Tocando en el enlace siguiente se accede al mini libro de Jorge Zabalza, Insurgencias
Insurgencias por Jorge Zabalza .PDF
Este es el blog de la Federación de Bases Patria Grande, agrupación política heredera de losTupamaros históricos, por la liberación nacional y el socialismo, por la justicia, por la verdad, que brega por mayor cristalinidad y democratización.
Detención y tortura de Miguel Estrella en Montevideo



Una opinión personal
X Fernando Moyano
Por tanto, cuando la burguesía excomulga como «socialista» lo que antes ensalzaba como «liberal», confiesa que su propio interés le ordena esquivar el peligro de su Gobierno propio, que para poder imponer la tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su parlamento burgués, que para mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la misma nulidad política; que, para salvar la bolsa, hay que renunciar a la corona, y que la espada que había de protegerla tiene que pender al mismo tiempo sobre su propia cabeza como la espada de Damocles.
Reunión de los tres comandantes en jefe. -Hugo Márquez: Che Aparicio, traé tres cafés. -Aparicio Méndez: ¡Eso es una falta de respeto, yo soy el Presidente! -Hugo Márquez: Bueno, esta bien. Traé cuatro. Puede parecer desubicado que cite a Marx, y luego un chiste popular durante la dictadura militar 1973-1985. En chiste es para afirmar que fue eso, militar. Marx, 18 Brumario, para entender por qué y cómo. Este 27 de junio se cumplen 43 años del golpe de Estado. Para comprender lo que pasa hoy y lo que puede pasar mañana, hay que comprender lo que pasó ayer. La dictadura militar en Uruguay no fue "en Uruguay", fue un fenómeno regional que abarcó prácticamente todos los países del cono Sur, y en forma explícitamente coordinada. Ni fue tampoco una respuesta a acciones armadas de grupos políticos; la serie de golpes y dictaduras militares en el continente no siguió esa secuencia. Incluso aquí, la principal organización armada, el MLN-T, había sido derrotada antes de 1973 por la acción policial. Y si esta serie de golpes se dio con las particularidades de cada país, en Uruguay fue el golpe en cámara lenta. Ocurrió de la manera acompasada en que ocurren las cosas aquí, a ritmo moderado, demorado y contenido. La implantación de la dictadura fue un proceso. Hablamos de dictadura militar - y no "cívico militar" - porque recalcamos la condición especial del factor militar, su peso determinante, y por qué. La importancia de esa característica es crucial, además, por los tiempos que corren y se avecinan. Y, como tenemos presente que hay otras abundantes caracterizaciones en el otro sentido sobre este punto, queremos plantear expresamente el tema. Importa siempre desarrollar la comprensión analítica como método, y no es una "exquisitez teórica", porque es precisamente eso lo que permite definir una táctica concreta en cada situación, y una metodología de acción. Por supuesto, en la práctica las tácticas, más o menos igual se instrumentan empíricamente porque la realidad tiene más peso que los esquemas, pero así no se consigue un debate racional.
Dos objeciones se ponen a lo de militar a secas. a) Hubo civiles implicados, y son tan culpables como los militares. b) Los militares no son una entidad autónoma, responden a una dominación de clase que está por encima de ellos; en la terminología de a aquel tiempo (también a revisar) “brazo armado de la oligarquía y el imperialismo”.
Sobre lo primero: nunca hubo en ninguna parte una dictadura militar en la que no haya participado algún civil, y eso no cambia la condición fundamental del régimen, como tampoco lo sería, en sentido contrario, cuántos militares fueron. Lo que importa es el carácter cualitativo. Y tampoco es argumento la motivación de juzgar a esos civiles. Hubo una ocupación alemana en Francia de 1940 a 1944, los franceses colaboracionistas fueron juzgados y condenados por ser eso, colaboracionistas con la ocupación alemana, y no se inventó una cosa “franco-alemana”.
Vamos entonces al argumento de fondo. La dictadura fue un ejercicio del dominio de una clase, y no un fenómeno militar por sí mismo.
En todos los procesos históricos debemos distinguir forma y contenido. Todos sabemos que el régimen actual de dominación tiene muchas cosas parecidas a la dictadura, e igualmente, todas las formas del dominio de clase burgués tienen características similares. Eso, que se señala, es completamente cierto. Pero si el contenido de esa dominación de clase es en lo más básico, el mismo, las formas de dominación son diferentes, tambíén el peso de cada factor, en la política concreta del poder. Si no se puede negar la continuidad del contenido, tampoco la importancia de comprender las diferencias específicas de cada forma. Lo que importa en este caso es comprender cómo y por qué sobrevino ese cáncer en el “brazo armado”, y las metástasis que hoy aparecen. O podemos hablar, mejor, de síndrome de la mano extraña, como en aquella película en que la mano de Peter Sellers se le disparaba haciendo el saludo nazi. La mano debe hacer lo que le dice la cabeza, pero no siempre la mano hace eso y solamente eso. Precisamente para eso está, para que oportunamente la cabeza pueda decir “yo no te dije que hicieses eso”, y lavarse las manos, por paradójico que suene.
Entonces, lo determinante para definir lo que fue la dictadura militar es el vuelco en el fiel de la balanza por el peso de cada plato. Por qué se produjo, y por qué puede producirse nuevamente.
Pedro Montañez, militar “en situación de reforma” y militante socialista, señaló la particularidad de que la casta burocrática militar fuese en Uruguay un estamento particularmente aislado del núcleo de la clase dominante, a diferencia de otros países vecinos; el economista marxista Luis Stolovich también tiene investigaciones en ese sentido. Una explicación en perspectiva histórica la ofrece Carlos Real de Azúa al señalar la débil implantación capitalista de la clase dominante (en el mismo sentido que Stolovich) y los mecanismos de compensación (que es el tema de Real de Azía). Uno de ellos es el desarrollo de fuerzas armadas hipertrofiadas, pasivas en tanto inútiles en cualquier hipótesis bélica, pero de función disuasiva ante un posible desborde del conflicto social, que la clase dominante necesita dada esa debilidad. Esa condición pasiva, obviamente requiere, para que sea efectivamente disuasiva, que pase a ser activa alguna vez. Eso lo va mostrando Real de Azúa en detalle.
Dos observaciones al respecto, complementarias entre sí.
Una de las características de la dictadura militar en Uruguay fue la omnipresencia militar y el desplazamiento y enmudecimiento de toda actividad civil mínimamente independiente. El que hubiese figuras de paja como Bordaberry y Aparicio Méndez no cambia la cosa, lo mismo que la prensa servil, porque fueron eso, figuras de paja. Que el Borda tuviese proyectos delirantes en la cabeza sobre el establecimiento de un régimen fascista corporativo estable, tampoco significa nada porque fueron eso, delirios. Y por otro lado, es bien cierto que terminados cuadros especialistas civiles fueron necesarios en algunos puestos clave, dada la burrez generalizada de los milcos; es un tema que veremos más abajo.
Si comparamos Uruguay con Chile, la participación civil en la preparación del golpe fue mucho más activa que en Uruguay; a nadie se le ocurre decir que fue un golpe o dictadura “cívico-militar”. En Brasil hubo libertades civiles formales bastantes más amplias que en Uruguay, incluso elecciones regulares con un partido opositor que siempre perdía (a la gente la mataban a mansalva igual que en “democracia”); nadie dijo que eso no fuese una dictadura militar. Argentina es bien diferente a Uruguay porque allí hubo golpes militares a cada rato, presencia militar orgánica y permanente por todos lados, y no nuestra “tradición civilista”; todos tienen claro que fueron todas esas dictaduras militares.
El otro aspecto es que, precisamente, ese aislamiento cuartelero fue una fuerte limitante interna para la dictadura militar, los militares uruguayos no tienen un vínculo orgánico con la sociedad (con el ala reaccionaria de la sociedad, y por supuesto con ninguna otra ala) como en otros lugares del continente. Esa condición específica, que dio a la dictadura su especial brutalidad por operar en el vacío de poder (más allá de que, precisamente por eso, hubiese límites que mucho no pudieron cruzar, hubo una proporción enorme de presos y torturados pero, comparando en relación a la población, Argentina tuvo 12 veces más desaparecidos que Uruguay), le trajo también grandes dificultades. Para resolver eso es que en algunos lugares clave tuvo que haber civiles, la excepción muestra los limites de la regla, pero son excepciones para que siga siendo regla. Luis Ediuardo González tiene un estudio de este tema de los límites (desde su propia óptica, la teoría del “autoritarismo burocrático” o sea desplazamiento y reemplazo de “la clase política” tradicional, y además hacer bandera de ello) en cuanto a la “apertura inesperada” a partir de 1980; también es muy lúcida la mirada de Gabriel García Márquez sobre el traspié de la dictadura en el plebiscito de 1980: “El cuento de los militares que se creyeron su propio cuento”. Es luego de eso que viene el Goyo y no más civiles de paja, la cosa era en serio, precisamente porque había que terminarla.
Para decirlo resumido: en Uruguay hay un divorcio social más pronunciado entre la casta militar y el resto, incluyendo las élites de poder. Ese divorcio se hizo sentir en la dictadura en los dos sentidos, el estilo a-cívico que tuvo, y los límites propios que no pudo evitar.
Es curioso que nuestro principal especialista académico actual en materia militar, Julián González Guyer, sostenga que ese aislamiento sería un defecto de nuestra política, de la forma de encarar el tema, sin comprender que es una condición de la realidad, y que eso tiene su razón de ser.
Alguien se puede preguntar por qué, en esto que es apenas un apunte, estamos jodiendo con este problema de palabras. “El mapa no es el territorio, y el nombre no es la cosa nombrada”. Vamos a discutir sobre lo que pasó, no sobre cómo nombramos lo que pasó. Pero es imposible hacerlo sin nombrar lo que pasó.
Y, más todavía, no pasó porque sigue pasando y está volviendo a pasar. ¿QUË está volviendo a pasar?
Larry y MrBurns son dos civiles. ¿Qué hacen, qué política llevan adelante? la militarización, el avance militarista. Cabildo Abierto es un partido militar; no es militar “químicamente puro” y por eso es más peligroso todavía. No porque los civiles allí lo hagan más peligroso, sino porque el disfraz civil (“cívico-militar”) lo hace. Fue la dictadura la que inventó el cuento “cívico-militar”.
El mapa no es territorio y el nombre no es la cosa, pero ponemos nombres para hacer el mapa, y orientarnos en el territorio.
—
o fernando moyano
EL Chasque Nº 29
Uruguay: Un nuevo ajuste a costa de los
trabajadores y el pueblo
03/07/2020
Izquierda…o
barbarie

Cuadro de Mear One: los grandes banqueros Rothschild, Rockefeller,
JP Morgan, Crowley, Carnegie y Warburg
Los términos,
algunos de ellos nobles y de contenido altamente ético como "paz",
"democracia", "justicia" y demás han sido sistemáticamente tergiversados
y su significado sustituido por los opuestos en base a una retórica maligna y
sirviendo a fines infames totalmente opuestos a su alcance original. Uno de los
ejemplos más claros son los “bombardeos para la paz” realizados por el imperio
de turno con sus países secuaces y sus tentáculos beligerantes como la OTAN.
La misma dialéctica perversa se ha aplicado para calificar a algunos países de
“dictaduras”, mientras que serían “democracias”, aun ejemplares, las de Israel,
Arabia Saudita y Turquía, entre otras.
Así pasa con el término “izquierda”, por lo menos en nuestro país.
Sin embargo, izquierda y derecha son claramente discernibles.
Nosotros creemos que la cosa es muy
simple; Izquierda está por:
- cambio radical de las estructuras socioeconómicas y políticas en oposición a
cambio de partido de gobierno y de sistema electoral, que en esencia no cambia
nada
- priorizar la salud humana y los
valores vitales antes que el lucro y los valores financieros
- defender la ecología y la defensa de
la naturaleza frente al cambio climático, el calentamiento global y la sobre
explotación de los recursos naturales
- Por el cese de la impunidad y el justo castigo a las violaciones a los
derechos humanos y los delitos de lesa humanidad
- por la justicia social frente a las enormes desigualdades socioeconómicas
contra el reparto grotesco de la riqueza en que el 1% más rico acaparó el 82%
de lo generado en el mundo en el 20171 y los 25 millones de personas
en situación de esclavitud2
- por la igualdad de todos los seres humanos independientemente de su color de
piel, religión o credo político o filosófico
- por el poder popular y la democracia directa del pueblo
- por las 30 medidas de gobierno y el programa original del FA en el ´71,
negados, ignorados y alterados por el actual.
- por la liberación nacional y el socialismo en contra de la entrega de
nuestros recursos naturales a grandes multinacionales
- por el programa del Bebe Sendic según enunciado en el Franzini, entre otras
ocasiones
- por la reforma agraria, “Por la tierra y con Sendic”
La derecha está por todo lo contrario.
De izquierda porque la derecha no los reclama como suyos son, aunque no nos
guste la palabra, nuestros héroes y mártires el Bebe Sendic, Rosa Luxemburgo,
Sacco y Vanzetti, los mártires de Chicago, José Martí, Sandino, los tupamaros
caídos en lucha contra la opresión…
y todos los que quisieron “pintar alegría - en las caritas nocturnas - de los
pequeños mendigos”.
Consideramos que es muy sencillo.
Es necesario discernir entre lo que se llama izquierda y lo que realmente es el
significado del término, así como el término de tupamaro lo ha sido por parte
del MLN/MPP actual y su principal líder visible Mujica3 que han
sustituido liberación nacional y socialismo por entrega descarada de los
recursos naturales a las grandes multinacionales apátridas y por defensa
solapada de los militares mercenarios delincuentes de lesa humanidad, los
“pobres viejitos”.

Revolver y entreverar estos conceptos no puede sino conducir al efecto
previsible, eventualmente inadvertido, de desalentar, desmoralizar y
desmovilizar a la gente que lo lee.
Es necesario más que nunca, que la izquierda salga a la calle, a las redes
sociales, en los barrios, los sindicatos, los clubes de barrio, los centros de
estudio, en todos los lugares imaginables con su mensaje de concientización y
de movilización por todos los principios mencionados más arriba, en particular
en este momento contra la impunidad de los delincuentes de lesa humanidad, por
dictadura “nunca más”, en defensa de nuestros recursos naturales y de su uso para
el pueblo y contra la explotación descarada de UPM II.
Ricardo Ferré
junio de 2020
1https://www.bbc.com/mundo/noticias-42776299
2https://50forfreedom.org/es/esclavitud-moderna/#:~:text=MITO%3A%20Son%20relativamente%20pocas%20las,1.000%20personas%20en%20el%20mundo.
3 https://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2012/02/tupamaros-vs-mln-actual.html

