Eduardo Galeano sobre Gaza

Eduardo Galeano sobre Gaza



Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe?


¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Un espejo para Manini Ríos y el sistema político

Un espejo para Manini Ríos y el sistema político

En un hecho histórico, el pasado viernes 29 de noviembre, en Canelones, fueron formalizados tres antiguos represores del terrorismo de Estado y marcharon a prisión. Su escenario de actuación fue   dicho departamento. Fueron denunciados por participar activamente en secuestros y actos de torturas a centenares de prisioneros. La causa judicial fue patrocinada por el Observatorio Luz Ibarburu (OLI) y la valiente actuación de las víctimas testigos decisiva. Dos aspectos surgen del hecho nítidamente como destacables.

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En primer lugar, la rápida actuación judicial en el marco del nuevo Código del Proceso Penal. La Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad jugó un papel destacadísimo y encomiable, de acuerdo a sus atribuciones legales. En segundo lugar, la actuación de la Secretaría de DDHH de la Intendencia de Canelones que se involucró activamente al tomar conocimiento de denuncias informales y testimonios de víctimas.
Valeria Rubino presentó formalmente la denuncia
Según informó La Diaria, la responsable de la Secretaría de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones, Valeria Rubino –quien presentó la denuncia ante la Fiscalía que dirige Ricardo Peciballe–, el colectivo Ágora-Identidad, derechos humanos y memoria canaria fue “recabando testimonios de personas que fueron secuestradas en ese centro clandestino de detención y tortura” y los hizo llegar a la Secretaría, que los empezó a sistematizar, entre otras cosas, para integrarlos a los contenidos de una página web que está por lanzarse. “Ahí es que empiezo a ver que testimonio tras testimonio dan cuenta de cuestiones delictivas”, contó. Rubino averiguó si los hechos testimoniados ya habían sido denunciados, y al enterarse de que no, decidió “presentar una denuncia en calidad de funcionaria pública”, ya que si constata hechos con apariencia delictiva, debe denunciarlos, según está determinado por la ley.
Obligación legal de denunciar
“Presenté un escrito al fiscal correspondiente de que esa era la información que yo tenía y que me parecía que le competía a su función”, agregó Rubino. “Cualquier funcionario de la intendencia que hubiera constatado esos delitos habría hecho lo mismo”.
Todos los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar aquellos hechos de apariencia delictiva acerca de los cuales toman conocimiento en el cumplimiento de sus actividades. Es una disposición legal. Su incumplimiento es, no sólo una falta administrativa, sino  un delito penado por la ley.
Denunciar supone realizar una acción formal, por escrito, generalmente, ante el órgano jurisdiccional competente, dando cuenta de lo ocurrido.
El tribunal de Honor de Gavazzo y Jorge Pajarito Silveira
Tal como lo puso de manifiesto una investigación de Leonardo Haberkorn,  publicada por El Observador, los integrantes del Tribunal de Honor del Ejército le informaron a su comandante, el general Guido Manini Ríos, que Gavazzo había confesado haber tirado el cuerpo de Roberto Gomensoro al río Negro.
Manini Ríos les ordenó que siguieran adelante con su tarea, en lugar de denunciar semejante confesión de inmediato a la Justicia.
Diez meses después de la primera confesión de Gavazzo, Manini elevó las actas al Ministerio de Defensa para que el fallo del Tribunal fuera homologado. Les adjuntó un escrito de su autoría que nada decía sobre el caso Gomensoro y que, en cambio, llevó la discusión hacia otros temas polémicos.
Hasta ese momento, nunca se había aclarado quién mató a Gomensoro y quiénes hicieron desaparecer su cuerpo. Y por supuesto: no existía confesión ni nadie preso por este crimen.
Lo nuevo -es increíble tener que aclararlo- es la confesión de Gavazzo de que él mismo tiró el cuerpo al río Negro.
También es nueva la acusación de “Pajarito” Silveira de que Gavazzo fue responsable de la muerte. Y hay otra novedad: la versión que da Gavazzo respecto a que fue el propio general Esteban Cristi, jefe de la Región Militar I,  quien le ordenó desaparecer a Gomensoro.
Manini Ríos encubrió a José Nino Gavazzo
La omisión de Guido Manini Ríos de denunciar ante la justicia la confesión voluntaria que brindara José Nino Gavazzo ante el Tribunal de Honor, acerca de la desaparición de Roberto Gomensoro en 1973, hubiera permitido que continuara como inocente de dicho crimen. La causa judicial que lo involucraba había sido archivada. José Nino Gavazzo había sido exculpado en ella por falta de pruebas, ante su negativa en los estrados judiciales.
Además, el testimonio de Jorge Pajarito Silveira en el mismo tribunal, incrimina a Gavazzo y aporta información valiosa sobre la desaparición de Eduardo Pérez, conocido como el “el gordo Marcos”, cuyo destino es incierto hasta el día de  hoy, habiendo permanecido detenido en el Batallón de Artillería N° 1 en 1974. Fue internado en el Hospital Central de las FFAA el 9 de mayo de dicho año y falleció en la madrugada del día 10.
La labor periodística de Leonardo Haberkorn lo puso al descubierto. Gracias a ello, el Dr. Ricardo Perciballe estuvo en condiciones de solicitar la reapertura de ambas causas.
Juzgar a los responsables y a sus cómplices
El general retirado Guido Manini Ríos es el primer general en actividad a quién se descubrió colaborando activamente con los criminales del proceso para garantizar su impunidad. Su condena por estos delitos es fundamental para desalentar  conductas similares.
En Uruguay, hasta el momento, solo un pequeño número de responsables de las graves violaciones a los Derechos Humanos, durante el terrorismo de Estado, ha sido juzgado y condenado. El desafuero  solicitado del senador Guido Manini Ríos debe ser concedido.
Una vez que el Parlamento conceda su desafuero, si la coalición gobernante partir del 2 de marzo de 2020  que Guido Manini Ríos  integra no lo impide, será la justicia la que determinará la sanción que le corresponda por no haber dado cumplimiento a las disposiciones legales de informar, como comandante en jefe, acerca de las declaraciones de los imputados en el Tribunal de Honor como correspondía.
Su omisión de denunciar ha quedado demostrada. En el expediente no consta que haya informado a sus superiores como estaba obligado y mucho menos al Poder Judicial. Trabajó, en los hechos, a favor de la impunidad para Gavazzo. Debe ser procesado, como corresponde. Que se acabe el recreo.
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Opinando N° 28 – Año 8 – Miércoles 4 de diciembre de 2019

TIEMPOS VIOLENTOS: Jorge Zabalza

TIEMPOS VIOLENTOS


Haití, Venezuela, Honduras, la vergüenza de Nicaragua, Brasil, Perú, Argentina, Ecuador, cientos de miles por todo Chile, millones de Tupaj Katari en Bolivia y, último momento, Colombia también resiste! Diferentes realidades, cada una con sus particularidades sociales y políticas, pero que, entre todas, componen un panorama cruzado por la violencia que viene de arriba, desde las clases dominantes. Descartaron el modo pacífico de dominación que venían utilizando y dieron rienda suelta a la represión más salvaje, la verdadera razón de ser del Estado. Se quitaron el traje de liberales y dejaron al desnudo el lobo feroz. ¡Insoportable tufillo a ’68, compañeres!
Parece mentira, pero los progresismos latinoamericanos pulieron y afinaron los instrumentos represivos que les prestaron los dueños del poder. El muy moderado impulso de cambio se detuvo en las puertas de los cuarteles. Nadie tocó la esencia de la institución criminal. Los progresismos engordaron a sus sepultureros… les compraron armas, aviones y barquitos nuevos, radares, sistemas Guardian, cámaras de vigilancia y de identificación facial, los entrenaron y los prepararon para comerte mejor. ¿En qué cabeza cabe alimentar los cuervos que te arrancarán los ojos?
Viejos ilusionistas indujeron un mundo imaginario de “oficialidades jóvenes” y “nuevas policías”, pero luego, se miraban sorprendidos al verlos asesinar, violar y torturar con la misma saña sádica que en los ´70. Los pueblos de América Latina, desarmados, a pura sangre y coraje, están enfrentando las fuerzas genocidas. Las horas de los hornos debieran ser horas para cuestionar el monopolio estatal de la violencia, para pensar otras formas de defender territorio, derechos y libertades. La filosofía de la otra mejilla frena la imaginación, nadie piensa ya en pueblos reunidos y armados como los pensó el artiguismo.
Como no somos ninguna excepción, los tiempos violentos ingresaron al país, pero lo hicieron lateralmente, “a la uruguaya”, video de Manini mediante. De cierta manera, el estado de violencia latinoamericano hizo de trasfondo ideológico en el ballotage y multiplicó el rechazo a Manini, más que sus palabras, su impronta miliquera genera rechazo. De todos modos, provocó la avalancha de votos que echó por tierra las profecías de opinión pública. Miles de mujeres y hombres salieron defenderse de la coalición multi reaccionaria mediante el voto. Otra proeza de movilización popular.
En la batalla electoral del 2019 no estuvieron en juego las transformaciones profundas que el Congreso del Pueblo reclamaba medio siglo atrás y que parecen cosa del pasado. Sin embargo, la avalancha popular fue suficiente para dejar dividido en dos el padrón electoral. En una vereda, la mitad que aceptó encubrir con su voto a los futuros posibles los golpistas, portadores de los más reaccionarios sentimientos, esos que sobreviven en los casinos cuarteleros y los salones de las cámaras empresariales. En la vereda de enfrente, un poco más a la izquierda, la otra mitad coreaban “milicos nunca más”, un mensaje antimilitarista aún más expresivo que el enviado en octubre, cuando se frenó la tentativa de sacar el ejército a la calle con fines represivos.
Probablemente parte de esas energías antiautoritarias sean utilizadas como respaldo para acordar y pactar con los partidos de derecha, para hacer una “oposición responsable” en esta democracia plena con un millón de pobres. En un primer momento, los votantes progresistas se indignarán y se sentirán utilizados, pero, con el paso del tiempo, las urgencias por recuperar el gobierno los harán olvidar sus sentimientos negativos. Después de todo, ese es el sentido último de la democracia representativa y liberal y su sistema de partidos.
Siempre tienen otra opción los indignados. La lucha de los movimientos sociales ha logrado conmover la consciencia popular, volviéndola sensible a los grandes problemas sociales y culturales, aquellos que los partidos políticos evitaron tocar en la campaña electoral: Verdad y Justicia, la igualdad de géneros, la libertad de opción sexual, la contaminación de la tierra, el agua y el aire. Tal vez buena cantidad de votantes antiautoritarios se vuelquen a la lucha por transformar la llamada “fiesta cívica” en una manifestación por Nunca Más terrorismo de Estado, no queremos más milicos, no queremos más ejércitos.

Jorge Zabalza











Usted puede vivir sin miedo


Usted puede vivir sin miedo
con los milicos en la calle

Usted piensa que si los milicos se llevan a alguien es porque “Algo habrá hecho”.
Bueno, seguramente el maestro Julio Castro, nacido en Paraje La Cruz, departamento de Florida y recibido de maestro en Montevideo. pensaría lo mismo; él jamás había delinquido, sin embargo, fue apresado, torturado y finalmente ejecutado con dos tiros en la cabeza en un cuartel.

Tal vez usted duda de que esto sea cierto.
Pero sus restos fueron encontrados en un cuartel, y se vio en su cráneo destrozado las huellas de las balas mortales.
Según el informe de la 
Comisión para la Paz, fue detenido en la esquina de Francisco Llambí y Rivera, el 1º de agosto de 1977. A partir de ahí, fue llevado a un centro clandestino de detención de Avenida Millán, donde fue torturado hasta la muerte, en ese lugar, el 3 de agosto de 1977, sin recibir atención médica.

Bueno, pero usted dirá que él era de izquierda y usted es del Partido Nacional.
1Sin embargo, Julio fundó una agrupación dentro del Partido Nacional y hasta se enroló en las fuerzas nacionalistas opositoras de Basilio Muñoz contra la dictadura de Terra por lo que fue apresado y confinado en Rivera.

“Está bien, pero él era contrario a los militares y yo estoy a favor de ellos”, pensará usted.
Pero, usted cree que  todos los que son contrarios a los militares tengan que ser torturados y ejecutados? No se olvide del resultado del plebiscito de 1980: 2945.176 de ellos votaron en contra de los militares, el 57,20 % de los votos; y del llamado “Río de Libertad”3 la gran manifestación en el Obelisco de 18 de Julio, que reunió a unas 400.000 personas.
Para el Plebiscito de 19802 hubo una permanente propaganda en todos los medios de difusión a favor del SI a la reforma propuesta, y una imposibilidad casi total de realizar un debate abierto sobre el proyecto, dado que estaban suspendidas las libertades individuales, el derecho de reunión, y existían miles de presos políticos, exiliados, y destituidos.
La propaganda a favor del NO en los medios de comunicación prácticamente no existió. La expresión opositora se manifestó fuertemente a través de volantes, pegatinas y el "boca a boca" sobre todo estos medios utilizados por la izquierda que, con los militantes que aún estaban libres y los que habían salido de prisión poco tiempo antes realizaron un trabajo clandestino y muy arriesgado en favor del repudio de la dictadura y por medios ingeniosos que operaron a iniciativa improvisada individual.
Ni siquiera algunos de los propios militares se salvaron: aquellos que se negaban a torturar se volvían víctimas del tratamiento ellos mismos o sea que usted no estaría totalmente seguro ni siquiera siendo uno de ellos, a menos que estuviera dispuesto a torturar usted también.

Pero Julio Castro era un hombre destacado: escritor, periodista, y usted tal vez piensa que al no serlo está más a salvo.
Sin embargo, Aldo Perrini tampoco era una persona conspicua; era el heladero de Carmelo, conocido por todos como “Chiquito” y por sus helados. También murió en un cuartel en una sesión de tortura, cuando intentó rebelarse a la violación de una joven que presenció. Y seguramente la mayoría de los que gritaron durante su tormento en manos militares tampoco eran personas encumbradas, porque prácticamente todos y todas los y las detenidos/as pasaron por el mismo4.

Es el ejército de Artigas en las calles, dirá usted.
Nada más lejos de la realidad. El ejército de Artigas y él mismo eran tupamaros, en el sentido original de la palabra, que fue acuñada despectivamente por los españoles para designar a los criollos rebeldes ante su poder colonial. El término fue tomado burlonamente del líder independentista Tupac Amaru, en Perú, y luego fue aplicado en toda América Latina.
El artiguista estaba compuesto fundamentalmente por indios, gauchos y negros fugados que luchaban sin remuneración material, sólo por principios libertarios, a diferencia del actual ejército nacional de mercenarios remunerados. Atribuye falsamente su origen a la batalla de Las Piedras sin tener en cuenta las palabras del prócer luego de ella: “Curad a los heridos; liberad los prisioneros; clemencia para los vencidos”, no torturarlos, a algunos hasta la muerte, violarlos y robarle hasta los hijos y las propiedades5, tal como hicieron estas fuerzas armadas4. Si bien algunos sostienen que no son las mismas que cometieron los peores crímenes conocidos en toda la historia oriental, sin embargo siguen manteniendo en sus filas a los criminales más conspicuos, defendiéndolos y sosteniendo que “salvaron a la patria” de la izquierda, pese a que el propio pueblo confirmó a ésta en plebiscitos y elecciones.
Es tal vez la única vez en la historia  universal que una dictadura militar pierde un plebiscito organizado por ella misma.

“El pasado de la Fuerzas Armadas está lleno de gloria”, dijo el fallecido general Iván Paulós. La verdad está en las antípodas. El verdadero origen de este ejército a sueldo está en el General Venancio Flores, a decir del historiador Carlos Machado el peor traidor de la historia oriental. Flores dio un golpe de estado al gobierno de Bernardo Berro con el apoyo de Brasil e Inglaterra, culminado con las masacres de los pueblos de Florida y Paysandú, donde fue asesinado Leandro Gómez luego de heroica resistencia. Su periplo culminó con la verdadera causa de estos crímenes: la genocida Guerra de la Triple Alianza contra el hermano pueblo de Paraguay, inspirada por el imperio inglés para acabar con la competencia de los textiles paraguayos. Como resultado de la misma, se estima que Paraguay perdió un 60 % de su población, entre la cual un 90 % de los hombres.
Si bien este comienzo del ejército de Paulós, el mismo de hoy día, fue este genocidio, también durante la dictadura, el 21 de abril de 1974, se consumó otra de las batallas heroicas del ejército oriental: Tres generales, un coronel, dos mayores, tres capitanes y decenas de soldados armados a guerra asesinan brutalmente a tres muchachitas desarmadas, seguramente aterrorizadas, de 19 y 21 años, una de ellas embarazada.
"
Las chicas eran Silvia Reyes, de 19 años, Laura Raggio de 19 años y Diana Maidanik de 21."
Ésta es una de las "batallas" en que se basa la "gloria" de nuestras fuerzas armadas, aparte de las otras libradas en la oscuridad de las salas de tortura de los cuarteles con hombres y mujeres indefensos y maniatados. Estas fuerzas armadas actuales, al solidarizarse con lo actuado en los años más infames y con los torturadores y delincuentes de lesa humanidad, de los que algunos pocos han sido procesados, consolidan su unidad y su identidad con la de esos años5.
No son los militantes por los derechos humanos los que están asociando a las fuerzas armadas actuales con las de los tiempos nefastos; son sus propios integrantes que se identifican con aquellas que cometieron violaciones, asesinatos, torturas, robo de bebés ,desapariciones y saqueos a granel5.


Necesitamos a los militares para que combatan la delincuencia en las calles, dirá usted
Ya tuvimos a los hoplitas en las calles en nuestro país. ¿Pero, a quién persiguieron y encarcelaron de hecho los militares?
¿A quiénes de verdad combatieron? ¿Quién fue su verdadero enemigo?
Aceptemos que la delincuencia era menor bajo su mano dura. Pero las cárceles estaban llenas de profesores de secundaria y universitarios, estudiantes, artistas, científicos, deportistas…
Aparentemente lo mejor de la ciencia y el arte uruguayo estaban entre rejas luego de ser torturados.
Le puedo dar algunos ejemplos:
- el profesor de matemática José Luis Massera: sus libros figuran en las bibliotecas matemáticas de todas las universidades de Europa. Yo lo he visto personalmente. Una gran cantidad de los matemáticos más prominentes del mundo pidieron reiteradamente su liberación, por ejemplo, el profesor Paul Halmos.
- el pianista Miguel Ángel Estrella, figura mundial de la música.
- el que en años recientes fuera rector de la Universidad de la República, prof. Rodrigo Arocena.
- otro reciente rector de la Universidad de la República, prof. Roberto Markarián.
- el Dr. Profesor Hugo Sacchi, médico especialista obstetra reconocido internacionalmente.
- El reconocido y talentoso músico popular sanducero Aníbal Sampayo.
Es bastante claro que el enemigo principal de las fuerzas armadas fue y sigue siendo la izquierda y los sindicatos.

La verdadera función de un ejército y las correspondientes fuerzas armadas de un país es velar por la soberanía de este y su patrimonio, sus recursos naturales, los de todos sus habitantes globalmente; para nada intervenir en luchas intestinas a favor de uno ni de otro grupo ni reprimir a propios ciudadanos. La que tiene el monopolio del uso de las armas y se ocupa del orden interno es la policía.
Las fuerzas armadas deben vigilar los límites geográficos de un país y combatir toda injerencia extranjera, ya sea en las aguas, la tierra o el espacio aéreo nacional. Nuestras fuerzas armadas no sirven para ese fin, pues no pueden combatir por medios convencionales a ninguna posible fuerza invasora: por ejemplo de nuestros países fronterizos Argentina o Brasil ni aun menos de la potencia que históricamente ha intervenido militarmente en toda América Latina, los Estados Unidos.
El propio comandante en jefe reconoció, en ocasión de que el presidente Tabaré Vázquez le planteara una hipotética invasión argentina cuando el caso de UPM 1 en Fray Bentos, que su única posibilidad era guerra no convencional, o sea guerra de guerrillas. Para ésta no están formados ni preparados.
Por otra parte tenemos un caso algo similar ocurrido en Argentina en ocasión del conflicto con los ingleses por las Islas Malvinas. En él los oficiales torturadores o bien se rindieron sin lucha, como en el caso de Alfredo Astiz capitaneando un submarino, 
o bien mandaron a reclutas mal armados y mal abrigados, en gran parte a causa de la corrupción de los mandos, a enfrentar a las tropas inglesas, con el resultado conocido, pese a que los números les eran favorables, pues se necesitan mucho menos tropas para defender que para establecer una cabecera de puente en la tierra defendida.
Bien, entonces sigamos repasando la historia. Durante la segunda guerra mundial, los únicos países vecinos a Alemania que no fueron invadidos por el régimen nazi fueron Suecia y Suiza7.
Posiblemente allí los nazis aplicaron un principio de economía: les iba a costar más ocupar estos dos países que lo que les iba a rendir la ocupación. Ahora, estos dos países tienen similitudes notables en la configuración de su defensa.
Gran parte de ella está basada en la resistencia a la ocupación y no en el enfrentamiento convencional entre ejércitos. Es un hecho conocido que prácticamente ninguna ocupación en la historia ha tenido éxito frente a movimientos de resistencia.
Luego del fin de la segunda guerra mundial en Suecia se calculaba con respecto a la Unión Soviética que la fuerza aérea aguantaría una cuestión de unas pocas horas, la marina algún o algunos días, igual que el ejército convencional, y entonces se trataba de tener una fuerza de resistencia del tipo de guerrilla que hostigara a los presuntos invasores permanentemente. Para ello existía y existe un cuerpo militar compuesto de civiles8; estudiantes, trabajadores, etc., que está organizado para ello. Sus integrantes tienen su uniforme, máscara antigás, armas y equipos
en su propia casa, están organizados en pelotones que se movilizan a la orden de un jefe, y cada pelotón tiene misiones bien definidas, tales como la voladura de algún puente, el bloqueo de una carretera, etc. Se entrenan los domingos con armas avanzadas, tales como fusiles antitanques y hacen simulacros de combate regularmente, donde son sometidos a situaciones realistas.

 Un ejemplo real de la efectividad de este tipo de cuerpos militares se dio en la así llamada “guerra del invierno”5 en 1939-1940 cuando los francotiradores finlandeses equipados con uniforme de invierno blanco con capucha, esquíes y fusil hicieron tales estragos en los invasores soviéticos que fue una de las causas que obligaron a la Unión Soviética a abandonar su plan de ocupar Finlandia9. Una anécdota relata que cuando el presidente de Finlandia fue a visitar a Ronald Reagan a EEUU, algunos ayudantes de éste bromeaban con que el presidente finlandés coqueteaba con los rusos, debido al pacto de no agresión que Finlandia había firmado con la URSS. Las bromas tuvieron un brusco frenazo cuando los finlandeses contestaron que Reagan jamás había matado un ruso, ni siquiera en una mala película de cowboys, mientras que Mauno Koivisto, el presidente de Finlandia había matado él solo a más de 100 rusos. 

En la figura se ve al legendario francotirador finlandés Simo Häyhä6, llamado” la muerte blanca” que mató a más de 500 soldados rusos10.
Además, recientemente ha surgido un nuevo estilo de pensamiento que está imponiéndose en los Think Tank militares de EE.UU. y la OTAN. Se le conoce como swarming (enjambre) y representa un cambio radical frente a las concepciones militares basadas en despliegues masivos de artillería, armamento blindado y grandes concentraciones de tropas. El enjambre es una estrategia militar que se debe dominar en materia de información (saber más que el adversario); en el teatro de operaciones militares es el objetivo principal. El conocimiento de la situación y de los movimientos del otro, asociado a un sistema de información sofisticado (cada combatiente está en contacto con todos los demás y los jefes de unidad se comunican con los responsables de la fuerza aérea y de otras unidades) permitiría utilizar efectivos reducidos con gran eficacia. Este tipo de guerra no lineal elimina la noción de “frente” y representa una versión de alta tecnología de la guerra de guerrillas. La guerra basada en redes, según la terminología del Pentágono, depende totalmente de un sistema de comunicaciones sólido y seguro, capaz de mantener una conexión constante entre todos los nodos de la Red.

La cuestión se plantea entonces en estos términos: ¿no será mejor para Uruguay transitar hacia la formación de fuerzas de vigilancia y control de las fronteras y de una oficialidad que no sea especialista en torturar, sino en comandar civiles que operen como fuerza de resistencia en un caso hipotético de ocupación, en lugar de una fuerza convencional que jamás se va a poder oponer a nuestros poderosos vecinos?
Además nuestras fuerzas armadas no tienen vocación para  una guerra externa, sino para intervenir en conflictos internos, de un grupo nacional contra otro.
Esto fue evidenciado hace unos pocos días por el presidente del Centro Militar12, que declaró que las fuerzas armadas están preparadas para actuar en caso de conflicto interno11.
El problema va a ser la gente que cree que con los milicos en la calle la seguridad va a aumentar, sin tener en cuenta que los métodos brutales de ellos fueron una de las causas que provoca la actual ola de violencia. Ellos fueron maestros en la violencia extrema y mostraron el "triunfo" de la misma en términos materiales.

El incremento de la violencia es un fenómeno mundial complejo que responde a una cantidad de factores desencadenantes, pero si una sociedad durante muchos años permanentemente aplica y premia la peor violencia: asesinatos, desapariciones, torturas, violaciones, robo de bebés, secuestros, etc. está mandando un mensaje clarísimo de estímulo a estas tendencias. De modo que, si no se analiza el problema en forma racional y objetiva, se arriesga que, en lugar de desalentar el uso delictivo de la violencia, se alimente aún más.
Además, las sociedades deben impartir justicia por los mismos motivos que ésta está establecida en todas las civilizadas. Es absolutamente necesario para su supervivencia realizar acciones ejemplarizantes que desalienten todo tipo de delito, entre otros muchos motivos para evitar la justicia por mano propia. Si esto no se lleva a cabo, como es el caso en nuestro país, sólo cabe esperar que la criminalidad y la violencia aumenten.
Es nefasto que los representantes de los más altos valores sociales como el altruismo, la abnegación y el desinterés material, y el idealismo patriótico reciban tortura y prisión mientras que los de los valores opuestos sean premiados sistemáticamente y luego eximidos del castigo correspondiente.

Ricardo Ferré
ex profesor de la Universidad de Lund, la Universidad Tecnológica Real, la Universidad de Suecia Media y la Universidad de Kristianstad, Suecia
28-11-2019



Referencias
1
https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Castro

2
https://es.wikipedia.org/wiki/Plebiscito_constitucional_de_Uruguay_de_1980

3
https://es.wikipedia.org/wiki/Acto_del_Obelisco

4
http://www.dedicaciontotal.udelar.edu.uy/adjuntos/produccion/666_academicas__academicaarchivo.pdf

5
http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2011/04/el-ejercito-de-los-traidores-artigas.html

6
http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2015/04/el-honor-y-la-gloria-de-las-fuerzas.html

7 http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_Mundial#En_Europa

8
http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Swedish_Army/1#The_Home_Guard

9
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Invierno

10
http://es.wikipedia.org/wiki/Simo_Häyhä

11
https://radiouruguay.uy/centro-militar-las-ffaa-estan-preparadas-para-actuar-si-se-lo-solicitan/

12Presidente del Centro Militar dice que hay condiciones para que militares vuelvan al poder

http://www.iesta.edu.uy/wp-content/uploads/2014/05/violencia_miedos_FESUR_05815.pdf


Cinco estrategias de la guerra híbrida en Bolivia

    Cinco estrategias de la guerra híbrida en Bolivia

    | Foto: Reuters

    Publicado 13 noviembre 2019
    La caída del gobierno de Evo Morales es un nuevo capítulo de la guerra híbrida. Una combinación de actos de guerra convencional, milicias irregulares y desorden criminal, apoyados en narrativa mediática y accionar diplomático. Cinco cursos de acción que revelan por qué en Bolivia no hubo una rebelión popular sino una agresión bélica altamente planificada.
    El golpe de estado en Bolivia no puede explicarse apelando solamente a factores de la dinámica interna del país. Más bien, por un conjunto de indicios, encaja perfectamente dentro del continuum de eventos internacionales denominado “guerra híbrida”, una disputa que tiene por protagonistas principalmente a EE.UU. y Rusia. Esta se extiende por distintos escenarios del planeta: Ucrania, Siria, Libia, Venezuela, Líbano, Nicaragua.
    La guerra híbrida se puede definir como una combinación en un campo de batalla de fuerzas regulares y actores no estatales, ciberataques, tareas de espionaje y propaganda, campañas de desestabilización y otras herramientas para deponer gobiernos.
    Estrategias de la guerra híbrida en Bolivia
    Los análisis que pretenden limitar el origen de los acontecimientos en Bolivia a particularidades locales, odio racial o decisiones del gobierno depuesto, pasan por alto todas las pistas del planificado diseño que permitió la toma militar del territorio. A medida que pasan las horas, se revelan los perfiles de una operación organizada desde el exterior, cabalgando sobre rivalidades y divisiones internas de la población local.
    Con la colaboración del andamiaje mediático y los agentes propios en el terreno, la cadena de eventos en el país andino simuló una “espontaneidad histórica” que desorientó a los habitantes y a las audiencias externas. Pero detrás del fárrago informativo en torno a la caída del gobierno de Evo Morales, es posible ver los trazos gruesos de la guerra híbrida. El país se vio conmocionado por una combinación de milicias irregulares, actos terroristas y desorden criminal, apoyados en una narrativa mediática y un accionar diplomático que legitimaron y potenciaron la velocidad de los acontecimientos. El objetivo principal fue asestar un gran impacto psicológico en la población y en la dirigencia boliviana, que permitió el derrumbe en cascada del gobierno en menos de 48 horas.
    Si analizamos los hechos, emergen los patrones de una guerra híbrida en Bolivia. No una “rebelión popular”, sino una compleja operación de desestabilización con ingeniería externa dirigida a derribar el gobierno, confundir a la población y enfrentarla en una guerra civil.
    A continuación, cinco cursos de acción, cinco estrategias propias de la guerra híbrida que diferencian al golpe en Bolivia de los procesos en curso en Ecuador y Chile, y lo acercan a los sucesos vividos en escenarios como Ucrania, Libia, Siria y Nicaragua.
    1. Hordas urbanas y tropas irregulares: ciudadanos en el campo de batalla
    Amparados en la narrativa de la “indignación popular” por un supuesto fraude electoral, milicias criminales tomaron el control de las ciudades. En Cochabamba y otras partes del país los «motoqueros» de la denominada «Resistencia Cochala» utilizaron bazucas y agua con químicos para atacar a militantes del MAS que intentaban levantar bloqueos en las vías públicas y restituir la paz. Grupos armados se movieron coordinadamente desde Santa Cruz hacia La Paz y otros puntos estratégicos, según un plan que no pudo ser “espontáneo”. Esta forma de «guerrilla urbana» devela un grado de preparación previa, entrenamiento y financiación de los grupos de choque.
    Los motoqueros -cuidadosamente ocultados en el relato mediático- sembraron el terror en distintas ciudades, y utilizaron hasta ambulancias para trasladar armamento de guerra. Los grupos de choque tomaron la calle y focalizaron su operación en instituciones del Estado boliviano, persiguieron funcionarios y atemorizaron a la base social de apoyo al gobierno. En todo el país la superioridad de las milicias criminales se impuso a los ciudadanos de a pie -comerciantes y trabajadores- que pretendieron restablecer la normalidad.
    Este proceso contó en un momento clave con el acuartelamiento de la policía que dejó una virtual “zona liberada” al accionar de los paramilitares. Los «motines» policiales agregaron sinergia a la sedición para nutrir la logística de los grupos de choque, que estuvieron en condiciones de aprovisionarse de “armamento, vestimenta, chalecos antibalas, radios y otros instrumentos”.
    La escalada final se produjo con la agresión y extorsión simultánea de ministros, parlamentarios y autoridades comunales, que renunciaron en masa en cuestión de horas. Esto infligió un dramático giro a los acontecimientos. La extensión y coordinación de esta operación demandó necesariamente datos de inteligencia y coordinación militar que no pudo provenir de una revuelta ciudadana común.
    2. Red de ONGs y activistas sicarios como fuente de noticias que validan la “revolución ciudadana”
    El guerra híbrida se apropia de temáticas, técnicas y consignas tradicionales de la lucha popular, y crea en los “territorios target” una red de organizaciones sicarias que fungen de ONGs, periodistas independientes y activistas ciudadanos. Esta trabajan en forma coordinada con las operaciones militares para alimentar narrativas noticiosas orientadas a la manipulación mental a gran escala.
    Plantados en el terreno con años de anticipación, activistas defensores de Derechos Humanos, ambientalistas y ONG producen un relato falsificado de la realidad, un alud de retorcimientos discursivos y fake news que siembran descontento y falsos planteamientos sobre el origen de los problemas del país.
    3. Black out informativo, y redes sociales naturalizando la violencia
    En un escenario de guerra híbrida, la percepción de la ciudadanía de lo que sucede es vital para ganar la batalla. La toma de Bolivia TV por parte de grupos guerrilleros se evidenció como parte de un plan militar. El black out informativo de la emisora oficial permitió optimizar la tarea de la red de medios adictos, que se dedicaron a sembrar la confusión y la desinformación.
    En general, la estrategia de manipulación masiva en la guerra híbrida se centra en la inversión del sentido de los hechos: Los agresores son presentan como agredidos, y viceversa. Los videos de atrocidades de bandas criminales se muestran como acciones violentas de seguidores del gobierno. Se potencian los mensajes del odio y de soluciones extremas, que validan ante los espectadores del mundo cualquier conclusión violenta.
    Esta narrativa en los medios tradicionales se articula con el ciberataque en las redes: bots, trolls y activistas se dedican a inundar Twitter y Facebook con mensajes, memes y “testimonios en vivo” que escenifican una mentirosa “unanimidad anti-gobierno” entre la población. Se legitima la barbarie que ocurre en las calles y se invierte la responsabilidad por los hechos, ya que se culpa al gobierno por el clima de violencia.
    4. Accionar político y diplomático para potenciar los conflictos y legitimar la sedición
    El conflicto en torno a las denuncias de fraude electoral fue artificialmente montado para crear una narrativa que “explique” y “justifique” la “rebelión ciudadana”. El curso de los acontecimientos permite deducir que no hubo ningún fraude, porque de otra manera, la “acción política de los ciudadanos” hubiera esperado el veredicto de la comisión de la OEA, que estaba previsto para este martes. La actitud negociadora del gobierno no permitió justificar ningún desborde previo, y menos teniendo en cuenta que los representantes de la OEA se presentaron desde el principio como hostiles al gobierno.
    La OEA, a través de Luis Almagro (un peón desembozado de la guerra híbrida contra Venezuela), fue funcional a la estrategia de agitación social. Primero interfirió en el proceso con opiniones institucionalmente fuera de lugar, como “recomendar” una segunda vuelta. Luego arrojó leña al fuego de las noticias tendenciosas al sugerir una imprecisa “manipulación estadística”. Finalmente se llamó a un silencio cómplice inadmisible -hecho que fue resaltado públicamente por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador- cuando se produjo la ruptura institucional.
    El presidente de EE.UU., Donald Trump, coronó el menú de indicios con su aplauso al golpe, y también la negativa de gobiernos alineados con Washington a facilitar el rescate aéreo de Evo Morales por parte de México.
    5. Criminalización del gobierno saliente y fomento de las divisiones sociales
    La guerra híbrida contra los pueblos del mundo no se plantea el reemplazo de un gobierno indeseable por un gobierno títere, ni tampoco el descabezamiento de un sector de la sociedad para que gobierne otro. Más bien, se trata de que no gobierne nadie, y sentar las bases para un desgobierno de tiempo indefinido. Es el fomento del caos más que la toma del control. Se plantea el diseño de una “guerra de perros”: mediante agresiones y atentados contra ciertos grupos, se plantan las semillas de un odio profundo entre facciones rivales. En los últimos días, este proceso toma cuerpo con el inicio de una limpieza étnica y política contra las capas sociales que respaldan a Evo Morales, y el encarcelamiento de funcionarios del gobierno derrocado bajo acusaciones sin fundamento. La promesa del “cívico” Camacho, líder de la sedición, de salir a la cacería de militantes del MAS es otro ingrediente en esa línea.
    Los desacuerdos en el seno de la coalición golpista para formar “gobierno” son parte de un menú que incluye fomentar el caos y la ausencia de institucionalidad.
    El diseño de la guerra híbrida se orienta a que el Estado implosione por el desacuerdo general y el odio. Se trata de cultivar la percepción de la comunidad internacional, y entre los propios bolivianos, de que el país fracasa por culpa de su propia población, dividida en tribus irreconciliables.
    Conclusión: El peligro de una guerra continental
    El accionar destructivo de las bandas criminales que operan en Bolivia -civiles, policías y militares sediciosos-, tiene una inspiración foránea. En el fondo, el principal objetivo es humillar al país, someter a un escarmiento a la población más combativa, y hacer retroceder décadas el desarrollo de la sociedad en su conjunto. El ejército y la policía, que dijeron negarse a reprimir a bolivianos, ya actúa como una fuerza de ocupación extranjera, apaleando a mansalva a los manifestantes que reclaman por el gobierno legítimamente electo.
    La guerra híbrida en Bolivia es parte de una geopolítica mundial mucho más amplia, donde toda la estabilidad del continente corre peligro. Urge tomar conciencia, ganar las calles y detener la escalada.
    • Pedido de captura internacional a los integrantes del Golpe de Estado en Bolivia

    Evidencias abrumadoras contra Manini Ríos

    Evidencias abrumadoras contra Manini Ríos

    Solicitaron su desafuero

    Todos los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar aquellos hechos de apariencia delictiva acerca de los cuales toman conocimiento en el cumplimiento de sus actividades. Es una disposición legal. Su incumplimiento es, no sólo una falta administrativa, sino  un delito penado por la ley. Denunciar supone realizar una acción formal, por escrito, generalmente, ante el órgano jurisdiccional competente, dando cuenta de lo ocurrido. El general retirado Guido Manini Ríos, mientras era comandante en jefe del Ejército, incumplió sus obligaciones legales al tomar conocimiento del testimonio brindado por  José Nino Gavazzo y Jorge “Pajarito” Silveira en el Tribunal de Honor que juzgó la conducta de ambos.


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    Lobo con piel de cordero. Ocultó información decisiva a la justicia.
    Una vez que el Parlamento conceda su desafuero, si la coalición gobernante a partir del 2 de marzo de 2020 que Guido Manini Ríos  integra no lo impide, será la justicia la que determinará la sanción que le corresponda por no haber dado cumplimiento a las disposiciones legales de informar, como comandante en jefe, acerca de las declaraciones de los imputados en el Tribunal de Honor como correspondía. Su omisión de denunciar ha quedado demostrada. En el expediente no consta que haya informado a sus superiores como estaba obligado y mucho menos al Poder Judicial. Hasta el momento, Guido Manini Ríos tampoco ha presentado la constancia de haber realizado la denuncia ante el órgano competente.
    Tres generales ya testificaron en su contra
    Siguiendo el ritual delictivo de los terroristas estatales desde el retorno a la institucionalidad democrática, Guido Manini Ríos niega su responsabilidad en los hechos que se le imputan. Acusa al poder judicial de perseguirlo siguiendo directivas del poder político. Se presenta ante la opinión pública y los medios de comunicación victimizándose. Como todos los involucrados en los crímenes de Lesa Humanidad ya ha recurrió a todas las artimañas legales disponibles para enlentecer y evadir la justicia.
    Los generales Alfredo Erramún, Gustavo Fajardo y José González,  señalaron que informaron  a Manini Ríos, como correspondía, al presentar testimonio ante la justicia, indagados por su participación en el tribunal de honor que juzgó la conducta de José Nino Gavazzo y de Jorge “Pajarito” Silveira. Declararon que ellos lo alertaron  en dos oportunidades acerca del tenor de las declaraciones a las cuales accedieron.
    El comandante en jefe, así consta en el expediente administrativo, desechó lo asesorado por sus generales. Consciente de las implicancias jurídicas y políticas que la presentación de la denuncia podía tener, optó por no realizarla y encubrir a los involucrados: José Nino Gavazzo y Jorge “Pajarito” Silveira.
    Más que una simple omisión: encubrimiento
    Los integrantes del Tribunal de Honor del Ejército le informaron a su comandante, el general Guido Manini Ríos, que Gavazzo había confesado haber tirado el cuerpo de Roberto Gomensoro al río Negro.
    La omisión de Guido Manini Ríos de denunciar ante la justicia la confesión voluntaria que brindara José Nino Gavazzo ante el Tribunal de Honor, acerca de la desaparición de Roberto Gomensoro en 1973, hubiera permitido que continuara como inocente de dicho crimen. La causa judicial que lo involucraba había sido archivada. José Nino Gavazzo había sido exculpado en ella por falta de pruebas, ante su negativa en los estrados judiciales.
    Además, el testimonio de Jorge Pajarito Silveira en el mismo tribunal, incrimina a Gavazzo y aporta información valiosa sobre la desaparición de Eduardo Pérez, conocido como el “el gordo Marcos”, cuyo destino es incierto hasta el día de  hoy, habiendo permanecido detenido en el Batallón de Artillería N° 1 en 1974 e internado en el Hospital Central de las FFAA en mayo de dicho año.
    La labor periodística de Leonardo Haberkorn lo puso al descubierto. Gracias a ello, el Dr. Ricardo Perciballe estuvo en condiciones de solicitar la reapertura de ambas causas.
    Juzgar a los responsables y a sus cómplices
    El general retirado Guido Manini Ríos es el primer general en actividad a quién se descubrió, investigación periodística de Leonardo Haberkorn mediante,  colaborando activamente con los criminales del proceso para garantizar su impunidad, obstaculizando la labor judicial. Su condena por estos delitos es fundamental para desalentar  conductas similares.
    En Uruguay, hasta el momento, solo un pequeño número de responsables de las graves violaciones a los Derechos Humanos, durante el terrorismo de Estado, ha sido juzgado y condenado. El desafuero  solicitado del senador Guido Manini Ríos debe ser concedido. Como colectivo de ex presas y de ex presos políticos haremos las gestiones pertinentes y nos movilizaremos para que todas las bancadas parlamentarias demuestren su compromiso con la Verdad y la Justicia votando el desafuero solicitado por la justicia. Su falta es grave, penal y éticamente.
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    Opinando N° 27 – Año 8 – Miércoles 27 de noviembre de 2019