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Zabalza: la tradición de los cañeros manda...


La tradición de los cañeros manda


LA TRADICIÓN MANDA: UTAA TIENDE LA MIRADA HACIA LAS SOLUCIONES DE FONDO Y, MEDIO SIGLO DESPUÉS, VUELVE A COLOCAR LA REFORMA AGRARIA SOBRE LA MESA. EL FRENTE AMPLIO NO RECOGE EL GUANTE Y MIRA HACIA EL COSTADO, SU GOBIERNO ES MUY SENSIBLE A LOS RECLAMOS DE LOS GRANDES PROPIETARIOS DE TIERRA.


Jorge Zabalza

¡Se escucha, se escucha, “El Bebe” vive y lucha!!!


¡Se escucha, se escucha, “El Bebe”
vive y lucha!!!




por Gabriel –Saracho- Carbajales

UNO.-
Saltando agachado cual sapo asediado, rojo como tomate para conserva, ofuscadísimo, Raúl zafa raudamente de la improvisada pista de baile, cruzándola con la velocidad del relámpago.
Descolocado por la flojera de carácter que lo ha dejado a punto de quedar regalado como perejil de feria, se hace humo en un santiamén, refunfuñando duros improperios hacia su propia persona.
No puede perdonarse haber cedido a la púa de los compañeros de la secundaria que le repitieron hasta el cansancio que el baile es la manera más efectiva de abordar con chance de éxito casi seguro a la damita que le ha provocado un sostenido insomnio desde hace unas cuantas semanas.
Un empecinamiento tempranamente apasionado y la novedosa voluptuosidad del tentador desafío, parecieron poder más por un instante que la conciencia de su marcada timidez y la certeza de no saber bailar nada en absoluto. Ni unos pasitos de vals sencillito, ni siquiera el pericón escolar.
Casi que a los empujones, Raúl enfila hacia la mocita de sus desvelos, pero no llega ni a tomarla de la mano. Enseguida le cae la ficha de que está a un tris de hacer el gran ridículo de la noche de bailongo estudiantil, y ¡zás!, se convierte en presuroso sapo cururú...
Así, pues, que más que la flamante pasión todavía imberbe en él, termina imponiéndose ese temor natural a la payasada muy común en la gente “de tierra adentro”, que no desea pasar a la historia como la figurita cómica del pago.
Tomarse los vientos como lo hace resulta menos papelón, al fin de cuentas, que hacer de Cantinflas poronguero para convertirse en el hazmereir de la población liceal en esa edad floreciente en la que la muchachada no perdona nada y la cargada en patota puede llegar a ser el alquile eterno hasta para el más avisado.
(Por unos días, carga con el mote de “Sapo Cururú”, pero rápidamente vuelve a ser “Raulito” al saberse que luego de la insólita fuga en cuclillas y saltando, el escurridizo y frustrado danzarín -chueco, chúcaro y enamoradizo- igual se las ha ingeniado para cautivar el corazoncito de la tierna dama de sus sueños de ojos abiertos).

DOS.-
Raúl, el protagonista de la escena, rescatada con pinceladas de todos los colores de una “memoria canera” empeñada en pintárnoslo como pichón de picaflor compulsivo, es Raúl Sendic Antonaccio, “El Bebe”, como más nos gusta recordarlo a unas cuantas y unos cuantos de los que tuvimos la dicha de conocerlo algo. La anécdota, más que esa dudosa condición de Casanovas inveterado, refleja un carácter y un temperamento que parecen llamados a condicionarlo a lo largo de toda su corta pero fecunda vida revolucionaria.
Tímido, de pocas palabras, tozudo, medio revirado aunque muy pacífico y de una sencillez que no le costaba nada, “El Bebe” Sendic poseía un carácter de marcado amor propio y un temperamento en el que la sangre empezaba a hervir frente a cualquier situación de menoscabo de ese amor que en él no tenía nada de egoísmo o petulancia y sí mucho, muchísimo, de rechazo instintivo a todo lo que representara ser agarrado para la chacota o sometido a un trato injusto e irrespetuoso, que tampoco toleraba para los demás.

Poco después de haberle zafado al ridículo público, Raúl -que ya razonaba y sentía con “la ideología del corazón” proporcionada por la vida rural sacrificada y una literatura social que una madre atenta regalaba regularmente a sus hijos- fue convirtiéndose en uno de los más inquietos agitadores del territorio estudiantil de “Trinidad de los Porongos”, en el departamento de Flores.
Junto a su hermano Alberto y al futuro periodista Carlos María Gutiérrez -los tres recientes quinceañeros- promovió una organización gremial estudiantil y una modestísima aunque muy audaz publicación juvenil que exponía reflexiones propias del terceto sobre los problemas del estudiantado y la clase trabajadora, trascripciones de autores revolucionarios clásicos, denuncias políticas y convocatorias a agites populares locales, especialmente estudiantiles, en ese vértice demencial de la historia que fue la segunda gran guerra interimperialista de repudiable destaque del llamado “nazional-socialismo”, aunque la mayoría de los otros contendores no se quedaba corta en materia de espeluznantes “crímenes de guerra” tras la quimera de un nuevo reparto burgués del planeta.

TRES.-
Hay pocas referencias hechas por el mismo Sendic sobre esos años mozos en los que contrajo un compromiso social irreductible que mantendría hasta el final de sus días. Pero de esas pocas referencias directas, no tiene desperdicio este fragmento de una entrevista que le hizo la revista “Guambia” poco después del 14 de marzo de 1985, día de las últimas salidas de los campos de concentración del fascismo “uruguayo”, hace 30 años, incluyendo la salida del “Bebe”:

“-(...) Era una época de muchas convulsiones estudiantiles, porque era la época de la guerra. Había grandes manifestaciones contra el fascismo. Uruguay no estaba definido todavía a favor de los Aliados.
-¿Ahí empezaste a preocuparte por la política, o eso ya venía de tu casa?
-Sí, verdaderamente. En el liceo fundamos una asociación de estudiantes que se llamaba «Asociación de Estudiantes Trinitarios», y sacamos un periódico que se llamaba «Rebeldía» e hicimos una campaña bastante fuerte ahí; hicimos huelgas, hicimos movilizaciones, hicimos manifestaciones, e hicimos lo que se llamaba una «democracia», algo como una asonada popular en que se rompieron vidrieras y esas cosas.
-¡En Trinidad!!!
-(En medio de risas) ¡Sí, en Trinidad!
-Habrá sido un escándalo: todo el pueblo con los pelos de punta... Primera vez en la historia.¿no?
-Sí, por primera vez... y última, creo. Y fueron creciendo las manifestaciones estudiantiles, entonces en determinado momento fue como la chispa que encendió a la bomba, porque una noche se unió la gente de los barrios, y saqueó todos los comercios. Yo a esa hora siempre me iba para la chacra, y me perdí la famosa «democracia» de Flores. que al final quedó como sinónimo de «democracia» un saqueo de comercios, rotura de vidrieras. Llevaban barricas de yerba rodando por las calles y gritaban «¡Viva la democracia!!». De ahí que le quedara ese nombre...
-¿En qué año fue eso, Raúl?
-Fue más o menos por el 42. Y después fuimos a Durazno, yo iba en un techo de un ómnibus, y rompimos cuatro o cinco vidrieras. Era la época en que los nazis, sobre todo los fascistas, porque había mucho italiano, tenían puestos comercios importantes en ambos pueblos.
-¿Fueron a Durazno el mismo día de lo de Flores?
-No, no. Fuimos dos o tres días después.
-¿Quién influyó políticamente, de esa barra, en usted?
-Teníamos algunos profesores muy progresistas, muy formados, como el Dr. Atilio Grezzi, que era profesor de historia y de filosofía. El nos formó. digo «nos» porque fue toda una generación donde estaba mi hermano Alberto, donde estaba Carlos María Gutiérrez; con esos compañeros fue que sacamos ese periódico «Rebeldía» (...)”.

CUATRO.-
El viernes pasado, en una velada que pudo realizarse contra viento y marea (los vientos y las mareas de tiempos de apatía, cierta desmoralización y muchísimo bombardeo conciliador-electoralero) “El Bebe” empezó a cumplir sus 90 años (nació el 16 de marzo de 1925) recordado por un pequeño conjunto de luchadoras y luchadores sociales impelidos por la convicción moral de que esta fecha no debía pasar en silencio o yéndonos a depositar una flor en el cementerio de La Teja, únicamente.
La idea era compartir referencias y vivencias acerca del pensamiento y la vida práctica de Raúl Sendic, trazándose pequeñas semblanzas de su personalidad hechas de retazos de la memoria colectiva, especialmente desde aquellas compañeras y aquellos compañeros más veteranos que más lo conocieron y vivieron “su época” activamente. Y, luego, tratar de debatir fraternalmente y desde ópticas distintas, por supuesto, sobre la significación de sus ideas y la relación de su praxis con nuestra realidad de hoy y el posible porvenir.
La ocasión resultó chica, como de costumbre, precisamente por lo ocasional del encuentro y por lo vasto de un propósito que reclama intercambios sistemáticos y una agenda temática bien precisa y clara con la que hoy no contamos.
No obstante la imposibilidad de ahondar fugazmente sobre tanta cosa que surge de los intentos de reconstrucción de la vida de compañeros como Sendic, alrededor de 70 personas, más de la mitad de ellas nacidas después de la muerte de Raúl en 1989, se sintieron profundamente hermanadas en el amplio y afable salón de asambleas del Sindicato de Artes Gráficas del que fue destacado activista el anarquista Gerardo Gatti, uno de sus más cercanos compañeros de militancia desde que Raúl se vino a estudiar a la capital, ya afiliado al Partido Socialista.
 La charla arrancó con unas encendidas palabras leídas por uno de los más veteranos  “peludos” de Bella Unión a los que Sendic ayudó a concientizarse y organizarse sindicalmente a fines de los ´50 y principios de los ´60, sintetizando su pensamiento y sus sinceros afectos hacia “El Bebe”, en la elocuente expresión que de alguna manera refleja los afectos de todos los viejos peludos de UTAA de aquellos tiempos de durísima y justa lucha obrera:
 “(...) Yo no conocí otra persona con tan nobles sentimientos como los que tenía Raúl Sendic (...)”.

Siguieron otros testimonios muy ricos y emotivos y hubo varias intervenciones que, apuntando a no caer en un culto a la personalidad que al mismo Sendic le hubiese disgustado, hicieron hincapié en la necesidad de rescatar de los relatos, más los contenidos de la lucha que lo anecdótico y lo circunstancial, señalándose que los hechos hablan de una experiencia político social todavía palpitante, cuyas proyecciones llegan al presente y ofrecen aspectos que merecen nuestra atención y consideración como problemas aún entera y acuciantemente vigentes, como sin duda lo es el tema de la tenencia latifundista y monopólica de la tierra y una severa pobreza que decididamente se explica por desigualdades sociales directamente provocadas por esta estructura de poder económico opresor, explotador y saqueador, que castiga muy especialmente al pueblo trabajador en todo el territorio y no solamente a los asalariados y demás actores sociales oprimidos “de tierra adentro”.
Las y los más jóvenes de los presentes casi que no intervinieron, pero cuando lo hicieron, sobre el final, expresaron claramente por qué Raúl Sendic no solamente despierta en ellos el interés por conocer “el pasado reciente”, sino también un respeto sincero y militante más allá de coincidencias y diferencias acerca de su pensamiento y su práxis, por encima de pertenencias o afinidades particulares:
Ellas y ellos, apenitas un puñado de mucha juventud que ve en Sendic un referente creible –tal como lo señalaron explícitamente-, perciben en este hombre algo que consideran determinante y que infunde una creciente y muy firme fe en la causa: su moral revolucionaria, su integridad humana, su consecuencia sin dobleces, se ejemplo práctico de que hay –y tiene que haber siempre- valores y principios revolucionarios innegociables por los cuales vale la pena luchar y ampliar la lucha hacia la mayor cantidad posible de mujeres y hombres que se sientan identificados con el ejemplo de Raúl Sendic Antonaccio, no endiosado ni convertido en ícono místico, sino reconocido por su entereza, por su coherencia comprometida, su correspondencia entre el decir y el hacer, y –lo reiteraron- por tratarse de un muy buen ejemplo de la existencia estimulante y promisoria de una moral revolucionaria que no es cosa “de otros tiempos” ni está condicionada por factores circunstanciales o coyunturales, sino que está regida por un cuerpo de ideas y sentimientos categórica e irremediablemente opuestos a los de la moral burguesa.

CINCO.-
Estos párrafos desordenados, arrebatados, borroneados a primera sangre, han pretendido no sólo describir algo de lo que ninguna “gran prensa” ni ninguna pequeña prensa renegada se hará eco ni por asomo; han pretendido, también, transmitir “el alma” de una velada de mucha emoción y sincera confraternización, que permite afirmar que 90 años después del nacimiento del “sapo cururú” que supo eludir el ridículo poco después de los 15 años, sigue vive un revolucionario de pura cepa que también quiso y pudo eludir, luego, muchas veces, las situaciones en las que “el panorama político” ofrecía posibilidades de seguir invocando “la justicia social” y “la igualdad”, aunque abandonando valores y principios sin los cuales lo anterior es pura cháchara vacía y vil renunciamiento que terminan colocándote en el peor de los ridículos: pensar y vivir parecido a aquellas y aquellos que en tu juventud rebelde e irreverente cuestionaste hasta el odio eterno y que a la vejez viruela trocaste en conciliación patética y lastimosa.

SEIS.-
Esta nochecita de cumpleaños del Viejo Raúl –antítesis del político y del cajetilla floreados en el “arte” del burocratismo y la demagogia populista-, otro puñadito de trabajadores y estudiantes que quieren seguir rascando y rascando para que la moral revolucionaria no se vea sopapeada y convertida en hazmereir de la burguesía mandadera y la que realmente manda, pateará desde las puertas del diario del latifundio (“El País”, el mismo que enchastró miles de primeras planas mostrando al “facineroso Sendic y sus secuaces” alzados por la locura de “tierra pa´l que la trabaja”), en la Plaza Libertad, hacia las puertas de esa “asociación rural del Uruguay” de la avenida del mismo nombre que el país inventado por la oligarquía a la que representa y a la que defienden las mismas fuerzas represivas a las que una vuelta se les ocurrió que “El Bebe” debía colocarse en cuatro patas y “ladrar” en la plaza de armas del cuartel de sus mismos pagos, desmayándolo a rebencazos gracias a que en su media lengua mutilada por una bala fascista, les decía: “las bestias de cuatro patas son ustedes, no nosotros, manga de hijos de p…”.

SIETE.-
Hoy, a la hora de la salida del laburo, una pequeña, diminuta “nave de los locos” a la que algunos zonzos llaman “radicales” y “ultras”, te estará invitando en pleno 18 a plegarte al cumple de Raúl “Bebe” Sendic Antonaccio y encaminarte hacia la casona de los latifundistas cipayos, al grito de “POR LA TIERRA Y CONTRA LA POBREZA, EXPROPIAR EL LATIFUNDIO!!!”.
Se leerá una proclama reivindicando cosas sin las que la emancipación social es una auténtica utopía fuera de la realidad, y un cerrado aplauso saludará a Raúl con la fuerza de la confianza en las reservas morales de un pueblo laburante que ha sabido resurgir de las cenizas más de una vez, al calor de la presencia viva y empecinada de todas y todos los caídos que más temprano que tarde vuelven a llamarnos a la resistencia y la lucha por una causa que verdaderamente sigue sin admitir “la menor demora”.



Estás invitad@; “El Bebe”, el Compañero Sendic Antonaccio, nos invita…

¡Habrá Revolución y habrá Socialismo, Raúl! ¡Tu lucha no ha terminado!. ¡Tus 90 son ímpetu de juventud justa y rebelde y renovación activa del compromiso revolucionario sincero y audaz por la conquista de un mundo sin explotados ni explotadores!!!.

¡Se escucha, se escucha, “El Bebe” vive y lucha!!!

Gabriel –Saracho- Carbajales, Montevideo, 16 de marzo de 2015, Primavera de la Dignidad

Tierra pa’l que la paga


Tierra pa’l que la paga


Quienes leen este artículo probablemente tengan presente que de 2000 a 2011 las explotaciones agropecuarias se redujeron en 12.241, y también que de 1996 a 2011 la población rural se redujo aproximadamente en 117.000 personas.
Nos centraremos en la primera de esas reducciones, que en 99,3% de los casos correspondió a explotaciones de hasta 500 hectáreas.
No trataremos de explicar el fenómeno, sino de esbozar una propuesta política que permita la reversión del proceso.
Entendemos aquí por política de tierras a todas aquellas medidas y procesos políticos que impactan directa o indirectamente en el acceso y uso de la tierra. Inicialmente debemos prestar atención al hecho de que la tierra no es producto del trabajo humano, es finita e irreproducible; por lo tanto no tiene valor, solamente adquiere un precio al momento de privatizarse su propiedad, volviéndose entonces un recurso transable.
Establecido un mercado de tierras, amparado en la propiedad privada de éstas, surgen diferentes factores que influyen en la modalidad del mercado, tanto por los agentes que participan como por las condicionantes de las transacciones.
El precio de la tierra se regula en términos generales por la capacidad de generar renta, por la tasa de interés y por el valor del dólar.
Durante los últimos años hubo un incremento en la capacidad de generar renta, debido al aumento de la demanda de bienes agropecuarios y, por lo tanto, también de la demanda de tierras en el mundo. Esto llevó a que crecieran los precios agrícolas y se trasladó a un aumento del precio de la tierra.
Si bien los precios de productos agrícolas comenzaron su ascenso de manera paralela al del precio de la tierra, en los últimos años el crecimiento de los primeros se detuvo y el del segundo continuó. A su vez, el proceso no fue el mismo para todos los productos agropecuarios.
A modo de ejemplo, para comprar una hectárea de tierra en 2010 se necesitaba producir 22% más de soja que en 2006, mientras que en el rubro ovino el aumento de la producción necesaria fue 44% para el mismo período. 

A partir de estos datos podemos entender que el mercado de tierras no depende directamente de la capacidad de generar renta, sino que influyen otros factores.
En términos de políticas públicas hacia la agricultura familiar, y asumiendo que en ellas la política de tierras es central, se presenta, en el contexto señalado, una contradicción y dificultad estatal. La colonización pública del Estado uruguayo se da por medio del mercado: el Instituto Nacional de Colonización (INC) compra tierras como un agente más.
Y al ser un agente más, ve acotadas las posibilidades de incrementar su cartera de tierras debido al encarecimiento mencionado.
En otras palabras, la política colonizadora busca revertir un proceso de expulsión de la pequeña producción del campo por medio del mismo mercado que, a partir de determinados procesos, ha desencadenado un sostenido aumento del precio de la tierra.
Ante este contexto de reducción de la producción familiar, encarecimiento de la tierra y política colonizadora que compra tierras en el mercado, consideramos que si bien el INC es un agente más en ese mercado, el Estado uruguayo no debería regirse por las leyes generales del mercado al momento de adquirir inmuebles agropecuarios con fines de colonización. Lo anterior puede leerse como irracional o desajustado a una economía de mercado, pero el Estado uruguayo ya realiza múltiples intervenciones como agente en las que no se comporta como un agente más.
De hecho, el INC, al comprar tierras, las paga a precio de mercado pero luego no cobra la renta a precio de mercado, ubicándose esto como una medida de subsidio a los colonos. Las exoneraciones de algunos impuestos al agro corren en el mismo sentido, al igual que las exoneraciones amparadas en la Ley de Inversiones.

Dado que la tierra es un bien social y no sólo un recurso productivo, el acceso a la tierra por parte del Estado no debería darse como si quien la adquiriera fuese una empresa privada.
Los fines sociales de la tierra y de la colonización no deben implicar una mera política de subsidio sino una política de soberanía, como herramienta de desarrollo y de distribución.
Que el Estado uruguayo promueva medidas que contribuyen a un aumento de los precios agrícolas, trasladado luego al precio de la tierra, y al mismo tiempo lleve a cabo una política colonizadora que paga la tierra a precio de mercado, resulta ser, en principio, poco viable.
Si consideramos además el dato de que la tierra no sólo aumenta de precio por su capacidad de generar renta, sino también por otros factores, el problema ya no es sólo la escasa viabilidad, sino que se desencadena un proceso incontrolable y, sobre todo, injusto.
El debate que subyace a esta discusión refiere a la legitimidad que le otorga el Estado al mercado cuando éste pone los bienes de la nación -la tierra concretamente- fuera de las capacidades de compra de su propia población.
Admitir y “consumir” esta tierra sobrevaluada por un mercado internacional es desvincular el precio de la tierra de la fuerza de trabajo, y es también, por ende, admitir que el valor de la tierra nace del mercado, en lugar de mantener la reivindicación de que el trabajo sea la única fuente de valor.
Asimismo, es reconocer la propiedad privada y la especulación como más relevantes que los derechos a la producción, al acceso a la tierra, a la soberanía del Estado y a la seguridad alimentaria.
El debate se escurre silencioso entre las agendas electorales con una certeza que no todos aceptamos: la de que la producción familiar puede desaparecer, pero la propiedad de la tierra no se toca.
Maximiliano Piedracueva Paula Florit

LA CONTRAREFORMA AGRARIA EN URUGUAY Y EL MLN-T

LA CONTRAREFORMA AGRARIA EN URUGUAY Y EL MLN-T  (Las “ingenuidades” de un joven)


Autores: William Yohai y Jorge Zabalza

13 de marzo de 2014
“Rebelión” publica hace unos días un artículo de Piero Sabini[1] (PS en adelante) que integra el actual MLN-T.
En él defiende la actuación del gobierno del Frente Amplio y en particular la de su sector político en relación a la tierra.
Para situarnos en la actual realidad, en particular porque obviamente su trabajo está dirigido hacia el exterior, relataremos una anécdota: durante la exposición anual que la Asociación Rural del Uruguay (principal organización de los latifundistas del país) efectúa en un predio conocido como “El Prado” el entonces ministro de ganadería, el Tupamaro Ernesto Agazzi pronunciaba el tradicional discurso. El auditorio estaba constituído, en el anfiteatro, por lo más granado de la oligarquía uruguaya. Había también representantes de la Argentina; justo en aquel momento su oligarquía terrateniente llevaba adelante un intento de “golpe de estado blando” (al estilo Ucrania o Venezuela) contra el gobierno Kirchner por el tema tributario del agro.
Junto a Pablo Díaz (autor del artículo que PS intenta refutar[2]) y un grupo de jóvenes y veteranos luchadores alzamos en forma sorpresiva un gran cartel, a pocos metros de la tribuna, que rezaba: MUERTE AL LATIFUNDIO. Simultáneamente batimos palmas y se escuchó algún insulto al ministro.
Éste interrumpió brevemente el discurso y después continuó, siendo aplaudido fervorosamente por el auditorio del anfiteatro, cuya integración ya hemos descrito. Después del acto los oligarcas argentinos presentes hicieron declaraciones a la prensa destacando las diferencias entre la actitud del gobierno uruguayo (“serio”, “predecible”, según ellos) y el argentino.
La anécdota  demuestra una realidad inocultable: la política llevada adelante por las dos administraciones FA ha sido ampliamente favorable a la oligarquía terrateniente y a los empresarios nacionales y extranjeros que financian, administran y llevan adelante el agro negocio forestal, sojero, arrocero y ganadero.
Dentro del gobierno del FA el sector MPP (movimiento de participación popular, cuyos principales dirigentes son los mismos que los del MLN-T) ha sido clave.
Durante el gobierno Vázquez (2005-2010) y durante el actual presidido por Mujica los ministros de ganadería y agricultura han sido designados por este sector. Está claro que, por si esto fuera poco, en el período actual el presidente de la República pertenece al MPP-MLN y ha designado no sólo al ministro y a su burocracia clave, sino además al presidente del Instituto Nacional de Colonización (que lo fue hasta hace semanas Andrés Berterreche un dirigente claramente identificado con el MLN).
Entre los censos agropecuarios de 2000 y 2011 desaparecieron 12.000 (doce mil) explotaciones agropecuarias. La gran mayoría de ellas pequeñas. Esta cantidad es el 25% de las existentes en 2000.
Y si bien este proceso no es nuevo, se viene dando desde los años 60 del siglo pasado, se había detenido entre 1990 y 2000. Pero hay más: en estos últimos años se han constituido latifundios de un tamaño que no se conocen en el país desde la colonia; en particular UPM y Montes del Plata, dos empresas forestales de capital extranjero ostentan la propiedad de más de 200.000 hectáreas cada una. Un solo latifundista brasileño es propietario de más de 100.000 hectáreas de tierra. Frente a esa realidad, el orgullo del Instituto con la compra (no expropiación) de 3.000 hectáreas, es una burla a la inteligencia de los uruguayos bien informados.  Al paso que vamos volveremos a medir la tierra en leguas cuadradas, como en la colonia.
O sea, el proceso de contra reforma agraria se ha acelerado durante el gobierno en el cual el MLN-T desempeñó un papel relevante, no sólo en el gobierno nacional sino específicamente en el sector que estamos considerando.
MAL PUEDEN LOS ACTUALES DIRIGENTES DEL MLN-T DESENTENDERSE DE LO QUE ESTÁ PASANDO. ELLOS SONPROTAGONISTAS EN LOS SUCESOS. SI ALGUNO DE ELLOS ESTÁ EN DESACUERDO CON EL CURSO DE LA CONTRA REFORMA PROPICIADA POR EL GOBIERNO, DEBIERA DESLINDARSE PÚBLICAMENTE AL RESPECTO.

Con todo lo importante que pueda ser lo arriba expuesto, hay algo que tiene, por lo menos para todos los que alguna vez integramos esta organización, profundas implicancias emocionales.
Raúl Sendic Antonaccio murió hace casi 25 años, en 1989.
Durante los últimos años de su vida escribió varios documentos que reflejan claramente su pensamiento. A modo de ejemplo[3]: “Por eso nosotros no somos partidarios de una reforma simplemente en las formas de la Constitución (eliminación de la Ley de Lemas, etc.) sino de agregarle normas de tipo social: limitación de los latifundios, no pago de la deuda externa contraída por la dictadura, estatización de la banca, presupuesto de enseñanza y salud que vuelva al porcentaje histórico, etc. Así el que se compromete para una reforma se compromete también por un programa social mínimo para paliar la pobreza”


Fíjese bien el lector: para Sendic la limitación de los latifundios, la estatización de la banca y el no pago de la deuda externa contraída por la dictadura (en aquella época ésta era la gran mayoría de la deuda externa total) no eran “medidas de máxima”. Eran apenas un “programa social mínimo para paliar la pobreza”.
Y este párrafo no es más que un botón de muestra. Basta leer su “plan de lucha por la tierra y contra la pobreza”[4] que fue adoptado por el conjunto del MLN donde se plantea in extenso un plan de reforma agraria que comienza, como no podría ser de otra manera, por la expropiación de todas las tierras que excedieran las 2.500 hectáreas, SIN INDEMNIZACIÓN.
Pero Sendic no se queda en el mero enunciado de la propuesta. En la “cartilla para militantes” que forma parte del mismo documento explica detalladamente la fundamentación de esa y otras medidas radicales que propone, como las ya mencionadas estatización (notemos: “estatización” no “nacionalización”) de la banca y el no pago de la deuda externa. El argumento de Sendic, desde el punto de vista ético e histórico es claro: los terratenientes ya usufructuaron durante muchos años del privilegio de ser propietarios de vastos sectores del territorio nacional. Es hora de que se les retire parte de ese privilegio.
Si tuviéramos que discutir hoy dicho plan, que fue propuesto en un período histórico en el cual los precios de los commodities agropecuarios llevaban décadas de caída sistemática, la única modificación que podríamos hacerle es que sería absolutamente insuficiente limitar la expropiación del latifundio a 2.500 hectáreas. Dadas la evolución de aquellos precios así como los avances tecnológicos ocurridos, una superficie 2 o 3 veces menor es ampliamente suficiente (ajustándola por productividad de cada pedazo de tierra en concreto) para la supervivencia holgada de una familia.
¿Por qué es urgente un frente grande?, interrogaba Raúl Sendic en el acto del Estadio Franzini, y respondía su propia pregunta: para luchar contra la extranjerización del Uruguay. O, dicho de otro modo, hoy el Frente Grande de Sendic es más urgente que nunca para salvar al Uruguay de la invasión de capitales extranjeros propiciada por los gobiernos frenteamplistas.   
Cuando Sendic plantea su política de alianzas lo hace sobre la base de un programa de transformación radical de la estructura económica de la sociedad.
En diciembre del año 2003 durante al congreso del Frente Amplio se discute la oportunidad de integrar la anulación de la ley de caducidad en el programa. El entonces integrante del MLN-T, actual ministro de defensa, Eleuterio Fernández fundamenta en contra. Y su discurso termina con una frase que es toda una síntesis del pensamiento que orientaba en aquel momento y lo sigue haciendo hoy a esta organización: “A todo podemos renunciar menos a la victoria”
Esta frase tiene un significado profundo. Se puede renunciar a los principios, a la ética, al programa…A TODO.
LO ÚNICO QUE IMPORTA ES LOGRAR EL PODER….Y, UNA VEZ LOGRADO, CONSERVARLO.
Examinando la acción del actual MPP-MLN (resulta imposible distinguir la acción concreta de ambas organizaciones) resulta evidente que toda ella está guiada por aquel planteo.
Incluyendo las “denuncias” que menciona PS en su trabajo acerca de la concentración y la extranjerización de la propiedad de la tierra.
“Denunciar” hechos más o menos ilícitos, inmorales o incorrectos mientras se ejerce el poder es una vieja táctica de los gobernantes. En este caso se realiza, precisamente, con el propósito de distanciarse de una política que viola ostensiblemente los principios fundacionales de la organización, y en particular el pensamiento de su principal referente histórico: Raúl Sendic.
Forma parte también de esta estrategia resaltar el mínimo, casi ridículo programa de compras de tierra y colonización vigentes. Releyendo el referido libro de Sendic nos topamos  con un dato: la superficie colonizada era EL 3% DEL TERRITORIO NACIONAL. Lo mismo que afirma Pablo Díaz en su escrito.
No vale la pena entrar a considerar con detalle las infamias varias que el escriba vierte sobre la familia Thedy y, por extensión, sobre quienes hemos apoyado sistemáticamente su lucha para mantenerse en la tierra.
Para oponerse al desalojo por la fuerza de don Ney Thedy concurrieron más de 100 personas. Por tratarse de una zona rural remota todas ellas pertenecían necesariamente al proletariado rural local, a los trabajadores del ingenio azucarero y a pequeños productores.

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Caricatura de Gervasio Umpierrez

Pero hay más: PS miente por omisión cuando oculta que hace algunas semanas el INC acordó con Ney Theddy y sus nietos la asignación de una fracción distinta pero de similar extensión para la explotación por parte de estos. Evidentemente este hecho desmiente categóricamente la inmundicia que PS intenta verter sobre dicha familia.
En 1970, desde la cárcel de Punta Carretas, Raúl Sendic fue el impulsor de la declaración del MLN-T de “apoyo crítico” –¡y muy crítico!- a la foramción del Frente Amplio. Fue impulsor de la creación del Movimiento de Independientes “26 de Marzo”. En 1986, en el local de la calle Uruguay, cuando el Comité Central aprobó el pedido de integración del MLN-T al Frente Amplio, hubo nueve votos en contra. Para sorpresa de PS, Raúl Sendic fue uno de ellos, junto a Andrés Cultelli y los miembros del Frente Sindical: Jorge Balmelli, Ember Martínez y Roberto Villanueva. También votamos en contra Leopoldo Laferranderie y Jorge Zabalza. PS puede preguntarle a Julio Marenales o buscar en el archivo del MLN-T y, en caso de que quiera informarse mejor, leer la entrevista de  Hoenir Sarthou  a Raúl Sendic publicada en La República a fines de 1988 titulada “Si es necesario, habría que cambiarle el nombre al Frente Amplio”. PS debiera informarse mejor antes de intentar transformar a Raúl Sendic en un feligrés frenteamplista.         
Para terminar: a diferencia de lo que afirma como subtítulo…PS OFENDE Y MIENTE. Tal vez lo haga por ignorancia (lo cual es doblemente peligroso), le recomendamos  estudiar, no sólo leer, la colección de artículos de Raúl Sendic publicada en 1990 por el Movimiento por la Tierra, en especial su proyecto de reforma agraria; la biografía escrita por Samuel Blixen y el ensayo sobre su pensamiento revolucionario escrito por uno de los autores de esta respuesta. En conclusión:  A PARTIR DE LA AUTORIDAD QUE SURGE DE SU HISTORIA REVOLUCIONARIA (YA DEJÓ DE SERLO), EL MLN-T SE HA TRANSFORMADO EN UNO DE LOS PRINCIPALES RESPALDOS CON QUE CUENTAN LA BURGUESÍA Y EL IMPERIALISMO PARA EJERCER SU HEGEMONÍA IDEOLÓGICA SOBRE EL PUEBLO TRABAJADOR. EL MLN-T ES, POR CONSIGUIENTE, MUY RESPONSABLE EN LA CONSERVACIÓN DEL ACTUAL ORDEN ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL EN EL PAÍS.


[1] http://www.rebelion.org/portada.php Piero Sabini: con verdad no ofendo ni temo
[2] El artículo se puede leer en www.resonandoenfenix.blogspot.com. Se trata de un documento sobrio, medido y carente por completo de adjetivos descalificantes. Aprovechamos para felicitar a Pablo por el mismo. Su evaluación sobre la superficie de tierra extranjerizada (20%) es, tal vez, demasiado conservadora. Nosotros estimamos que el porcentaje no baja del 25%. Sendic denunciaba en su época una extranjerización del 8%.
[3] Raúl Sendic: Artículos de prensa sobre LA DEUDA EXTERNA, LA TIERRA Y OTROS TEMAS. Moviemiento por la tierra-setiembre 1990

[4] Se pude leer completo en www.resonandoenfenix.blogspot.com

REGASIFICADORA: SAQUEO RECURSOS NATURALES

Uruguay- REGASIFICADORA:
SAQUEO RECURSOS NATURALES



El jueves 15 de agosto tuvo lugar en la sede del PIT-CNT una mesa redonda sobre el tema de la regasificadora de Puntas de Sayago.
El Colectivo de Lucha por la Tierra estuvo presente a través de la distribución de un material informativo muy sintético acerca del proyecto.
El director de energía, Dr. Ramón Méndez tuvo a su cargo la defensa del mismo. Intentó demostrar que la regasificadora es un proyecto beneficioso para la economía del país.
La crónica que la periodista Marcela Dobal publica hoy en "El País" refleja bastante bien lo ocurrido.
Esperamos tener tiempo y energía para realizar una disección más acabada de las palabras del Sr. Director.
A cuenta de mayor cantidad vale la pena señalar el siguiente párrafo transcrito por la periodista:
"A los que proponen sentarnos a esperar a que Argentina realice todas la inversiones y nos venda, yo les digo que no estoy en el mismo equipo. Yo estoy en el equipo de la soberanía nacional", dijo.
Afirmar que la apuesta a un combustible (el gas natural licuado o GNL) que debe ser importado de ultramar a precios y en condiciones cuyo futuro en realidad nadie puede prever con el mínimo grado de certeza es"soberanía nacional" es un disparate.
Todas las afirmaciones del Sr. Director respecto a la evolución futura de los precios, tanto del petróleo cuanto del GNL son puras especulaciones cuyo valor es, a medida que el tiempo de la previsión se aleja, equivalente a hacer girar una ruleta o tirar monedas al aire.
Lo único cierto hoy es que en el mercado a futuro del petróleo Brent (el de referencia de ANCAP) los precios descienden sensiblemente a medida que nos acercamos a 2020.
Alrededor de ese año son aproximadamente un 20% menores al precio spot (o sea, de contado) de hoy.
Dicho de otra forma, para el petróleo hoy nos podemos asegurar suministro para los años futuros a precios sensiblemente inferiores a los que nos costaría comprarlo ahora.
Esta certeza no existe para el GNL
, aunque es posible negociar acuerdos a futuro (negociaciones que son siempre difíciles  y lo serían aún más para un país como el nuestro que, en las condiciones actuales consumiría cantidades muy pequeñas del combustible) con precios atados a los del petróleo.
Respecto a los costos del proyecto la tabla que aparece al principio está extraída de declaraciones oficiales, entre otros, del propio Méndez.
Los cálculos de valor actual neto que se pueden hacer a partir de esos datos duros permiten hacer múltiples lecturas.
Lo que no se puede discutir es que habrá que oblar al contado no menos de 110 millones de dólares.
Y después (no sabemos cuándo comenzarán esos pagos, pero presumiblemente poco después de firmar el contrato con GDF-SUEZ) los pagos sumarán 168 millones de dólares anuales durante 15 años y 84 millones de dólares más durante otros cinco.
De esta cifra 2 millones son reajustables de acuerdo a parámetros que no conocemos.
Modificando la tasa de descuento se puede afirmar que el "valor presente neto" de la inversión es cercano a 0 (si se calcula una tasa muy alta) o igual o casi a 3.050 millones si se utiliza una tasa muy baja.
Pura "magia" financiera. Lo real es lo que figura en la tabla.

William Yohai
(NdeR, junto con el documento del Colectivo  se reproduce, la nota de El País y una nota de la reunión del sábado pasado en Santa Catalina)

Jorge Zabalza: En memoria de Raúl Sendic (28-04-2013) SUEÑOS HEREJES


                                                                                                                                                                                


En memoria de Raúl Sendic (28-04-2013) SUEÑOS HEREJES



Cuenta  el Flaco Beletti que a fines de los ’50 encontró a Raúl Sendic repartiendo unos pequeños volantes en un acto electoral del Partido Socialista. Estaban escritos a mano e interrogaban  imperativamente a quienes los recibían: “¿Diga si los trabajadores en la URSS participan en la determinación de su salario?”.
Las contradicciones  que agitaban el experimento soviético no estaban a la vista, por el contrario, las velaban un sinfín de complejidades culturales, políticas y hasta socio-sicológicas. Para explorar mares tan procelosos,  Raúl Sendic utilizó como brújula la forma de fijar el monto de los salarios en la URSS. La anécdota sirve para revelar los caminos que transitaba el pensamiento de Raúl, un estudioso de  los clásicos del marxismo y profundamente comprometido con la emancipación de los asalariados.
El capitalismo transforma al trabajador en un objeto que se compra en el mercado laboral al menor precio posible. No tiene en cuenta sus necesidades vitales y culturales, lo considera una simple cifra de la ecuación económica, le hace perder la naturaleza humana y lo convierte  en instrumento que sólo sirve para generar  ganancias. En el acto de fijar el precio de la fuerza de trabajo alcanza su máxima intensidad la alienación;  hasta el propio individuo forzado a venderse actúa como si se considerara  un objeto.
De ahí que la preguntita del volante casero no tuviera nada de inocente. Entrañaba una crítica muy seria al Partido Comunista de la URSS y al Estado soviético. Por más que el primero se autodenominara representante de los intereses de la clase obrera y el segundo cubriera todas las necesidades terrenales de la población  (alimentación, trabajo, vivienda, educación y salud), los trabajadores no participaban en la determinación de su salario y, en consecuencia, seguían siendo considerados una cosa, una cifra en el plan de producción. .
A pesar de este  hecho innegable, quienes en Uruguay se encargaban de hacer apología, sostenían que en la URSS se había avanzado hasta casi tocar el comunismo con la punta de los dedos. En los ’90 estos feligreses fueron sorprendidos  por el derrumbe de la iglesia y recién entonces, rotos los cordones umbilicales  y para explicarse las causas del desastre, se vieron obligados a pensar por sí mismos. En cambio Raúl Sendic, que jamás se dejó encadenar a dogmas y versos oficiales y que siempre fue capaz de percibir lo esencial con su ojo crítico, ya antes de lo ’60  había comprendido que en la URSS las “armas melladas”  estaban empujando hacia la restauración del capitalismo. Raúl percibió que el hecho sustancial consistía en que,  por debajo de las versiones y los números “oficiales”,  los asalariados soviéticos estaban tan lejos de su emancipación como antes de  octubre de 1917, mientras que él entendía que los asalariados eran lo suficientemente adultos como para hacerse cargo de la resolución de sus propios asuntos y determinar por sí mismos el monto de sus propios ingresos en función de sus necesidades y las de la comunidad. Y sabía que ésa era la senda de la emancipación social. Como Ernesto Ché Guevara creía que la revolución era esencialmente un fenómeno de consciencia.
El salario, un motivo para laburar.    
En la antigüedad se utilizaron argumentos más que contundentes para persuadir a los esclavos que trabajaran hasta el fin de sus días. En el medioevo los siervos también supieron de la fuerza bruta de los señores.  Debieron sucederse varias revoluciones para descubrir que el mejor negocio  era colocar la gente en condiciones que los forzaran a venderse por un salario. Desde entonces la necesidad de ganarlo para consumir, despierta al trabajador cada mañana y lo impulsa a correr para marcar tarjeta en hora.
Aún con los asalariados constreñidos a venderse,  los dueños de todo debieron tejer una complicada y gigantesca urdimbre de instituciones destinada a lograr el consentimiento pacífico de los sometidos a trabajo forzado. La superestructura ideológica inserta en cada persona el microchip de los valores éticos, morales y culturales  que necesita la reproducción del capital, tal es el sentido último de la democracia burguesa, principal escenario de la tramoya que maquilla la ferocidad del sistema y aliena las consciencias. Sin embargo, dado el carácter social de la producción, los asalariados no pueden ignorar que son una clase sometida a explotación, su consciencia se debate entre gruesas contradicciones pero,  al mismo tiempo que viven en la alienación, saben de las consecuencias reales del  sistema capitalista. Sólo les queda por dar el paso siguiente y descubrir la necesidad de tirar abajo el sistema infame.
Se supone que en el comunismo habrá desaparecido el dominio opresivo de una clase y que trabajar no se sentirá como la maldición de dios o un sacrificio necesario, fenómeno que plantea el problema fundamental y decisivo de cómo impulsar a trabajar y producir sin estímulos materiales. Sin temor a decir un disparate demasiado grande, cabe pensar que el ritmo de la transición al socialismo, estará pautado por la medida en que los estímulos morales y políticos vayan sustituyendo al salario. Los alienados se irán despojando de sus egoísmos, del afán de lucro y del espíritu de competencia, a la par que incorporarán los valores éticos y morales que motivan a trabajar concientemente en beneficio de la comunidad.  Uno imagina que las mujeres y hombres del comunismo  trabajarán a pura conciencia, que los impulsará la cultura de la revolución social.  
La lucha revolucionaria ya era un inicio en ese camino. El espíritu insurrecto de los revolucionarios fue crisol de nuevos valores, de entrega generosa y  desprendimiento total de lo material. Hubo mujeres y hombres que alcanzaron el estadio más elevado de la conciencia social, un proceso maravilloso que en el experimento soviético fue abortado por el surgimiento de la “nueva clase” que parasitó el Estado. Pasaron a vivir del trabajo ajeno como antes hacía la clase propietaria e hicieron  prevalecer sus intereses de casta sobre los del pueblo asalariado.
La epidermis revolucionaria de Raúl Sendic fue alérgica a esa imagen de sociedad adocenada, cuya vida política se reducía a obedecer las “líneas” bajadas desde el vértice partidario.  En todos sus escritos se trasunta la apuesta a la conformación de un sujeto político masivo, integrado por mujeres y hombres erguidos, insurrectos, altamente ideologizados, que han decidido individualmente transitar hacia  el socialismo y no necesitan estímulos materiales ni empujones para aportar generosamente su esfuerzo a la comunidad.  Quizás el tránsito al socialismo haya que verlo como un proceso de transformación del espíritu de cada uno de los constructores de la nueva sociedad, una práctica colectiva que va creando en cada individuo nuevas formas de relacionarse con los demás. Mujeres y hombres que asumen su responsabiliad individual frente a la comunidad, se vuelven capaces de conducir por sí mismos el proceso revolucionario y desarrollan al máximo su potencial intelectual, todos trabajadores, poetas y filósofos, todos artistas y científicos, pensadores y creadores al mismo tiempo. Esta visión de la sociedad es una conclusión de la crítica a los resultados de los experimentos revolucionarios del siglo XX, donde se condenó  los asalariados a una infancia perpetua.
Un  pueblo acampado.
José Batlle y Ordóñez vivió en París los días de la Comuna de 1870 y fue contemporáneo de la insurrección de los soviets en  1917. Esas experiencias de poder popular y revolucionario marcaron a fuego sus propósitos políticos,  toda la acción del batllismo estuvo dedicada a levantar barreras sanitarias para impedir que el virus de la revolución internacionalista contagiara al pueblo trabajador. Los Batlle no vieron en el Estado solamente una máquina de dar palos, comprendieron que además podía ser empleado como amortiguador para absorber rebeldías y adormecer consciencias. Estatizaron cuanto pudieron, incluso la vida política. Lograron enredar los cuadros políticos en las redes de las estructuras estatales, los transformaron en funcionarios públicos de la política, más preocupados por la defensa de su cargo que por la vida que llevaba el pueblo. La fisiología del Estado funciona en base a burocratizar individuos... Es el fenómeno que se tragó a buena parte de los movimientos revolucionarios del siglo XX. Ocurre hoy mismo en este país.
El Estado aborrece todos los cambios radicales, es contrarrevolucionario. Quizás por ello terminaron en desbarranque general los experimentos que quisieron gerenciar el tránsito al socialismo desde el Estado, errónea concepción que creó rígidas estructuras de ordeno y mando y cortó de raíz las formas soviéticas de autogobierno. Quizás para hacer revoluciones haya que irse bien lejos del Estado, es más, tal vez lo más saludable sea ubicarse en franca oposición a su aparato burocrático para no dejar que el estado se trague el movimiento de los de abajo, autoconvocarse y autoorganizarse para crear un nuevo orden totalmente separado del estatal, un orden sin imposiciones externas, surgido desde las entrañas del pueblo. La autorganización popular vista como el poder de una multitud acampada en calles, plazas y centros de producción o de estudio,  dándose esas micro-formas que se reproducen a sí mismas una vez liberada la fuerza de la iniciativa popular. El movimiento caótico a nivel molecular pero ordenado como sistema político. El orden que derriba los muros subjetivos que impiden hermanarse a los individuos, como bien dice Raúl Zibechi, una dialéctica en que el campamento reactúa sobre sus organizadores, revolucionando estructuras mentales, conciencias y valores morales, animando a organizar nuevos campamentos.
Quizás éste fuera el modo de impedir que una casta surgida de las entrañas del Estado haga abortar el nacimiento del ser humano de nuevo tipo. La cuestión es reconstruir lo subjetivo, crear una cultura de participación masiva en las decisiones políticas. Una cultura irreductiblemente opuesta  a la de votar cada cinco años y luego sentarse a mirar la política en la televisión. No es simplemente cuestión de aceitar y cambiar engranajes organizativos oxidados. El problema es cómo recuperar esa capacidad de gobernarse a sí mismos que los pueblos muestran donde sobreviven comunidades primitivas o en los momentos estelares de la lucha de clases.
Las armas en manos del pueblo
Para apoderarse de las tierras, del trigo almacenado y de las mujeres, los más fuertes despojaron de sus armas a los más débiles y, para defender esas nuevas propiedades suyas se organizaron en ejércitos. La desigualdad nació de ese matrimonio por conveniencia entre la propiedad privada y el monopolio de las armas, pues mientras cada cual tenía su lanza, arco o espada era poco menos que inevitable el trato de igual a igual. Es con la división de los hombres entre quienes portan armas y quienes no las tienen que surgió la capacidad para disuadir, amenazar, coaccionar, coercionar y reprimir, o sea, la razón de ser del Estado y de sus instituciones (los parlamentos, el gobierno ejecutivo, la administración de justicia) . Sin ejércitos que los respaldaran, Montesquieu no habría tenido “poderes” que separar. El tan mentado Estado de Derecho es el derecho de los protegidos por las armas a dominar los desprotegidos que el ejército vegila y controla.      
Diez mil años de represión armada hacen que se vea como muy natural vivir sometidos a vigilancia  policíaco militar. Es un hecho universalmente aceptado. Nadie imagina formas no monopólicas para el uso de las armas, sólo se concibe la exclusividad en manos de un aparato verticalizado. ¡Cómo si ello fuera alguna garantía de paz y felicidad! La gente recién cobra consciencia de la naturaleza real de los ejércitos cuando sufre en carne propia su terrorismo o el del  imperialismo y sus mercenarios.
El verticalismo absoluto es el modo de ser de la pirámide de mandos, obedecer las órdenes superiores sin pensar, por reflejo automático. Por eso resulta incomprensible que algunos políticos de la actualidad uruguaya se digan “soldados” de fulano o de mengano, equivale a vanagloriarse de no pensar. La vida cuartelera funciona en base al miedo a la democracia y a la igualdad, por eso mismo su sola existencia pone límites a cualquier forma de libertad. Mientras los embriones de autoritarismo se mantengan vivos donde existe la disciplina militar, la democracia sólo llegará hasta las puertas de los cuarteles y estará siempre bajo tutela.
El monopolio estatal de las armas perderá todo sentido una vez abolida la propiedad monopólica de las tierras y de los medios de producción, los pueblos sólo serán libres si recuperan las armas que les fueron arrebatadas en los albores de la historia y que hoy están en manos totalmente irresponsables e inescrupulosas.Es un verdadero contrasentido pensar formas de poder popular y autogestión con las miras de los fusiles apuntando desde los cuarteles. El poder popular es el poder del pueblo armado y organizado.
En las comunidades primitivas las lanzas no estaban sujetas a monopolio pero, sin embargo, los asuntos se resolvían en asamblea, pacíficamente, sus integrantes no se asesinaban entre sí hasta exterminarse.... la violencia ha sido el modo de vivir de las sociedades cuyos  pueblos fueron expropiados de su derecho inalienable a usar armas. El comunismo no podría ser una sociedad  desarmada, pues ello no sería jamás una garantía de paz e igualdad. Por el contrario, el alto grado de consciencia social que predominará en el comunismo, capacitará la gente para emplear las armas de manera racional y responsable en beneficio de la comunidad. Al estar todas y todos armados en el campamento del pueblo organizado nadie podrá imponer nada a nadie. La democracia armada exige un esfuerzo permanente de diálogo, intercambio y coordinación, la base imprescindible de la autogestión popular. Las armas en manos de milicias populares quizás sean la mayor garantía posible de que reine la paz entre las mujeres y los hombres. Un territorio libre de violencia.
 Abolición del patriarcalismo


El patriarcalismo es tan antiguo como los ejércitos. Durante milenios se ha educado a las niñas y los niños  para que lo masculino sea el ejercicio del poder y el rol femenino sea aceptarlo sin chistar. Esas diferencias se incorporan al comportamiento con la misma naturalidad que se aprende a caminar, hasta parece que vinieran codificadas en el ADN humano, que fueran instintivas. Milenios de impunidad  han hecho de la cultura patriarcal una lápida muy pesada que aplasta los sentimientos de justicia e igualdad y explican que la doble moral y del doble discurso hayan tardado tanto en cobrar visibilidad política. Pese a los esfuerzos realizados por Federico Engels, los movimientos revolucionarios demoraron más de un siglo en descubrir que para alcanzar la emancipación social es preciso  abolir definitivamente el patriarcalismo. Los cambios en la propiedad no eliminan al bichito  patriarcal ni la doble moral ni  la discriminación. ¿Cuán democráticas pueden ser las organizaciones del poder popular si en la intimidad de la pareja reina la hipocresía patrircall?  El fin de la dominación de clases es el fin de  todas las formas de discriminación,  en particular y especialmente, el sometimiento de lo femenino a lo masculino.
La lucha por desarraigar de las mentalidades las tradiciones del machismo y patriarcalismo será, quizás, el desafío más trascendental del tránsito al socialismo. El proceso debería conducir a nuevas formas institucionales, tal vez un inicio de elllo sea el retroceso de la homofobia frente a la aceptación cultural del matrimonio igualitario. También estamos hablando de relaciones afectivas entre padres e hijos que nada tendrán que ver con las actuales, determinadas por la propiedad privada. La familia burguesa es una forma de relación que parece invariable y eterna, pero que, simplemente por ser producto de la historia es una institución que será transformada en el curso de la revolución social. .
Una nueva subjetividad diferenciará las mujeres y los hombres del comunismo de los seres deformados por la alienación y la violencia que produce la sociedad burguesa. Una revolución en las sensibilidades. Las emociones y los sentimientos de amor y solidaridad  nacerán naturalmente en las personas, no serán más obligaciones culturales  o el cumplimiento de  roles predeterminados por las reglas sociales.
Los paradigmas de belleza no serán más modelos impuestos por el consumismo forzoso o la publicidad mediática, una revolución estética en los conceptos de femineidad  y  masculinidad, en los  atributos que se valorarán para cada uno de los géneros y.que pautarán las aspiraciones y proyectos personales.  Un cambio radical en las relaciones entre géneros en el trabajo, la amistad y la política. Quizá por ser la revolución más profunda de la subjetividad será la más difícil de acometer y de concretar.
La ley del aparatismo
En el batallar por sus reivindicaciones específicas, los trabajadores azucareros del norte uruguayo descubrieron la necesidad de  superar  formas de lucha que ya habían agotado, y el sindicato se propuso ocupar las 33.000 hectáreas de un latifundio para reclamar  “tierra para trabajar”, consigna  netamente política y nueva demostración de que no existe lucha social en estado puro.  Ese  campamento de  “peludos” en el arroyo Itacumbú (1962) fue un hervidero de ideas; de juicios, valores y sentimientos, algunos que surgían de la experiencia propia y otros que llegaban junto con las noticias y relatos de las luchas campesinas lideradas por Julião en el norte de Brasil y por Hugo Blanco en el Perú. También soplaban vientos que venían de una lejana isla del Caribe. Ideas dispersas e inconexas, sentimientos de bronca y rebeldía, un revoltijo que circulaba de fogón en fogón, que despertaba la curiosidad e inducía a reflexionar. Las tradiciones del marxismo, expuestas en pocas y sencillas palabras por Raúl Sendic y otros luchadores, ayudaban a explicar y entender los porqué de los acontecimientos que estaban viviendo, cuáles eran las causas de la miseria, de dónde provenía la riqueza de los gringos y los estancieros, a qué juego jugaban los jueces,la policía y los políticos juntavotos. 
Al prepararse para tomar las dos estancias y defenderlas del previsible ataque policial, se hizo necesario pasar en limpio el borrador. Las ideas se fueron ordenando de forma elemental y espontánea para darle sentido a la práctica. Una teoría revolucionaria en ciernes, el anticipo de otra que vendría luego, más global y completa, un instrumento de orientación para sacudirse de encima y para siempre patronales, jueces y policía, sobre la cuestión del poder en una palabra. Con sus  “ 30 preguntas” de 1968, Raúl Sendic le puso letra a la música que ya sonaba en los oídos de los trabajadores, tanto de los organizados en el sindicato UTAA  como de los agrupados en el barrio montevideano de La Teja. La tendencia  espontánea a insurreccionarse, ya existente en esos sectores populares, fue la fuerza que dió origen al movimiento tupamaro. Los primeros documentos del MLN(T) sólo  pretendieron encauzar hacia un horizonte socialista y revolucionario las luchas sociales que surgen por sí solas de la opresión y la explotación. El movimiento guerrillero de los ’60 se gestó en la lucha de los asalariados, pensaba y actuaba como una especie de intelectual orgánico del movimiento de esas masas insurrectas.
Tiempo después las cosas cambiaron. Los documentos del MLN(T) en 1971 y 72  se parecen más a un invento intelectual que a una lectura del pensamiento que circulaba en bruto por el abajo en movimiento. Se perdió la conexión entre lo que surgía espontáneamente y el trabajo intelectual de la organización guerrillera. El trabajo intelectual fue haciéndose orgánico del aparato militar y dejando de ser orgánico del movimiento de masas. A partir de entonces las acciones armadas fueron dejando de ser comprendidas de inmediato por los destinatarios de su mensaje, no las reconocían como propias sino que las sentían ajenas. Paulatinamente se fueron convirtiendo en simples espectadores de la lucha guerrillera y se cayó en el mano a mano con las fuerzas represivas, el camino más corto hacia la derrota. Hubo otros factores determinantes por supuesto, pero a mi entender personal, el elemento decisivo de la derrota fue el abandono por parte del  MLN (T) de la nterior organicidad se su pensamiento con sectores  asalariados en lucha. en esas condiciones  los integrantes de la organización se transforman forzosamente en predicadores del dogma partidario, revestido de infabilidad y cientificismo, pero no por ello menos dogmático y sectario. Desprenderse del entendimiento popular fue la antesala ideológica del aparatismo militarista..
¿Es irremediable que degenere en aparato verticalizado de ordeno y mando lo que nació pensante, crítico e insurrecto?. ¿Es irremediable que el ser nacido en las entrañas de la clase asalariada, termine en aparato uyos intereses sustituyen los  populares?  No, de ninguna manera, no es un destino inevitable.  No debía haberlo sido para el movimiento tupamaro.  Después de tantas derrotas inapelables, se está obligado a repensar tanto las relaciones con el movimiento de masas como las formas organizativas que los revolucionarios  se darán a sí mismos. La cuestión es encontrar una vía de escape a la ley del aparatismo que parece haber regido durante todo el siglo XX y en todos los continentes.
El horizonte y las tradiciones autoritarias.
En el horizonte más lejano se vislumbra una sociedad donde las mujeres y los hombres no deberán vender su fuerza de trabajo y se asociarán para producir al impulso de su conciencia social. Habrán olvidado completamente las costumbres y la cultura del patriarcalismo, las funciones del Estado se habrán ido traspasando hacia el poder del pueblo organizado, que tendrá en sus manos la administración de las armas así como la planificación central, la gestión y el control de la producción, el modo más directo de extinguir el Estado para siempre y de vivir pacíficamente en el comunismo, la democracia entre iguales.  
Parece obvio que los movimientos y partidos que proclaman la intención de hacer la revolución, deberían adecuar sus formas organizativas a los rasgos esenciales de ese horizonte comunista hacia el cual navegan. Sin embargo, por lo general copian esas estructuras verticalizadas propias del Estado burgués. Una verdadera paradoja porque en su discurso ideológico proclaman un rechazo frontal a esas formas que adoptan. ¿Cómo extrañarse entonces que el centralismo democrático derive en verticalismo y que la autodisciplina consciente se deforme en obedezco y mando?. ¿Qué clase de revolución se puede pretender si los revolucionarios se organizan imitando al Estado que se proponen destruir?
Cada varios años se convoca a un congreso donde se discute el informe –revestido de cientificidad, por supuesto- que presentan los más destacados mandarines  Luego de aprobados los documentos por las bases del partido, el congreso  elige un parlamento denominado “comité central”, que a su vez designa el organismo ejecutivo que dirigirá la acción política de los organismos de base. Más que instancia democrática de elaboración de concepciones y estrategias, el rol de los congresos parece reducirse a legitimar el elenco que conducirá a la organización partidaria y que lo hará en base al precepto que subordina los organismos inferiores a las decisiones tomadas por los superiores. Teóricamente de esa manera se asegura que el partido actúe con eficacia y potencia pero, en la práctica, a medida que se suman errores en el vértice de la pirámide, la desconformidad y la disidencias van ganando el ánimo de la base. Rápidamente se pierd la capacidad de golpear como un puño único y el partido entra en crisis hasta desplomarse como castillo de naipes. Apoyado en esta historia de derrumbes, uno se atreve a mirar críticamente la regla clásica que regula la fisiología de los movimientos revolucionarios, y a pensar que quizás sea necesario deshacerse también de tradiciones organizativas ya obsoletas, por lo menos para no navegar con los ojos abiertos hacia una muerte anunciada: el aparatismo.
Totalmente disciplinado por los actuales parámetros autoritarios, por mucho esfuerzo que haga uno no logra imaginarse en concreto el comunismo, le parece una utopía inalcanzable, tan difícil de concebir como el espacio-tiempo. La emancipación social es también una revolución total en el sistema de coordenadas mentales, un esfuerzo cultural tan tremendo como el ya realizado en la física de las partículas elementales y en las ciencias del cosmos, el esfuerzo de cambiar radicalmente el modo de concebir las relaciones entre los revolucionarios y de éstos con el pueblo...  ¿porqué entonces permitir resabios autoritarios que luego nos empujarán en caída libre hacia el aparatismo?
Apostamos a la conformación de un movimiento de revolucionarios cuya teoría sea la síntesis orgánica de las corrientes de pensamiento que fluyen de las luchas sociales, un tejido más del pueblo armado y organizado, una red de múltiples centros de decisión anudados entre sí, todos ubicados en un mismo plano organizativo y abiertos al aire que respiran las masas en movimiento. Para ello quizás los revolucionarios deban olvidarse completamente del Estado hoy mismo. Cambiar la estrategia “toma del aparato burocrático-militar” por la de “estimular la organización consciente del poder popular” hasta que se apropie de las funciones del Estado y lo extinga para siempre. Es más largo de decir, pero tal vez refleje con mayor aproximación las concepciones históricas del marxismo.
Brevísimas disculpas
Tanto en lo nacional como en lo internacional hay temas muy candentes y de urgente consideración a los cuales hay que hincarle el diente. Tal vez uno debiera ahorrarle a los lectores estos “sueños herejes” y dedicarse a encarar cuestiones  de mayor interés. Uno se interroga si no está cayendo en ensoñaciones inventadas, en elucubraciones abstractas que se apartan de la vida social.  Sin embargo, está claro que no son sólo sueños, sino también conclusiones extraídas de la experiencia revolucionaria del siglo XX, de la que triunfó en varios países y de la que fue derrotada en otros; que otro análisis más de ideas que hace medio siglo circulan entre la masa militante, entre esos amplios sectores que conservan el ojo crítico, la inquietud  intelectual y el espíritu insurrecto, aún después de sentir como resbalaba entre sus dedos la arena de castillos que creían muy sólidos. Sacarle punta al mundo futuro es más necesario que nunca, es un trabajo orgánico a los que pretenden  seguir navegando entre sombras y temporales. No existe otra forma de dar cuenta del presente que oteando el horizonte.  
En tiempos de calabozos microscópicos y horas infinitas, solíamos perdernos en  divagues  a través de cartitas clandestinas.  Fueron los días en que Raúl Sendic escribió su libro,  también  clandestino,  “Reflexiones sobre economía”,  sacado de contrabando de los cuarteles  y publicado en México con prólogos de Mario Benedetti y Ruy Mauro Marini. Privados del mundo sensorial nos refugiamos en el pensamiento abstracto para seguir vivos y, para no enloquecer del todo, discutíamos arduamente sobre ese socialismo por el cual seguíamos luchando porfiadamente en las catacumbas. Raúl Sendic fue un hombre de pensamiento que, además de expresarlo muscularmente con “remolinos de hechos”, los dejó documentados por escrito, en decenas de artículos, cartas, poemas y entrevistas donde abordaba los problemas concretos del socialismo hacia el cual intentaba mantener firme el timón de su nave. Ellos revelan que sus mayores preocupaciones tenían que ver con los valores éticos y morales que impulsan a luchar contra las consecuencias sociales del capitalismo y transitar firmemente hacia el socialismo. Por eso mismo entiendo que intentar reflexionar sobre estos temas es el homenaje más adecuado a Raúl Sendic, el del pensamiento revolucionario,




Jorge Zabalza