Este es el blog de la Federación de Bases Patria Grande, agrupación política heredera de losTupamaros históricos, por la liberación nacional y el socialismo, por la justicia, por la verdad, que brega por mayor cristalinidad y democratización.
El asunto de los allanamientos nocturnos trajo a mi memoria una anécdota vivida en el año 72 en el Cuartel del km. 14 de Camino Maldonado; en ese entonces había más presos políticos que militares y todos fuimos sometidos a los eufemísticamente llamados “interrogatorios exhaustivos”. Un compañero al segundo día de tormentos increpó a un oficial diciéndole: “esto es inconstitucional, a las 48 hs. debo pasar a juez”. Entonces el oficial, como respuesta, lo planchó de una piña diciéndole mientras se tocaba el uniforme: “la Constitución somos nosotros los milicos” y de hecho a la vista estaba…
El Ministerio del Interior cuenta actualmente con más que suficientes recursos humanos y técnicos como para bloquear un área durante una noche entera, al alba despertar a los moradores de determinada vivienda y con orden de allanamiento en mano, proceder según manda la Constitución y la Ley.
Uno se vuelve desconfiado y se pregunta por qué tanta insistencia en intentar alterar uno de los pilares sagrados de nuestra constitución (artículo 11). La enseñanza que nos deja la historia contemporánea de América Latina y de nuestro país en particular, es la sucesión de violaciones de la constitución cada vez que las oligarquías criollas, al ver en riesgo sus privilegios, necesitaron desarticular los movimientos populares y profundizar la explotación de los trabajadores (a costa de los salarios y derechos adquiridos), para evitar que resistan.
Siempre se comienza, por ejemplo, con medidas prontas de seguridad y votando leyes tipo estado de guerra para deslizarse hacia un golpe de estado echando mano a la fiera (fuerzas armadas) que tienen en reserva, largándola sobre los pueblos indefensos, contra trabajadores y estudiantes y todo aquel que reclame por libertad y democracia aunque hayan votado esas mismas leyes, como le ocurrió a Wilson Ferreira.
Tenemos suficientemente claro en el lomo que “la Constitución somos los milicos” como para ser tan ingenuos de pensar que alcanza con la Constitución para frenar las dictaduras o como para no ver que haciendo un chicle con ella se la pueda estirar para dar “golpes democráticos” como sucedió, por ejemplo, en Paraguay, Brasil y Bolivia y están también intentando generar condiciones para ello en Perú.
Cuando a la oligarquía le urja volverá a patear puertas de día o de noche, con ley o sin ella.
Eso es inevitable, salvo que los movimientos populares encuentren las formas y los métodos para frenarlos.
Mientras tanto no hay que dárselas en bandejas, no hay que apoyarle leyes que terminan volviéndose en contra de luchadores sociales y militantes sindicales.
Cuando quieran pasarle por arriba al pueblo que tengan que sacarse la careta formal de ”demócratas” y muestren su verdadera cara que es el fascismo como expresión ideológica de la burguesía.
Hace 44 años, el 5 de octubre de 1976, se realizó el "segundo vuelo" en el que una veintena de uruguayos secuestrados en el "pozo" de Automotores Orletti de Argentina, fueron traídos a Uruguay en el Vuelo 511 del Transporte Aéreo Militar Uruguayo (TAMU), detenidos en unidades militares, ejecutados y enterrados, probablemente, en una fosa común. El caso fue denunciado en La República en 2002, la Fuerza Aérea reconoció la existencia de aquel segundo vuelo en 2004, el comandante del Ejército admitió el vuelo y la ejecución en 2006, cuando se llegó a realizar una causa judicial por la que ocho militares y policías fueron condendos en 2009, pero el Ejército sigue sin confesar dónde fueron enterrados. La impunidad sigue cubriendo la verdad de esa tumba.
I - El INFORMANTE DE SIMÓN RIQUELO
El 17 de marzo de 2002, dos días después que un examen de ADN confirmara que el joven que Rafael Michelini había ubicado en Argentina era efectivamente el hijo desaparecido de Sara Méndez, comenzó otra etapa en la investigación periodística realizada durante más de un año para Posdata Folios y por la que se habían conseguido los datos que permitieron encontrar a Simón Riquelo.
El informante que ayudó a encontrar a Simón Riquelo fue quien reveló la existencia del segundo vuelo de Orletti.
Inicialmente, la investigación tuvo como objetivo confirmar o descartar un documento con el testimonio un presunto agente de la policía federal que habría participado en los seguimiento de Zelmar Michelini desde meses antes al 18 de mayo de 1976 cuando lo asesinaron. Se buscó como fuente a un ex agente de la SIDE que había pertenecido a la banda de Aníbal Gordon y operó en el centro de torturas Automotores Orletti. (1)
El informante aceptó colaborar como fuente anónima solo sobre el caso de Simón, pero cuando se le preguntó sobre lo ocurrido con los uruguayos que habían desaparecido en setiembre y octubre de 1976, luego del primer vuelo de Orletti en el que había trasladado a otros secuestrados en junio y julio, admitió que también estuvieron en aquel centro clandestino de detención en el que operaba el Plan Cóndor.
La tapa de La República donde por primera vez se hizo mención al segundo vuelo de Orletti. (17/03/2002)
“De Uruguay a los argentinos nos han cobrado todo y mucho ha salido a la luz. Pero que no nos adjudiquen esas desapariciones. A los que no murieron en Orletti nosotros los devolvimos. No sabíamos que los del primer viaje estaban vivos, así que cuando cerraba Orletti se planificó otro viaje grande en el que se incluyó a todos los que quedaban, incluso cinco argentinos. No participé en la entrega, pero creo que a esos últimos tienen que buscarlos en Uruguay”, dijo. (2)
Tras la confirmación de la identidad de Simón y su reencuentro con Sara Méndez, se volvió a contactar al informante argentino, quien agregó nuevos detalles de los procedimientos en los que fueron detenidos aquellos uruguayos pertenecientes al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). La veracidad de su testimonio dejó abierta la especulación sobre un terrible fin de aquel segundo grupo de trasladados: si no fueron “blanqueados” como los primeros, solo pudieron ser ejecutados y enterrados en un cementerio clandestino. (3)
II – LOS TRANSPORTISTAS DEL SEGUNDO VUELO
Meses más tarde, otra fuente de información, esta vez un militar uruguayo, permitió reconstruir los detalles de aquel segundo vuelo de Orletti e identificar los nombres de quienes estuvieron implicados en el traslado. En setiembre de 2002 se publicó en La República la segunda parte de la investigación con un dato significativo: el copiloto de vuelo que trajo a los uruguayos de Orletti había sido el entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Brigadier General José Pedro Malaquín.
La tapa de La República en que se denuncia a Malquín como copiloto del segundo vuelo (02/09/2002).
La investigación periodística confirmó que en los primeros días de octubre de 1976 en el Aeropuerto Internacional de Carrasco había aterrizado el vuelo Nº 511 del Transporte Aéreo Militar Uruguayo (TAMU). Un C-47 de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) procedente del Oeste y que la aeronave carreteó hasta ser estacionada junto al hangar de la Brigada de Mantenimiento y Abastecimiento (BMA) de la FAU, que estaba custodiada por soldados y que descendieron entre 14 y 16 civiles encapuchados –uno de ellos vendado con una bufanda–, quienes fueron subidos a camiones del Ejército y trasladados con rumbo desconocido.
La coordinación de ese vuelo -se explicaba- fue realizada por el entonces coronel (av.) Uruguay Araújo Umpiérrez, denunciado años antes por el ex agente Julio Barboza como uno de los mandos principales del Servicio de Información y Defensa (SID). La nave tenía como piloto al mayor Walter Pintos, como copiloto al mayor José Pedro Malaquín y como tripulante al capitán Daniel Muñoz. La Brigada de Mantenimiento y Abastecimiento, esa madrugada, estaba a cargo del mayor Walter Dopazzo.
La confirmación de la fecha del vuelo requirió de un nuevo contacto con el informante argentino que había permitido encontrar a Simón: “No me quedan dudas ni confusiones, estoy seguro de ese vuelo, porque fue ese día que (Miguel Angel) Furci se quedó con la chiquita (Mariana Zaffaroni)”, dijo. Un dato coincidente con el testimonio de un argentino sobreviviente de Orletti: Luis Bertazzo había sido liberado el 7 de octubre y recuerda “que unos días antes de ello se había procedido al traslado de un grupo de uruguayos”, según consta en las actas de la causa del Plan Cóndor llevada adelante por la justicia argentina. (4)
Gavazzo, uniformado detrás de la cámara de TV, observa el falso operativo de detención de los traídos en el primer vuelo de Orletti. (Portada de El País)
Aquel informe periodístico agregaba otro dato particular. El comunicado que la Dirección Nacional de Relaciones Públicas (DINARP) difundió a fines de octubre de 1976, cuando se hizo un falso operativo de detención para “blanquear” a los detenidos del primer vuelo en un chalet del balneario Shangrilá, incluía la mención de 22 subversivos detenidos en setiembre. El texto, leído por el propio mayor José Nino Gavazzo, generó una confusión que llevó a los diarios a titular la captura de “62 subversivos”. Veintidós eran los del segundo vuelo que hasta entonces continuaban vivos. (5)
III – CONFIRMACIÓN DE LA FAU Y ARCHIVOS DE USA
Tres años más tarde, con el informe sobre los desaparecidos en dictadura que realizó la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) se terminó por confirmar la existencia del segundo vuelo de Orletti. El 11 de agosto de 2005 en La República se publicaba: “El informe que la Presidencia de la República entregó ayer a la organización Familiares de Detenidos Desaparecidos señala que la Fuerza Aérea realizó en 1976 dos «servicios» de traslado aéreo de prisioneros desde Argentina, a pedido del Servicio de Información y Defensa (SID), en julio y octubre de aquel año, aunque «desconociendo la identidad y cantidad de pasajeros».
“La confesión de la FAU tira por tierra la historia oficial que por tres décadas escribieron las Fuerzas Armadas uruguayas y luego convalidó la Comisión para la Paz del gobierno de Jorge Batlle, respecto a que en Uruguay no hubo ejecuciones masivas de prisioneros ni cementerios clandestinos con fosas comunes como en Argentina y solo hubo muertos «accidentales» en la tortura”, denunciaba. Y agregaba: “La confirmación del «segundo vuelo» de Orletti implica que un grupo de quince a veinte militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), secuestrados en Buenos Aires entre el 23 de setiembre y el 4 de octubre de 1976, luego de ser trasladados ilegalmente a Montevideo, fueron asesinados a sangre fría y enterrados en una fosa común para continuar hasta hoy como desaparecidos.”
Los informes sobre desaparecidos pedidos por el presidente Tabaré Vázquez confirmaron la existencia del segundo vuelo.
El 21 de agosto de 2005 el periodista Gabriel Pereyra hacía un aporte desde el diario El Observador, al denunciar la existencia de un “tercer vuelo” en el que a mediados de 1978 también se había trasladado «al menos a seis uruguayos detenidos en Argentina, los cuales fueron asesinados en Montevideo. «Ary Héctor Severo Barreto y Jorge Hugo Martínez Horminoguez», serían dos de los detenidos. (7) El traslado de los detenidos a sus países de origen se constituía en un “modus operandi” del Plan Cóndor.
Los archivos estadounidenses del Plan Cóndor confirman el plan de ejecuciones de la represión coordinada de las dictaduras.
En abril de 2006, documentos desclasificados por el National Security Archive de los Estados Unidos se constituyeron en una evidencia confirmatoria de la participación de oficiales de Inteligencia Militar uruguaya en el secuestro y desaparición de un grupo de compatriotas en Argentina en setiembre de 1976, se explicaba en otro artículo de La República.
“Los documentos hechos públicos en el marco del 30 aniversario del golpe de Estado en Argentina, señalan como un ejemplo de la «Operación Cóndor», como se denominó a la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur, el caso de los uruguayos Jorge Zaffaroni y su esposa María Islas de Zaffaroni”, se informaba. “El nuevo documento, elaborado hace treinta años por el «Departamento of Defense Intelligence Information Report» estadounidense, está fechado el 28 de setiembre de 1976, en pleno proceso de una represión contra los uruguayos, que finalizaría en los primeros días de aquel mes de octubre”, se decía. (8)
IV – “EN BENEFICIO PROPIO O DE UN TERCERO”
La investigación periodística derivó entonces hacia el objetivo económico de la represión sobre los militantes del PVP, quienes en 1974 había realizado un secuestro extorsivo sobre un empresario argentino para financiar su lucha contra la dictadura. Se concluyó que los militares uruguayos habían recuperado buena parte de aquel rescate y por lo tanto no podían incluirse en la “Ley de Caducidad” que no amparaba los crímenes «que se hubieren cometido con el propósito de lograr para su autor o para un tercero, un proyecto económico».
El objetivo económico de los represores uruguayos se evidenció con el intento de extorsión realizado contra Gerardo Gatti en Orletti.
Los represores uruguayos ya habían intentando chantajear al PVP en 1975 cuando propusieron una reducción de penas a quienes estaban presos en Uruguay a cambio del dinero de aquel secuestro. La extorsión volvió a aplicarse en Orletti con los detenidos del “primer vuelo” cuando habían capturado a los sindicalistas Gerardo Gatti y León Duarte. Y nuevamente hubo coacción cuando en setiembre se secuestro en Orletti a Alberto Mechoso y Adalberto Soba y se reclamó dinero para liberar a sus esposas e hijos.
Los entretelones de aquellas acciones fueron confirmadas por el propio informante argentino que llevó a encontrar a Simón Riquelo. El dinero recuperado por los represores fue repartido en tercios: una cuota para los mandos militares argentinos, otra para la banda de Anibal Gordon que operaba en Orletti y la tercera para los militares uruguayos. «El turco Arab, incluso, se puso a bailar como odalisca sobre la mesa, mientras se bañaba con whisky», narró el informante.(9)
Parte del dinero de Orletti fue a parar a los bolsillos de los represores que en Uruguay realizaron inversiones inmobiliarias desde la llamada Base Valparaíso, último paradero de María Claudia García de Gelman, cuya ubicación se había logrado en el transcurso de la investigación periodística (10). Hay al menos dos edificios en Montevideo (en Luis A. de Herrera y Demóstenes y en Ramón Anador casi José Batlle y Ordóñez) habitados por militares que crearon desde allí sociedades civiles para su construcción.
La base Valparíso, último paradero de María Claudia García de Gelman, se adquirió con el dinero robado en Orletti.
Se estima que 8 millones de dólares fueron “confiscados” por la patota del SID y la OCOA (11) durante sus operativos en el marco del Plan Cóndor. Otra parte del dinero se destinó a la adquisición de bases de represión: en Argentina un local en la calle Coronel Díaz (donde hoy funciona la sede de inteligencia antiterrorista argentina) y en Montevideo lo que se conocería como la Casona de la calle Millán, “pozo” en el que asesinaron al maestro Julio Castro. (12)
VI – BUSCANDO “LA TUMBA DE LOS DEL OMNIBUS”
En agosto de 2006, La República publica el testimonio de un suboficial del Ejército que había operado en el centro de torturas “300 Carlos” ubicado en el Servicio de Material y Armamento, a los fondos del Batallón de Infantería N° 13 de la calle Instrucciones. El militar sostuvo que los pasajeros del segundo vuelo de Orletti estuvieron detenidos en esa unidad y se los conocía como “los del ómnibus”, porque había llegado en un autobús.(13)
El antropólogo José López Mazz apoya la hipótesis de que existen fosas comunes en el Batallón 14.
La “tumba de los del ómnibus” era uno de los lugares de búsqueda de los desaparecidos en la dictadura, según testimonios que había recogido la Comisión para la Paz creada durante el gobierno de Jorge Batlle, en cuyo informe final no se había incluido la existencia del “segundo vuelo” de Orletti. Según los elementos recabados, esa fosa se encontraba en un lugar no determinado del “Campo de Vidiella” frente al Batallón N° 14 de Toledo.
El suboficial del Ejército sostuvo que “los del ómnibus” llegaron procedentes del aeropuerto “El Palomar” de Buenos Aires y fueron colocados aparte de los otros detenidos que eran entonces torturados en el “300 Carlos”. «La mayoría de los detenidos llegaba siempre en camiones del Ejército y, ocasionalmente, en camionetas o jeeps. La diferencia de esos ‘tupas’ era que los trajeron en el ómnibus que el Servicio de Material y Armamento usaba para el transporte de su personal», explicó.
Infografía publicada en La Repúblico en base al testimonio del suboficial del Ejércio (27/08/2006)
La fuente militar agregó un dato escalofriante: el grupo no fue trasladado en forma masiva para su «disposición final», sino que fue llevado en pequeños grupos dentro de una camioneta blanca tipo «combi» (marca «Pingo» o «Pony»), que la OCOA había «decomisado» en el puerto de Montevideo ese año. Un dato que podría implicar la existencia de fosas comunes para cada uno de esos grupos masivamente ejecutados. Hipótesis que admite el atropólogo José Luis López Mazz, quien dirigió las excavaciones de búsqueda de los desaparecidos.
El informante afirmó que el lugar de enterramiento de los que «se morían» era entre la cancha de fútbol del Batallón 13 y el arroyo. «Nosotros lo veíamos desde la Guardia de Prevención, dentro de «la pera», a la izquierda del galpón de enfrente, y desde el «300 Carlos» a la derecha de ese galpón», dijo y ante una fotografía aérea, la fuente marcó una triangulación entre los lugares donde se encontró el cuerpo del escribano Fernando Miranda, el radio no identificado y la arboleda que da al barrio Peñarol. Un sitio donde los arqueólogos que buscan los desaparecidos no habían concluido su trabajo y en el que trece años más tarde, octubre de 2019, fue encontrado el cuerpo del militante comunista Eduardo Bleier.
El militar retirado también señaló una serie de nombres de personal subalterno que estuvo relacionado con los enterramientos, el manejo de una excavadora del SMA color verde y la llamada «Operación Zanahoria» del Batallón 13, en la que se exhumaron cuerpos de desaparecidos en 1984. La fuente aportó datos sobre eventuales lugares de enterramiento dentro del campo de Vidiella, adjunto al Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo. La información fue entregada entonces a las autoridades a cargo de la búsqueda de desaparecidos.
V – EL JUICIO, LA CONDENA Y LA CONFIRMACIÓN
Inicialmente detenidos en setiembre de 2006 por un pedido de extradición solicitado por la Justicia argentina, un grupo de militares, policías y subalternos fue finalmente encausado por el juez penal de 19° turno, Luis Charles, ante acusación de la fiscal penal de 2° turno, Mirta Guianze. El juicio duró dos años, antes que la fiscalía pidiera la condena de los procesados y el juez aplicara condenas de hasta 25 años de prisión por la desaparición forzada de las víctimas del “segundo vuelo” de Orletti.
Los coroneles Gavazzo, Silveira y Rama, tres de los principales represores de Orletti fueron condenados.
Un primer dato confirmatorio de aquel negado vuelo lo dio el entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Enrique Bonelli, quien admitió que él y su antecesor José Pedro Malquín, siempre creyeron que habían sido los pilotos del “primer vuelo” que trajo desde Orletti a los que fueron detenidos en el falso operativo montado en el chalet Sussy del balneario Shangrilá.
“Bonelli -copiloto del primer vuelo- dijo que, en ambos casos, «no se supo a quien se traía ni la cantidad ni la identidad de las personas». Luego de tantos años, agregó, «se dice que en ese segundo vuelo vinieron una nómina determinada de personas y nada se sabe de él. Yo no tengo más nada que agregar precisamente por eso, porque las tripulaciones nunca supimos a quienes trajimos».«Las dos tripulaciones pensamos que efectivamente ésas eran las personas que habíamos traído. Nosotros no sabemos más, ni tenemos mayor información al respecto», alegó.(14)
También el entonces comandante del Ejército, Carlos Díaz, reconoció la existencia del segundo vuelo al ampliar el informe sobre desaparecidos de su arma. Díaz manifestó la imposibilidad de acceder a información sobre la lista de detenidos transportados y su identidad ya que no se trató de un operativo del Ejército sino del Servicio de Información de Defensa (SID), que durante la dictadura, dependía orgánicamente del Ministerio de Defensa. (15)
El general Carlos Díaz terminó por reconocer la existencia del segundo vuelo y la ejecución de su pasajeros.
El general Díaz terminó de confirmar el segundo vuelo al declarar ante el juez Charles y la fiscal Guianze en abril de 2007, cuando afirmó en el juzgado que los presos políticos trasladados desde Buenos Aires en octubre de 1976 estuvieron en un centro militar clandestino, y que luego fueron ejecutados. Sin embargo, el ya ex comandante en jefe del Ejército dijo no tener información respecto a los lugares de enterramiento de los cuerpos. Tampoco indicó entonces tener conocimiento de las actas del Tribunal de Honor del coronel Gilberto Vázquez, en las que se reconoció el segundo vuelo y el asesinato de su pasajeros. (16)
La Justicia no tardó en confirmar la existencia del segundo vuelo (17), pero necesitó muchos meses para llegar a una condena de los implicados. Finalmente, en agosto de 2008, la Fiscalía solicitó una pena de 25 años de penitenciaria para los militares José Nino Gavazzo, Ricardo Arab, Jorge Silveira, Ernesto Ramas y Gilberto Vázquez, y de 20 años para el coronel (r) Luis Maurente y los ex jerarcas policiales José Sande Lima y Ricardo «Conejo» Medina, por su participación en el secuestro y desaparición de los pasajeros del «Segundo Vuelo». (18) En marzo de 2009, el juez Luis Charles condenó a los acusados y la sentencia fue confirmada por un tribunal de apelaciones a mediados de 2010 (19).
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A diez años de la confirmación de la condena, doce años del procesamiento con prisión de lo militares responsables, dieciocho años de la denuncia periodística que se ha ido reafirmando durante más de una década, y cuarenta y cuatro años del traslado ilegal de aquel 5 de octubre de 1976, el “segundo vuelo” de Orletti ya no es negado, pero sus víctimas siguen desapareciendo cada día, bajo la tierra que aplastan la impunidad del pacto de silencio y la desidia de los tres poderes del Estado.
El desafuero del ex
comandante en jefe del ejército Guido Manini Ríos viene copando los titulares y el tema en los corrillos y
las discusiones en el país y se arremolinan una serie de posiciones, algunas de
ellas antagónicas.
Por un lado hemos encontrado una posición en contra de dicho desafuero motivada
en desenmascarar el uso del tema por parte del Frente Amplio como bandera
político-partidaria.
Otra de las líneas de los defensores del militar son obviamente sus
correligionarios del partido Cabildo Abierto y el propio Manini quien desistió
de su propósito enunciado durante toda su campaña electoral de que iba a votar
su desafuero para “defender su verdad ante la justicia”, quien de pronto nota
que los nubarrones jurídicos comienzan a tornarse amenazadoramente oscuros y
tormentosos4.
En la mismas tiendas que rechazan el desafuero encontramos al inefable ex
presidente Mujica Cordano que desde el principio se pronunció en contra de
votar el desafuero con el pretexto de no convertir en mártir al general, pero que
ahora, viendo que la aritmética de los votos del senado ya está decidiendo este
resultado, vuela bajo con su astucia característica de Viejo Vizcacha del
Martín Fierro. En el fondo, esta posición se alinea con la de los “pobres
viejitos”, algunos de los cuales, como el teniente coronel José Nino Gavazzo y
el coronel Gilberto Vázquez gozan de prisión domiciliaria y de jugosas
pensiones militares solventadas con los 500 millones de dólares anuales que le
cuesta la Caja Militar al lomo del pueblo uruguayo. También con su visita al
general Dalmao, verdugo de la docente Nibia Sabalsagaray y con su acción en
contra de la anulación de la ley de impunidad en el parlamento con la anuencia
del vidrioso parlamentario Víctor Semproni.
Justamente son las declaraciones de Gavazzo ante el llamado tribunal “de honor”
reconociendo haber arrojado el cuerpo de Roberto Gomensoro a las aguas del
embalse de Rincón del Bonete envuelto en tejido de alambre y con piedras y su
ocultamiento por parte del ex comandante el origen del pedido de desafuero del
fiscal.
Obviamente el Partido Nacional decidió votar en bloque contra el desafuero, así
como el sector del ex presidente Sanguinetti.
En el campo opuesto encontramos al Frente Amplio en una posición no del todo
jugada y un tanto oportunista, a la agrupación de ex presos políticos CRYSOL3,
que viene reclamando desde hace tiempo en contra de Manini y todas las
agrupaciones que están comprometidas en la lucha contra la ley de caducidad.
La impunidad de los militares también es un tipo de fuero de protección ante la
ley, aunque no parlamentario, por eso lo hemos incluido en el tema de esta
nota.
La existencia de las actuales fuerzas armadas Pero este debate es el tope de un iceberg que oculta la enorme base
consistente en una cuestión fundamental: la existencia de las fuerzas armadas
tales como existen hoy.
Éstas atribuyen su origen en una gran mentira: la Batalla de Las Piedras. Las
huestes de Artigas eran diametralmente opuestas a lo que son actualmente
nuestras legiones. En primer lugar los artiguistas de Las Piedras eran
voluntarios, criollos rebeldes llamados despectivamente tupamaros por los
colonialistas ibéricos en burlona alusión al Inca Tupac Amaru, que acaudilló la
Gran Rebelión del Perú y la zona del altiplano andino (ver Apéndice 1). Ellos
arriesgaban su salud, sus bienes y hasta su vida como hicieran muchos años
después los tupamaros modernos de Raúl, el Bebe Sendic. Fueron después el
núcleo de la masa popular que siguió al Prócer oriental en el Éxodo, o sea que
representaban y eran respetados y seguidos por todo el pueblo, tal como se
puede comprobar, por ejemplo, en las
obras Artigas, Alegato Histórico de Eduardo Acevedo y Artigas Ñemoñaré de
Nelson Caula. Otro grupo importante del ejército de Artigas era configurado por
los indios, charrúas representados por Manuel Artigas y guaraníes por Andresito
Guacurari, una parte de los cuales lo siguieron hasta el final, a su exilio en
Paraguay, al igual que muchos de la tercera falange fundamental del artiguismo
primigenio: los negros libertos y fugados. Éstos se jugaban la libertad y la vida
y pelearon bravíamente en las tropas llamadas “los pardos de Lemos” entre otros
y también lo siguieron al prócer hasta su exilio.
Masacres de Florida y Paysandú Nada ni de cerca parecido tiene este ejército actual, nacido a la sombra de
Venancio Flores, según los historiadores Carlos Real de Azúa y Carlos Machado
“el mayor traidor de la historia nacional” y financiado al principio por los
colonialistas británicos, interesados en que participara en la devastación del
pueblo hermano del Paraguay para eliminar la competencia de éste en el mercado
mundial de los textiles. Se inauguró enseguida a partir del golpe contra el
gobierno electo de Bernardo Berro con la
masacre de los pueblos de Florida y Paysandú, donde asesinó a Leandro Gómez
entre otros patriotas, quebrando la heroica resistencia del pueblo sanducero.
La Guerra de la Triple Alianza La segunda hazaña en la que participó este ejército cuya historia está
“llena de gloria” según el general Iván Paulós, fue su participación, que fue
justamente la que lo generó, en la Guerra de la Triple Alianza, exterminando a
las dos terceras partes del heroico pueblo paraguayo, aun a los niños que
participaron en la batalla de Acosta Ñu y fueron masacrados sin piedad así como
cuando incendiaron el hospital de Piribebuy, lleno de jóvenes y niños. El
propio líder paraguayo Solano López mismo señaló a Venancio Flores como el
principal responsable de este conflicto genocida. Finalmente, como frutilla de
la torta durante los gobiernos dictatoriales de Jorge Pacheco Areco y Juan
María Bordaberry y la propia dictadura militar de 1972-1985 torturaron,
violaron, asesinaron y desaparecieron a gran parte de la generación idealista
joven de esa época que se inmoló en pro de sus ideales de justicia social y una
patria para todos en lo que configuró un terrorismo de estado, como lo
demuestra exhaustivamente la obra “Investigación histórica sobre dictadura y
terrorismo de estado en Uruguay”6, editada por la Universidad de la
República en tres tomos accesibles en internet y en bibliotecas públicas.
Es obvio que una institución pública con estos antecedentes debería haber sido
reformada a fondo. Como eso nunca se ha hecho, sino, por el contrario ella
ratifica su adhesión a la doctrina de la seguridad nacional y su apoyo a las
atrocidades cometidas “para salvar a la patria”, la única alternativa que queda
es su disolución y sustitución por milicias populares con verdadero amor por su
pueblo que vigilen y salvaguarden recursos, soberanía y fronteras navales,
terrestres y aéreas.
Gasto militar en proporción al PBI1
El gasto militar de Uruguay en el contexto mundial parece desproporcionado para
ser un país sin conflictos bélicos actuales ni históricos de relevancia.
Veamos los porcentajes del PBI, sin contar el aporte a la Caja Militar: Uruguay 2%
Chile 1,9%
Brasil 1,5%
Argentina 0,9%
China 1,9%
EEUU 3,2
Cantidad de efectivos en relación a la población2 También la cantidad de efectivos en relación a la
población parece desproporcionada, más que China, India(que tiene conflicto con
Pakistán), EEUU, Rusia. Chile, Colombia(pese a la existencia de la guerrilla
colombiana), Brasil…
A saber, las cantidades por cada 1000 habitantes son: Uruguay 8,6
China 1,5
India 1,1
EEUU 4,2
Rusia 7,1
Chile 4,3
Colombia 6,1
Brasil 1,6
El fallecido general retirado Víctor Licandro, que debía saber muy bien
de qué hablaba, aseguró que a pesar de sentirse militar no podría reencontrarse
con la institución "hasta que no se produzca una depuración". En
entrevista con el semanario Crónicas, Licandro5 dijo que "todos
los días se reiteran hechos en que uno ve que estas Fuerzas Armadas son la
prolongación de las Fuerzas Armadas de la dictadura".
"Leo los diarios y veo la televisión, y yo conozco por dentro a las
Fuerzas Armadas, y esa muestra ya me sirve. Leo los discursos de los centros
sociales y los comandantes con mucha atención y eso me da la pauta",
señaló.
En ese sentido añadió que a su entender "las Fuerzas Armadas no han
cambiado. Cambiaron los hombres, pero hay una gran presencia de hijos y nietos
de aquellos, de aquella época. Y aquellos siguen hablando en los centros y diciendo
que fueron salvadores de la patria y reclamando el reconocimiento de la
sociedad. No han captado que la sociedad los ha rechazado una y otra vez. Yo no
veo el camino para integrarlas a la sociedad hoy", concluyó Licandro
oponiéndose a la intención que ha repetido una y otra vez el ex presidente José
Mujica. En realidad no comprendemos porqué Sanguinetti, o porqué no Mujica, no
instauraron condecoraciones por servicios especiales a la patria a los
militares destacados en su labor de combatir las ideas tupamaras o socialistas,
por ejemplo:
- Cruz de hierro al servicio distinguido por torturar mejor a Antonio
- Legión de honor por violar a Carlitos
o a Nibia
- Medalla de honor por matar a Héctor
- Cruz de la victoria por robarle el bebé a Claudia
etc.
De esta manera los condecorados podrían andar por el mundo exhibiendo sus
distinciones y orgullosos por haber salvado la patria en vez de andar
ocultándose y eludiendo la justicia. Igual, de todos modos están protegidos por
la ley de caducidad, así que les falta sólo estos honores oficiales, pero en
realidad deberían estar orgullosos de haberse sacrificado por salvar al terruño
del comunismo en lugar de estar escondiéndose y ocultando sus brillantes
méritos patrióticos. El ejemplo lo ha dado como siempre su potencia ideal, los
EEUU, que condecoraron al comandante del navío Vincennes que derribó con un misil
a un avión de pasajeros iraní con 290 personas a bordo en 1988.
Lo cierto es que nuestras Fuerzas Armadas no sirven para defensa
convencional, ya que no aguantarían más que minutos a enemigos potenciales como
nuestros poderosos países vecinos.
La única posibilidad real de defensa a una invasión es movilizar milicias
populares, que fue justamente la solución que ofreció el comandante en jefe en
su momento cuando Tabaré Vázquez, durante su primera presidencia, lo consultó
por un posible(¿?) ataque argentino a raíz de la polémica ubicación de la
planta UPM 1.
La situación de que el pueblo mantenga a una institución armada que esencialmente está destinada fundamentalmente
a sofocar los posibles impulsos libertarios del mismo y mantener “las
instituciones”, es decir los privilegios establecidos en la sociedad y que
abreva de la corriente de la potencia imperialista más poderosa y belicista de
la historia y de su sionismo aliado a cuyos cursos siguieron
acudiendo es ferozmente cínica.
La única solución posible es la disolución de estas fuerzas armadas que
siguen manteniendo sus nefastas tradiciones y doctrinas para sustituirlas por
milicias populares artiguistas con auténtico amor por su pueblo, tal como lo han
hecho históricamente los dos únicos países europeos que no fueron ocupados por
las potencias fascistas durante la segunda guerra mundial: Suiza y Suecia.
Citamos para culminar a la Agrupación
Hugo Batalla: "convencidos que las mismas, sólo
han aportado Golpes de Estado, Dictaduras, Terrorismo, Violaciones a los
Derechos Humanos, aquí y en las Misiones en el exterior, abusos, torturas,
homicidios, desaparición forzosa de personas, robos de bebés y de identidad y
un altísimo grado de corrupción en todos sus ámbitos, creemos que llegó la hora
de contar con un país, una República y un Estado de Derecho sin Fuerzas
Armadas. Fuerzas Armadas que nos cuestan a todos los uruguayos (N. del E. 4,5 millones diarios actuales contando
la Caja Militar) que podrían ser destinados a Educación, Salud, Vivienda y
políticas sociales".
Ricardo Ferré
Setiembre de 2020
Apéndice 1 Tupac Amaru: el Redentor de los americanos
explotados
Criollo, rebelde, luchador por la liberación nacional, latinoamericano: estos
rasgos nos legaron los colonizadores godos para referirse despectivamente a los
tupamaros.
Ya desde la figura de quien tomaron esa denominación, el inca Tupac Amaru los
tupamaros heredaron el carácter latinoamericano que luego trasmitieron Bolívar,
Artigas, San Martín, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, Tupac Katari,
Juana Azurduy, José Martí y tantos otros más o menos anónimos.
Tupac Amaru era un mestizo del Perú que acaudilló la así llamada Gran Rebelión
de los criollos, los indios y los negros explotados brutalmente por los
colonizadores en las minas, los socavones y en las mitas. Fue el primero en
reclamar la libertad de toda América de cualquier dependencia, tanto de España
como de su monarca, implicando esto no sólo la mera separación política sino la
eliminación de diversas formas de explotación indígena (mita minera, reparto de
mercancías, obrajes), de los corregimientos, alcabalas y aduanas (14 de
noviembre de 1780). Además decretó la abolición de la esclavitud negra por primera
vez en América (16 de noviembre de 1780)
Tupac Amaru se convirtió así en el Redentor de todos los indios, negros,
zambos, mulatos y mestizos de toda índole cuya sangre, cuyo sudor y cuyas
lágrimas fertilizaron toda la riqueza incalculable que los colonizadores
saquearon de América para solventar sus imperios y sus guerras europeas, luego
trasladadas al poder imperialista estadounidense.