Detención y tortura de Miguel Estrella en Montevideo

Detención y tortura de Miguel Estrella en Montevideo



“Me decía: ‘te formaron para tocar para nosotros y elegiste la negrada’”
José "Nino" Gavazzo.


Es el flamante embajador argentino ante la Unesco, la entidad cultural de la que es hace años embajador de buena voluntad. Sigue en su casa de siempre, “sin creérsela”, tocando el piano. En este diálogo, recuerda sus dos años de prisión y tortura en Montevideo, cuando fue secuestrado, salvó su vida por la presión del mundo, pensó que nunca más podría usar sus manos y un coronel sanguinario le explicó que era “un traidor de clase”.
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“El manejaba los interrogatorios. El me decía: ‘vos nunca más vas a tocar el piano’. Porque vos no sos guerrillero, pero sos algo peor: con tu piano y tu sonrisa te metés a la negrada en el bolsillo y les hacés creer a los negros que pueden escuchar a Beethoven”, evoca el Chango Miguel Angel Estrella, y la sonrisa que perturbaba al coronel uruguayo José Nino Gavazzo reaparece triunfal sobre los abismos del terror y la muerte que conoció en carne propia en el Montevideo de 1977, cuando imperaba el Plan Cóndor.

Y el cronista piensa que tal vez el coronel Gavazzo desde su lógica perversa descubrió una verdad esencial, porque esa sonrisa de dientes grandes que ilumina la cara angulosa del gran pianista tucumano es la demostración mayor de que el Chango, como pretendía Rudyard Kipling, ha sabido tratar “al triunfo y a la derrota como a dos impostores”.

Ahora es el flamante embajador argentino ante la Unesco, donde ya era desde hace más de veinte años “embajador de buena voluntad”, pero ni el recuerdo de la muerte, ni todos los triunfos y condecoraciones mundiales recibidas en cuarenta años de carrera internacional bastaron para malversar su alma de cristiano primitivo, que brinda la sonrisa y una pasta frola excepcional en la cocinita de su casa de la entrañable cortada Renán, la misma donde habitó con Marta, el amor de su vida, muerta en 1975. La misma casita humilde que pintó de rosado en noviembre del ‘72, para ofrecerle el balcón al Viejo, que regresaba al país tras 17 años de exilio. La misma donde una noche de los setenta se puso a ensayar Brahms y logró, sin proponérselo, que el vecindario se agolpara frente a la puerta y los vecinos lo escucharan sentados en la vereda, como antes lo habían escuchado religiosamente los coyas de Salta y Jujuy o los peones del azúcar de la FOTIA tucumana, como lo escucharían después los habitantes de las villas miseria de todo el mundo, a los que restituiría durante décadas la propiedad perdida de Beethoven y Bach –que el coronel quería expropiar– llevándoles su “Música Esperanza”, que es más que una fundación o una ONG, es el viejo intento de que la cultura sirva para restablecer, en algún oscuro día de justicia, los derechos del hombre.

Llamarse Estrella es una premonición que arroja muchos significados. Su apellido en árabe es Najem (o Nayem, en la pronunciación española). Cuando sus abuelos inmigrantes llegaron a estas tierras, el funcionario de Migraciones les preguntó su nombre y el abuelo se limitó a señalar el cielo varias veces, sin decir una palabra. El funcionario vaciló unos segundos y luego ordenó: “Pónganle Estrella a estos turcos de mierda”. Había acertado: nayem significa estrella en árabe.

Quienes lo visitan en la casita de la calle Renán y se lo encuentran de jean o bermudas, enarbolando la sonrisa hospitalaria, no dudan cuando el nuevo embajador en la Unesco afirma: “Yo no me la creo, si alguna vez me enfermo de importancia los autorizo a que me den una patada en el culo”.

El diálogo que Página/12 sostuvo hace pocos días con Estrella fue mucho más que una entrevista periodística: la continuación de un encuentro mágico en el México del exilio, en la casa de Gerardo Bavio y Pila Garbarino, donde el Chango (recién liberado) se encontró con Jaime Dri, que había sido secuestrado como él, en Montevideo, el 15 de diciembre de 1977. Los que estábamos presentes fuimos sacudidos por sus exclamaciones: los dos se enteraron en ese momento de que el prisionero que habían sentido gritar en las sombras de la prisión clandestina era el hombre que tenían delante.

En rigor habían caído en el marco del mismo operativo de las Fuerzas Conjuntas, que empleó a cientos de sicarios armados hasta los dientes y apoyados por helicópteros. La casa que habitaba Estrella, con sus pequeños hijos Javier y Paula y “dos compañeros entrerrianos”, estaba en la mira de los militares argentinos y uruguayos. A esa casa debía ir Jaime Dri el díaque cayó. A esa casa concurría el Oveja Carlos Valladares, un viejo amigo del pianista, que había trabajado en Tucumán con su padre. El Oveja, que era militante montonero y murió poco después tomando la pastilla de cianuro, había sido filmado secretamente por los servicios en la puerta de la casa montevideana del pianista. Estrella no era montonero (como bien lo sabía el coronel Gavazzo), pero era incapaz de negarles hospitalidad a sus amigos. Y lo pagó muy caro.

La tragedia se anticipó a sus planes: el pianista y sus hijos estaban a punto de abandonar Montevideo para pasar las fiestas en Buenos Aires y luego dirigirse a México, cuando irrumpió la patota del coronel. Lo llevaron de los pelos a una casa clandestina cercana al aeropuerto de Carrasco y lo torturaron con picana y colgándolo de una roldana, junto a un desconocido que gritaba –como él– en la tiniebla. Al desconocido (Jaime Dri) lo trasladarían luego a las mazmorras de la ESMA. El pianista estuvo a punto de sufrir el mismo traslado clandestino. Lo salvó una gigantesca campaña internacional, conducida, entre otros, por dos grandes músicos: Nadia Boulanger y Yehudi Menuhin. La Unesco, curiosamente, jugó un papel decisivo para salvarle la vida. Pero no pudo impedir que la dictadura uruguaya lo encerrase durante más de dos años en el penal, que por una siniestra ironía los militares orientales se empeñaban en llamar “Libertad”.

En octubre del 2003, en la casa de la calle Renán, el concertista revivió su temporada en el infierno, sin odio ni rencor, exaltando con talento de narrador lo que Jean Paul Sartre decía con respecto a la resistencia de los prisioneros del nazismo: “Mientras haya una sola conciencia libre, ellos habrán fracasado”.

El infierno de Carrasco

La veíamos venir. La olíamos. Una tarde, mientras estaba en el jardín con los chicos, vimos dos helicópteros sobrevolando la casa. Luego supimos por los vecinos que había cincuenta autos en las cercanías con tipos armados hasta los dientes. Mi hijo Javier, que estaba por cumplir once años y había perdido a su madre dos años antes, me abrazó llorando y me dijo: “Ahora te van a matar a vos, no quiero vivir más, papá”. Mi hija Paula, de ocho años, vio cómo secuestraban a una de las chicas que vivía en casa. Yo había arreglado con una vecina que se los llevara, pero fue tal el terror que causó el operativo que los dos chicos se fueron solos, de la manito y temblando en busca de una familia amiga que vivía a unas diez cuadras.

Cuando me llevaron quedé encerrado en la capucha, con los ojos tapados por algodones. Y me torturaron encapuchado. Para bancarte la tortura tenés que buscar argucias para no cantar. Una de ellas era mística, mi relación con Dios. Una vez repetí más de treinta veces a los gritos: “Padre nuestro que estás en los Cielos”.
Me enfermé con una diarrea que no paraba y venía un capitán a decirme: “Sos un paquete nada más, que después tiraremos en otro lado”. El jefe (luego supe que era el coronel Gavazzo) que me reprochaba mi “traición de clase”: “A vos te formaron para tocar para nosotros y elegiste la negrada”. A veces, el coronel se sinceraba respecto a las diferencias entre la dictadura uruguaya y la argentina: “Vos decís que esto es un infierno. Pero yo voy a los chupaderos de Buenos Aires y salgo vomitando. Acá estás en un paraíso. No te matamos porque no podemos pero te vamos a destruir totalmente. Nunca más serás el padre de tus hijos. Nunca más tocarás el piano. Nunca más serás el amante de una mujer. Tenemos métodos muy sofisticados y si a los dieciocho años, que es el tiempo que te vamos a guardar acá, seguís con esa sonrisa te vamos a matar. Porque sos un tipo que tiene fe y eso te lo vamos a sacar”. Las manos, hermano, las manos. Durante seis días me ataban las manos a la espalda y me hacía el simulacro de cortármelas con una sierra eléctrica.

Entre los que me torturaban había una mina terriblemente sádica. Con esa mina yo hablé; era una mina de veinte años hecha mierda. Me acuerdo que era la más activa en la tortura. Desde el momento en que me secuestraron y me llevaban atado en el camión, empezó a pisotearme la cabeza. Empecé a distinguirla por la voz, porque tenía registradas las voces de los que nos pegaban y también las voces de los compañeros; llegué a contar 22 timbres diferentes. (Uno de los cuales era el de Jaime Dri.)

Un día esta mina de veinte años viene y me desata las manos y comienza a acariciármelas. A esa altura yo no tenía ninguna sensibilidad. Los dedos estaban hinchados. Ella me acariciaba y me decía: “Sol, qué hermosas eran tus manos hace unos días, cómo te las destrozaron”. (A todos nos habían puesto un apodo y a mí me decían Sol.) Yo me atreví a decirle: “Cómo podés ser tan hipócrita, vos que me metiste tantas picanas en los huevos”. Ella respondió:

“Ya sé, ya sé”. En medio de las sombras y los fantasmas yo me la imaginaba linda, un hembrón, pelo negro, largo, medio mulata. Ella me decía: “No, nada que ver, soy petisa, tengo los labios finos, soy fea, pero sé coger muy bien”. “Vos te tenés que salvar”, llegué a decirle una vez, en esos diálogos cortos y clandestinos que teníamos cuando estábamos a solas. Y ella me contestó: “No, porque si no me matan ellos me vas a matar vos. ¿O vos me vas a perdonar todo lo que yo te hice?” Le pregunté cómo había llegado a “esto”. Me contó que vivía en un cantegril (villa miseria, en el irónico argot uruguayo), que un tipo la sedujo, le dio un poco de droga y al tiempo un día le dijo: “Te llevaría a una sesión rara, pero excitante”. Y la trajo a una sesión de tortura. “Eso me motivó. Hoy cuanto más violenta soy más me pagan, por eso soy una hija de puta.”

No hubo forma de convencerla, me quedó grabada como algo tremendo humanamente: una mina de una villa miseria destrozada por un sistema.


Memorias de la casa muerta

Recién el 15 de febrero (de 1978) supe que estaba en el penal “Libertad”. Yo siempre digo que en esa cárcel conocí lo mejor del Uruguay, a pesar de que era un laboratorio para destruir seres humanos. Estaba dirigido por psiquiatras. Todos estábamos bajo su control.

Además de los pabellones había cinco pisos. Para cada sector estaba programado un grado diferente de dureza en el trato. Y esto podía cambiar súbitamente para mantenerte en un estado de perpetua alarma. Siempre me he preguntado cómo la inteligencia, la ciencia y el saber pueden estar al servicio de semejante proyecto de destrucción. Ni la correspondencia se salvaba: sólo te dejaban ver las cartas que podían atormentarte o causarte un conflicto. Una vez me escribió la Pila y se podía interpretar que mi vieja había muerto. Me volví loco, fue el único día en que perdí los estribos; quería matar a alguien.

Pero nosotros también teníamos estrategias de resistencia. Los presos nos contábamos todo. Los sueños, los amores que habíamos tenido, cómo eran nuestros hijos, las mujeres que habíamos elegido, los maestros que nos habían marcado. Contarnos era una manera de tener la cabeza ocupada en cosas de la vida.

A mí me tomaron como el preso más solidario. Cuando había algún afloje para repartir la comida decían: “Que reparta el Chango, que con esa sonrisa de oreja a oreja nos hace bien a todos”. Había una complicidad para ayudarnos a vivir. Si había un compañero que estaba muy mal a mí me mandaban para hacer “guardia de enfermo”. La “guardia de enfermo” consistía en contar cosas de viajes, de lo que pasaste en tu infancia, los mitos, los “casos”, como decimos allá en el Norte. Para mí era como hacer música. Había uno, por ejemplo, al que le habían dado tanto que no hablaba con nadie y lo dopaban. Yo le decía: “Mirame, por lo menos, cuando te hablo”. Y nada, él me daba la espalda. Un día le empecé a contar esas historias típicamente santiagueñas y la corté antes de llegar al final. Entonces se dio vuelta y fue el primer gesto de que escuchaba.

El 21 de setiembre de 1978, gracias a la campaña internacional que no paró un solo día, me llegó el mejor regalo: un piano mudo, para recuperar mis ejercicios como pianista. Pero la música estaba siempre presente. Había un prisionero al que llamaban Pirata, porque arrastraba una pata debido a la tortura: durante tres meses lo dejaron sentado y nunca más pudo caminar normalmente, porque se le habían atrofiado los músculos.

Al Pirata, que era un loco por la música y un hiperdotado, yo le daba clases a través de la pared de la celda, con dictados rítmicos. También aprovechaba los masajes que le daba en sus pies atrofiados para completar su instrucción musical, dándole lecciones por escrito. El guardia que nos custodiaba se aburría, se iba para otro lado y yo avanzaba en las lecciones musicales.

El Gato Ember

Una de las técnicas más perversas que utilizaban los psiquiatras del penal consistía en meterte en la celda a tipos con los que inevitablemente ibas a chocar. Ya fuera por cuestiones psicológicas o políticas. Buscando un personaje ideal para que me cayera mal y me fuera a las manos, me metieron un día en la celda al Gato Ember.

Era trosko. No bien entró, olfateó el olor a café (yo era el único preso que gozaba de ese privilegio) y me largó de entrada:

“Burguesita la celda, ¿no?” Y yo lo atajé: “Mirá, si me venís con las teorías sobre los pequebú te digo: sí, pequebú hasta la muerte, hermano. Me gusta el café, me gusta el chocolate, me gusta ir al Sorocabana”. El no se amilanó: “Tú no sos un pequebú, tú sos un bú”.

A Ember le molestaba que yo todas las noches rezara. Rezaba despacito pero rezaba. No podía concebir que un tipo que estaba por cumplir cuarenta años rezara. “Tendrás que acostumbrarte”, le dije.

Un día nos teníamos que contar las visitas que habíamos tenido y yo le dije que había venido mi hijo Javier, que se estaba asomando a la pubertad y andaba en sus primeros escarceos amorosos. Había conocido a una chica de la escuela, que se llamaba Concepción y era divina. Y me dijo: “Se me regaló, vos viste, papá”. Yo le conté entonces cómo había conocido a su mamá, en un colectivo 105.

Una morena de ojos negros que me flechó desde que subí al colectivo. Estaba sentada y miraba por la ventanilla incómoda por mis miradas. Yo le pedí que me llevara el portafolio y el tipo que estaba sentado al lado me dijo: “Sentate, pibe y avanzá”. Nos bajamos a las diez cuadras y fuimos caminando hasta el pasaje Renán. Cuando oímos los pajaritos en los árboles me pareció estar en Tucumán y le dije a tu madre: “Qué lindo lugar para hacer un nido”. Yo no podría decir que se me regaló; en todo caso nos regalamos el uno al otro y fue el amor de mi vida. Javier se largó a llorar y nos cortaron la visita.

De vuelta en la celda le conté al Gato que me había quedado mal y él me salió con una de las suyas: “Lo menos que hiciste con tu hijo fue hacerlo un revolucionario”. Me le tiré encima y él me paró, diciéndome: “Tú sabes, no hay dos tipos más diferentes que tú y yo. Yo no te puedo soportar y tú no me soportas a mí. Hagamos un pacto de no hablar”.

Durante dos semanas nuestra comunicación se redujo a pasarnos el mate. Los compañeros me decían: “Vamos a tratar de que te cambien de celda, porque se van a destruir ustedes dos”. Yo les decía: “No pasa nada porque no hablamos y yo tengo mi teclado”.
Entonces, una mañana, el Gato Ember me empezó a hablar. El Gato, que era un tipo insomne y asmático, decidió confesarme “una debilidad”: “Nunca estuve mejor en una celda que contigo. Nunca en estos siete años pude dormir y ahora duermo. Vos aportás una armonía acá en la celda que no sé de dónde mierda viene”. Y agregó: “Disimulá, seguí diciendo que nos llevamos mal para que podamos seguir juntos en la celda”.

Lo esencial con este hermano era un ejercicio intelectual que hacíamos: él tenía una capacidad de síntesis increíble. Yo no. Me decía: “Tú empleaste doscientas palabras para contarme eso. Ahora eso mismo lo podés decir con sesenta”. Y empezábamos a sintetizar. Fue una cosa extraordinaria para mí, era como hacer música con alguien.

“Te amamos, Chango”


El día que me liberaron yo no sabía que estaba por salir, pero el Gato, tocándose la nariz, profetizó: “Libertad para ti”. Me habían sacado para la enfermería pero yo no tenía nada.

El momento de la libertad fue un momento extraordinariamente fuerte, me temblaban las manos. Hasta el último minuto me dijeron que me trasladaban a otra cárcel. Eso formaba parte del sistema de desgaste, pero yo le creí al instinto del Gato. Fui celda por celda, diciéndoles “capaz que me voy” y repartiendo mis pertenencias. No me permitieron que le dejara el teclado mudo al Indio, un compositor al que le daba clases de piano sin piano.

Salí a la hora del recreo, escoltado por un milico que me iba pegando. Al que le dije: “Hijo de puta, ¿no te das cuenta de la belleza de este momento?”. Los compañeros habían salido todos a las ventanas que daban al patio y me gritaban: “Chango, no te olvides de nosotros. Viví, viví a full. Te amamos, Chango”. Yo me puse a llorar. Con el piano al hombro y ese tipo que me pegaba.

Por Miguel Bonasso

Uruguay – A 43 años del “cáncer de brazo”

Uruguay – A 43 años del “cáncer de brazo”

Una opinión personal

X Fernando Moyano




Por tanto, cuando la burguesía excomulga como «socialista» lo que antes ensalzaba como «liberal», confiesa que su propio interés le ordena esquivar el peligro de su Gobierno propio, que para poder imponer la tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su parlamento burgués, que para mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la misma nulidad política; que, para salvar la bolsa, hay que renunciar a la corona, y que la espada que había de protegerla tiene que pender al mismo tiempo sobre su propia cabeza como la espada de Damocles.


Reunión de los tres comandantes en jefe. -Hugo Márquez: Che Aparicio, traé tres cafés.
-Aparicio Méndez: ¡Eso es una falta de respeto, yo soy el Presidente!
-Hugo Márquez: Bueno, esta bien. Traé cuatro. 



Puede parecer desubicado que cite a Marx, y luego un chiste popular durante la dictadura militar 1973-1985. 
En chiste es para afirmar que fue eso, militar. Marx, 18 Brumario, para entender por qué y cómo. 
Este 27 de junio se cumplen 43 años del golpe de Estado. 
Para comprender lo que pasa hoy y lo que puede pasar mañana, hay que comprender lo que pasó ayer.

La dictadura militar en Uruguay no fue "en Uruguay", fue un fenómeno regional que abarcó prácticamente todos los países del cono Sur, y en forma explícitamente coordinada. Ni fue tampoco una respuesta a acciones armadas de grupos políticos; la serie de golpes y dictaduras militares en el continente no siguió esa secuencia. Incluso aquí, la principal organización armada, el MLN-T, había sido derrotada antes de 1973 por la acción policial.

Y si esta serie de golpes se dio con las particularidades de cada país, en Uruguay fue el golpe en cámara lenta. Ocurrió de la manera acompasada en que ocurren las cosas aquí, a ritmo moderado, demorado y contenido. La implantación de la dictadura fue un proceso. 
Hablamos de dictadura militar - y no "cívico militar" - porque recalcamos la condición especial del factor militar, su peso determinante, y por qué. La importancia de esa característica es crucial, además, por los tiempos que corren y se avecinan. Y, como tenemos presente que hay otras abundantes caracterizaciones en el otro sentido sobre este punto, queremos plantear expresamente el tema. Importa siempre desarrollar la comprensión analítica como método, y no es una "exquisitez teórica", porque es precisamente eso lo que permite definir una táctica concreta en cada situación, y una metodología de acción. Por supuesto, en la práctica las tácticas, más o menos igual se instrumentan empíricamente porque la realidad tiene más peso que los esquemas, pero así no se consigue un debate racional.

Dos objeciones se ponen a lo de militar a secas. a) Hubo civiles implicados, y son tan culpables como los militares. b) Los militares no son una entidad autónoma, responden a una dominación de clase que está por encima de ellos; en la terminología de a aquel tiempo (también a revisar) “brazo armado de la oligarquía y el imperialismo”.
Sobre lo primero: nunca hubo en ninguna parte una dictadura militar en la que no haya participado algún civil, y eso no cambia la condición fundamental del régimen, como tampoco lo sería, en sentido contrario, cuántos militares fueron. Lo que importa es el carácter cualitativo. Y tampoco es argumento la motivación de juzgar a esos civiles. Hubo una ocupación alemana en Francia de 1940 a 1944, los franceses colaboracionistas fueron juzgados y condenados por ser eso, colaboracionistas con la ocupación alemana, y no se inventó una cosa “franco-alemana”. 

Vamos entonces al argumento de fondo. La dictadura fue un ejercicio del dominio de una clase, y no un fenómeno militar por sí mismo.
En todos los procesos históricos debemos distinguir forma y contenido. Todos sabemos que el régimen actual de dominación tiene muchas cosas parecidas a la dictadura, e igualmente, todas las formas del dominio de clase burgués tienen características similares. Eso, que se señala, es completamente cierto. Pero si el contenido de esa dominación de clase es en lo más básico, el mismo, las formas de dominación son diferentes, tambíén el peso de cada factor, en la política concreta del poder. Si no se puede negar la continuidad del contenido, tampoco la importancia de comprender las diferencias específicas de cada forma. Lo que importa en este caso es comprender cómo y por qué sobrevino ese cáncer en el “brazo armado”, y las metástasis que hoy aparecen. O podemos hablar, mejor, de síndrome de la mano extraña, como en aquella película en que la mano de Peter Sellers se le disparaba haciendo el saludo nazi. La mano debe hacer lo que le dice la cabeza, pero no siempre la mano hace eso y solamente eso. Precisamente para eso está, para que oportunamente la cabeza pueda decir “yo no te dije que hicieses eso”, y lavarse las manos, por paradójico que suene.

Entonces, lo determinante para definir lo que fue la dictadura militar es el vuelco en el fiel de la balanza por el peso de cada plato. Por qué se produjo, y por qué puede producirse nuevamente.
Pedro Montañez, militar “en situación de reforma” y militante socialista, señaló la particularidad de que la casta burocrática militar fuese en Uruguay un estamento particularmente aislado del núcleo de la clase dominante, a diferencia de otros países vecinos; el economista marxista Luis Stolovich también tiene investigaciones en ese sentido. Una explicación en perspectiva histórica la ofrece Carlos Real de Azúa al señalar la débil implantación capitalista de la clase dominante (en el mismo sentido que Stolovich) y los mecanismos de compensación (que es el tema de Real de Azía). Uno de ellos es el desarrollo de fuerzas armadas hipertrofiadas, pasivas en tanto inútiles en cualquier hipótesis bélica, pero de función disuasiva ante un posible desborde del conflicto social, que la clase dominante necesita dada esa debilidad. Esa condición pasiva, obviamente requiere, para que sea efectivamente disuasiva, que pase a ser activa alguna vez. Eso lo va mostrando Real de Azúa en detalle.
Dos observaciones al respecto, complementarias entre sí.

Una de las características de la dictadura militar en Uruguay fue la omnipresencia militar y el desplazamiento y enmudecimiento de toda actividad civil mínimamente independiente. El que hubiese figuras de paja como Bordaberry y Aparicio Méndez no cambia la cosa, lo mismo que la prensa servil, porque fueron eso, figuras de paja. Que el Borda tuviese proyectos delirantes en la cabeza sobre el establecimiento de un régimen fascista corporativo estable, tampoco significa nada porque fueron eso, delirios. Y por otro lado, es bien cierto que terminados cuadros especialistas civiles fueron necesarios en algunos puestos clave, dada la burrez generalizada de los milcos; es un tema que veremos más abajo.
Si comparamos Uruguay con Chile, la participación civil en la preparación del golpe fue mucho más activa que en Uruguay; a nadie se le ocurre decir que fue un golpe o dictadura “cívico-militar”. En Brasil hubo libertades civiles formales bastantes más amplias que en Uruguay, incluso elecciones regulares con un partido opositor que siempre perdía (a la gente la mataban a mansalva igual que en “democracia”); nadie dijo que eso no fuese una dictadura militar. Argentina es bien diferente a Uruguay porque allí hubo golpes militares a cada rato, presencia militar orgánica y permanente por todos lados, y no nuestra “tradición civilista”; todos tienen claro que fueron todas esas dictaduras militares.
El otro aspecto es que, precisamente, ese aislamiento cuartelero fue una fuerte limitante interna para la dictadura militar, los militares uruguayos no tienen un vínculo orgánico con la sociedad (con el ala reaccionaria de la sociedad, y por supuesto con ninguna otra ala) como en otros lugares del continente. Esa condición específica, que dio a la dictadura su especial brutalidad por operar en el vacío de poder (más allá de que, precisamente por eso, hubiese límites que mucho no pudieron cruzar, hubo una proporción enorme de presos y torturados pero, comparando en relación a la población, Argentina tuvo 12 veces más desaparecidos que Uruguay), le trajo también grandes dificultades. Para resolver eso es que en algunos lugares clave tuvo que haber civiles, la excepción muestra los limites de la regla, pero son excepciones para que siga siendo regla. Luis Ediuardo González tiene un estudio de este tema de los límites (desde su propia óptica, la teoría del “autoritarismo burocrático” o sea desplazamiento y reemplazo de “la clase política” tradicional, y además hacer bandera de ello) en cuanto a la “apertura inesperada” a partir de 1980; también es muy lúcida la mirada de Gabriel García Márquez sobre el traspié de la dictadura en el plebiscito de 1980: “El cuento de los militares que se creyeron su propio cuento”. Es luego de eso que viene el Goyo y no más civiles de paja, la cosa era en serio, precisamente porque había que terminarla.

Para decirlo resumido: en Uruguay hay un divorcio social más pronunciado entre la casta militar y el resto, incluyendo las élites de poder. Ese divorcio se hizo sentir en la dictadura en los dos sentidos, el estilo a-cívico que tuvo, y los límites propios que no pudo evitar.
Es curioso que nuestro principal especialista académico actual en materia militar, Julián González Guyer, sostenga que ese aislamiento sería un defecto de nuestra política, de la forma de encarar el tema, sin comprender que es una condición de la realidad, y que eso tiene su razón de ser.

Alguien se puede preguntar por qué, en esto que es apenas un apunte, estamos jodiendo con este problema de palabras. “El mapa no es el territorio, y el nombre no es la cosa nombrada”. Vamos a discutir sobre lo que pasó, no sobre cómo nombramos lo que pasó. Pero es imposible hacerlo sin nombrar lo que pasó.

Y, más todavía, no pasó porque sigue pasando y está volviendo a pasar. ¿QUË está volviendo a pasar?

Larry y MrBurns son dos civiles. ¿Qué hacen, qué política llevan adelante? la militarización, el avance militarista. Cabildo Abierto es un partido militar; no es militar “químicamente puro” y por eso es más peligroso todavía. No porque los civiles allí lo hagan más peligroso, sino porque el disfraz civil (“cívico-militar”) lo hace. Fue la dictadura la que inventó el cuento “cívico-militar”.

El mapa no es territorio y el nombre no es la cosa, pero ponemos nombres para hacer el mapa, y orientarnos en el territorio.



  o    fernando moyano

https://n0estandificil.blogspot.com/

Uruguay: Un nuevo ajuste a costa de los trabajadores y el pueblo

EL Chasque Nº 29

Uruguay: Un nuevo ajuste a costa de los

trabajadores y el pueblo

03/07/2020



En el Chasque Nº28 decíamos, sobre el golpe de 27/06/1973:

La simplificación y ocultamiento real de las causas bajo el argumento de una guerra entre dos bandos (demonios) justifica el golpe de estado.

Los responsables verdaderos, los hombres fuertes de la economía nacional e internacional, del capital monopólico, en su desmedida, despiadada ambición que no conoce límites, esperaban su oportunidad.

Estos señores querían toda la bolsa.

*****



“El cónsul inglés en informe a su gobierno opinaba sobre el Reglamento (de tierras de Artigas del 10 de setiembre de 1815): “…es una destrucción y división de posiciones y propiedades y la igualdad sobre la base de hacer a todos igualmente pobres”. Afectar la santa propiedad privada, aún cuando sea la ajena, nunca es indiferente. Pero lo más ofensivo es un criterio democratizador. (Maria Luisa Battegazzore. La revolución artiguista: tierra y libertad1)
…………………………..

“Lo que importa en la revolución agraria artiguista es ante todo el enlace orgánico inextricable entre una política de principios revolucionaria y radical sobre la tierra y una práctica consecuente, también radical y revolucionaria. (…) Definida la primera cuestión, si el ‘arreglo de los campos’ se resolvía en mera política de policía rural o de asentamiento de los paisanos en la tierra, el curso de los hechos se enderezó hacia una política de libre acceso a la tierra. (…) Y este fenómeno, cada vez más radical, fue también el que apreciaron los hacendados del bando patriota que desertaron de la revolución y entregaron la patria al invasor extranjero.“ (Sala, L.; Rodríguez, J.; De la Torre, N. (1969) 13-1, citado en Maria Luisa Battegazzore. La revolución artiguista: tierra y libertad)

Del fondo de la historia. Nos hace pensar que no cambió tanto, a pesar se movían en carretas y ahora se surca el espacio estelar. La claridad imperial en defensa de sus intereses e ideas dominantes. El entreguismo de la Oligarquía Criolla, digna predecesora de la actual, siempre primero sus propios intereses, asociados al imperio de turno.

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La última dictadura nos dejó una herencia, fortuna para unos pocos, gran miseria para muchos.

Entre 1972 y 1981 las transferencias de los trabajadores al capital ascendieron a la suma de 5,000 millones de dólares (aproximadamente el PBI de 1984. Hoy éste se eleva a 60,000 millones)

Entre 1971 y 1984 el salario real perdió el 58% de su poder adquisitivo, mientras el PBI creció el 18%. (Olesker. La Diaria, 27/06/2020)

Queda claro quienes fueron los ganadores del proceso, de la irrupción de los militares en la política nacional, mercenarios al servicio del Capital.


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Así, en otro aciago mes de junio, en 1968, el Presidente Pacheco obra del mismo modo. El 13 de junio decreta Medidas Prontas de Seguridad, para enfrentar el caos, dice, que proviene de la lucha de los estudiantes por el boleto y de los trabajadores en defensa de su salario, e imponer el orden (de los privilegiados de siempre). El 28 de junio congela precios y salarios (mientras la inflación acumulada de 12 meses a junio/1968 fue del 183%, el 1º de julio debían ser ajustados los salarios).

Mientras el salario real promedio cae un 15% en 1968, el PBI aumenta un 1,6%

Los mismo ganadores y los mismos perdedores.

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En 2020 se preparan otra vez para recuperar sus Ganancias a costa de los trabajadores, que arrastrará tras de si la ruina de sectores de propietarios pequeños y medios de la ciudad y el campo.

Las palabras del Presidente Lacalle así lo indican:

Ante la dura realidad de la Pandemia, declaró que no se tocará a los “Malla Oro” (los capitales, los privilegiados, los que más tienen).

Pero si toca a los que trabajan. A los cientos de miles que han quedado sin ingresos o los han visto reducidos, se agregan las Pautas para los consejos de Salarios.

Julio/2020 – Sólo se recupera lo perdido, prevista en los Consejos de Salarios anteriores.

enero/2021 – Un 3% de incremento, cuando la inflación viene creciendo aceleradamente.

Julio/2021 – Inflación del año anterior menos (3% de enero y % de caída del PBI)

Además, el sector empresarial propone que caigan beneficios conquistados en la ronda anterior, como el presentismo, útiles escolares, antigüedad, premios por zafra o de ventas de fin de año, licencias por estudio, por enfermedades profesionales entre otras.

Mientras se asegura la caída de Salarios y se trata de bajar el “costo del Estado”, lo único que aumentará son las Ganancias. Si bien hay sectores que sufren la crisis, hay otros que obtienen enormes beneficios y estos no serán tocados, así como tampoco las grandes fortunas,

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Como antes, Pacheco en 1968, Bordaberry en 1973 (para proteger la democracia hay que suprimirla), hoy se utiliza la mentira para justificar la necesidad del ORDEN -es decir mantener los privilegios-. Hay que hacerse CARGO.

No por casualidad, el ORDEN está ligado a medidas punitivas en las distintas circunstancias. La derecha necesita encontrar un enemigo, en este caso los 15 años de gobierno del FA. Reinventar una realidad, caótica, utilizando su enorme poder económico y mediático.

Fueron, los estudiantes y los obreros, en 1968; la corrupción y la demagogia de “todos” los politicos, en 1973; la ineficiencia, la burocracia, el ideologismo del FA, hoy. Fueron y son los subterfugios de la clase dominante para mantener y aumentar sus privilegios. No importa quién está al frente del ocasional gobierno, tras bambalinas se encuentra el capital financiero. Los mismos ganadores siempre.

*****

El General Seregni nos decía, en otro momento aciago de la historia del país:

“…queremos la paz no para dejar tranquilos a quienes explotan y comercian con la riqueza del pueblo. Queremos la paz para romper con sus privilegios, encarando los cambios que todo el pueblo necesita, porque ya está demostrado que sin ellos nada de lo que el pueblo ha conquistado en el pasado puede tan siquiera mantenerse.” Liber Seregni – 29/04/1972

Nos muestra un camino: ni la paz ni la democracia son moneda de cambio. No ceder las conquistas populares ante la amenaza y el chantaje de los privilegiados de siempre o los sectores fascistas que buscan amedrentarnos.

No podemos dejar de denunciar el programa neoliberal que lleva adelante el gobierno, no podemos dejar de proponer alternativas, dando batalla contra la apropiación de la riqueza creada por quienes trabajan.

El Gobierno, con la LUC, las pautas salariales defiende desembozadamente a los propietarios de la riqueza, mientras desvalija a quienes viven de su trabajo, que pagarán con desocupación y rebaja de sus ingresos, los costos de la pandemia y el subsidio a los “Malla Oro”

“Llevar el pueblo a gobernar”, no es contra nadie, es a favor de los que no tienen derechos, los desheredados, los carentes de todo, los que crean con su trabajo la riqueza. Estos deben ser los protagonistas con su participación, el involucramiento de la sociedad civil, de su compromiso, a través de un cambio cultural para construir ámbitos de decisión realmente democráticos.

Descentralización y participación ciudadana.

El proceso de toma de decisiones a través de la participación efectiva de trabajadores, vecinos, organizaciones sociales, autoridades locales, para la solución a todos los temas que hacen a la vida y al trabajo en cada lugar.

Desarrollo coordinado de políticas económicas, sociales desde el barrio. Un activo papel de las comisiones de vecinos, centros educativos, deportivos, sindicatos, instituciones y su relación con el gobierno local, para potenciar su capacidad de incidencia.

Iniciativas que generen nuevas fuentes de trabajo. Promoción de proyectos productivos, comerciales, de servicios. Viables, sustentables económica y socialmente, para el desarrollo del territorio y de los vecinos. Articulación con los programas departamentales y nacionales.

Desarrollo de distintas formas de organización del trabajo, a través de la propiedad social, de las comisiones de vecinos, gobiernos locales y otras organizaciones sociales, así como formas cooperativas, de productores directos, junto a pequeños propietarios.

La Comunidad organizada en cada barrio, localidad, pueblo, a construir los ámbitos democráticos donde planificar y dirigir la economía local, la producción, el intercambio, para la satisfacción de sus necesidades.

Hay que construir una alternativa al proyecto de la oligarquía y el capital monopólico, que ha ejercido su dominio a través de la historia.
Con el pueblo movilizado .

Desde el Pie

“Crece desde el pueblo el futuro
Crece desde el pie,
ánima del rumbo seguro
Crece desde el pie.“

Alfredo Zitarrosa

Izquierda…o barbarie

Izquierda…o barbarie

 
Cuadro de Mear One: los grandes banqueros Rothschild, Rockefeller,
JP Morgan, CrowleyCarnegie y Warburg

Los términos, algunos de ellos nobles y de contenido altamente ético como "paz", "democracia", "justicia" y demás han sido sistemáticamente tergiversados y su significado sustituido por los opuestos en base a una retórica maligna y sirviendo a fines infames totalmente opuestos a su alcance original. Uno de los ejemplos más claros son los “bombardeos para la paz” realizados por el imperio de turno con sus países secuaces y sus tentáculos beligerantes como la OTAN.
La misma dialéctica perversa se ha aplicado para calificar a algunos países de “dictaduras”, mientras que serían “democracias”, aun ejemplares, las de Israel, Arabia Saudita y Turquía, entre otras.
Así pasa con el término “izquierda”, por lo menos en nuestro país.
Sin embargo, izquierda y derecha son claramente discernibles.
Nosotros creemos que  la cosa es muy simple; Izquierda está por:
- cambio radical de las estructuras socioeconómicas y políticas en oposición a cambio de partido de gobierno y de sistema electoral, que en esencia no cambia nada
 - priorizar la salud humana y los valores vitales antes que el lucro y los valores financieros
 - defender la ecología y la defensa de la naturaleza frente al cambio climático, el calentamiento global y la sobre explotación de los recursos naturales
- Por el cese de la impunidad y el justo castigo a las violaciones a los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad
- por la justicia social frente a las enormes desigualdades socioeconómicas contra el reparto grotesco de la riqueza en que el 1% más rico acaparó el 82% de lo generado en el mundo en el 20171 y los 25 millones de personas en situación de esclavitud2

- por la igualdad de todos los seres humanos independientemente de su color de piel, religión o credo político o filosófico
- por el poder popular y la democracia directa del pueblo
- por las 30 medidas de gobierno y el programa original del FA en el ´71, negados, ignorados y alterados por el actual.
- por la liberación nacional y el socialismo en contra de la entrega de nuestros recursos naturales a grandes multinacionales
- por el programa del Bebe Sendic según enunciado en el Franzini, entre otras ocasiones
- por la reforma agraria, “Por la tierra y con Sendic”
La derecha está por todo lo contrario.
De izquierda porque la derecha no los reclama como suyos son, aunque no nos guste la palabra, nuestros héroes y mártires el Bebe Sendic, Rosa Luxemburgo, Sacco y Vanzetti, los mártires de Chicago, José Martí, Sandino, los tupamaros caídos en lucha contra la opresión…
y todos los que quisieron “pintar alegría - en las caritas nocturnas - de los pequeños mendigos”.

Consideramos que es muy sencillo.
Es necesario discernir entre lo que se llama izquierda y lo que realmente es el significado del término, así como el término de tupamaro lo ha sido por parte del MLN/MPP actual y su principal líder visible Mujica3 que han sustituido liberación nacional y socialismo por entrega descarada de los recursos naturales a las grandes multinacionales apátridas y por defensa solapada de los militares mercenarios delincuentes de lesa humanidad, los “pobres viejitos”.

Izquierda abarca a comunistas, socialistas, anarquistas, tupamaros, guevaristas, cristianos, batllistas, saravistas, wilsonistas…y es equivalente al Frente Grande que proponía el Bebe Sendic.


Revolver y entreverar estos conceptos no puede sino conducir al efecto previsible, eventualmente inadvertido, de desalentar, desmoralizar y desmovilizar a la gente que lo lee.
Es necesario más que nunca, que la izquierda salga a la calle, a las redes sociales, en los barrios, los sindicatos, los clubes de barrio, los centros de estudio, en todos los lugares imaginables con su mensaje de concientización y de movilización por todos los principios mencionados más arriba, en particular en este momento contra la impunidad de los delincuentes de lesa humanidad, por dictadura “nunca más”, en defensa de nuestros recursos naturales y de su uso para el pueblo y contra la explotación descarada de UPM II.

Ricardo Ferré
junio de 2020

1
https://www.bbc.com/mundo/noticias-42776299
2
https://50forfreedom.org/es/esclavitud-moderna/#:~:text=MITO%3A%20Son%20relativamente%20pocas%20las,1.000%20personas%20en%20el%20mundo.
3 https://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2012/02/tupamaros-vs-mln-actual.html







Presentes: documental sobre terrorismo de estado

Presentes: documental sobre terrorismo de estado

Presentes es un documental de una hora, aproximadamente, de duración, con más de 30 entrevistas a sobrevivientes del terrorismo de estado y del Plan Cóndor, así como a familiares de detenidos desaparecidos.
Sus productores y directores, son los documentalistas españoles Abel Guillén y Javi Cerezuela.
Es un proyecto autogestionado, que no ha recibido fondos de ninguna institución ni de ninguna organización social, aunque ha contado con nuestro apoyo por su valor.
Se trata de historias que aún siguen vigentes, mediante las cuales se apuesta al aporte a la Memoria, la Verdad, la Justicia, la Reparación y el Nunca más terrorismo de estado como horizonte hacia el cual seguir marchando.

Uno de sus valores está en el rescate de testimonios y memorias hasta hoy silenciadas, no sólo las de pueblos del interior con respecto a las de la capital, sino también las de la gente común -obreros, trabajadores rurales, médicos, maestras y maestros, etc.
La mayoría de los entrevistados son del departamento de Canelones, y, en su mayoría, también era la primera vez que daban testimonio de sus vivencias.
Varios de los entrevistados estuvieron en los Vagones de Canelones, uno de los centros represivos clandestinos en dicho departamento. De las 35 entrevistas realizadas, 18 fueron a mujeres.
Todas las entrevistas quedarán de acceso público para investigadores e historiadores. También el documental luego de un tiempo de ser presentado y promocionado en distintos festivales.

La intención última es poder dejarlo abierto, libre y gratuito al público para que pueda ser usado como material didáctico en escuelas, liceos, universidades, centros culturales, institucionales etc,
Es una apuesta a visibilizar valores, como la solidaridad, el compañerismo, la conciencia frente a las injusticias sociales, la resiliencia personal y colectiva, la necesidad de mirar el pasado para entender el presente y pensar el futuro desde la perspectiva de los DDHH.
Los realizadores trabajaron en el proyecto desde 2014. Fueron cuatro años de investigación, y en 2016 y 2017 se realizó el trabajo de rodaje.
Se presentó en 2019 en la sala Nelly Goytiño del SODRE. Y también en Mercedes.
Ganó el premio a mejor documental de 2019 por aclamación del público en el festival de la Asociación de Críticos de Cine de Uruguay.
Es un trabajo serio, original, con su toque de humor más allá de la temática que trata.
A partir del 27 de junio estará disponible para ver online mediante el pago de una pequeña suma de dinero. Es un aporte valioso a la memoria. Vale la pena.






Se equivoca el Sr. Presidente - CRYSOL

Se equivoca el Sr. Presidente

1) Rechazamos de manera tajante las declaraciones, por boca del Ministro de Defensa, del Sr. Presidente de la República ante el reciente pronunciamiento judicial que condenó a un soldado por haber asesinado a un detenido indefenso y esposado, desesperado por huir de las salvajes torturas a que estaba siendo sometido en las
dependencias militares que lo habían capturado, en julio de 1972.
Sus preocupaciones, en la misma dirección que las formuladas por el Senador Guido Manini Ríos en el pasado mes de abril, son absolutamente inapropiadas en un sistema democrático republicano en el cual el Poder Judicial es un órgano independiente y
soberano.
2) En momentos en que el órgano supremo del Poder Judicial tiene a estudio la reapertura de las investigaciones del crimen del Dr. Vladimir Roslik, último asesinado en la tortura durante la dictadura cívico militar, las declaraciones del Presidente de la República, principal ordenador del gasto y promotor de la ley de presupuesto
nacional, suponen un mensaje indebido, claramente direccionado hacia dicho órgano.
3) Las autoridades gubernamentales deberían expresar su sincera preocupación por la enorme demora del Poder Judicial en pronunciarse ante un asesinato flagrante, tal cual ha sido demostrado con total claridad. El adecuado funcionamiento del Poder Judicial es un pilar básico de nuestro sistema democrático republicano, conquistado por la lucha de todas y todos los uruguayos.
Al mismo tiempo, debería compartir el mensaje del Poder Judicial: los oficiales del Ejército solamente puedan dar órdenes legítimas, que estén en concordancia con las disposiciones constitucionales, con las leyes vigentes y con las normas de DDHH que Uruguay ha ratificado.
4) Expresamos públicamente, además, nuestra preocupación ante el notorio deterioro de la atención en salud que estamos sufriendo todas las víctimas del terrorismo de Estado desconociendo los alcances de la Ley 18 596 y los decretos reglamentarios de la misma. Por la vía de los hechos, al no otorgar los recursos básicos e imprescindibles, se desmantela la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo
de Estado, deja de operar la cooperativa de atención psiquiátrica (Cossameddhh) y los proveedores, por falta de pago, dejan de brindar los materiales indispensables.
5) La Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo (Inddhh), la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria y la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad son logros enormes de la sociedad uruguaya que deben contar con los apoyos y recursos humanos, materiales y financieros imprescindibles para continuar llevando adelante su encomiable labor. La ley de presupuesto nacional deberá contemplar satisfactoriamente sus necesidades.

7) Desde la ratificación por parte de Uruguay del Tratado de Nuremberg, luego de la Segunda Guerra Mundial, todas las gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado son tipificables como Crímenes de Lesa
Humanidad y son por lo mismo, imprescriptibles e inamnistiables.

Opinando N° 8 – Año 9 – Lunes 15 de junio de 2020






En la juventud empobrecida y marginada está nuestra esperanza: Entrevista a Jorge Zabalza

domingo, 24 de mayo de 2020


En la juventud empobrecida y marginada está nuestra esperanza

Por Carlos Aznárez, 24 mayo 2020.-



Esta semana en Uruguay se recordó el 20 de mayo, como todos los años, ahora de manera particular en función de esta situación de guerra bacteriológica que está ocurriendo en el mundo. Este 20 es el día que consagra el repudio a la impunidad y a los genocidas, día en el que las y los uruguayos hace décadas marchan en silencio aunque ahora se están haciendo otro tipo de movilizaciones por la situación del COVID. Para hablar de eso y otros temas entrevistamos en nuestro programa radial al histórico referente de la izquierda revolucionaria, ex-tupamaro, Jorge “Tambero» Zabalza.
-¿Como se vivió esta fecha del 20M tan particular en el Uruguay?

-Creo que los compañeros han demostrado mucho ingenio. Porque al plantearse una movilización en estas circunstancias, y conociendo los parámetros de Madres y Familiares de Detenidos de Desaparecidos, que es la organización convocante de todos los 20 de mayo, cómo hacés cuando la gente está tan amansada que no aceptaría que convocaras nuevamente a una marcha en la cual es muy difícil guardar las distancias, en la cual tendrías que andar con tapabocas, más todas las medidas de seguridad. Una marcha que sería muy dificil de organizar y a la cual posiblemente la gente no concurriría porque obedece y acata el #Quedateencasa. Entonces frente a esa realidad los convocantes encontraron una serie de medidas que han sido muy inteligentes. Este día como siempre ha estado en la memoria de los uruguayos. Representa la búsqueda de los desaparecidos, de la verdad, de la justicia. Madres y Familiares de Detenidos de Desaparecidos se han dado maña para que este tema esté en todos los medios de comunicación y en el pueblo uruguayo. Hubo movilizaciones parciales, locales, como en el barrio La Teja, y también en distintas ciudades del interior del país donde la gente se reunió en las plazas. La Avenida 18 de julio en Montevideo fue marcada con las huellas de los pies de quienes deberían estar movilizándose, como se hace por esa calle todos los años, para recordar la fecha. Hubo una marcha digital o a distancia, en la participaron miles de uruguay@s, aunque no nos podemos olvidar que los últimos dos años participaron alrededor de 100 mil personas en Montevideo, casi el 10% de la población de la ciudad.

Está claro que esto venía en ascenso y que ya muchos militantes se sumaron a las actividades previas a este 20 de mayo, realmente ha sido una semana dedicada a la memoria. Te quiero preguntar, después que volvió la derecha y después de tantos años en que tuvieron democracias rigurosamente controladas por los imperios, ¿en qué momento está la lucha contra la impunidad? y ¿qué se puede hacer para que los genocidas paguen con cárcel los crímenes de lesa humanidad que cometieron?
-En Argentina la vía judicial es muy endeble, y en Uruguay es particularmente muy limitada. Creo que todos los caminos institucionales han sido muy mediocres, con los cuales no se ha logrado avanzar demasiado. Lo que sí creo es que la lucha y la tozudez de las organizaciones de Derechos Humanos han logrado la condena social. En Uruguay nadie sale a defender al genocida Gavazzo, ni al Goyo Álvarez que ya murió, ni los propios militares de derecha ni la multialianza reaccionaria sería capaz de abanderarse con el Golpe de Estado. Ese ha sido un logro de la lucha en los últimos 30 años y ha tenido un efecto mucho más grande que el haber perdido los plebiscitos cuando en realidad los DD.HH. no se pueden plebiscitar. Los logros han permitido que la gente acepte lo que antes negaba: que acá el Ejército torturó, asesinó, violó y desapareció a gente. Y esa conciencia que hoy no se puede medir se ve un poco en las manifestaciones actuales. ¿Porque qué otro camino quedaría? ¿La justicia por mano propia? Es una cosa que no sería comprendida por nadie. Sería un desahogo individual sin ningún tipo de consecuencias sociales en la conciencia de la gente. Además este gobierno “blanco» multireaccionario que hoy tenemos se da el lujo de continuar con la búsqueda de desaparecidos en los cuarteles. Fue tan poco lo que hicieron los gobiernos del Frente Amplio durante 15 años, que el presidente actual, Lacalle, se da el lujo de que la fiscalía especializada en DD.HH. siga actuando como actuaban en los gobierno frenteamplistas. Eran tan pobres la políticas de estos últimos que hoy las pueden continuar la coalición multireaccionaria que está en el gobierno. Hay que recordar que Lacalle es un ejemplo de la oligarquía que además tiene en su coalición a un sostenedor de la dictadura militar como Guido Manini Ríos, que dice que hay que “olvidar a los desaparecidos”.

-A propósito de eso me quiero meter en las leyes del presente gobierno. Acá repercutió informativamente la Ley de Urgente Consideración, la LUC, que por lo que sabemos amplía más represión y el accionar policial, incluso abre la puerta al gatillo fácil. ¿Cómo se puede caracterizar esta iniciativa?
-Sí, y esa es la opinión general en Uruguay, de los organismos como SERPAJ, de las organizaciones de DD.HH., de algunos legisladores y también del PIT-CNT. Yo creo que lo más peligroso es lo ideológico de quienes tienen la presidencia en el Uruguay, el Poder Ejecutivo es un organismo decidido a reprimir. En ese sentido no hay negociación posible, es como cuando Macri asumió el gobierno en Argentina. Larrañaga, que es el ministro del Interior está jugando el mismo papel que Patricia Bullrich (la ex ministra de Seguridad de Macri). Es decir, se fundamentan en el respaldo político a la policía para que repriman, y la policía se siente respaldada. Así, cualquier uniformado en una situación de tensión actúa sintiéndose el brazo ejecutor de las decisiones políticas que toma el gobierno, reprimiendo de la forma más feroz, y ha ocurrido de la forma más diversa en ocasiones puntuales. Hay una presencia de la policía en los barrios y quizás esta sea ya la antesala de una situación que en los próximos años tendremos que lamentar, y que combatir por supuesto.

-¿Cómo ves a los jóvenes uruguayos de la actualidad, te lo pregunto partiendo del hecho que los de tu generación por ejemplo, eran muy peleones?
-El espíritu del 68 está muy lejos. Creo que lo que está pasando en Chile puede ser un anticipo de lo que pueda ocurrir en los próximos años en América Latina. Hay situaciones puntuales que anuncian que los pueblos son capaces de resistir. El pueblo venezolano es uno de los casos. Su presencia armada en las calles es capaz de detener cualquier amenaza imperialista, incluso las aventuras militares gringas de las cuales Trump después se desentiende.
Acá también pasan cosas. Hace muy poco golpearon a mi puerta para decirme que a un par de cuadras de dónde yo vivo en Santa Catalina, 700 familias habían ocupado terrenos, porque el problema de la vivienda era tan profunda que la única alternativa que encontraron fue la toma de tierras, pero además el promedio de edad anda entre los 25 y 30 años. Esa es nuestra esperanza. Hay una respuesta social, de abajo, a la barbarie de arriba que ha demostrado indiferencia para constituir viviendas para los sectores más empobrecidos. Durante todo el periodo de gobiernos del Frente Amplio no se llevaron adelante planes de viviendas para los pobres, solo para la clase media alta, para los que tenían ingresos mayores a 80 mil pesos uruguayos. Yo creo que en la juventud empobrecida y marginada está nuestra esperanza, es la que está llamada a ser la sepulturera de esta sociedad capitalista. Es su destino. No tiene otra salida. ¿Qué va a hacer, otra experiencia electoral para buscar una solución a sus problemas vitales; de salud, vivienda, trabajo, alimentación, educación? Ya aprendieron que aún teniendo el Frente Amplio una mayoría en el Parlamento eso no obra en su beneficio general, no resuelve sus problemas concretos, ya saben que el sistema sigue siendo el mismo gobierne quien gobierne.

En ese marco, no puedo dejar de preguntarte ¿cómo ves el futuro próximo, eso que se ha dado en llamar la Pos-Pandemia, cómo nos va a agarrar este nuevo orden, que para nosotros es producto de una guerra bacteriológica, cómo la vez a nivel latinoamericano? Tanto las consecuencias sociales como a su vez el miedo y pánico que se ha inyectado a fondo.
-Todo parece indicar que los gobiernos latinoamericanos sean del cuño que sean están aprovechando el miedo que fue creado con el Coronavirus para imponer su modelo. En Uruguay se da una paradoja: no se puede salir a hacer una manifestación porque sería «mal visto», sería “ofender» la salud del pueblo uruguayo pero sí los trabajadores de la construcción pueden ir a trabajar, los de los frigoríficos, las empleadas domésticas, los supermercados han vendido más que nunca, como en 2019 cuando los bancos tuvieron las mayores ganancias de su historia, inclusive el Banco República del Uruguay. Entonces el capitalismo sigue marchando. Se ha utilizado la existencia real del coronavirus y la falta de capacidad de los servicios de salud para crear miedo que va a terminar en rebajas salariales, de puestos de trabajos, en el crecimiento de la pobreza. Una nueva forma de explotar y de someter a los pueblos, una vuelta de tornillo más, y eso inevitablemente que va a traer formas de represión, las ya conversadas formas de control digitalizado y también va a traer resistencias porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, la gente va a salir a la calle

-De hecho, ya están empezando a salir en varios países
-Sí, se ha visto en Perú, en Ecuador, en Chile. La gente no va a esperar que los que estamos en una organización política digamos “ahora hay que salir”, van a salir, la gente toma sus propias decisiones.
Transcripción: Valeria Fariña
Resumen