión por la justicia chilena)
En defensa de los tres oficiales, Eleuterio Fernández arremetió agresivamente contra el poder judicial uruguayo, lo acusó de cortar el hilo por lo más delgado, sostuvo que los tres oficiales eran “presos políticos”. Para él, se trataba del acto inaugural de una nueva etapa para el Uruguay, pautada por la pérdida de la soberanía nacional, “una especie de Plan Cóndor al revés”, decía Fernández, embanderado con un “nacionalismo” ramplón y de baja estofa, a lo “carapintada” en una palabra. Fernández replicaba sus antiguos devaneos con el “peruanismo” de los torturadores y asesinos del Batallón Florida, un verso que utilizaron para debilitar las defensas de los interrogados: “si ambos somos enemigos de la oligarquía y del capital extranjero… ¿para qué luchar entre nosotros? ¡Dale, no resistas!”. El artilugio atrapó a un Fernández Huidobro propenso a aceptarlo desde hacía tiempo. Fueron las mismas redes que tendieron los comunicados 4 y 7 y que, en febrero de 1973, enredaron al movimiento sindical y el Partido Comunista.
Apenas fallecido Raúl Sendic y derrotado el Voto Verde en 1989, Fernández Huidobro se sintió libre para reemprender, con renovadas energías, sus relaciones carnales con los militares de la logia “tenientes de Artigas”. Hizo sonar nuevamente las campanas del “nacionalismo” de baja estofa e inició el largo recorrido de infidelidades que lo condujeron al ministerio de defensa. Lo designó el presidente Mujica, uno de sus discípulos favoritos. Entre ambos, el 2 de febrero designaron a Guido Manini como comandante en jefe del ejército. Fue el regalo que dejaron a Tabaré Vázquez que, al mes siguiente, cuando asumió la presidencia, mantuvo a Huidobro y Manini en la cumbre verde. Los hechos posteriores al fallecimiento del ministro dejaron en evidencia los vínculos entre sus ideas y las que expone el comandante hoy transformado en líder partidario.

Olvido y perdón
En diciembre del 2003, durante el Congreso “Héctor Rodríguez”, el compañero Hugo Cores propuso que el Frente Amplio impulsara la anulación de las leyes que se contraponían con los tratados internacionales sobre derechos humanos. Adecuar la legislación uruguaya a la internacional suponía, de hecho, anular la ley de caducidad. En la comisión del congreso donde se discutió la propuesta, se opusieron el Movimiento de Participación Popular, la Vertiente Artiguista, el Partido Socialista y Asamblea Uruguay. En el plenario final, Hugo Cores y Eleuterio Fernández argumentaron a favor y en contra del proyecto.
Fernández sostuvo que el Frente debía respetar la voluntad ciudadana expresada en el plebiscito de 1989 y dejar congelada la impunidad, como si el resultado del plebiscito fuera eternamente válido. En realidad, era un argumento falaz: la opinión de los electores es cambiante y se deben respetar esos cambios, por eso hay elecciones cada cinco años y los partidos se alternan en el gobierno. Además, sostenía Fernández, la propuesta de Cores comprometía el triunfo del Frente Amplio y, decía él, se podía renunciar a todo menos a obtener a la victoria electoral. Fernández estaba mostrando su hilacha, pero no sólo él, sino también los 746 congresales que acompañaron sus fundamentos, una mayoría que lo acompañó camino al olvido y perdón. Por el contrario, 569 delegados levantaron su mano para continuar la lucha para anular la ley de caducidad. La línea quedó que bien dibujada: Verdad y Justicia, pero, no tanta, sin extralimitarse. Aun así, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez se realizaron las primeras excavaciones y, antes de finalizar ese año, ya se habían descubierto los cuerpos de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda. Lástima que el implso inicial se detuvo. En el 2009, junto a las elecciones presidenciales se plebiscitó nuevamente la anulación de la ley de caducidad. Recién al finalizar la campaña, a regañadientes, el candidato progresista José Mujica adhirió a la lucha por Verdad y Justicia. Tal vez sus reticencias
determinaron que no todos los votantes del Frente Amplio apoyaran la papeleta rosada. Tal vez esa fue la razón de que no se alcanzara el 50% necesario, pese a que el Frente Amplio ganó con más de la mitad de los votos emitidos. El sector acaudillado por Fernández Huidobro directamente no ensobró la papeleta que anulaba la ley de impunidad.
Las ambigüedades continuaron luego de saboteado el voto rosado. Una notable lentitud del Estado para resolver los crímenes de lesa humanidad. En el “caso Gelman”, año 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado uruguayo por el incumplimiento en “adecuar su derecho interno a la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. El país debía garantizar que la ley de caducidad no volviera a ser un obstáculo para la investigación de las desapariciones forzadas y el procesamiento y condena de los culpables.

Tal vez con cola de paja y en respuesta a la condena internacional (¡vergüenza!), el gobierno de Mujica impulsó la ley que restableció “el pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometido en aplicación del terrorismo de Estado”. Sin embargo, otros apóstatas la rechazaron acaloradamente. Argumentaban nuevamente que el resultado del plebiscito de 1989, reafirmado en 2009, desvirtuaba para siempre cualquier tentativa de juzgar y castigar a los criminales. En primera instancia el diputado Víctor Semproni, ex tupamaro de sinuosa trayectoria, impidió que se aprobara la ley al retirarse de sala y dejar sin mayoría al Frente
Amplio. Luego, Fernández Huidobro, ya senador, al quedar en minoría y por disciplina partidaria, renunció a su banca.
Pocas semanas más tarde, sabiendo de su defensa de la impunidad y de sus afinidades con sectores de los mandos militares, el presidente Mujica lo nombró ministro de defensa. Mujica apostaba a Fernández porque entendía la cabeza de los militares, entendimiento que lo llevó a pelearse con los frenteamplistas y los que luchaban por Verdad y Justicia, mientras fortalecía su excelente relación con los militares 1 .

…que te arrancarán los ojos
El comandante Manini Ríos no tuvo una presencia destacada en los medios de prensa.
Manini Ríos, comandante en jefe, prácticamente no salía en los medios de comunicación hasta la muerte del ministro de defensa. No le era necesario hacerlo: Fernández lo interpretaba al dedillo. Una vez desaparecido el ministro, el comandante Manini debió llenar el vacío e interpretarse a sí mismo. Comenzó su carrera pública.
Cabildo Abierto y Guido Manini Ríos surcan el mar de ambigüedades y desigualdades que caracterizan la república liberal. Aprovechan, además, la pérdida de perspectiva transformadora del progresismo, la que conduce al desánimo y la disidencia. La institucionalización del Frente Amplio, su incorporación al capitalismo financiero transnacional, lo llevaron a abandonar la tarea de educar conciencias, de profundizar la comprensión y la organización política de los más desprotegidos. Es en esos espacios vacíos que crece el huevo de la serpiente. Criaron el cuervo y hoy caminan ciegos. Sólo se lamentan. No saben cómo detener la clara ofensiva del monstruo que ayudaron a nacer. El golpe de Estado podrá o no sobrevenir, todo depende de la resistencia que encuentre, de que el movimiento popular uruguayo tome el ejemplo del pueblo chileno y luche para defenderse del autoritarismo que vendrá luego de la pandemia.

Jorge Zabalza

1 Emisora M24, 28 de marzo del 2019, vocera oficiosa del MPP.












INGRATA TAREA - Jorge Zabalza

INGRATA TAREA


Herido y prisionero en Vallegrande, la actitud de Ernesto Ché Guevara frente a los verdugos fue paradigmática. Dejó sentado, para la mejor historia, hasta dónde el revolucionario puede llevar su compromiso ético y moral, en especial cuando se reviste el carácter de dirigente de la Revolución. Nadie puede exigir a nadie que se comporte como el Ché Guevara, pero, sin embargo, su comportamiento era el esperado en quienes asumieron la responsabilidad política de convocar a hacer una revolución.
Más allá y más acá de los Andes, de norte a sur, tras los pasos de
Guevara, decenas de miles empuñaron las armas y cultivaron con esmero los valores, principios y sentimientos que promovió. Nadie imaginaba colaborar con el torturador, la idea dominante era resistir y afrontar las consecuencias. Sin embargo, no alcanzaba con pegar el poster del Ché con la fotografía tomada por Korda (Alberto Díaz): era necesario reafirmar con hechos lo proclamado con la palabra.
Las diferentes vertientes del pensamiento revolucionario latinoamericano de los 60, y los tupamaros en particular, hicieron una bandera de la coherencia entre el decir y el hacer. Era el imaginario del 68, el de Susana Pintos, Hugo de los Santos y Julio Spósito, de todas y todos los que se jugaron la vida simplemente saliendo a la calle a protestar contra el pachecato. En otro plano de la lucha, Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza tuvieron la oportunidad de demostrar su consecuencia al dar la vida por sus convicciones.
Edison Marín, Elena Quinteros, Gerardo Alter, Nibia Sabalsagaray, Nelson Berreta y decenas de heroínas y héroes que se hicieron matar por sus torturadores antes de contradecir los principios de la ética guevarista.

Treinta años después de la retirada a los cuarteles – los torturadores ya se habían asegurado la impunidad- 28 compañeras tuvieron el coraje de emplazar a quienes tomaron sus cuerpos como botín de guerra. Continúa viva la dignidad.
“Soy Rufo y no me entrego”: la actitud de Raúl Sendic Antonaccio al ser detenido, mantenida luego en los interrogatorios y en los calabozos cuarteleros, era lo esperable en quienes se habían atrevido a enfrentar el sistema para transformarlo. Raúl se exigió a sí mismo, y hasta el fin, la conducta que reclamaba a quienes lo acompañaron es su peripecia.
Muy difícil saber de antemano cómo será la reacción del torturado al pisar las fronteras del abismo; sus reacciones pertenecen a las regiones más oscuras del espíritu humano. Son misteriosas, imprevisibles. No cabe juzgar desde el Olimpo de la moral a quienes cedieron ante el ejercicio desmedido de poder de personajes sin límites morales. En este presente de imposibles y resignación, cuando los que se rindieron sin condiciones son venerados por su pragmatismo, es natural que actitudes como la de
Guevara y de Raúl parezcan “demodée” o fuera de lugar. Hoy se aplaude la “viveza criolla” de los que saben “negociar” y llegar a “acuerdos” con los criminales de lesa humanidad.

Las declaraciones adjuntas de Eleuterio Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof fueron registradas por los servicios militares de inteligencia y figuran en el “Archivo Berruti” 1 . Manos compañeras me hicieron llegar esos documentos, que muchas y muchos ya conocen y que su contenido permite inferir que son auténticos. De todas maneras, el “Archivo Berruti” está abierto a curiosos y desconfiados que quieran conocerlos de primera
mano.
En esos días, aunque los presos no podíamos saberlo, Alberto Iglesias, Arapey Cabrera y Carlitos Medina, queridos tupamaros que habían eludido la gran cacería de 1972, estaban en Santiago de Chile, dos de ellos en el Estadio Nacional y el tercero refugiado en una embajada. ¿Qué necesidad había de denunciarlos como posibles autores de unos atentados a realizar? ¿No era enviarlos directamente a la muerte? Espantosa irresponsabilidad.
¿Qué necesidad de ofrecerse como intermediario ante lo que sobrevivía de organizado del MLN, para que se entregaran a las FFAA? ¿cómo confiar en las promesas de los terroristas que dieron el golpe de Estado. Anticipo del trágico error en Colombia.
¿Qué necesidad de revelar gratuitamente el método de codificación con el Nuevo Testamento? ¿Qué necesidad de entregar los berretines que eran la base del funcionamiento clandestino de los presos políticos?
Aun indignado, las dudas y titubeos me asaltaron, se trata de personas que quise mucho, que sufrieron mucho, cuyas debilidades uno tiende a disculpar. Es fácil justificarlas, porque es humano que el torturado quiera sobrevivir a cualquier precio. Sin embargo, en 1985, una vez fuera del alcance del torturador, ¿por qué no pudieron blanquear sus debilidades, actitud que hubiera sido cabalmente comprendida? Resulta difícil disculpar tanto disimulo e hipocresía para con los propios y, en la medida que estuve ahí, en el mismo canasto, no puedo evitar el sentirme corresponsable.


1 Reafirman las sospechas de “Carne Podrida”, artículo de mi autoría publicado en abril del 2009.
http://elmuertoquehabla.blogspot.com/2009/04/carne-podrida_20.html

Las declaraciones están fechadas a principios de octubre de 1973, a un mes escaso del día en que nueve de nosotros fuimos tomados como rehenes para iniciar un largo periplo del aislamiento. De manera que se puede presumir que el “derrumbe” de quienes aportaron la información fue demasiado rápido, indica cierta predisposición a colaborar, elemento que explica comportamientos, acuerdos y discursos muy actuales.

¿Cuánto de esa predisposición existe en las formas sutiles de consentir la impunidad? ¿Cuánto de ella hay en algunos relatos que el mundo acepta por verosímiles? Callar implica complicidad en las mistificaciones. Es preciso divulgar la información, que cada uno y cada una haga sus propios juicios de valor. Algunos seguirán ciegos y sordos, a otras la invadirás la tristeza y la decepción. Tarea ingrata la de pinchar globos.
Se puede inducir que el fracaso de las experiencias revolucionarias se debió a las defecciones de algunos personajes importantes. Falsa
impresión. La derrota fue, sobre todo, producto de la ceguera, de articular estructuras en base al obedezco sin pensar y mando sin control, formas organizativas que levantaron un muro entre el movimiento popular y los revolucionarios, que favorecieron el militarismo enceguecido. Las defecciones fueron apenas una expresión, muy puntual, de las razones de fondo de las derrotas del siglo XX.

Jorge Zabalza

Ver:
http://zurdatupa.blogspot.com/2020/05/ingrata-tarea.html



 ANEXO 3

…- (FERNANDEZ HUIDOBRO) propuso como base de acuerdo Fuerzas Armadas al señor Director del S.I.D. lo siguiente:
A.  (ilegible)
1.   Desmantelamiento del Aparato Militar del MLN entregando, armas, berretines, locales e infraestructura.
2.   Presentación de los Clandestinos y requeridos con garantía de su seguridad física.
3.   Liberación de los presos del M.L.N. en forma escalonada con una reducción de la pena (esto a estudiar en cada caso)
4.   Solicitan: cesen las actividades anti-subversivas y una declaración de los señores Comandantes en Jefe llamando a una pacificación general con enunciado de los puntos mencionados.
En el caso de condenas prolongadas se cumplirían en chacras o granjas militares o en Entes Estatales (ejemplo terminal pesquera del SO.Y.P)
5.   Consideraciones sobre el método para realizarlas y expuestos por el declarante:
-Proposición de las bases a RAUL SENDIC directamente.
-Integrantes antiguos del M.L.N. que estima HUIDOBRO que estarán de acuerdo: ENGLER GODOGCHENKO (OCTAVIO), WASSEM ALANIS, ROSSENCOF, MUJICA CORDANO.
-Integrante M.L.N. convencibles: MARENALES SAENZ Y MANERA LLUVERAS.
-Hombre clave SENDIC (ZABALZA adopta línea de éste). Propone realización de una reunión con todos los jefes actualmente presos.

6. Propuso la forma de hacer llegar lo resuelto a los jefes del    M.L.N. prófugos, el declarante ofrece un contacto en Buenos Aires con LUCAS MANSILLA, presumiblemente jefe actual del M.L.N. Este contacto se haría por intermedio de ETTORE PIERRI (conocido del Tte. MENDEZ) o de cualquier otra persona de confianza del M.L.N. y las FF.AA., quien llevaría una carta de él a MANSILLA.

LA VIDRIERA IRRESPETUOSA VISTO QUE EL MUERTO NO DECLARA......

LA VIDRIERA IRRESPETUOSA
VISTO QUE EL MUERTO NO DECLARA......

por Hugo Bruschi en el Año de la Organización.
Se dice de un sargento en un pueblo del interior del país, que cerró un caso vista la negativa del difunto, a prestar declaración como lo exige la ley. Caso difícil sin duda, en estos casos la tortura no funciona como debe. Sin embargo existen otros casos, en donde los ahora muertos dejaron algún documento interesante, para ser tenido en cuenta por algún historiador y por la Justicia llegado el caso. Se trata de documentos prolijamente redactados y con una puntualidad de quien maneja el asunto en cuestión. Si fueron arrancados bajo tortura....bueno este sería el momento oportuno de realizar los descargos y hacer las denuncias correspondientes. No les parece lógico amigos de La Vidriera?

Uno que murió hizo un pormenorizado perfil de sus compañeros y a uno particularmente, al "Loco Iglesias" lo condenó a muerte cuando le dijo a los represores: "anda siempre armado y se hace matar antes que caer preso". Le faltó agregar: SI SE TOPAN CON ÈL, DISPAREN PRIMERO. Como yo creo que hay que darle oportunidad, a quien firmó documentos en condición de prisionero, siempre esperé que Fernández Huidobro hiciera los descargos correspondientes y acusara a los torturadores que lo llevaron a firmar tal documento. Pero curiosamente este hombre jamás acusó a su captores y lo que es peor aún: se puso al servicio de ellos, fue un verdadero militante de la impunidad. De la de ayer y la de hoy, cuando algunode aquellos era citado a declarar. Hay otro que está vivo aún y cuando le preguntan por el documento que lleva su firma, da a entender que hubieron apremios físicos, pero curiosamente tampoco denuncia a sus torturadores y concentra su ira contra la periodista María Urruzola.

La Justicia en la persona de una fiscal de dudosa trayectoria, acaba de desvincular al MPP de algunas acciones de finanzas llevadas a cabo en democracia, pero no hace mención alguna a los documentos firmados por 2 ex-guerrilleros condenando a sus compañeros. Nó porque me importe la persona de Amodio Pérez, pero jurídicamente hablando esto es vergonzoso y típico de una república bananera. Un mismo caso tiene 2 tratamientos distintos, y en consecuencia unos van presos y otros son considerados poco menos que héroes nacionales. JUZGUE UD. COMPAÑERO, YO CONFIO MAS EN SU SENTIDO COMÚN Y EN SU ENTEREZA MORAL, QUE EN LA JUSTICIA URUGUAYA.



N de R No se sabe de otros personajes que aparecen en la foto cual fue su colaboración. Los archivos descubiertos por Azucena Berruti todavía no se conocen.

LA VIDRIERA IRRESPETUOSA
LIBRO AL PAREDÓN...

por Hugo Bruschi en el Año de la Organización.
"Justicia Revolucionaria" mediante, el libro traidor y maldito fue ejecutado. Leiste el libro? contame que dice..."No sé, no lo leí" me respondió un conocido. Pero entonces porqué lo condenaste a muerte? Y no fue el único, hasta hubo un periodista - para ser más precisos, un director de revista - que se niega a leer el libro y al mismo tiempo lo condena. 

Ni siquiera su curiosidad periodística pudo animarlo......Así de peligroso es este libro. Y en medio de este oscuro panorama, sentí como deber moral conseguir el libro y al final me llegó por gentileza de Arapey Cabrera. Lo leí con atención como corresponde y por tanto me siento moralmente respaldado para opinar del mismo. En el acierto o en el error, pero con cabeza propia.
El capítulo referido a las finanzas que a alguna gente preocupa tanto, lo obviaremos porque a mi modesto juicio, no aporta demasiado a la imagen del destinatario del relato. La periodista María Urruzola sus razones tendrá y tal vez haya querido despertar una polémica acerca del financiamiento de los Partidos Políticos y sus campañas electorales. 

El tema central del libro, es el protagonismo del Sr. Fernández Huidobro en la vida política del país, mejor dicho de la parte negativa e impune de la misma. Y aquí va nuestra opinión: Muy temprano, los Servicios de Inteligencia detectaron las ansias de protagonismo y de poder, del Sr. Fernández Huidobro. El sentía el número 1 y no por casualidad fue el elegido para salir a negociar la rendición incondicional de quienes aún resistían en las calles. La negativa de sus compañeros, lo llevó más tarde a elaborar perfiles de quienes permanecían aún en libertad. 

Y ALLÍ SELLÓ SU SUERTE. DE AHORA EN MÁS,SERÍA UN REHEN PERMANENTE AÚN EN DEMOCRACIA. Y no sólo él, sino algunos más que dejaron estampadas sus firmas en documentos muy bien guardados por los militares. Por supuesto que para disimular tanta ignominia, debió elaborarse una teoría para convencerse a sí mismo y para la hinchada seguidora. Que estaba haciendo un trabajo para incorporar a las FFAA a la Revolución. ALGUIEN PUEDE CREERSE ESTO? 

Estoy seguro que los Servicios de Inteligencia se cagaban de la risa. Pero la procesión iba por dentro y con ella el alcohol para amortiguarla, fue su amigo fiel, su forma de auto-medicarse. Y en esa condición de alcoholista, tal vez luchando con los demonios de su conciencia, encontraremos la explicación más sencilla al porqué de tanta arrogancia y soberbia, de tanto agravio a quienes reclamaban Verdad y Justicia. Por ello hay que descartar las teorías del hombre quebrado en las prisiones. Y para ello hay que dejar bien claro que no existen los Superhombres, el sufrimiento tiene sus límites y cualquiera puede quebrarse en determinado momento. NO ES EL CASO DE FERNÁNDEZ HUIDOBRO. EL SIGUIÓ TRAICIONANDO AÚN EN LIBERTAD, YA LIBRE DE CADENAS. A tal extremo llegó su delirio que ya se sentía parte de las FFAA. y como tal fue recordado por sus iguales.


La mejor semblanza de Fernández Huidobro - Jorge Zabalza

La mejor semblanza de Fernández Huidobro

PERIODISTAS Y POLÍTICOS HAN ESCRITO VARIAS SEMBLANZAS DE ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO. SIN EMBARGO, LA MEJOR LA DEJÓ ESCRITA ÉL MISMO: VIVÍA EN EL MINISTERIO DE DEFENSA, 

MURIÓ EN EL HOSPITAL MILITAR, LO VELARON EN EL MINISTERIO DE DEFENSA, HUBO POMPA MILITAR (salva de 21 disparos, toque de clarín) Y, RODEADO DE TODA LA PLANA MAYOR DE LAS FFAA, EL COMANDANTE DEL EJÉRCITO LO HOMENAJEÓ COMO EL HOMBRE DE LA ‘CONVERSIÓN’ DE LOS REVOLUCIONARIOS EN DEMÓCRATAS 


Y EL MEJOR MINISTRO DE DEFENSA DE LA HISTORIA.

Jorge Zabalza






Amodio y Huidobro

Amodio y Huidobro
Lo encontré a Amodio Pérez, el famoso traidor, en el cuarto o quinto piso de la Jefatura de Policía de Montevideo. Me habían llevado allí dos o tres tiras (policías de particular) en un conocido modelo de auto policial de particular, un Maverick. Yo estaba sólo de paso, pues me llevaban al cuartel de Mercedes, de donde había venido mi requerimiento. Me metieron en una celda y a veces abrían la mirilla y podía ver el corredor entre las celdas afuera. Desde abajo, por los pozos de aire, reverberaban como psicodélicamente los ecos de cantos fervorosos de mujeres tupamaras presas en ese lugar; a raíz de una fuga masiva de 38 subversivas 1, todas las presas tupamaras habían sido trasladadas hacia allí.. Se oía “…danza de viento y juncal, prenda de los tupamaros, flor de la Banda Oriental…”2. Se notaba que cantaban en gran parte para dar ánimo a los compañeros que estábamos incomunicados y/o torturados en ese lugar. 


Me llamó la atención ver a un preso que tenía la puerta de la celda totalmente abierta y que disponía de tanta fruta que hasta me hizo llegar una naranja, si no recuerdo mal. Lo primero que pensé, como yo no conocía a Amodio, es que se trataba de alguna cuestión de delitos socioeconómicos, cuyos responsables suelen disponer de mucho dinero y muchos recursos.
Yo había estado durante la militancia con su pareja, Alicia Rey Morales. En 1969, en ocasión de que habían caído presos los integrantes de la dirección y la subdirección y la organización estaba entonces tambaleante, todos los que habíamos quedado libres nos afanábamos por mostrar la presencia del MLN Tupamaros como que aún estaba vivo y que seguíamos peleando. Entonces hice un contacto con Fructuoso (cuyo nombre verdadero que yo desconocía entonces era Nelson Berreta), compañero asesinado en el año 72, que había quedado a cargo de mi columna Interior-Sur, cerca de la vieja Estación Central de Ferrocarril. Fructuoso me llevó mirando para abajo, procedimiento común de seguridad, para que no pudiera identificar el local, a un departamento del que lo único que pude y quise saber es que quedaba en la avenida Agraciada, no lejos del Palacio Legislativo. Allí me encontré con la que más tarde supe que era Alicia, cuyo seudónimo era Carmela, para coordinar alguna acción. 


Amodio y su compañera se echaron en esa ocasión todo el peso de mantener viva a la organización.
Es evidente que entonces aún eran leales, pues podían haber hundido todo si así lo hubieran querido.
En la Jefatura de Policía de Montevideo yo no sabía entonces quien era ese que yo creí “delincuente socioeconómico”.
Mucho más tarde mi compañera, a quien le habían dejado la puerta de la celda abierta porque estaba embarazada y enferma, me contó que ella también había recibido una fruta de aquel, un meloncito en el que él había escrito con la uña en la cáscara su nombre: Amodio.
Esto es lo anecdótico. Lo importante que me deslumbró luego en un análisis que me llevó casi una vida y muchas vivencias duras es que considero que hubo toda una gama de “Amodios”, en la epidemia de diferentes grados de “amodiosis” que despertó la tortura sistemática.
La epidemia tiene los síntomas de una cierta megalomanía derivada del endiosamiento que todos teníamos por los cuadros de dirección tupamaros por la que éstos, aun algunos cuadros intermedios, creían que eran tan intocables que se podían permitir negociar para aliviar sus condiciones de tortura o reclusión. Este rasgo es posiblemente difícil de entender para los foráneos, pero hay que tener en cuenta que uno de los principios que se divulgaban en la interna era de que si venía una bala dirigida hacia un cuadro, cualquiera de las bases que pudiera tenía que colocarse delante de la bala. Naturalmente la posición del Bebe Sendic y de otros inspirados por su ejemplo o imbuidos de sus mismos principios era la opuesta; él se pondría delante de la bala para impedir que perforara a un compañero aunque éste fuera de base, tal vez aun más en este caso. Podríamos tal vez intentar resumir la filosofía de los dirigentes negociadores con la frase “yo soy tan importante para la organización y por ende la revolución que no importa si caen algunos compañeros inferiores como resultado de que yo negocie con los militares para salvarme; la revolución bien vale la pena que cueste la caída de algunos menores porque en ella se van a redimir todos”. 


Es comprensible que nadie quiera renunciar al respeto, más bien la adoración, de sus compañeros, en particular porque éstos son reconocidos por ser particularmente valiosos y duros. Por eso se entiende la posición de seguir sin reconocer los fallos humanos que se haya tenido bajo el maltrato inhumano al límite; debe ser muy duro aceptar debilidades propias y bajar de su pedestal. A su vez este disimulo puede llevar a mantener toda una posición impostada y que ésta influya en las decisiones políticas.
No es sino recientemente que me alumbró esta duda, a la luz desgarradora y terrible de que viejos líderes quieran dejar ir a “viejitos” torturadores, ahora presos, para su casa en nombre del perdón, que aboguen por aumentar los sueldos de los militares, mientras que afirman que la docencia es un apostolado no rentable, que defiendan a militares asesinos de su extradición, que no apoyen la anulación de la ley que otorga impunidad a los torturadores y delincuentes contra los derechos humanos, que impulsen que se manden tropas uruguayas a Haití y otros países en “misiones de la paz” de la ONU, que se apoyen maniobras militares conjuntas con los yanquis, que acusen a los familiares de desaparecidos de afán de lucro, que califiquen a los militares extraditados a Chile y hallados culpables por la justicia chilena de “presos políticos”…
Recientemente falleció uno de los viejos líderes del MLN-Tupamaros histórico.
Dentro del Curriculum Vitae de este personaje destacado del gobierno podemos señalar:
la defensa de los siguientes militares:
1 Calcagno
por ROGER RODRÍGUEZ, PUBLICADO EN CARAS & CARETAS EL VIERNES 15 DE FEBRERO DE 2013
2 Radaelli
3 Sarli
4 Casella
Ver 4 5
5 Dalmao 6
Otros de sus méritos son:
6 Cuartel No. 13, impide inspección de juez
7 Defiende al militar Juan Carlos Gómez,con responsabilidad en la muerte de Roberto Gomensoro7
8 Obstruye la investigación sobre el accidente del avión de Air Class, en la que estaría implicada la Fuerza Aérea.
9 Defiende la presencia de tropas a Haití8
10 Encubre la violación del joven haitiano por militares uruguayos
11 Haití – Encubre la denuncia de irregularidades con lanchas y combustible cometidas por las tropas uruguayas
12 Ataque a familiares de desaparecidos  atribuyendo canallescamente su militancia a cuestiones económicas.
13. Quería enviar tropas uruguayas a Iraq, de acuerdo con el general Víctor Licandro
11.
14. En el año 1972, en el cuartel Florida, quiso negociar la rendición incondicional y colaboró con los oficiales del mismo cuartel10.
15. En el año 1977 releva a 39 compañeros del MLN-T que estaban en libertad, para las Fuerzas Armadas.


Tanto los propios tupamaros; me refiero a todos los tupamaros, ya fueran del MLN-T, como del OPR33, de FARO, del PCR como de otras organizaciones de acción directa revolucionarias consideraron a las Fuerzas Armadas como su enemigo, agresor y opresor de todas la fuerzas populares y defensores de los privilegiados en la sociedad. Los propios militares consideraron obviamente a los mismos tupamaros como sus enemigos, los torturaron, encarcelaron, violaron a hombres y mujeres, secuestraron y vendieron sus niños y asesinaron a muchos de sus compañeros.
?Cabe alguna duda de que Eleuterio Fernández Huidobro se cambió de bando?
?Como se les llama a los luchadores que se pasan a filas del enemigo?


Ricardo Ferré
Lund, 06-08-2016



La mejor semblanza de Fernández Huidobro
 
PERIODISTAS Y POLÍTICOS HAN ESCRITO VARIAS SEMBLANZAS DE ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO. SIN EMBARGO, LA MEJOR LA DEJÓ ESCRITA ÉL MISMO: VIVÍA EN EL MINISTERIO DE DEFENSA, 
MURIÓ EN EL HOSPITAL MILITAR, LO VELARON EN EL MINISTERIO DE DEFENSA, HUBO POMPA MILITAR (salva de 21 disparos, toque de clarín) Y, RODEADO DE TODA LA PLANA MAYOR DE LAS FFAA, EL COMANDANTE DEL EJÉRCITO LO HOMENAJEÓ COMO EL HOMBRE DE LA ‘CONVERSIÓN’ DE LOS REVOLUCIONARIOS EN DEMÓCRATAS Y EL MEJOR MINISTRO DE DEFENSA DE LA HISTORIA.

Jorge Zabalza









QUÉ CALLE LLEVARÁ SU NOMBRE?

LA VIDRIERA IRRESPETUOSA
QUÉ CALLE LLEVARÁ SU NOMBRE?

por Hugo Bruschi en el Año de la Resistencia

Qué no daría la ciencia, qué cualquiera de los mortales por saber que se esconde en el cerebro de las personas!! Cómo entender ciertas conductas, ciertos comportamientos, sus causas, sus motivaciones. Cuántos psicólogos, psiquiatras y otros terapeutas se necesitarían para desenredar esta madeja? Sobretodo cuando la investigación queda reducida al campo de las especulaciones, de las teorías, pues el paciente que por lo general ignora su condición de tal, no aporta elementos. Si esta tarea resulta difícil en vida, es imposible después de la muerte. Las autopsias nos podrán revelar fracturas, un tumor, etc., pero nada podrán hacer en un cerebro muerto, un cerebro que ya no ejerce la función que nos diferencia del resto de los animales.

En estos días se produjo el deceso de una persona que mereció ser estudiada, aún contra su voluntad. Un deceso que provocó distintas reacciones entre quienes lo conocieron, trataron y lo sufrieron.  Un individuo que llegó a un Ministerio por imposición de quienes lo necesitaban y al mismo tiempo lo usaban. Por quienes conocían sus debilidades, su casi enfermiza ansias de poder, sin importar al servicio de quien o de qué. El poder era para este hombre, el aire que respiraba. Un hombre que reunía todos los signos que identifican al psicópata. Carente de escrúpulos, intrigante, ausencia de empatía ante el sufrimiento del otro. Poseedor de un discurso convincente entre sus amanuenses, pero que a poco de analizarlo despierta sospechas entre quienes piensan antes de aplaudir. 


Al igual que su compinche, emplea un idioma mezcla de boliche y biblioteca, para hacerse el popular, "el piola". Y es también asiduo lector de los teóricos de la guerra.
Pero este individuo también tiene un pasado, un pasado que no podremos ignorar a la hora de analizar su triste presente. Un pasado que nos muestra a otra persona, totalmente diferente en sus comportamientos y en su conducta. Un pasado que bien pudo haberle costado la vida, pero que sin embargo ya denunciaba sus ansias de poder. Creo que ese fue el rasgo más coherente durante toda su aventura.PODER AL PRECIO QUE SEA SIN IMPORTAR DONDE SEA. Pero que pasó para que este hombre terminara odiando a sus propios compañeros muertos y desaparecidos? Qué fenómenos se registraron, que substancias faltaron o sobraron en su masa cerebral? Fue acaso el precio que debió pagar para satisfacer sus ansias de poder, para poder ser aceptado por quienes antes combatió y más tarde fueron sus captores? Dónde acumuló tanto odio, tanta intervención malintencionada para denigrar a los familiares de sus antiguos compañeros, dónde tanta habilidad para defender a los criminales y enchastrar a las víctimas? Algo tiene que haber pasado y sólo sus más allegados podrán aportar datos que nos lleven a por lo menos intentar leer el cerebro de este hombre. Qué desengaños, que frustaciones lo llevaron a terminar sus días en el lodo.
La Vidriera cree que sería un aporte muy valioso en la búsqueda de una explicación. Mientras ello no ocurra, seguiremos convencidos que en su afán de protagonismo, lo mismo daba un pasaje en filas guerrilleras, que un sillón entre quienes antes quiso destruir y no pudo y hoy lo homenajean como uno de los suyos. Como muestras de amplitud y reconocimiento, le ofrecieron la bandera que costó muchas vidas de jóvenes que creyeron en su prédica y sus locuras. Alguien conoce la verdad o por lo menos la sospecha. Sería muy importante conocer qué mecanismos jugaron para que este hombre terminara sus días en la ignominia, para entender las mutaciones y para prevenir futuros brotes de traidores que borrarán con el codo lo que escribieron con la mano. Gente que se puede prestar a las más aberrantes inconductas, con tal de estar en el tapete y compartir una cuota miserable de poder, aún sabiendo que son tristes peones de un juego decidido de antemano por quienes manejan el negocio.
Verdaderos delincuentes ideológicos que podrán cambiar de bando, aún pisando cadáveres o memorias de antiguos compañeros.
Que lo lloren sus iguales como decía Benedetti en su Obituario. Quienes siguen luchando por Verdad y por Justicia para sus seres queridos, no llorarán. Que sus iguales lo recuerden con alguna calle o avenida y que no se olviden del discurso conmemorativo el día de la inauguración.











Algo que agradecerle al finado...

Algo que agradecerle al finado...


No se trata de patearlo en el piso ahora, ya muerto.
Tampoco de rendirle honores de ninguna especie, por supuesto.
La muerte es muy democrática, por cierto, pero no produce el milagro de cambiar lo que fue la vida, la práctica, la conducta de alguien que en su mocedad proclamó a los cuatro vientos un jugado compromiso con la revolución y en los hechos acabó su existencia como un “auténtico” contrarevolucionario, odiado por muchísimas y muchísimos de quienes unas décadas atrás, le respetaron y hasta admiraron, y reverenciado, muy luego, por algunas y algunos de quienes le habían odiado como expresión de rebeldía revolucionaria ante la explotación y la opresión.

El que ha muerto esta madrugada, es “El Ñato”, pero lo que no ha muerto esta madrugada es una práctica, una conducta, un paradigma de “militante” o “luchador social”. que, pese a autoproclamaciones y verdaderos ríos de tinta y fraseología portentosamente “revolucionaria”, es movido sustancialmente por una concepción del mundo y de sí mismo en él, fundada en premisas culturales amasadas a lo largo de centenares de años de dominación esclavista-feudal-burguesa, que han podido afianzar y extender la idea necia pero altamente peligrosa, de que la historia la conciben y la planifican “mentes brillantes” y la concretan masivamente una inacabable pléyade de seres provistos únicamente de voluntad, orientados por la superior intelectualidad de los “cráneos”.

Ha muerto “El Ñato”, pero no la subideología burguesa que postula y desarrolla el elitismo iluminado como “motor” de la historia, tanto dá si en un sentido supuestamente revolucionario o sencillamente a-histórico y antagónico con las ideas de liberación y creación de una humanidad efectivamente “nueva”, erigida sobre relaciones sociales absolutamente despojadas de cualquier forma de la dominación de unos seres humanos sobre otros seres humanos.

Ha muerto una persona, pero sigue en pié un conjunto de parámetros o mojones ideológicos que explican la forma de ser de individuos y grupos de individuos que dos por tres mueren como cualquier mortal (no solamente entre los uruguayos, obviamente), para los que “lo más natural” y “necesario” es que haya quienes se dediquen el día entero (desde el yo o desde el partido, o desde el Estado y hasta desde la pequeña organización social o sindical, o, si cuadra, desde la clandestinidad enfierrada) a pensar, diseñar, ordenar y administrar la “gestión” del devenir social, o, dicho de otro modo, la dirección “correcta” de la lucha de clases.

Las ideas y las conductas esencialmente contrarevolucionarias, no mueren así nomás, pero la mirada atenta, la desconfianza organizada, la presunción intuitiva que detecta rasgos de individualismos “caudillescos” o semejantes, irán contribuyendo a disminuir o neutralizar el daño potencial de un individualismo elitizado que parece inderrotable a lo largo de siglos y siglos y que ha incidido notablemente en magistrales retrocesos posteriores a gigantescas y heroicas agitaciones sociales que cambiaron radicalmente el curso histórico universal.


La muerte de Eleuterio Fernández Huidobro es el punto culminante de un pequeño drama de nuestro tiempo y “nuestro barrio”, patético, triste, espantosamente autocondenatorio, al que cabalmente no puede considerársele “apostasía”, porque es su propia naturaleza la que nos muestra que no ha habido inconsecuencia o renunciamiento, sino que lo que ha habido ha sido una realidad que a la corta o a la larga va acomodando las sandías en el carro, aunque algunas de ellas por ahora sigan invisibilizadas por las más notorias y pesadas del complejo y retorcido universo de las tragicómicas “mentes brillantes” que con bastante abundancia y permanencia es capaz de producir la fantástica maquinaria de pudrición humana que es el sistema capitalista.

Lo que sí hay que agradecerle a “El Ñato”, es su indiscutible transparencia, su patológica sinceridad en una época en la que los fascistas siguen haciendo terrorismo continuado, no tan sólo de motus propio, sino como generoso servicio a la clase que les dió la orden de encarcelar, torturar, matar y desaparecer al pueblo trabajador con absoluta autonomía “táctica” y la garantía muy relativa de que no habría juicio y castigo ni verdad y justicia.

Hay que agradecerle su manera peculiarísima de mostrarnos, muy a su pesar, que la lucha de clases no se termina con un golpe de Estado ni con una “reapertura democrática” de puertas abiertas a caducos “mariscales de derrotas”, derrotados por el desprecio popular en lento pero seguro andar.

Gabriel -Saracho- Carbajales, Montevideo, 5 de agosto de 2016.-