Mostrando entradas con la etiqueta fuerzas armadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fuerzas armadas. Mostrar todas las entradas

S O M O S L O S M I L I C O S

 S O M O S   L O S   M I L I C O S





El asunto de los allanamientos nocturnos trajo a mi memoria una anécdota vivida en el año 72 en el Cuartel del km. 14 de Camino Maldonado; en ese entonces había más presos políticos que militares y todos fuimos sometidos a los eufemísticamente llamados “interrogatorios exhaustivos”. Un compañero al segundo día de tormentos increpó a un oficial diciéndole: “esto es inconstitucional, a las 48 hs. debo pasar a juez”. Entonces el oficial, como respuesta, lo planchó de una piña diciéndole mientras se tocaba el uniforme: “la Constitución somos nosotros los milicos” y de hecho a la vista estaba…

El Ministerio del Interior cuenta actualmente con más que suficientes recursos humanos y técnicos como para bloquear un área durante una noche entera, al alba despertar a los moradores de determinada vivienda y con orden de allanamiento en mano, proceder según manda la Constitución y la Ley.

Uno se vuelve desconfiado y se pregunta por qué tanta insistencia en intentar alterar uno de los pilares sagrados de nuestra constitución (artículo 11). La enseñanza que nos deja la historia contemporánea de América Latina y de nuestro país en particular, es la sucesión de violaciones de la constitución cada vez que las oligarquías criollas, al ver en riesgo sus privilegios, necesitaron desarticular los movimientos populares y profundizar la explotación de los trabajadores (a costa de los salarios y derechos adquiridos), para evitar que resistan.

Siempre se comienza, por ejemplo, con medidas prontas de seguridad y votando leyes tipo estado de guerra para deslizarse hacia un golpe de estado echando mano a la fiera  (fuerzas armadas) que tienen en reserva, largándola sobre los pueblos indefensos, contra trabajadores y estudiantes y todo aquel que reclame por libertad y democracia aunque hayan votado esas mismas leyes, como le ocurrió a Wilson Ferreira.

Tenemos suficientemente claro en el lomo que “la Constitución somos los milicos” como para ser tan ingenuos de pensar que alcanza con la Constitución para frenar las dictaduras o como para no ver que haciendo un chicle con ella se la pueda estirar para dar “golpes democráticos” como sucedió, por ejemplo, en Paraguay, Brasil y Bolivia y están también intentando generar condiciones para ello en Perú.

Cuando a la oligarquía le urja volverá a patear puertas de día o de noche, con ley o sin ella.

Eso es inevitable, salvo que los movimientos populares encuentren las formas y los métodos  para frenarlos.

Mientras tanto no hay que dárselas en bandejas, no hay que apoyarle leyes que terminan volviéndose en contra de luchadores sociales y militantes sindicales.

Cuando quieran pasarle por arriba al pueblo que tengan que sacarse la careta formal de ”demócratas” y muestren su verdadera cara que es el fascismo como expresión ideológica de la burguesía.


ESTEBAN PÉREZ

Desafuero e impunidad

 Desafuero e impunidad

 


El desafuero del ex comandante en jefe del ejército Guido Manini Ríos viene copando los titulares y el tema en los corrillos y las discusiones en el país y se arremolinan una serie de posiciones, algunas de ellas antagónicas.
Por un lado hemos encontrado una posición en contra de dicho desafuero motivada en desenmascarar el uso del tema por parte del Frente Amplio como bandera político-partidaria.
Otra de las líneas de los defensores del militar son obviamente sus correligionarios del partido Cabildo Abierto y el propio Manini quien desistió de su propósito enunciado durante toda su campaña electoral de que iba a votar su desafuero para “defender su verdad ante la justicia”, quien de pronto nota que los nubarrones jurídicos comienzan a tornarse amenazadoramente oscuros y tormentosos4.
En la mismas tiendas que rechazan el desafuero encontramos al inefable ex presidente Mujica Cordano que desde el principio se pronunció en contra de votar el desafuero con el pretexto de no convertir en mártir al general, pero que ahora, viendo que la aritmética de los votos del senado ya está decidiendo este resultado, vuela bajo con su astucia característica de Viejo Vizcacha del Martín Fierro. En el fondo, esta posición se alinea con la de los “pobres viejitos”, algunos de los cuales, como el teniente coronel José Nino Gavazzo y el coronel Gilberto Vázquez gozan de prisión domiciliaria y de jugosas pensiones militares solventadas con los 500 millones de dólares anuales que le cuesta la Caja Militar al lomo del pueblo uruguayo. También con su visita al general Dalmao, verdugo de la docente Nibia Sabalsagaray y con su acción en contra de la anulación de la ley de impunidad en el parlamento con la anuencia del vidrioso parlamentario Víctor Semproni.
Justamente son las declaraciones de Gavazzo ante el llamado tribunal “de honor” reconociendo haber arrojado el cuerpo de Roberto Gomensoro a las aguas del embalse de Rincón del Bonete envuelto en tejido de alambre y con piedras y su ocultamiento por parte del ex comandante el origen del pedido de desafuero del fiscal.
Obviamente el Partido Nacional decidió votar en bloque contra el desafuero, así como el sector del ex presidente Sanguinetti.
En el campo opuesto encontramos al Frente Amplio en una posición no del todo jugada y un tanto oportunista, a la agrupación de ex presos políticos CRYSOL3, que viene reclamando desde hace tiempo en contra de Manini y todas las agrupaciones que están comprometidas en la lucha contra la ley de caducidad.
La impunidad de los militares también es un tipo de fuero de protección ante la ley, aunque no parlamentario, por eso lo hemos incluido en el tema de esta nota.

La existencia de las actuales fuerzas armadas
Pero este debate es el tope de un iceberg que oculta la enorme base consistente en una cuestión fundamental: la existencia de las fuerzas armadas tales como existen hoy.
Éstas atribuyen su origen en una gran mentira: la Batalla de Las Piedras. Las huestes de Artigas eran diametralmente opuestas a lo que son actualmente nuestras legiones. En primer lugar los artiguistas de Las Piedras eran voluntarios, criollos rebeldes llamados despectivamente tupamaros por los colonialistas ibéricos en burlona alusión al Inca Tupac Amaru, que acaudilló la Gran Rebelión del Perú y la zona del altiplano andino (ver Apéndice 1). Ellos arriesgaban su salud, sus bienes y hasta su vida como hicieran muchos años después los tupamaros modernos de Raúl, el Bebe Sendic. Fueron después el núcleo de la masa popular que siguió al Prócer oriental en el Éxodo, o sea que representaban y eran respetados y seguidos por todo el pueblo, tal como se puede comprobar, por ejemplo,  en las obras Artigas, Alegato Histórico de Eduardo Acevedo y Artigas Ñemoñaré de Nelson Caula. Otro grupo importante del ejército de Artigas era configurado por los indios, charrúas representados por Manuel Artigas y guaraníes por Andresito Guacurari, una parte de los cuales lo siguieron hasta el final, a su exilio en Paraguay, al igual que muchos de la tercera falange fundamental del artiguismo primigenio: los negros libertos y fugados. Éstos se jugaban la libertad y la vida y pelearon bravíamente en las tropas llamadas “los pardos de Lemos” entre otros y también lo siguieron al prócer hasta su exilio.

Masacres de Florida y Paysandú
Nada ni de cerca parecido tiene este ejército actual, nacido a la sombra de Venancio Flores, según los historiadores Carlos Real de Azúa y Carlos Machado “el mayor traidor de la historia nacional” y financiado al principio por los colonialistas británicos, interesados en que participara en la devastación del pueblo hermano del Paraguay para eliminar la competencia de éste en el mercado mundial de los textiles. Se inauguró enseguida a partir del golpe contra el gobierno electo de Bernardo Berro  con la masacre de los pueblos de Florida y Paysandú, donde asesinó a Leandro Gómez entre otros patriotas, quebrando la heroica resistencia del pueblo sanducero.

La Guerra de la Triple Alianza
La segunda hazaña en la que participó este ejército cuya historia está “llena de gloria” según el general Iván Paulós, fue su participación, que fue justamente la que lo generó, en la Guerra de la Triple Alianza, exterminando a las dos terceras partes del heroico pueblo paraguayo, aun a los niños que participaron en la batalla de Acosta Ñu y fueron masacrados sin piedad así como cuando incendiaron el hospital de Piribebuy, lleno de jóvenes y niños. El propio líder paraguayo Solano López mismo señaló a Venancio Flores como el principal responsable de este conflicto genocida. Finalmente, como frutilla de la torta durante los gobiernos dictatoriales de Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry y la propia dictadura militar de 1972-1985 torturaron, violaron, asesinaron y desaparecieron a gran parte de la generación idealista joven de esa época que se inmoló en pro de sus ideales de justicia social y una patria para todos en lo que configuró un terrorismo de estado, como lo demuestra exhaustivamente la obra “Investigación histórica sobre dictadura y terrorismo de estado en Uruguay”6, editada por la Universidad de la República en tres tomos accesibles en internet y en bibliotecas públicas.
Es obvio que una institución pública con estos antecedentes debería haber sido reformada a fondo. Como eso nunca se ha hecho, sino, por el contrario ella ratifica su adhesión a la doctrina de la seguridad nacional y su apoyo a las atrocidades cometidas “para salvar a la patria”, la única alternativa que queda es su disolución y sustitución por milicias populares con verdadero amor por su pueblo que vigilen y salvaguarden recursos, soberanía y fronteras navales, terrestres y aéreas.

Gasto militar en proporción al PBI1
El gasto militar de Uruguay en el contexto mundial parece desproporcionado para ser un país sin conflictos bélicos actuales ni históricos de relevancia.
Veamos los porcentajes del PBI, sin contar el aporte a la Caja Militar:
Uruguay        2%
Chile             1,9%
Brasil             1,5%
Argentina      0,9%
China            1,9%
EEUU           3,2

Cantidad de efectivos en relación a la población2
También la
cantidad de efectivos en relación a la población parece desproporcionada, más que China, India(que tiene conflicto con Pakistán), EEUU, Rusia. Chile, Colombia(pese a la existencia de la guerrilla colombiana), Brasil…
A saber, las cantidades por cada 1000 habitantes son:
Uruguay        8,6
China            1,5
India             1,1
EEUU           4,2
Rusia             7,1
Chile             4,3
Colombia      6,1
Brasil             1,6


El fallecido general retirado Víctor Licandro, que debía saber muy bien de qué hablaba, aseguró que a pesar de sentirse militar no podría reencontrarse con la institución "hasta que no se produzca una depuración". En entrevista con el semanario Crónicas, Licandro5 dijo que "todos los días se reiteran hechos en que uno ve que estas Fuerzas Armadas son la prolongación de las Fuerzas Armadas de la dictadura".
"Leo los diarios y veo la televisión, y yo conozco por dentro a las Fuerzas Armadas, y esa muestra ya me sirve. Leo los discursos de los centros sociales y los comandantes con mucha atención y eso me da la pauta", señaló.
En ese sentido añadió que a su entender "las Fuerzas Armadas no han cambiado. Cambiaron los hombres, pero hay una gran presencia de hijos y nietos de aquellos, de aquella época. Y aquellos siguen hablando en los centros y diciendo que fueron salvadores de la patria y reclamando el reconocimiento de la sociedad. No han captado que la sociedad los ha rechazado una y otra vez. Yo no veo el camino para integrarlas a la sociedad hoy", concluyó Licandro oponiéndose a la intención que ha repetido una y otra vez el ex presidente José Mujica.

En realidad no comprendemos porqué Sanguinetti, o porqué no Mujica, no instauraron condecoraciones por servicios especiales a la patria a los militares destacados en su labor de combatir las ideas tupamaras o socialistas, por ejemplo:
- Cruz de hierro al servicio distinguido por torturar mejor a Antonio
- Legión de honor  por violar a Carlitos o a Nibia
- Medalla de honor por matar a Héctor
- Cruz de la victoria por robarle el bebé a Claudia
etc.
De esta manera los condecorados podrían andar por el mundo exhibiendo sus distinciones y orgullosos por haber salvado la patria en vez de andar ocultándose y eludiendo la justicia. Igual, de todos modos están protegidos por la ley de caducidad, así que les falta sólo estos honores oficiales, pero en realidad deberían estar orgullosos de haberse sacrificado por salvar al terruño del comunismo en lugar de estar escondiéndose y ocultando sus brillantes méritos patrióticos.
El ejemplo lo ha dado como siempre su potencia ideal, los EEUU, que condecoraron al comandante del navío Vincennes que derribó con un misil a un avión de pasajeros iraní con 290 personas a bordo en 1988.

Lo cierto es que nuestras Fuerzas Armadas no sirven para defensa convencional, ya que no aguantarían más que minutos a enemigos potenciales como nuestros poderosos países vecinos.
La única posibilidad real de defensa a una invasión es movilizar milicias populares, que fue justamente la solución que ofreció el comandante en jefe en su momento cuando Tabaré Vázquez, durante su primera presidencia, lo consultó por un posible(¿?) ataque argentino a raíz de la polémica ubicación de la planta UPM 1.

La situación de que el pueblo mantenga a una institución armada  que esencialmente está destinada fundamentalmente a sofocar los posibles impulsos libertarios del mismo y mantener “las instituciones”, es decir los privilegios establecidos en la sociedad y que abreva de la corriente de la potencia imperialista más poderosa y belicista de la historia y de  su  sionismo aliado a cuyos cursos siguieron acudiendo es ferozmente cínica.

La única solución posible es la disolución de estas fuerzas armadas que siguen manteniendo sus nefastas tradiciones y doctrinas para sustituirlas por milicias populares artiguistas con auténtico amor por su pueblo, tal como lo han hecho históricamente los dos únicos países europeos que no fueron ocupados por las potencias fascistas durante la segunda guerra mundial: Suiza y Suecia.

Citamos para culminar a la Agrupación Hugo Batalla: "convencidos que las mismas, sólo han aportado Golpes de Estado, Dictaduras, Terrorismo, Violaciones a los Derechos Humanos, aquí y en las Misiones en el exterior, abusos, torturas, homicidios, desaparición forzosa de personas, robos de bebés y de identidad y un altísimo grado de corrupción en todos sus ámbitos, creemos que llegó la hora de contar con un país, una República y un Estado de Derecho sin Fuerzas Armadas. Fuerzas Armadas que nos cuestan a todos los uruguayos  (N. del E. 4,5 millones diarios actuales contando la Caja Militar) que podrían ser destinados a Educación, Salud, Vivienda y políticas sociales".

Ricardo Ferré
Setiembre de 2020

 

Apéndice 1
Tupac Amaru: el Redentor de los americanos explotados

Criollo, rebelde, luchador por la liberación nacional, latinoamericano: estos rasgos nos legaron los colonizadores godos para referirse despectivamente a los tupamaros.
Ya desde la figura de quien tomaron esa denominación, el inca Tupac Amaru los tupamaros heredaron el carácter latinoamericano que luego trasmitieron Bolívar, Artigas, San Martín, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, Tupac Katari, Juana Azurduy, José Martí y tantos otros más o menos anónimos.
Tupac Amaru era un mestizo del Perú que acaudilló la así llamada Gran Rebelión de los criollos, los indios y los negros explotados brutalmente por los colonizadores en las minas, los socavones y en las mitas. Fue el primero en reclamar la libertad de toda América de cualquier dependencia, tanto de España como de su monarca, implicando esto no sólo la mera separación política sino la eliminación de diversas formas de explotación indígena (mita minera, reparto de mercancías, obrajes), de los corregimientos, alcabalas y aduanas (14 de noviembre de 1780). Además decretó la abolición de la esclavitud negra por primera vez en América (16 de noviembre de 1780)
Tupac Amaru se convirtió así en el Redentor de todos los indios, negros, zambos, mulatos y mestizos de toda índole cuya sangre, cuyo sudor y cuyas lágrimas fertilizaron toda la riqueza incalculable que los colonizadores saquearon de América para solventar sus imperios y sus guerras europeas, luego trasladadas al poder imperialista estadounidense.

 

1 Gasto militar por país https://datos.bancomundial.org/indicador/MS.MIL.XPND.GD.ZS

2 Cantidad de efectivos por
https://libretilla.com/paises-mas-militares-mundo/

Países por tamaño de sus fuerzas armadas
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_tama%C3%B1o_de_sus_fuerzas_armadas

3 Desafuero por CRYSOL
https://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/search?updated-max=2020-08-14T02:59:00-03:00&max-results=7

4 Declaraciones de integrantes del Tribunal “de Honor” militar contradicen a Manini https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Declaraciones-de-integrantes-de-Tribunal-de-Honor-contradicen-lo-afirmado-por-Manini-uc763971

6 Investigación histórica sobre dictadura y terrorismo de estado en Uruguay
https://www.fhuce.edu.uy/index.php/institucional/ddhh-sociedad/pasado-reciente/investigacion-historica-sobre-la-dictadura-y-el-terrorismo-de-estado

5 Licandro: no veo el camino para integrar a las fuerzas armadas
https://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2010/10/licandro-no-veo-el-camino-para-integrar.html


Guerra…, ¿o terrorismo de estado?

 Guerra…, ¿o terrorismo de estado?

 

En esta nota voy a cambiar la actitud impersonal y objetiva que he tratado de mantener en mis escritos anteriores. Voy a escribir en primera persona y a referirme a cuestiones personales.
Muy recientemente, dos compañeros a los que aprecio reaccionaron ante una crítica mía a un escrito en el Facebook del segundo de ellos tratándome el primero de “alcahuete” y “foca tapada” y el otro denunciándome por presuntas ilicitudes. Este último tiene en las redes sociales un grupo de adherentes que hasta lo califica literalmente de “ídolo”.
Preferimos no agredir con pullas indignas al congénere que  se sabe que no va a responder con las mismas, y dejar los insultos, si es que alguna vez se utilizan, para el contacto personal, donde se necesita más del valor que el que se limita a oprimir el teclado de un celular o de una computadora amparándose detrás del Facebook, por ejemplo. Tampoco creemos en los “batidores” y estimamos que las denuncias hay que realizarlas de tres maneras:
1 En la seccional policial más cercana
2 En el juzgado penal correspondiente
3 En forma personal
Para las dos primeras, creo que se necesitarían pruebas, aunque no somos expertos, pero para la tercera se necesitan otra clase de elementos probatorios.
Si es que la intención era apenarme, puedo decir que fue completamente lograda.
A mí me gustaría estar de acuerdo con lo que afirma quien escribió esas líneas, pero lamentablemente éstas contienen los siguientes errores, que no puedo dejar de señalar:
1. El robo de armas del club Tiro Suizo no fue en el 1962, sino en el 1963
2. En esa época el MLN-Tupamaros no existía, pues fue fundado en 1965. Los que realizaron la acción del Tiro Suizo fueron los Tupamaros del Coordinador, que sí existía en 1963 abarcando a todos los movimientos representados en los medios por el diario Época, y puestos fuera de la ley por Pacheco en 1967 al asumir la presidencia cuando la muerte del presidente electo  (Óscar Diego )Gestido.
3. Ese robo fue un escruche, es decir un robo sin presencia del objeto, o sea que ni siquiera fue un asalto, como por ejemplo el asalto al cuartel Moncada, en Cuba 
o ni siquiera una rapiña común.

4. Mal pudo entonces declarar ninguna guerra un MLN-T que no existía entonces.

5. Está demostrado, y esto es fundamental para rebatir la teoría de los dos demonios, que no existió ninguna guerra, sino terrorismo de estado ejercido por las fuerzas represivas contra todos los sectores populares como socialistas, anarquistas, comunistas, maoístas, guevaristas, cristianos de izquierda, y aun sindicatos, cosa que está claramente demostrada en la Investigación Histórica sobre Dictadura y Terrorismo de Estado, obra dirigida y editada por la Universidad de la República, que está al alcance de todo público, por ejemplo en internet y en bibliotecas públicas. Esta obra es exhaustiva y abarca tres gruesos volúmenes totalmente fundamentados por sus autores.
Los compañeros agresores pueden contar en este caso con mi defensa a todo precio por su derecho a expresar sus ideas, aunque yo discrepe con ellas, y asimismo con mi sangre ya sea para defender este su derecho como literalmente en el caso de una emergencia. Ellos lo merecen porque fueron de aquellos que reaccionaron frente a la dictadura legal de Pacheco Areco por medio de lo único posible en ese caso: la resistencia activa. Solamente la brutal torpeza política del ex boxeador pudo causar el reclutamiento masivo que tuvieron todos los movimientos de acción directa, en particular el mayor de ellos, el MLN-T.
Cualquier otro político con una cierta dosis de olfato habría negociado cambiando armas por retorno a plenas libertades constitucionales, eliminación de las Medidas Prontas de Seguridad y otras medidas represivas y habría obligado a dichos movimientos a hacer concesiones, puesto que su reclutamiento provino de esos años en más del 90%.

Aun las Naciones Unidas
reconocen el derecho de los pueblos bajo ocupación de resistir con todos los medios a su alcance. En el caso de una dictadura, aunque ésta sea constitucional, también lo único posible para los seres humanos con dignidad, es resistir, no tolerar la opresión.

Recordemos, por ejemplo, que el gobierno nazi de Alemania de la década del ´30 hasta su caída en el ´45 fue constitucional y legal, aunque arrasó los derechos humanos de minorías importantes como socialistas, gitanos, judíos y eslavos, llegando hasta la exterminación en masa de éstos en horrendos campos de concentración y exterminio.
Mi vida y la de otros compañeros estaba en manos de ellos, así como la de muchos otros en mis manos y dependía de mi silencio, así como mi vida del suyo.
Por eso sigo sosteniendo mi respeto  y mi cariño por ellos. Tampoco soy Jesús, para poner la otra mejilla; podemos llegar a las manos si se cuadra en alguna circunstancia, sin que esto, sin embargo, tenga que empañar el respeto y el cariño mencionados antes.
Pero no creo, sin embargo, que mi discrepancia con el escrito de ese compañero sea la causa profunda de los epítetos y ataques de ellos contra mi persona.
Ésta es poco importante en un contexto fundamentalmente esencial; tampoco creo que justifique su saña irracional.

Afirmar que hubo guerra es inscribirse en la línea de la nefasta teoría de los dos demonios, que es esgrimida por los milicos criminales para justificar sus transgresiones horrendas, las violaciones, torturas, ejecuciones de gente indefensa, el robo de niños pequeños, las desapariciones dejando a los familiares sumidos en la desesperanza y la incertidumbre…todo esto amparados por todo el poder económico y material del estado y recibiendo sueldos jugosos por realizarlas, frente a una generación joven de idealistas que luchaban a riesgo de su libertad, sus bienes materiales y hasta su vida y que, de hecho,  pagaron con tortura, prisión y ostracismo el pecado y la osadía de enfrentarse a la opresión.
No hay guerra por la sola voluntad de un grupo limitado, aunque la hubiera declarado voluntariamente, cosa que hasta es muy discutible. Es lo mismo que decir que haya habido guerra entre la poderosa maquinaria bélica de los nazis y los judíos, por más que un grupo de éstos haya tratado infructuosamente de defenderse, por ejemplo, en el Gueto de Varsovia; fue exterminio, holocausto, igual que lo que hicieron las bárbaras hordas militares que arremetieron contra las organizaciones populares antes y durante la dictadura que sufrió nuestro pueblo.

Pero la cuestión penetra aun más profundamente: mi criterio sigue siendo el de considerar enemigos fundamentales de los movimientos populares a la oligarquía, aliada del imperialismo y a su brazo armado, las fuerzas represivas que son las que defienden los privilegios de la primera en última instancia, tal como lo declaró Mujica en su defensa en un discurso pronunciado en Durazno hace  unos años.
Si bien estoy en desacuerdo con el frenteamplismo, más con sus gobiernos que con su fuerza política, considero que es fundamental enfilar la artillería contra el enemigo principal dejando para aquel la retórica secundaria.
En todas las publicaciones(blogs) que edito pienso mantener este criterio; no voy a seleccionar notas que elogien a los militares, ni siquiera por saña contra el frenteamplismo. Los hoplitas tienen no sólo prensa apologética de sobra, sino que siguen contando con el apoyo del estado y con las rapiñadas durante la dictadura marina mercante, parques nacionales, meteorología y aviación civil sin que ningún gobierno se las haya cuestionado, así que de lo que se trata en medios sociales populares es de lo contrario, o sea de aclarar su rol antipopular y sus crímenes en defensa de los privilegiados de la sociedad.


He leído últimamente argumentos contra la campaña por el desafuero del ex comandante en jefe del ejército, Guido Manini Ríos. Sin embargo, este pedido se refiere nada menos que a que este militar ocultó a la justicia las declaraciones de José Nino Gavazzo sobre la tortura y la desaparición de Roberto Gomensoro, mutilado y lanzado al embalse de la represa de Rincón del Bonete, que es una cuestión importante. 

Los argumentos de que el movimiento popular contra la impunidad está siendo utilizado por la fuerza política frenteamplista puede ser fácilmente revertido; ¿no será posible y legítimo utilizar a ésta para apoyar la lucha por justicia y memoria?

Ricardo Ferré
Setiembre de 2020

CRÍA CUERVOS… Jorge Zabalza, publicado en Voces

CRÍA CUERVOS…


Guido Manini Ríos se afilia a la versión más retrógrada de la historia reciente: el golpe de 1973 fue a pedido del parlamento y consentido por la mayoría electoral, la que había votado a Bordaberry (apadrinado por Pacheco Areco) y al general Aguerrondo, cuya logia “tenientes de Artigas” ya había copado el mando superior del ejército. Manini estima que dicha mayoría se mantuvo con el correr de los años, indiferente a la barbarie del terrorismo de Estado y que, en noviembre de 1980, se expresó en el plebiscito: más del 40% del electorado apoyó la propuesta de la dictadura cívico-militar. Tampoco disminuyó, piensa él, con la restauración de la república liberal: en el plebiscito de 1989 se respaldó por mayoría la impunidad de los criminales uniformados. Por supuesto, ese no es el análisis visto desde la izquierda, pero, es el relato donde se afirma la acción política de Manini Ríos.
Antes de librarse de los límites propios del cargo de comandante del ejército, ya venía creando hechos que, indirectamente, lo iban aproximando al poder político. Su propósito parece ser desarticular el modo pacífico de dominación, para reemplazarlo con una pirámide de ordeno y mando a lo Pacheco Areco o a lo Mourao-Bolsonaro en Brasil, pero, aunque no lo desee, la actual correlación de fuerzas le impone transitar el laberinto electoral y parlamentario. Su problema es cómo avanzar por esos recovecos hacia un régimen autoritario, cómo respetar las reglas del juego liberal mientras va acumulando y centralizando su base electoral en torno a Cabildo Abierto.
Manini calcula que, dispersa y atomizada, sobrevive la opinión pública favorable a la dictadura, una masa siempre predispuesta a alinearse tras un caudillo militar. Simplemente busca marcar las líneas de acción política para aglutinar lo disperso. No le interesa que se despida al fiscal de corte ni que se derogue la ley de interpretación obligatoria, solo se propone enarbolar banderas ideológicas para despejar confusiones y ganar la confianza del electorado más conservador.

Nacionalismo de cuartel
Año 1998. El 16 de octubre fue arrestado Augusto Pinochet por la policía de Londres. Acusado por genocidio, torturas, violaciones, homicidios y desapariciones forzadas, estaba requerido por el juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Los testimonios de sus crímenes no sólo vinieron de Chile, sino también de España, Suiza y Francia. Dos semanas después Pinochet fue internado en un hospital siquiátrico de lujo. Allí disfrutó de la vida mientras esperaba que se dilucidara su caso y le permitieran regresar a Chile. La única forma de condenar judicialmente sus crímenes era en el plano internacional, lo otro era la impunidad, porque, ¿qué juez chileno se atrevería a meterlo preso? Sorpresivamente Eleuterio Fernández Huidobro dirigió sus dardos contra el juez Garzón. Según el dirigente histórico del MLN-T, la iniciativa del magistrado español entrañaba una intromisión en los asuntos internos y amenazaba la soberanía y la independencia de las patrias latinoamericanas.
Año 2006. En el mes de abril, Eduardo Radaelli, Wellington Sarli y Tomás Casella fueron extraditados a Chile, acusados por asociación ilícita y el secuestro de Eugenio Berríos. (N del E Donde fueron condenados a prisión por la justicia chilena)
En defensa de los tres oficiales, Eleuterio Fernández arremetió agresivamente contra el poder judicial uruguayo, lo acusó de cortar el hilo por lo más delgado, sostuvo que los tres oficiales eran “presos políticos”. Para él, se trataba del acto inaugural de una nueva etapa para el Uruguay, pautada por la pérdida de la soberanía nacional, “una especie de Plan Cóndor al revés”, decía Fernández, embanderado con un “nacionalismo” ramplón y de baja estofa, a lo “carapintada” en una palabra. Fernández replicaba sus antiguos devaneos con el “peruanismo” de los torturadores y asesinos del Batallón Florida, un verso que utilizaron para debilitar las defensas de los interrogados: “si ambos somos enemigos de la oligarquía y del capital extranjero… ¿para qué luchar entre nosotros? ¡Dale, no resistas!”. El artilugio atrapó a un Fernández Huidobro propenso a aceptarlo desde hacía tiempo. Fueron las mismas redes que tendieron los comunicados 4 y 7 y que, en febrero de 1973, enredaron al movimiento sindical y el Partido Comunista.
Apenas fallecido Raúl Sendic y derrotado el Voto Verde en 1989, Fernández Huidobro se sintió libre para reemprender, con renovadas energías, sus relaciones carnales con los militares de la logia “tenientes de Artigas”. Hizo sonar nuevamente las campanas del “nacionalismo” de baja estofa e inició el largo recorrido de infidelidades que lo condujeron al ministerio de defensa. Lo designó el presidente Mujica, uno de sus discípulos favoritos. Entre ambos, el 2 de febrero designaron a Guido Manini como comandante en jefe del ejército. Fue el regalo que dejaron a Tabaré Vázquez que, al mes siguiente, cuando asumió la presidencia, mantuvo a Huidobro y Manini en la cumbre verde. Los hechos posteriores al fallecimiento del ministro dejaron en evidencia los vínculos entre sus ideas y las que expone el comandante hoy transformado en líder partidario.

Olvido y perdón
En diciembre del 2003, durante el Congreso “Héctor Rodríguez”, el compañero Hugo Cores propuso que el Frente Amplio impulsara la anulación de las leyes que se contraponían con los tratados internacionales sobre derechos humanos. Adecuar la legislación uruguaya a la internacional suponía, de hecho, anular la ley de caducidad. En la comisión del congreso donde se discutió la propuesta, se opusieron el Movimiento de Participación Popular, la Vertiente Artiguista, el Partido Socialista y Asamblea Uruguay. En el plenario final, Hugo Cores y Eleuterio Fernández argumentaron a favor y en contra del proyecto.
Fernández sostuvo que el Frente debía respetar la voluntad ciudadana expresada en el plebiscito de 1989 y dejar congelada la impunidad, como si el resultado del plebiscito fuera eternamente válido. En realidad, era un argumento falaz: la opinión de los electores es cambiante y se deben respetar esos cambios, por eso hay elecciones cada cinco años y los partidos se alternan en el gobierno. Además, sostenía Fernández, la propuesta de Cores comprometía el triunfo del Frente Amplio y, decía él, se podía renunciar a todo menos a obtener a la victoria electoral. Fernández estaba mostrando su hilacha, pero no sólo él, sino también los 746 congresales que acompañaron sus fundamentos, una mayoría que lo acompañó camino al olvido y perdón. Por el contrario, 569 delegados levantaron su mano para continuar la lucha para anular la ley de caducidad. La línea quedó que bien dibujada: Verdad y Justicia, pero, no tanta, sin extralimitarse. Aun así, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez se realizaron las primeras excavaciones y, antes de finalizar ese año, ya se habían descubierto los cuerpos de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda. Lástima que el implso inicial se detuvo. En el 2009, junto a las elecciones presidenciales se plebiscitó nuevamente la anulación de la ley de caducidad. Recién al finalizar la campaña, a regañadientes, el candidato progresista José Mujica adhirió a la lucha por Verdad y Justicia. Tal vez sus reticencias
determinaron que no todos los votantes del Frente Amplio apoyaran la papeleta rosada. Tal vez esa fue la razón de que no se alcanzara el 50% necesario, pese a que el Frente Amplio ganó con más de la mitad de los votos emitidos. El sector acaudillado por Fernández Huidobro directamente no ensobró la papeleta que anulaba la ley de impunidad.
Las ambigüedades continuaron luego de saboteado el voto rosado. Una notable lentitud del Estado para resolver los crímenes de lesa humanidad. En el “caso Gelman”, año 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado uruguayo por el incumplimiento en “adecuar su derecho interno a la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. El país debía garantizar que la ley de caducidad no volviera a ser un obstáculo para la investigación de las desapariciones forzadas y el procesamiento y condena de los culpables.

Tal vez con cola de paja y en respuesta a la condena internacional (¡vergüenza!), el gobierno de Mujica impulsó la ley que restableció “el pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometido en aplicación del terrorismo de Estado”. Sin embargo, otros apóstatas la rechazaron acaloradamente. Argumentaban nuevamente que el resultado del plebiscito de 1989, reafirmado en 2009, desvirtuaba para siempre cualquier tentativa de juzgar y castigar a los criminales. En primera instancia el diputado Víctor Semproni, ex tupamaro de sinuosa trayectoria, impidió que se aprobara la ley al retirarse de sala y dejar sin mayoría al Frente
Amplio. Luego, Fernández Huidobro, ya senador, al quedar en minoría y por disciplina partidaria, renunció a su banca.
Pocas semanas más tarde, sabiendo de su defensa de la impunidad y de sus afinidades con sectores de los mandos militares, el presidente Mujica lo nombró ministro de defensa. Mujica apostaba a Fernández porque entendía la cabeza de los militares, entendimiento que lo llevó a pelearse con los frenteamplistas y los que luchaban por Verdad y Justicia, mientras fortalecía su excelente relación con los militares 1 .

…que te arrancarán los ojos
El comandante Manini Ríos no tuvo una presencia destacada en los medios de prensa.
Manini Ríos, comandante en jefe, prácticamente no salía en los medios de comunicación hasta la muerte del ministro de defensa. No le era necesario hacerlo: Fernández lo interpretaba al dedillo. Una vez desaparecido el ministro, el comandante Manini debió llenar el vacío e interpretarse a sí mismo. Comenzó su carrera pública.
Cabildo Abierto y Guido Manini Ríos surcan el mar de ambigüedades y desigualdades que caracterizan la república liberal. Aprovechan, además, la pérdida de perspectiva transformadora del progresismo, la que conduce al desánimo y la disidencia. La institucionalización del Frente Amplio, su incorporación al capitalismo financiero transnacional, lo llevaron a abandonar la tarea de educar conciencias, de profundizar la comprensión y la organización política de los más desprotegidos. Es en esos espacios vacíos que crece el huevo de la serpiente. Criaron el cuervo y hoy caminan ciegos. Sólo se lamentan. No saben cómo detener la clara ofensiva del monstruo que ayudaron a nacer. El golpe de Estado podrá o no sobrevenir, todo depende de la resistencia que encuentre, de que el movimiento popular uruguayo tome el ejemplo del pueblo chileno y luche para defenderse del autoritarismo que vendrá luego de la pandemia.

Jorge Zabalza

1 Emisora M24, 28 de marzo del 2019, vocera oficiosa del MPP.












Un espejo para Manini Ríos y el sistema político

Un espejo para Manini Ríos y el sistema político

En un hecho histórico, el pasado viernes 29 de noviembre, en Canelones, fueron formalizados tres antiguos represores del terrorismo de Estado y marcharon a prisión. Su escenario de actuación fue   dicho departamento. Fueron denunciados por participar activamente en secuestros y actos de torturas a centenares de prisioneros. La causa judicial fue patrocinada por el Observatorio Luz Ibarburu (OLI) y la valiente actuación de las víctimas testigos decisiva. Dos aspectos surgen del hecho nítidamente como destacables.

LH 5 27 4 19.jpg

En primer lugar, la rápida actuación judicial en el marco del nuevo Código del Proceso Penal. La Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad jugó un papel destacadísimo y encomiable, de acuerdo a sus atribuciones legales. En segundo lugar, la actuación de la Secretaría de DDHH de la Intendencia de Canelones que se involucró activamente al tomar conocimiento de denuncias informales y testimonios de víctimas.
Valeria Rubino presentó formalmente la denuncia
Según informó La Diaria, la responsable de la Secretaría de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones, Valeria Rubino –quien presentó la denuncia ante la Fiscalía que dirige Ricardo Peciballe–, el colectivo Ágora-Identidad, derechos humanos y memoria canaria fue “recabando testimonios de personas que fueron secuestradas en ese centro clandestino de detención y tortura” y los hizo llegar a la Secretaría, que los empezó a sistematizar, entre otras cosas, para integrarlos a los contenidos de una página web que está por lanzarse. “Ahí es que empiezo a ver que testimonio tras testimonio dan cuenta de cuestiones delictivas”, contó. Rubino averiguó si los hechos testimoniados ya habían sido denunciados, y al enterarse de que no, decidió “presentar una denuncia en calidad de funcionaria pública”, ya que si constata hechos con apariencia delictiva, debe denunciarlos, según está determinado por la ley.
Obligación legal de denunciar
“Presenté un escrito al fiscal correspondiente de que esa era la información que yo tenía y que me parecía que le competía a su función”, agregó Rubino. “Cualquier funcionario de la intendencia que hubiera constatado esos delitos habría hecho lo mismo”.
Todos los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar aquellos hechos de apariencia delictiva acerca de los cuales toman conocimiento en el cumplimiento de sus actividades. Es una disposición legal. Su incumplimiento es, no sólo una falta administrativa, sino  un delito penado por la ley.
Denunciar supone realizar una acción formal, por escrito, generalmente, ante el órgano jurisdiccional competente, dando cuenta de lo ocurrido.
El tribunal de Honor de Gavazzo y Jorge Pajarito Silveira
Tal como lo puso de manifiesto una investigación de Leonardo Haberkorn,  publicada por El Observador, los integrantes del Tribunal de Honor del Ejército le informaron a su comandante, el general Guido Manini Ríos, que Gavazzo había confesado haber tirado el cuerpo de Roberto Gomensoro al río Negro.
Manini Ríos les ordenó que siguieran adelante con su tarea, en lugar de denunciar semejante confesión de inmediato a la Justicia.
Diez meses después de la primera confesión de Gavazzo, Manini elevó las actas al Ministerio de Defensa para que el fallo del Tribunal fuera homologado. Les adjuntó un escrito de su autoría que nada decía sobre el caso Gomensoro y que, en cambio, llevó la discusión hacia otros temas polémicos.
Hasta ese momento, nunca se había aclarado quién mató a Gomensoro y quiénes hicieron desaparecer su cuerpo. Y por supuesto: no existía confesión ni nadie preso por este crimen.
Lo nuevo -es increíble tener que aclararlo- es la confesión de Gavazzo de que él mismo tiró el cuerpo al río Negro.
También es nueva la acusación de “Pajarito” Silveira de que Gavazzo fue responsable de la muerte. Y hay otra novedad: la versión que da Gavazzo respecto a que fue el propio general Esteban Cristi, jefe de la Región Militar I,  quien le ordenó desaparecer a Gomensoro.
Manini Ríos encubrió a José Nino Gavazzo
La omisión de Guido Manini Ríos de denunciar ante la justicia la confesión voluntaria que brindara José Nino Gavazzo ante el Tribunal de Honor, acerca de la desaparición de Roberto Gomensoro en 1973, hubiera permitido que continuara como inocente de dicho crimen. La causa judicial que lo involucraba había sido archivada. José Nino Gavazzo había sido exculpado en ella por falta de pruebas, ante su negativa en los estrados judiciales.
Además, el testimonio de Jorge Pajarito Silveira en el mismo tribunal, incrimina a Gavazzo y aporta información valiosa sobre la desaparición de Eduardo Pérez, conocido como el “el gordo Marcos”, cuyo destino es incierto hasta el día de  hoy, habiendo permanecido detenido en el Batallón de Artillería N° 1 en 1974. Fue internado en el Hospital Central de las FFAA el 9 de mayo de dicho año y falleció en la madrugada del día 10.
La labor periodística de Leonardo Haberkorn lo puso al descubierto. Gracias a ello, el Dr. Ricardo Perciballe estuvo en condiciones de solicitar la reapertura de ambas causas.
Juzgar a los responsables y a sus cómplices
El general retirado Guido Manini Ríos es el primer general en actividad a quién se descubrió colaborando activamente con los criminales del proceso para garantizar su impunidad. Su condena por estos delitos es fundamental para desalentar  conductas similares.
En Uruguay, hasta el momento, solo un pequeño número de responsables de las graves violaciones a los Derechos Humanos, durante el terrorismo de Estado, ha sido juzgado y condenado. El desafuero  solicitado del senador Guido Manini Ríos debe ser concedido.
Una vez que el Parlamento conceda su desafuero, si la coalición gobernante partir del 2 de marzo de 2020  que Guido Manini Ríos  integra no lo impide, será la justicia la que determinará la sanción que le corresponda por no haber dado cumplimiento a las disposiciones legales de informar, como comandante en jefe, acerca de las declaraciones de los imputados en el Tribunal de Honor como correspondía.
Su omisión de denunciar ha quedado demostrada. En el expediente no consta que haya informado a sus superiores como estaba obligado y mucho menos al Poder Judicial. Trabajó, en los hechos, a favor de la impunidad para Gavazzo. Debe ser procesado, como corresponde. Que se acabe el recreo.
---------
Opinando N° 28 – Año 8 – Miércoles 4 de diciembre de 2019

Usted puede vivir sin miedo


Usted puede vivir sin miedo
con los milicos en la calle

Usted piensa que si los milicos se llevan a alguien es porque “Algo habrá hecho”.
Bueno, seguramente el maestro Julio Castro, nacido en Paraje La Cruz, departamento de Florida y recibido de maestro en Montevideo. pensaría lo mismo; él jamás había delinquido, sin embargo, fue apresado, torturado y finalmente ejecutado con dos tiros en la cabeza en un cuartel.

Tal vez usted duda de que esto sea cierto.
Pero sus restos fueron encontrados en un cuartel, y se vio en su cráneo destrozado las huellas de las balas mortales.
Según el informe de la 
Comisión para la Paz, fue detenido en la esquina de Francisco Llambí y Rivera, el 1º de agosto de 1977. A partir de ahí, fue llevado a un centro clandestino de detención de Avenida Millán, donde fue torturado hasta la muerte, en ese lugar, el 3 de agosto de 1977, sin recibir atención médica.

Bueno, pero usted dirá que él era de izquierda y usted es del Partido Nacional.
1Sin embargo, Julio fundó una agrupación dentro del Partido Nacional y hasta se enroló en las fuerzas nacionalistas opositoras de Basilio Muñoz contra la dictadura de Terra por lo que fue apresado y confinado en Rivera.

“Está bien, pero él era contrario a los militares y yo estoy a favor de ellos”, pensará usted.
Pero, usted cree que  todos los que son contrarios a los militares tengan que ser torturados y ejecutados? No se olvide del resultado del plebiscito de 1980: 2945.176 de ellos votaron en contra de los militares, el 57,20 % de los votos; y del llamado “Río de Libertad”3 la gran manifestación en el Obelisco de 18 de Julio, que reunió a unas 400.000 personas.
Para el Plebiscito de 19802 hubo una permanente propaganda en todos los medios de difusión a favor del SI a la reforma propuesta, y una imposibilidad casi total de realizar un debate abierto sobre el proyecto, dado que estaban suspendidas las libertades individuales, el derecho de reunión, y existían miles de presos políticos, exiliados, y destituidos.
La propaganda a favor del NO en los medios de comunicación prácticamente no existió. La expresión opositora se manifestó fuertemente a través de volantes, pegatinas y el "boca a boca" sobre todo estos medios utilizados por la izquierda que, con los militantes que aún estaban libres y los que habían salido de prisión poco tiempo antes realizaron un trabajo clandestino y muy arriesgado en favor del repudio de la dictadura y por medios ingeniosos que operaron a iniciativa improvisada individual.
Ni siquiera algunos de los propios militares se salvaron: aquellos que se negaban a torturar se volvían víctimas del tratamiento ellos mismos o sea que usted no estaría totalmente seguro ni siquiera siendo uno de ellos, a menos que estuviera dispuesto a torturar usted también.

Pero Julio Castro era un hombre destacado: escritor, periodista, y usted tal vez piensa que al no serlo está más a salvo.
Sin embargo, Aldo Perrini tampoco era una persona conspicua; era el heladero de Carmelo, conocido por todos como “Chiquito” y por sus helados. También murió en un cuartel en una sesión de tortura, cuando intentó rebelarse a la violación de una joven que presenció. Y seguramente la mayoría de los que gritaron durante su tormento en manos militares tampoco eran personas encumbradas, porque prácticamente todos y todas los y las detenidos/as pasaron por el mismo4.

Es el ejército de Artigas en las calles, dirá usted.
Nada más lejos de la realidad. El ejército de Artigas y él mismo eran tupamaros, en el sentido original de la palabra, que fue acuñada despectivamente por los españoles para designar a los criollos rebeldes ante su poder colonial. El término fue tomado burlonamente del líder independentista Tupac Amaru, en Perú, y luego fue aplicado en toda América Latina.
El artiguista estaba compuesto fundamentalmente por indios, gauchos y negros fugados que luchaban sin remuneración material, sólo por principios libertarios, a diferencia del actual ejército nacional de mercenarios remunerados. Atribuye falsamente su origen a la batalla de Las Piedras sin tener en cuenta las palabras del prócer luego de ella: “Curad a los heridos; liberad los prisioneros; clemencia para los vencidos”, no torturarlos, a algunos hasta la muerte, violarlos y robarle hasta los hijos y las propiedades5, tal como hicieron estas fuerzas armadas4. Si bien algunos sostienen que no son las mismas que cometieron los peores crímenes conocidos en toda la historia oriental, sin embargo siguen manteniendo en sus filas a los criminales más conspicuos, defendiéndolos y sosteniendo que “salvaron a la patria” de la izquierda, pese a que el propio pueblo confirmó a ésta en plebiscitos y elecciones.
Es tal vez la única vez en la historia  universal que una dictadura militar pierde un plebiscito organizado por ella misma.

“El pasado de la Fuerzas Armadas está lleno de gloria”, dijo el fallecido general Iván Paulós. La verdad está en las antípodas. El verdadero origen de este ejército a sueldo está en el General Venancio Flores, a decir del historiador Carlos Machado el peor traidor de la historia oriental. Flores dio un golpe de estado al gobierno de Bernardo Berro con el apoyo de Brasil e Inglaterra, culminado con las masacres de los pueblos de Florida y Paysandú, donde fue asesinado Leandro Gómez luego de heroica resistencia. Su periplo culminó con la verdadera causa de estos crímenes: la genocida Guerra de la Triple Alianza contra el hermano pueblo de Paraguay, inspirada por el imperio inglés para acabar con la competencia de los textiles paraguayos. Como resultado de la misma, se estima que Paraguay perdió un 60 % de su población, entre la cual un 90 % de los hombres.
Si bien este comienzo del ejército de Paulós, el mismo de hoy día, fue este genocidio, también durante la dictadura, el 21 de abril de 1974, se consumó otra de las batallas heroicas del ejército oriental: Tres generales, un coronel, dos mayores, tres capitanes y decenas de soldados armados a guerra asesinan brutalmente a tres muchachitas desarmadas, seguramente aterrorizadas, de 19 y 21 años, una de ellas embarazada.
"
Las chicas eran Silvia Reyes, de 19 años, Laura Raggio de 19 años y Diana Maidanik de 21."
Ésta es una de las "batallas" en que se basa la "gloria" de nuestras fuerzas armadas, aparte de las otras libradas en la oscuridad de las salas de tortura de los cuarteles con hombres y mujeres indefensos y maniatados. Estas fuerzas armadas actuales, al solidarizarse con lo actuado en los años más infames y con los torturadores y delincuentes de lesa humanidad, de los que algunos pocos han sido procesados, consolidan su unidad y su identidad con la de esos años5.
No son los militantes por los derechos humanos los que están asociando a las fuerzas armadas actuales con las de los tiempos nefastos; son sus propios integrantes que se identifican con aquellas que cometieron violaciones, asesinatos, torturas, robo de bebés ,desapariciones y saqueos a granel5.


Necesitamos a los militares para que combatan la delincuencia en las calles, dirá usted
Ya tuvimos a los hoplitas en las calles en nuestro país. ¿Pero, a quién persiguieron y encarcelaron de hecho los militares?
¿A quiénes de verdad combatieron? ¿Quién fue su verdadero enemigo?
Aceptemos que la delincuencia era menor bajo su mano dura. Pero las cárceles estaban llenas de profesores de secundaria y universitarios, estudiantes, artistas, científicos, deportistas…
Aparentemente lo mejor de la ciencia y el arte uruguayo estaban entre rejas luego de ser torturados.
Le puedo dar algunos ejemplos:
- el profesor de matemática José Luis Massera: sus libros figuran en las bibliotecas matemáticas de todas las universidades de Europa. Yo lo he visto personalmente. Una gran cantidad de los matemáticos más prominentes del mundo pidieron reiteradamente su liberación, por ejemplo, el profesor Paul Halmos.
- el pianista Miguel Ángel Estrella, figura mundial de la música.
- el que en años recientes fuera rector de la Universidad de la República, prof. Rodrigo Arocena.
- otro reciente rector de la Universidad de la República, prof. Roberto Markarián.
- el Dr. Profesor Hugo Sacchi, médico especialista obstetra reconocido internacionalmente.
- El reconocido y talentoso músico popular sanducero Aníbal Sampayo.
Es bastante claro que el enemigo principal de las fuerzas armadas fue y sigue siendo la izquierda y los sindicatos.

La verdadera función de un ejército y las correspondientes fuerzas armadas de un país es velar por la soberanía de este y su patrimonio, sus recursos naturales, los de todos sus habitantes globalmente; para nada intervenir en luchas intestinas a favor de uno ni de otro grupo ni reprimir a propios ciudadanos. La que tiene el monopolio del uso de las armas y se ocupa del orden interno es la policía.
Las fuerzas armadas deben vigilar los límites geográficos de un país y combatir toda injerencia extranjera, ya sea en las aguas, la tierra o el espacio aéreo nacional. Nuestras fuerzas armadas no sirven para ese fin, pues no pueden combatir por medios convencionales a ninguna posible fuerza invasora: por ejemplo de nuestros países fronterizos Argentina o Brasil ni aun menos de la potencia que históricamente ha intervenido militarmente en toda América Latina, los Estados Unidos.
El propio comandante en jefe reconoció, en ocasión de que el presidente Tabaré Vázquez le planteara una hipotética invasión argentina cuando el caso de UPM 1 en Fray Bentos, que su única posibilidad era guerra no convencional, o sea guerra de guerrillas. Para ésta no están formados ni preparados.
Por otra parte tenemos un caso algo similar ocurrido en Argentina en ocasión del conflicto con los ingleses por las Islas Malvinas. En él los oficiales torturadores o bien se rindieron sin lucha, como en el caso de Alfredo Astiz capitaneando un submarino, 
o bien mandaron a reclutas mal armados y mal abrigados, en gran parte a causa de la corrupción de los mandos, a enfrentar a las tropas inglesas, con el resultado conocido, pese a que los números les eran favorables, pues se necesitan mucho menos tropas para defender que para establecer una cabecera de puente en la tierra defendida.
Bien, entonces sigamos repasando la historia. Durante la segunda guerra mundial, los únicos países vecinos a Alemania que no fueron invadidos por el régimen nazi fueron Suecia y Suiza7.
Posiblemente allí los nazis aplicaron un principio de economía: les iba a costar más ocupar estos dos países que lo que les iba a rendir la ocupación. Ahora, estos dos países tienen similitudes notables en la configuración de su defensa.
Gran parte de ella está basada en la resistencia a la ocupación y no en el enfrentamiento convencional entre ejércitos. Es un hecho conocido que prácticamente ninguna ocupación en la historia ha tenido éxito frente a movimientos de resistencia.
Luego del fin de la segunda guerra mundial en Suecia se calculaba con respecto a la Unión Soviética que la fuerza aérea aguantaría una cuestión de unas pocas horas, la marina algún o algunos días, igual que el ejército convencional, y entonces se trataba de tener una fuerza de resistencia del tipo de guerrilla que hostigara a los presuntos invasores permanentemente. Para ello existía y existe un cuerpo militar compuesto de civiles8; estudiantes, trabajadores, etc., que está organizado para ello. Sus integrantes tienen su uniforme, máscara antigás, armas y equipos
en su propia casa, están organizados en pelotones que se movilizan a la orden de un jefe, y cada pelotón tiene misiones bien definidas, tales como la voladura de algún puente, el bloqueo de una carretera, etc. Se entrenan los domingos con armas avanzadas, tales como fusiles antitanques y hacen simulacros de combate regularmente, donde son sometidos a situaciones realistas.

 Un ejemplo real de la efectividad de este tipo de cuerpos militares se dio en la así llamada “guerra del invierno”5 en 1939-1940 cuando los francotiradores finlandeses equipados con uniforme de invierno blanco con capucha, esquíes y fusil hicieron tales estragos en los invasores soviéticos que fue una de las causas que obligaron a la Unión Soviética a abandonar su plan de ocupar Finlandia9. Una anécdota relata que cuando el presidente de Finlandia fue a visitar a Ronald Reagan a EEUU, algunos ayudantes de éste bromeaban con que el presidente finlandés coqueteaba con los rusos, debido al pacto de no agresión que Finlandia había firmado con la URSS. Las bromas tuvieron un brusco frenazo cuando los finlandeses contestaron que Reagan jamás había matado un ruso, ni siquiera en una mala película de cowboys, mientras que Mauno Koivisto, el presidente de Finlandia había matado él solo a más de 100 rusos. 

En la figura se ve al legendario francotirador finlandés Simo Häyhä6, llamado” la muerte blanca” que mató a más de 500 soldados rusos10.
Además, recientemente ha surgido un nuevo estilo de pensamiento que está imponiéndose en los Think Tank militares de EE.UU. y la OTAN. Se le conoce como swarming (enjambre) y representa un cambio radical frente a las concepciones militares basadas en despliegues masivos de artillería, armamento blindado y grandes concentraciones de tropas. El enjambre es una estrategia militar que se debe dominar en materia de información (saber más que el adversario); en el teatro de operaciones militares es el objetivo principal. El conocimiento de la situación y de los movimientos del otro, asociado a un sistema de información sofisticado (cada combatiente está en contacto con todos los demás y los jefes de unidad se comunican con los responsables de la fuerza aérea y de otras unidades) permitiría utilizar efectivos reducidos con gran eficacia. Este tipo de guerra no lineal elimina la noción de “frente” y representa una versión de alta tecnología de la guerra de guerrillas. La guerra basada en redes, según la terminología del Pentágono, depende totalmente de un sistema de comunicaciones sólido y seguro, capaz de mantener una conexión constante entre todos los nodos de la Red.

La cuestión se plantea entonces en estos términos: ¿no será mejor para Uruguay transitar hacia la formación de fuerzas de vigilancia y control de las fronteras y de una oficialidad que no sea especialista en torturar, sino en comandar civiles que operen como fuerza de resistencia en un caso hipotético de ocupación, en lugar de una fuerza convencional que jamás se va a poder oponer a nuestros poderosos vecinos?
Además nuestras fuerzas armadas no tienen vocación para  una guerra externa, sino para intervenir en conflictos internos, de un grupo nacional contra otro.
Esto fue evidenciado hace unos pocos días por el presidente del Centro Militar12, que declaró que las fuerzas armadas están preparadas para actuar en caso de conflicto interno11.
El problema va a ser la gente que cree que con los milicos en la calle la seguridad va a aumentar, sin tener en cuenta que los métodos brutales de ellos fueron una de las causas que provoca la actual ola de violencia. Ellos fueron maestros en la violencia extrema y mostraron el "triunfo" de la misma en términos materiales.

El incremento de la violencia es un fenómeno mundial complejo que responde a una cantidad de factores desencadenantes, pero si una sociedad durante muchos años permanentemente aplica y premia la peor violencia: asesinatos, desapariciones, torturas, violaciones, robo de bebés, secuestros, etc. está mandando un mensaje clarísimo de estímulo a estas tendencias. De modo que, si no se analiza el problema en forma racional y objetiva, se arriesga que, en lugar de desalentar el uso delictivo de la violencia, se alimente aún más.
Además, las sociedades deben impartir justicia por los mismos motivos que ésta está establecida en todas las civilizadas. Es absolutamente necesario para su supervivencia realizar acciones ejemplarizantes que desalienten todo tipo de delito, entre otros muchos motivos para evitar la justicia por mano propia. Si esto no se lleva a cabo, como es el caso en nuestro país, sólo cabe esperar que la criminalidad y la violencia aumenten.
Es nefasto que los representantes de los más altos valores sociales como el altruismo, la abnegación y el desinterés material, y el idealismo patriótico reciban tortura y prisión mientras que los de los valores opuestos sean premiados sistemáticamente y luego eximidos del castigo correspondiente.

Ricardo Ferré
ex profesor de la Universidad de Lund, la Universidad Tecnológica Real, la Universidad de Suecia Media y la Universidad de Kristianstad, Suecia
28-11-2019



Referencias
1
https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Castro

2
https://es.wikipedia.org/wiki/Plebiscito_constitucional_de_Uruguay_de_1980

3
https://es.wikipedia.org/wiki/Acto_del_Obelisco

4
http://www.dedicaciontotal.udelar.edu.uy/adjuntos/produccion/666_academicas__academicaarchivo.pdf

5
http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2011/04/el-ejercito-de-los-traidores-artigas.html

6
http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2015/04/el-honor-y-la-gloria-de-las-fuerzas.html

7 http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial#En_Europa

8
http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Swedish_Army/1#The_Home_Guard

9
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Invierno

10
http://es.wikipedia.org/wiki/Simo_Häyhä

11
https://radiouruguay.uy/centro-militar-las-ffaa-estan-preparadas-para-actuar-si-se-lo-solicitan/

12Presidente del Centro Militar dice que hay condiciones para que militares vuelvan al poder

http://www.iesta.edu.uy/wp-content/uploads/2014/05/violencia_miedos_FESUR_05815.pdf