De la tortura y la derrota

De la tortura y la derrota
Quien recurre a esos métodos indignos para "ganar" está perdiendo de antemano en lo moral.
La historia y la decencia humanas le están dando por anticipado su veredicto inapelable.


 

Los militares implicados en la lucha contra las organizaciones populares sostienen, con una burda metáfora futbolística "quieren ganar en la liga lo que perdieron en la cancha" refiriéndose a su victoria con respecto a esas organizaciones.
Su "victoria" en la "cancha" es indiscutible. Pero, siguiendo con los términos futbolísticos, ellos dejaron baldados a todos los rivales y recurrieron a métodos profundamente sucios e indignos. La historia de la humanidad está llena de estas "victorias " que se transforman en derrotas morales y culturales, sin ir más lejos la que lograron los judíos sobre Jesús de Nazareth, que apareció entonces como "derrotado".
Si bien las fuerzas populares cometieron excepcionalmente indignidades imperdonables, éstas pueden contarse con los dedos de una mano, y sobran algunos. Por ejemplo la muerte del peón Pascasio Báez cerca de Pan de Azúcar. Pero las organizaciones del pueblo no torturaron, no violaron, no robaron bebés, no desaparecieron personas, no tuvieron mujeres y niños en cautiverio, por ejemplo, como sí lo hicieron los militares sistemáticamente en números de cuatro cifras.
Están muy lejos del artiguismo que sostienen mantener. El artiguismo es humanismo, desde la Batalla de Las Piedras, cuando el prócer expresó su frase: "liberad los prisioneros, curad a los heridos; clemencia para los vencidos".
Por el contrario la tortura, las violaciones, las desapariciones, el robo de bebés, son actividades profundamente inhumanas e indignas.

La tortura no es para nada una acción lírica y prístina. Está impregnada de olores a heces y a todas las excreciones humanas y bañada por las mismas, por el sudor, las lágrimas, la sangre, y los excrementos humanos, para no hablar de los ruidos: llantos, aullidos, gritos, lamentos... Quien acepta ejecutarla está mancillado por todos estos elementos. Su derrota moral está garantizada.
Como canta Benedetti:
"
 ...aquí lloramos todos.
Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse..."

Quien recurre a esos métodos indignos para "ganar" está perdiendo de antemano en lo moral
.
La historia y la decencia humanas le están dando por anticipado  su veredicto inapelable.
Y la victoria moral está bien clara. Basta recorrer un poco Europa, América del Norte o Australia y preguntar como se recuerdan los tupamaros(tomados genéricamente) y como se conocen las fuerzas armadas de los países latinoamericanos bajo las dictaduras, pero también antes y después de ellas.
Pero no precisa viajar tan lejos. El pueblo uruguayo votó mayoritariamente a quien creía un tupamaro clásico, un criollo rebelde, luchador por la liberación nacional y enemigo de la represión y la opresión.
Ricardo Ferré


"...Lo había conocido antes.
Luego, los plantones al calor brutal de los días de final del verano y sus noches frescas, con los pies bien separados y las manos cruzadas detrás de la nuca, las golpizas, el fusilamiento simulado en el blanco de la ametralladora, la voz del médico del cuartel que, luego de auscultarme pronunció: “Pueden continuar.”, la colgada de un gancho en mi calabozo seguida del apretón de mis testículos,…todo esto me creó algo de bruma para algunos sucesos, cosas y personas. Pero igual recordaba a mi amigo Juan el Caciquillo. Era difícil olvidarlo jugando al fútbol en la cancha pequeña de la plaza de deportes. Jugaba fuerte pero limpio.. Trasmitía tal sensación de honestidad, de limpieza, de autoestima,…Marcaba a los rivales y apoyaba con pases a los compañeros desde una posición central, la cabeza alta y el pecho levantado.
Luego de salir de mi prisión, cuando me despidieron de mi trabajo por haber sido preso político, la familia de Juan, en gran parte por ayudarme económicamente, me lo confió para clases particulares. Siempre, aun en ellas pude observar su actitud de autoestima respetuosa.
Nunca olvidaré el día en que llamaron a la puerta de mi casa, salí a la terraza para atender y vi un jeep militar en la puerta. Hacía ya varias semanas; muchos días e incontables minutos en que los soldados habían empezado a llevarse a militantes de izquierda del pueblo, sobre todo a los vinculados con la organización guerrillera que yo integraba y por lo cual ya había estado preso. Es increíble como uno se adapta a la angustia de poder ser llevado en cualquier momento a sufrir las peores torturas imaginables. La enfermedad de mi compañera nos impedía huir, huir…. Cuando vi al vehículo militar enfrente de mi casa, y al hermano de Juan que golpeaba y que visiblemente era quien los había llevado, no pude menos de preguntar con un gesto y mis palabras simples: “¿A mí…?” El chico contestó entonces que no, que venían a buscar a Juan.
Él me vio entonces abrazar a mi compañera con quien compartíamos la zozobra de todos los minutos. “Nos salvamos,…por ahora”.
Desde el principio habíamos pensado que si venían a buscar a alguien, iba a ser seguramente a mí.
Yo vi el temor en sus ojos, pero lo desestimé: Juan nunca había hecho otra cosa que simpatizar con el partido de izquierda opositor al gobierno. A sus 18 años, no tenía la más mínima relación con la organización subversiva.
Luego de eso ocurrió una vorágine de hechos:
....
Nos llegaban de tanto en tanto los rumores de las terribles torturas sufridas por los compañeros que habían caído en el grupo de Juan. Nos enteramos de que Juan había sido ¿procesado…?
Luego de años volvimos a reunirnos con Juan, ya mayor, ya casado. Poco a poco me fui enterando de su suplicio. Primero subir al camión militar y sufrir la capucha y las manos atadas por crueles alambres. De inmediato el interrogatorio. El pobre Juan tuvo la entereza de la que carecieron muchos más avezados conspiradores. Recordó el abrazo con mi compañera, el “Nos salvamos…por ahora”. Cuando le preguntaron dónde estaba cuando lo fueron a buscar contestó que estaba recibiendo clases…en lo de un profesor de derecha. El Caciquillo era consciente de que si me nombraba, me irían a buscar a mí en unos pocos minutos. Luego las preguntas en las sesiones de tortura con picana eléctrica y “submarino” o tortura de inmersión simultáneos. Los días y semanas de plantón, las golpizas tremendas. Las preguntas: “cuál es tu seudónimo en la guerrilla?, ¿quién te reclutó?, ¿cuál era tu función en la columna guerrillera? Le querían hacer firmar que pertenecía a la organización subversiva y Juan se negaba. Él se empecinaba: no era más que un simpatizante del partido de izquierda, nada tenía que ver con la guerrilla. Entonces, más se ensañaban, lo consideraban un “duro” y entonces había que lacerarlo aun más. Juan se sentía morir, quería morir, evadirse de ese tormento insufrible. En ocasiones estaba tan sin fuerzas que ni el choque eléctrico aplicado cuando tenía la cabeza en “el tacho”, lo hacía tensar y levantarse. Se quedaba con la cabeza sumergida y quería morir. Sus verdugos dudaban: unos creían que simulaba, otros que se estaba verdaderamente muriendo. Posiblemente la verdad estaba en el medio, o en las dos partes. ¿Quién puede dejar de reaccionar ante un choque eléctrico brutal en los genitales?
Un buen día lo anonadan. Llevan a enfrentarlo a una pobre chica, militante de izquierda, a quien él conocía bien del pueblo. Ella parecía un pollito mojado, totalmente acobardada, apocada, era una pobre cosa inerte y sin voluntad. Ella tampoco tenía que nada que ver con la guerrilla, pero afirmó frente a los militares que lo había reclutado a Juan, que él era el encargado de preparación militar de la columna y dio como seudónimo un apodo por el que Juan era conocido por todos en su pueblo. Él se quedó mudo. No podía entender ni aceptar esta mentira. Abrumado admitió firmar todo lo que le presentaron.
Cuando lo llevaron a bañarse finalmente pudo mirar su cuerpo como si fuera el de un extraño. Tenía las piernas tan hinchadas que le parecían balones de goma blanda, hematomas tremendas por todos lados, el color de su hinchada piel amoratado; dudó por momentos si podría sobrevivir en ese estado.
Luego el traslado en camión, lo bajaron a patadas y empujones con la capucha puesta, a ciegas y con las manos atadas. Pero parecía casi el paraíso luego de los tormentos sufridos en el cuartel.
Lo que no había habido tiempo de hacer, lo que quizás nunca hubiera ocurrido, lo lograron los militares: para sobrevivir la única opción válida era integrarse; se unió a la guerrilla a la que nunca antes había pertenecido y por cuya presunta pertenencia estaba preso y había sido torturado. Pero aún había que sobrevivir los años en el famoso Penal de Libertad. Cada día algún compañero se sumía en la enajenación o la muerte. Había que ser solidario pero tratar al mismo tiempo de salvarse, de resistir..."


http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2012/10/yo-soy-rufoy-no-me-entrego-parte-final.html
Ricardo Perdomo
EL “ABLANDE”
"Tendremos la oportunidad de analizar con mejor detalle la forma en que funcionaba la comunicación en filas enemigas, ni siquiera por ahí, se podrá contrabandear la mentira.
Seguidos, fichados y luego sin mucho riesgo capturados, los pocos hombres que aún resistían; se comenzaba entonces todo un “trabajo de ablande”.
En qué consistía este “ablande”, que era toda una preparación finamente estudiada, elaborada y “enseñada”, como vimos y no por nada lo hemos analizado, aún a riesgo de ser abusivos en detalles, es que todo tiene una lógica, un sentido, un plan.
Pero dejemos ahora la palabra, al Teniente Julio Cesar Cooper Alves, asilado en Suecia desde el mes de agosto de 1978; militante del 6to.Regimiento de Caballería de Montevideo, quien tiene ciertos detalles sobre el “ablande”.
“Yo estaba en el cuartel. Me enteraba esporádicamente, me daba cuenta de cómo lo estaban tratando. Lo veía pasar una noche entera al aire libre, en ablandamiento. Lo veía con lesiones, atado como un perro, arrollado, sin poder levantarse ni acostarse. Pienso que le aplicaron el submarino, golpes, picana eléctrica...
Pienso, no. Era así. Y alcancé a verlo después detenido en un vagón. (vagones de carga de AFE, que se distribuyeron en varias unidades, como calabozos) -o sea que el ente autónomo, puso también su óbolo en todos los cuarteles-. Estaba encadenado y el soporte de la cadena estaba a unos 30 centímetros del piso. Estaba en cuclillas, no podía pararse, ni estirarse, mal alimentado, en ablandamiento total”.
Este aporte del Teniente Cooper, picanazos más o menos, hacía el, “recibimiento”, obligatorio al desgraciado que caía en manos de los hermanos Uruguayos (del cuartel), en el entendido de que eras capturado. Si tenías o no “algo que ver” eso no les correspondía saberlo, eso, después del “ablande”.

En este caso el hombre del ablande se refería a Gabino Falero Montes de Oca, quien luego estuvo en una “comisión” de las que nombra Huidobro, pero como pertenecía al bando de “los malos” haciéndose “el bueno”, es decir no respetó ningún “pacto de caballeros” fugándose del mismísimo cuartel."



Ver:
http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com/2014/02/zabalza-no-todo-es-mecanico-en-la-sala.html

Zabalza: No todo es mecánico en la sala de tortura

No todo es mecánico en la sala de tortura

por Jorge Zabalza.  

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El miedo infinito, el pavor que aterroriza al torturado es el más humano de los sentimientos; aún hecho un piltrafa y arrastrándose por el suelo a besar las botas, el torturado es un ser humano. Puede ser hundido en el infierno y regresar del infierno.
El que pierde su condición humana para siempre es el torturador; el sadismo y la morbosidad, el deleite al provocar sufrimiento niegan todos los valores éticos y humanos propios de los seres humanos. Se bestializa… y se hunde para siempre en el infierno.
Mientras la víctima se aferra a la vida desesperadamente, el torturador se adueña de su voluntad y quiebra sus convicciones más íntimas: la dignidad, el orgullo y la solidaridad. El torturador puede entonces triunfar sobre su víctima y llevarlo a que abandone sus principios y la lucha contra el sistema, ello puede ocurrir en la sala misma o treinta años más tarde. .
En el momento en que la víctima se da por muerto –siente que ya murió- y deja de pelear por la vida, el torturador pierde su dominio sobre la voluntad y las convicciones del torturado. El torturado se hace dueño de sí mismo, es la derrota del torturador. A veces el torturado sobrevive, hecho pelota pero sobrevive, fue el caso de Arturo Dubra y muchxs más, muchísimxs anónimxs compañerxs más. A veces, aun manteniendo el dominio de sí mismo, el torturado no sobrevive y, sin rendirse, es asesinado en la sala, como Pedro Lerena, Edison Marín, Walter Arteche, Gerardo Alter, Juan Fachineli, Nelson Berreta que se hizo matar y Aldo “Chiquito” Perrini, un hombre común pero comprometido con su condición humana, malamente lastimado por los torturadores, al parecer aún en esas condiciones salió en defensa de las compañeras y fue asesinado a golpes por el hoy general Barneix, cuya impunidad encubre la Suprema Corte de In-justicia del Uruguay.
No todo es mecánico en la sala de tortura, las reservas morales de las mujeres y los hombres pueden ser inagotables, la víctima puede resurgir de sus propias cenizas y derrotar mano a mano al victimario. Así es desde Espartaco a esta parte…
 Jorge Zabalza.
  

Nota del Blog Noticias Uruguayas: Con esta Nota Jorge Zabalza hace una introducción crítica al artículo de Rafael Narbona "Un Mundo sin tortura" procurando mostrar la tortura desde el ángulo del torturado en consideración a algunas afirmaciones de Narbona que generalizan ciertas conclusiones. Lo que no es óbice para difundir sus profundas reflexiones sobre el tema.

Un mundo sin tortura
por Rafael Narbona   La Haine

El objetivo de la tortura no es obtener información, sino humillar, intimidar, desmoralizar. La tortura deshumaniza a sus víctimas.


El objetivo de la tortura no es obtener información, sino humillar, intimidar, desmoralizar. La tortura deshumaniza a sus víctimas, convirtiéndolas en objetos que pueden ser mutilados, troceados o electrocutados. Al despersonalizar a la víctima, desaparecen los reparos morales. Cuando una mujer o un hombre se retuercen de dolor sobre un potro de tortura, su identidad se desintegra, convirtiéndose en simple carne martirizada, que gimotea implorando clemencia. A veces, las víctimas son niños, ancianos o mujeres embarazadas. En la Escuela de Mecánica de la Armada, los militares argentinos propinaban descargas eléctricas a los fetos, atando una cuchara a la picana con un alambre e introduciendo el diabólico mecanismo por la vagina. La perversión de la tortura no conoce límites, pues su propósito es manifestar el poder del Estado y reducir a la impotencia a sus adversarios, enviando un mensaje sobrecogedor al resto de los ciudadanos: nadie es inocente, nadie está a salvo, cualquier forma de vida puede ser destruida. Hannah Arendt sostenía que Adolf Eichmann no era antisemita. De hecho, estimaba que la Shoah no debía interpretarse como una manifestación de odio a los judíos, sino como la máxima expresión de un Estado que presupone la culpabilidad de todos y no excluye a nadie de la rueda del verdugo. El mal es banal, pues es un impulso primario, atávico, que se enreda con la burocracia para despojar a los seres humanos de su dignidad.

Hace unos días, leía el testimonio de una mujer que había sobrevivido a la tortura en una dictadura del Cono Sur. Cuando el ejército asaltó su casa, sólo tenía diecinueve años. Durante tres días, la picana se ensañó con su cuerpo adolescente. Las descargas eléctricas sólo se interrumpían para ser violada una y otra vez por soldados y policías que se mofaban de su indefensión. El testimonio elude los aspectos más vejatorios de una experiencia literalmente inhumana, pues la deshumanización de la víctima también afecta al verdugo. La mirada del otro –afirma Emmanuel Levinas- impone un mandato inequívoco: no me matarás, no utilizarás la violencia contra mí porque tu Yo no existiría sin el Tú que te nombra y te reconoce como un Igual. El escritor Jean Améry, superviviente de Auschwitz, sufrió un horrible suplicio en la fortaleza de Breendonk, donde los nazis le suspendieron en el aire con unas poleas y le dejaron caer al vacío, rompiéndole ambos brazos. Al escuchar cómo crujían sus huesos, Améry sintió que algo irreparable se hacía añicos en su interior. “Quien ha sufrido la tortura, ya no puede sentir el mundo como su hogar”, escribiría años más tarde. Incapaz de coexistir con sus recuerdos, se suicidó en Salzburgo en 1978. Afortunadamente, no es el caso de la mujer torturada por un régimen militar del Cono Sur, cuyo testimonio he leído con una mezcla de rabia, solidaridad y espanto. Al igual que otras víctimas, ha necesitado mucho tiempo para superar lo vivido, pero aún persiste el pesar de haber facilitado nombres durante las sesiones de picana. Se reprocha a sí misma el no haber soportado hasta el final, sin abrir la boca. Entiendo su aflicción, pero opino que en su caso –y otros similares- no se puede hablar de culpa o responsabilidad. He escuchado o leído algunos testimonios más explícitos, detallando cómo la picana se aplicaba en los ojos, el pecho, las sienes o los genitales. Las víctimas perdían el control de los esfínteres, aullaban como animales o invocaban la protección de sus madres, gimiendo como niños. Durante la ocupación nazi de Polonia, Jan Karski, miembro del Estado clandestino en el exilio, regresó a Varsovia. Detenido por la Gestapo, le golpearon con porras hasta desfigurarle la cara. Después de la primera sesión de torturas, intentó suicidarse con una cuchilla de afeitar. Sabía que la próxima vez hablaría y delataría a sus compañeros. No murió desangrado porque la Gestapo le necesitaba con vida para continuar los interrogatorios. Internado en un hospital, Karski logró fugarse con la ayuda de la Resistencia, que sobornó a unos celadores.

La mujer de la que hablo era casi una niña. Karski, en cambio, tenía 26 años, había servido en el ejército y se movía en la clandestinidad. Fue una de las primeras voces que denunció los campos de exterminio nazis, pero Churchill no quiso recibirle y el Presidente Roosevelt le escuchó sin mucho interés, no adoptando ninguna medida para frenar el exterminio de judíos, eslavos, gitanos, comunistas y otros prisioneros. El porcentaje de personas que aguantan la tortura sin hablar es ínfimo, estadísticamente irrelevante. El Estado recurre a ella porque conoce su eficacia como instrumento de dominación y represión. Nadie que haya hablado en esas circunstancias, puede considerarse culpable, pues desde el punto de vista moral sólo son responsables los torturadores. Y no me refiero sólo a los esbirros que apalean, violan y matan, sino también a sus superiores y, particularmente, a los que organizan la represión desde un despacho, amparados en su poder político. Desgraciadamente, la tortura no ha desaparecido. Estados Unidos mantiene abiertas dos escuelas de tortura: Fort Benning en Columbus (Georgia) y la Political Warfare Cadres Academy en Taiwan, donde se instruye sobre técnicas de contrainsurgencia y métodos de interrogatorio. Se sigue torturando en Guantánamo, la base aérea de Bagram y en numerosas cárceles secretas de la CIA y la Marina de Guerra. Rusia, Israel o China no muestran más respeto con los derechos humanos. Y en la UE siguen apareciendo casos, especialmente en el Estado español, cuya legislación antiterrorista permite una incomunicación de 13 días, sin posibilidad de contar con un abogado o un médico de confianza. En Euskal Herria, se estima que cerca de 10.000 personas han sido torturadas en los últimos cincuenta años. En los 80, la Inglaterra de Margaret Thatcher también promovía la tortura y los asesinatos extrajudiciales contra los republicanos del Ulster.

¿Es posible superar la tortura? No lo sé. No he pasado por esa terrible experiencia. André Malraux afirmaba que la muerte no es nada frente a la tortura. Para el torturado, “fuera del sufrimiento físico no hay nada real”, escribe en La condición humana. No concibo nada peor que convivir con esos recuerdos y con la congoja de haber facilitado información por la humanísima y perfectamente comprensible incapacidad de soportar el dolor. Los Estados seguirán torturando mientras no exista una democracia real, donde el pueblo pueda ejercer su soberanía y sus derechos. Estamos muy lejos de ese escenario, pero creo que reducir el tamaño del Estado sería el primer paso para frenar sus abusos. Los Estados-nación o los imperios como Estados Unidos son gigantes que pisotean a sus ciudadanos. La autodeterminación de los pueblos no balcanizaría Europa, sino que la humanizaría y tal vez permitiría acabar con los abusos de las instituciones. Sueño con un mundo sin torturas. Es un sueño utópico, difícilmente realizable, pero es un horizonte ético al que no podemos renunciar.

Noam Chomsky: la democracia europea va camino al colapso

Para Noam Chomsky la democracia europea va camino al colapso total “y a la dictadura”

El filósofo estadounidense, al participar en el Festival de las Ciencias, en el Auditorio de Roma, que las democracias en Europa están al borde del “colapso total” en un paso previo “hacia las dictaduras”.

Domingo 02 de febrero de 2014 | 16:42 La República uy
Noam Chomsky: la democracia europea va camino al colapso total “y a la dictadura”
Chomsky entiende que el colapso se está produciendo “independientemente del color político de sus gobiernos, porque las decisiones las toman dirigentes y burócratas de Bruselas, no electos”.
Particularmente destacó el caso de Italia, donde dictó su conferencia a comienzos de esta semana, país en el cual “la democracia desapareció”, cuando asumió el gobierno Mario Monti –el ex comisario de la Unión Europea- que fue “nombrado por los burócratas de Bruselas”.
Extendió su visión en forma global a todo el mundo en tanto “hasta el diario Wall Street Journal ha descripto que la democracia en los Estados Unidos está al borde del colapso, pues todo gobierno, sea de derecha o de izquierda, sigue la misma política, decidida por grupos de banqueros y burócratas.”

Los banqueros a la caza de los sistemas de previsión social

Chomsky recordó recientes palabras del presidente del Banco Central Europeo –cuando dijo que “el contrato social ha muerto”- lo que interpretó como el reconocimiento que la agenda política está siendo dictada por los financistas y sus grupos de poder. Enfatizó que el interés principal ahora de estas fuerzas combinadas, es la destrucción “ de los sistemas de previsión social. La política solo servirá de ahora en más para hacer mucho más ricos a los banqueros”, concluyó.
En cuanto al aporte de Internet en algunas formas de los movimientos contestatarios, aceptó que pueden tener su contribución, pero no dejan de ser peligrosos.
“Me parece que a menudo los nuevos medios llevan hacia una visión más estrecha del mundo, porque las personas son atraídas por medios que expresan exactamente su misma concepción de las cosas (…) Depende mucho de cómo se usen estos medios. Pueden ser un bien al ampliar nuestros horizontes, pero también un mal”.
Finalmente dijo que el neoliberalismo no es más ni menos que “un gran ataque contra la población mundial, el más grande ataque ocurrido en los últimos 40 años”

LOS ULTIMOS MESES DE VIDA Y LA POSICION POLITICA DE JUAN GELMAN

LOS ULTIMOS MESES DE VIDA Y LA POSICION POLITICA DE JUAN GELMAN

El universo desnudo

Consciente del final, acordó con su mujer, Mara Lamadrid, con quien vivió sus últimos 25 años, que no hubiera quimios, radios ni cirugías, porque no creían en la eternidad y prefirieron que muriera en su casa. Hasta pocas horas antes escribió poemas estremecedores y reflexiones sobre su historia y la del país. Las obscenas tentativas por encaramarse sobre su grandeza para denigrarlo no resisten un archivo. La misma pasión por la verdad impregnó su vida, su poesía y sus textos políticos.
Por Horacio Verbitsky
Página 12

Imagen: Cristina Banegas.

Los médicos quisieron internarlo para comenzar un tratamiento pero se negó para no cancelar el viaje a Buenos Aires donde, contra su costumbre quiso presentar su nuevo libro, Hoy. La foto fue tomada por Cristina Banegas, la más exquisita anfitriona de esta ciudad, y registra un dato trivial. Han pasado siete minutos del martes 20 de agosto de 2013. Juan me toma del hombro y me habla bajito. Lucila Pagliai nos mira pero no alcanza a escuchar el diálogo. Fue una de las redactoras de la agencia clandestina de noticias, ANCLA, y hace un par de años publicó junto con Nacho Vélez una dura edición crítica de la revista Evita Montonera, cuyo prólogo nos dio a leer en otro de los viajes de Juan. También están pero no aparecen en la foto Liliana Herrero, Mónica Muller, Horacio González y Rodolfo Alonso. Antes de irse con Mara Lamadrid, Juan me dirá con una seguridad inapelable y una sonrisa dulce: “Es la última vez que nos vemos, Perro”. Han pasado cincuenta años de la primera.

El 11 de enero, Mara avisó que “Juan es un enfermo terminal sin que se lo haya sometido a lo que la medicina produce como terminales. Juan es un terminal sin pasar por quimios, radios, cirugías. Como ni él ni yo creemos en la eternidad, impedimos conscientemente y no sólo, también ante notario, que lo sometieran a tales manejos tecnológicos. Apostamos, Juan en primera línea y por mi parte secundándolo, a que la vida tiene un fin y que lo mejor que a alguien le puede pasar es morir en su casa”. Cuando Mara le contó que me había alertado, pidió que le escribiera. Pudimos decirnos lo que pensábamos de la muerte, la suya, la mía, la de todos, de lo que cada uno significó en la vida del otro (para mí un privilegio que la hizo más rica e intensa). Es un tesoro privado, que no quiero compartir. Con una curiosidad intelectual intacta me pidió copia de la antiquísima correspondencia en la que reflexionábamos sobre nuestro destino de fósiles, mero combustible para que se abriguen y alumbren los que vienen detrás. “Estoy escribiendo sobre eso”, explicó. Las últimas líneas que me envió aún laten en la pantalla. El 19 de enero se cumplirían 25 años de su radicación en México e íbamos a brindar a distancia, porque yo fui el cómplice del amor de Juan y Mara. Pero horas después, ella nos informó que Juan había entrado en la recta final. “Es inminente, pueden ser varios días, pueden ser horas.” Le pregunté si estaba consciente. “Sí. Pero casi no tiene voz y está apagándose”. .Y el definitivo: “Perro, Juan murió hace una hora y cuarto”.

Al día siguiente se conoció uno de sus poemas más explícitos y conmovedores, “Verdad es”, que escribió el 28 de octubre. Concluye así:

“Esqueleto saqueado, pronto
no estorbará tu vista ninguna veleidad.
Aguantarás el universo desnudo”.

No mentirás

Recién ahora y lejos de Buenos Aires, puedo trastabillar estas palabras sobre él, impresionado por tamaña lucidez, que sólo se extinguió con su vida. Jamás se permitió un engaño, ni siquiera una verdad a medias. En contraste, me pareció obscena la seguidilla de por lo menos cinco artículos denigratorios que Ceferino Reato, de cut&paste fácil, se apresuró a publicar en tres diarios distintos durante la semana posterior, para ofrecer sus propios libros como modelo antagónico a la actitud de Juan. En realidad, la actitud que él atribuye a Juan.

Luego de citar el “No matarás” de Oscar del Barco, Reato se pregunta: “¿Por qué ocultar o disimular su militancia como ‘oficial’ montonero”?

Según el columnista de La Nación, Perfil e Infobae:

- “Luego de romper con Montoneros, en 1979, Gelman se dedicó a la escritura y no quiso hablar de su experiencia armada”.

- “Estos guardianes de la memoria histórica construida por el kirchnerismo, con la imprescindible colaboración de la mayoría de los organismos de derechos humanos, consideran que de esos temas no hay que hablar. Comparten con Gelman el convencimiento de que no hay autocrítica que realizar, (...) siguen convencidos de que la lucha armada fue correcta porque era el mejor camino”.

- “Gelman no hizo autocrítica sobre su militancia en Montoneros –donde llegó a ‘teniente’ y a integrar el Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero– porque pensaba que no tenía nada que criticarse. (...) Si fuera por ellos, nadie debería recordar los atentados de las guerrillas o los fusilamientos de militantes sospechados de traición y delación. (...) Mi posición es que un periodista debe preocuparse sólo por llegar lo más cerca posible de la verdad”.

Con el propósito de asistirlo en esa preocupación por acercarse a la verdad, voy a recordarle al ex asesor de prensa de Esteban Caselli en la embajada menemista ante el Vaticano que la autocrítica de Gelman (como la de Walsh o la mía), comenzó antes de la ruptura con Montoneros y le valió una ridícula condena a muerte de su conducción. Afirmar que desde entonces Juan no habló de la experiencia armada ni la criticó requiere, por ser benévolo, de una alta dosis de ignorancia. Para subsanarla voy a transcribir algunas definiciones que constan en un libro de 1987: Juan Gelman. Contraderrota. Montoneros y la Revolución Perdida.

Militarista y antipopular

Según Gelman:

- “No sólo habría que analizar los errores de Perón (...) sino también los de la propia organización que decidió profundizar –y mal– el enfrentamiento que ya existía”.

- “Lo que hubo fue soberbia. No sólo la soberbia política que se dio al comienzo, sino también la que derivó luego hacia la soberbia militarista. (...) Se cayó en una suerte de enfrentamiento cupular. Se supuso que en la medida en que Perón se inclinaba a la derecha –apoyando a López Rega, jefe de la Triple A– el único medio de contrabalancear ese tipo de tendencia era tirarle un cadáver cotidiano sobre la mesa. Ese fue el origen de la muerte de José Rucci”.

- “El primer grupo de resistencia armada como tal –los Uturuncos– fueron precedidos por la resistencia de los obreros peronistas que asumieron las formas de la violencia en 1956, tres años antes de la revolución cubana. Aun así digamos que, como factor impulsor de la historia que habría de seguir, lo de Cuba planteó un ejemplo claro, aunque también influyó en los errores posteriores del movimiento armado en la Argentina y en toda América Latina.”

- “Era el error enorme suponer que la revolución cubana había sido solamente Fidel Castro y Sierra Maestra” (ignorando) las luchas populares en las ciudades. (...) Otro de los grandes errores fue suponer que lo de Cuba había sido un foco. Se quiso creer y ver a la revolución cubana como lo que no era. Creencia a la que ayudaron los propios cubanos.”

- “La mala lectura de la revolución cubana produjo un nefasto voluntarismo político.”

- “Uno de los factores de la derrota fue la subestimación del enemigo, que se explica por desconocerlo y también por la soberbia militarista que luego se apoderó de Montoneros.”

- “La imagen es muy linda. Pero para que una chispa incendie una pradera en primer lugar tiene que existir la pradera, en segundo lugar la pradera tiene que estar seca, no tiene que llover y, además tenés que saber dónde tirar la chispa. Era y es metafísico plantear la revolución en esos términos, (...) Este y otros errores no les caben solamente a un grupo o alguno grupos en los años 60, sino también al mismo movimiento comunista internacional, que se equivocó larguísimo tiempo en la caracterización del movimiento popular y en la situación de América Latina, al considerarnos países coloniales, (...) al poner en pie de igualdad a un continente donde se inaugura el neocolonialismo mundial con Asia y Africa, donde efectivamente, el colonialismo funcionaba y había tropas extranjeras y virreyes.”

- “La respuesta que Montoneros da a todo eso es incorrecta, ya que empieza a practicar una política elitista y, en el fondo, antipopular. (...) A pesar de todas las persecuciones, en 1974 había márgenes democráticos para seguir avanzando en la lucha de masas y en la organización de las bases. Pero es entonces cuando la conducción autoclandestiniza a Montoneros, autoclandestiniza la organización militar y deja con el culo al aire a las organizaciones de masa, configurando así una política suicida: la estructura de base no tenía medios para escapar a la persecución de la Triple A. La gente que trabajaba en las villas miseria, en los frigoríficos, en las fábricas, el único modo que tenía de salvarse era salir de sus lugares y por lo tanto dejar su trabajo. Pero, ¿dónde iba a encontrar otro?”

- “Este grueso error significó dejarle el campo político a la derecha. Concepción que pese a las diferencias de contexto vuelve a repetirse durante el comienzo de la dictadura militar, cuando Montoneros confía su enfrentamiento con las Fuerzas Armadas al plano estrictamente militar.(...) Frente a determinadas acciones, como los casos de Mor Roig o Rucci, hubo opiniones encontradas, pero de ningún modo debatidas a fondo en la organización.”

- “Yo no conozco ningún movimiento armado donde el mesianismo genere tanto espacio. (...) Montoneros pone en práctica el uso de la pastilla de cianuro: la cuestión entonces era suicidarse para no caer en manos del enemigo y no batir. (...) Efectivamente había gente de Montoneros que era capturada y cantaba (...). Pero no era así con la gente más vinculada al barrio, a la vida del pueblo que, difícilmente abría la boca. Esto es curioso. Pero muy importante y da lugar a toda una reflexión filosófica sobre esas diferencias de conducta. Paralelamente, la conducción de Montoneros consideraba que todo esto era un problema de debilidad ideológica. Como bien señaló Rodolfo Walsh, (...) el problema real era el de una línea política equivocada y así lo demostró la historia posterior.”

- “Santo Tomás hablaba de la salvación individual y de elevar el alma a partir del sacrificio del cuerpo, y tipos como Firmenich formularon una concepción similar, pero en el plano revolucionario. De ese modo se entró en la alucinación de pretender formar militantes de acero, militantes revolucionarios, sobre una base totalmente individualista y mesiánica.”

- “Los métodos aplicados a la organización revolucionaria revelan los vicios que tenía la formación ideológica de esa conducción. Y si se quiere rastrear en el pasado de Firmenich, Perdía u otros, se encuentra su formación ligada al misticismo y a la religión, tomada como ellos la tomaron.”

- “En el comportamiento general de golpear, de endurecer a la organización, de hacerla casi religiosa, hubo una finalidad política relacionada con lo que antes decíamos sobre el modo de concebir el poder, (...) elitista, contrarrevolucionario y antipopular.”

- “Un obrero que era simpatizante de la organización y dirigente natural de una fábrica de 2.000 trabajadores (...) fue incorporado a la organización, que era absolutamente vertical, también asumía formas militares, con grados, rangos y taconeos. Por supuesto, el que ingresaba lo hacía con el grado ínfimo de aspirante a oficial, desde el punto de vista de la mentalidad militar era un suboficial que aspiraba a ser oficial. A partir de allí se entraba en una cadena de obediencia a los grados superiores. Aquel obrero fue incorporado con ese grado y participaba en reuniones de ámbito; en esas condiciones estaba hasta que la conducción de Montoneros resuelve que hay que lanzar una huelga en la zona. (...) El obrero lo miró y le contestó: ‘Vos estás ligeramente en pedo. Yo no tengo condiciones para hacer una huelga en la fábrica ni vestido de mono. De manera que yo eso no lo voy a hacer.

–Como yo soy capitán y vos sos aspirante, tenés que obedecer.

–Vos serás capitán y yo aspirante, pero chupame la pija, porque yo esa cosa no la voy a hacer.

No se hizo. Este es un ejemplo que sirve para explicar cómo Montoneros se cagaba en el referente de masas. En vez de promover la organización de las masas, teniendo en cuenta a sus representantes naturales, sus necesidades y reivindicaciones, pretendió absorber en una organización jerárquica a los dirigentes de base para transmitir órdenes a las masas, pasar decretos, bajar línea y movilizarlas, supuestamente a través de sus dirigentes”.

- “Si lo de Rucci había conmocionado tan mal, después ocurrió un error tremendo al suponer que iba a producirse algún tipo de repercusión popular dando muerte a Mor Roig porque se cumplía un año de los crímenes de Trelew del 22 de agosto. No hubo ninguna adhesión popular. De ahí que esta sea una muestra más de esa política a la que califico de cupular, aunque tal vez para ser exactos, habría que llamarla política elitista y en el fondo, foquista (...).La cuestión para la conducción montonera era continuar en una disputa de cúpulas, lejana de la discusión y la acción de las bases. Y en las bases, no se aplicaban políticas que disputaran el liderazgo de Perón en la conciencia de las masas, sino simples hechos espectaculares. Lo de Rucci iba a cercenar el apoyo de la clase obrera y lo de Mor Roig los apoyos de la clase media, con las consecuencias naturales que se desprenden de ese debilitamiento. Me consta que hubo gente, pese a todo, dentro de Montoneros y perteneciente a distintas organizaciones que no estuvieron de acuerdo. Y si se llevó a cabo es porque entonces Montoneros hizo otra vez un análisis equivocado. (...) Pensar que la alianza de la burocracia sindical con el lopezreguismo era una cosa inmutable y sin fisuras. No entendieron que López Rega no tenía ninguna base de masas y que la burocracia sindical si. Esa burocracia sindical, con todo lo que era y representaba, no podía ser confundida necesariamente con lo otro, ya que debía responder a las presiones de las masas, como se vio en las huelgas y movilizaciones de junio de 1975, que ‘casualmente’ dieron por tierra con López Rega”.

- “El fusilamiento de Aramburu fue todo un símbolo para las masas peronistas: ese había sido un hombre que dirigió la dictadura que sustituyó a Perón y cuya muerte tuvo un significado enorme para el pueblo. (Pero) no es lo mismo Aramburu que Dirk Kloosterman, ni es lo mismo Aramburu que Rucci. De modo que no puede ponerse un signo igual entre aquella primera acción de Montoneros, que tuvo un impacto político grande, y otras cosas”.

- “En el fondo de este problema sobrevuela la concepción foquista por la cual es la lucha militar la que impulsa a la lucha de masas, cuando resulta que de hecho, esto es absolutamente al revés. (...) Si tal o cual organización de masas pide que se organice tal o cual acción militar, son las masas las que asumen las tareas de autodefensa y el aparato militar puede entrenar y luego acompañarlas, pero nunca dominar. Ese ejemplo de subordinación de las acciones militares a las políticas sí existió en la primera etapa de la resistencia peronista, cuando en las acciones violentas siempre se dio la vinculación entre la lucha armada, la de masas y la sindical. Digamos entonces que se asistió a un proceso de degradación política en el cual se terminó por llegar a una conducción militarista similar a la del enemigo, en la cual se copia hasta sus grados. (...) Y cuando lo que predomina es lo militar, sólo se desemboca en un enfrentamiento entre aparatos, donde es evidente que siempre van a ganar las Fuerzas Armadas”.

- “El líder unificador era efectivamente Perón y lo que él hacía no era otra cosa que dar unidad a la clase obrera y a buena parte de las clases medias, (...) aunque digamos que en las concepciones de Perón, la hegemonía de esa alianza no correspondía a la clase obrera. Por lo tanto había que partir de esa comprensión para saber cómo promover dentro del Movimiento una política que, sin romper la unidad, invirtiera poco a poco los términos; pero no a partir de disputarle la conducción abruptamente al líder reconocido por aquellos sectores sociales (...). Eso obligaba a una lucha política muy difícil, ya que por supuesto es mucho más fácil tirar tiros”.

- “En 1974 las organizaciones armadas que habían tenido un papel muy claro en la resistencia obrera contra la dictadura de Onganía dejan de ser protagonistas y apenas un año después, son los obreros los que toman la primacía. Es este último elemento lo que más miedo le da a los militares y lo que quiebra la tranquilidad de los Balbín, que empieza a inventar aquello de la guerrilla industrial. Es por eso que el golpe de 1976 fue esencialmente antiperonista y antiobrero”.

- “Lo de Rucci no se hizo para despertar la conciencia obrera; se hizo en la concepción de tirarle un cadáver a Perón sobre la mesa para que equilibrase el juego político entre la derecha y la izquierda. (...) No formó parte de una concepción política en relación con las masas, sino de una estrategia cupular”.

El análisis de Juan fue tan despiadado y poco complaciente que su propio editor, Eduardo Luis Duhalde, tomó distancia y en la contratapa del volumen se preguntó: “¿Es exacto que de nuestra autocrítica los opresores sólo pueden recoger las migajas?” y agregó: “Gelman ejerce su crítica amarga –¿siempre justa?– contra aquella organización”.

Una respuesta anticipada

Cuando Reato recién comenzaba su labor como periodista, Gelman se anticipó a desmenuzar los cuestionamientos que le haría 27 años después, cuando ya no pudiera responderle. Escribió entonces que la reflexión crítica y autocrítica debía realizarse sin culpa:

- “No hacerlo como los cuervos políticos que están esperando las críticas más o menos internas o cercanas, íntimas, como las que se hacen sobre Montoneros para regodearse con su derrota y decretar el fin de las utopías. (...) Tampoco es posible hacer una autocrítica para salvar el honor personal; son formas que pueden tener su valor, no lo niego, pero más interesa que las críticas y autocríticas se hagan con la voluntad de revertir esta situación y no incurrir en la autoflagelación pública”.

Y como de costumbre, fue a fondo:

- “Recuerdo una nota firmada en la Argentina por Beatriz Sarlo que hizo la crítica de las cartas de Rodolfo Walsh cuando se enteró de la muerte de su hija. Entonces Beatriz Sarlo las calificó de ‘voluntad de estetizar la muerte’. Sería muy sencillo despachar el asunto diciendo que esta señora es una pelotuda; pero esta señora, digamos, no es ninguna pelotuda. Lo que hace en realidad es negar toda una situación social compleja, abstraerla de muestro contexto político, sacar a Walsh de eso, sacar de eso a la muerte de su hija y plantear, en una especie de isla edénica, que se produce la muerte de la muchacha sin saber quién la mata ni por qué, ni cómo. Y además, que Walsh, enamorado de la muerte, escribe un par de textos magníficos porque tiene la voluntad de idealizar la muerte. (...) Esa gente siempre apunta a lo mismo: eliminar los contextos, las situaciones concretas. (...) Lo que quieren analizar es el texto en sí mismo y por sí solo, absolutamente y sin contexto para hallar por fin que esas cartas de Rodolfo son un simple canto a la muerte. Esta gente, más que a reflexionar, se dedica a parcelar, a castrar la reflexión. Ellos están en su derecho, pero de ahí a que uno les dé bola”.

La misma pasión por la verdad que en su poesía y en su vida resplandece en este preciso texto político, que desmorona las trabajosas ficciones de quienes, por ello, prefieren desconocerlo. Juan les queda demasiado grande

La conspiración de los asistentes

La conspiración de los asistentes

En estos últimos días se ha suscitado una discusión sobre las Fuerzas Armadas, su presupuesto y aun sobre la validez política y económica de su subsistencia.
El "asistente" Huidobro salió en ferviente defensa del presupuesto militar utilizando hasta epítetos insultantes contra la senadora Constanza Moreira. Su amparo a cuanto militar acusado de torturador o de asesino, o de haber cometido cualquiera de los abusos conocidos: violación de mujeres o de hombres, robo de bebés, desapariciones, etc., es bien conocida. Desde el envío de tropas a Haití hace bastante tiempo, pasando por la extradicción de los tres participantes del asesinato del químico chileno Berríos, los procesamientos de Dalmao y de Juan Carlos Gómez, la búsqueda de nuevas fuentes de ingreso(vulgo curros) para los militares, el envío de tropas a Irak, hasta su posición actual.
Es obvio que él  y Mujica están tratando de imponer un "día del nunca más" en cuanto a la impunidad de todos los delincuentes de lesa humanidad  procesados y sin procesar.
Mujica convirtió por arte de magia a violadores, asesinos, ladrones de bebés y torturadores empedernidos en pobres "viejitos" indefensos.

Ahora lanzaron la novedad de los "juicios militares" para encubrir a los culpables y a la propia institución armada, protagonista en pleno de los crímenes.


En sintonía con la actitud defensiva del ministro, Mujica entona el himno de la pseudo "insustituibilidad" de los militares, aprovechando la coyuntura de catástrofes climáticas.
Hace unos pocos años en un estudio, el politólogo argentino Rosendo Fraga a partir de datos oficiales de cada país, el factbook de la CIA y estudios de la Cepal, concluyó que Uruguay es el país de América Latina con mayor cantidad de efectivos militares en relación a su población. Su presupuesto de Defensa Nacional, en relación al PBI, ocupa el octavo lugar, según dicho informe, aunque medido por habitante, el gasto en las fuerzas militares uruguayas es el segundo de América Latina. Respecto al gasto militar per. cápita, el promedio regional el año pasado(2010) fue de US$ 46,04 por habitante. En 2003 Chile invirtió US$ 90,98, Uruguay ocupó el segundo lugar con US$ 51,82 y Brasil fue tercero con US$ 51,55. (Ver El Observador, sección URUGUAY, 31-03-04).

Revisando cifras más recientes
, 1) en 2012 nuestro país dedicaba un 1,9 % de su Producto Bruto Interno(PBI) a sus fuerzas armadas, según datos insospechables del Banco Mundial.
Se imponen comparaciones para estimar el valor de este guarismo:
Argentina                   0,9
Brasil                          1,5
Chile                           2,0
Paraguay                     1,7
Bolivia                                    1,5
Colombia                    3,3
Venezuela                   1,1
Naturalmente, países con grandes ambiciones geopolíticas como EEUU, Rusia y China muestran porcentajes aun mayores, así como los países que tienen algún tipo de conflicto armado, como Colombia.
China, que tiene obvias ambiciones geopolíticas dedica, sin embargo un porcentaje levemente mayor que nuestro paí, a saber 2,0.
Es obvio que esta cifra es absurda para un país que no tiene perspectivas de conflicto armado, aun teniendo en consideración muchos años hacia adelante..
Si se compara con otros ministerios o con otros poderes del estado
2), se obtiene una visión aun más absurda.

En el presupuesto de 2012, Defensa figuraba como el segundo ministerio más rico del Estado (con 4,2% del presupuesto total del Estado): el primero es el Ministerio del Interior (5,1%) – lo que arroja el resultado de dudosa defensa política de que las dos carteras vinculadas a las armas y a la seguridad son las más ricas del Estado –. Detrás, muy atrás, queda el Ministerio de Transporte (2,2%), el de Vivienda (1,8%), o la cancillería (0,7%). Sumados, los ministerios de Industria, Desarrollo Social, Salud Pública, Ganadería, no llegan al presupuesto que se lleva Defensa. Un capitán de navío retirado gana $80.109 de jubilación, de acuerdo con la misma fuente.
Siguiendo con el punto de vista económico, de acuerdo con un estudio de Hugo Rodríguez, del Grupo de Estudios Estratégicos Argentinos 3), realizado en 2009, teniendo en cuenta el gasto militar per cápita, es decir cuánto aporta cada uno de nosotros para el mantenimiento de las fuerzas armadas , se obtiene el resultado siguiente en dólares americanos por año:
Uruguay              148,28
Argentina           64,75
Bolivia                   27,17
Brasil                     140,01
Chile                     334,88
Colombia            220,22
Ecuador               133,65
Paraguay             22,05
Perú                      51,50
Ésto nos da nuevamente un resultado harto sorprendente: un país pacífico, sin ningún tipo de  traza de conflicto bélico futuro, ¡es superado en América del Sur sólo por Chile y Colombia!
Pasemos ahora a analizar otro punto de vista: la cantidad de efectivos militares por cada 1000 habitantes, de acuerdo con las últimas cifras. 4)
Uruguay                     7
Argentina                   1,8
Brasil                          1,6
Bolivia                                    4,7
Chile                           3,6
Colombia                    9,4
Ecuador                      4
Paraguay                     1,5
Perú                            3,9
Entre los grandes países con intereses geopolíticos importantes encontramos a Rusia con 7,3, EEUU con 4,5 y China con 1,7 en cuanto a personal activo.
Uruguay está entre los países de mundo con mayor cantidad de efectivos activos por cada mil habitantes. Un militar por cada 142 habitantes.
Otra vez nos encontramos con cifras asombrosas, nuevamente teniendo en cuenta los posibles conflictos armados de nuestro país.
Ahora bien, preguntémonos para qué tenemos esta cantidad desmesurada de efectivos militares, con los gastos consiguientes.


Una guerra convencional con los posibles agresores, o sea Argentina, Brasil o EEUU mediante sus infantes de marina, que han incursionado repetidamente por diferentes países latinoamericanos, no es posible.
Si se tratara de una guerra de resistencia contra alguno de estos tres posibles agresores, nuestras fuerzas armadas obviamente no están preparadas ni militarmente ni psicológicamente para esta tarea, y además carecen totalmente de experiencia de combate efectivo, salvo los grupos minoritarios que han participado de conflictos como tropas de paz de las Naciones Unidas. Este hecho ha sido reconocido hasta por los propios militares, cuando fueron consultados por Tabaré Vázquez para el caso hipotético de conflicto con Argentina a causa de la pastera UPM/Botnia, ubicada sobre la frontera fluvial entre los dos países.
Nuestras fuerzas armadas tienen como modelo y siguen, incluso bajo los últimos dos gobiernos progresistas, yendo a cursos de nuestros posibles agresores: EEUU, Israel, etc. 


No están a tono con las nuevas melodías que surgen de los gobiernos populares en América Latina, que se expresan en el ALBA. la UNASUR, la CELAC, y hasta en la vieja OEA, antiguamente dominada por Washington y que ahora a menudo resuena con ecos de los pueblos latinoamericanos.
Entonces, ¿para qué gasta el país, de los bolsillos del pueblo uruguayo, cerca de un millón y medio de dólares diarios en estas fuerzas armadas, gastos que inquietan hasta a militares extranjeros? 6)
Existen en el mundo 25 países sin fuerzas armadas 5), la mayoría de ellos países pequeños con fuerzas que le permiten controlar la integridad de su territorio y de su espacio aéreo y sobre todo marítimo, algún tipo de guardia nacional o prefectura terrestre y marítima altamente eficiente y tecnificada.

El presidente Mujica lo ratificó claramente en la base de Santa Bernardina en Durazno: garantizar la estabilidad institucional de la nación.
Ahora bien: ¿a qué se refiere el presidente? Parece bastante evidente que no se refiere a mantener la vigencia de la constitución, quebrada por los militares no hace tantos años y por la que sus voceros no parecen prestarle más que una atención retórica.
¿A qué estabilidad institucional entonces están dedicadas a mantener estas fuerzas armadas?
Cabe colegir la única posibilidad usando parcialmente el método de descartar otras que no parecen lógicas, una especie de ad absurdum matemático: que están para garantizar que la clase dominante, los terratenientes, las pocas familias que tienen el poder económico y las empresas nacionales y extranjeras que detentan la propiedad de medios de producción y de comunicación sigan gozando de sus privilegios.
Esta tesis está confirmada por la actuación de los militares en años oprobiosos recientes en la memoria popular cuando pudieron desarrollar sus técnicas. Usaron todos los medios para aterrorizar a los que quisieron cambiar las estructuras de poder: tortura, prisión, violaciones, asesinatos, desapariciones, secuestro y venta de los niños hijos de los “subversivos”.

En pocas palabras: el pueblo uruguayo mantiene casi a 1 militar cada ciento cuarenta habitantes a un costo de un millón y medio de dólares diarios como amenaza a los que tengan como idea cambiar las estructuras de poder.
Su actitud renovada de reafirmación en sus procedimientos violatorios de los derechos humanos detallada más arriba constituye una permanente amenaza de atentado a la continuidad del parlamento y el poder judicial, instituciones representativas del pueblo que significa colocar a éste de rehén de su poderío castrense.


No cesan de repetir su auto nombramiento como tutores de la "democracia", tal vez querrán decir de su propio modelo de "democracia", cuando su función constitucional y su función es completamente diferente, más ligada con la tradicional de defensa de la integridad territorial del país.
Como dijo el Gral. Licandro, que debía conocer mucho del tema:
"las Fuerzas Armadas no han cambiado. Cambiaron los hombres pero hay una gran presencia de hijos y nietos de aquellos, de aquella época. Y aquellos siguen hablando en los centros y diciendo que fueron salvadores de la patria y reclamando el reconocimiento de la sociedad. No han captado que la sociedad los ha rechazado una y otra vez. Yo no veo el camino para integrarlas a la sociedad hoy", concluyó Licandro oponiéndose a la intención que ha repetido una y otra vez el presidente José Mujica.
Se impone entonces la disolución de las actuales fuerzas armadas y su refundación con la mentalidad artiguista de verdadera defensa nacional, de nuestros recursos naturales y humanos; fuerzas armadas populares con auténtico cariño por nuestro pueblo.


Ricardo Ferré
4 de febrero de 2014






1
http://datos.bancomundial.org/indicador/MS.MIL.XPND.GD.ZS
2 http://www.tacuarembo2030.com/opinion/1140-el-peso-de-las-fuerzas-armadas-en-el-estado-uruguayo-por-constanza-moreira-.html
3 http://www.rebelion.org/docs/127506.pdf
4http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_number_of_military_and_paramilitary_personnel
5 http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_sin_fuerzas_armadas
6 http://www.elpais.com.uy/informacion/gasto-defensa-inquieta-a-militares-extranjeros.html





PACTO CÍVICO MILITAR PARA EL SILENCIO Y LA IMPUNIDAD

URUGUAY: PACTO CÍVICO MILITAR PARA EL SILENCIO Y LA IMPUNIDAD

Advertíamos que se está cocinando el "punto final" para con los crímenes de lesa humanidad de los que la mayoría de los responsables continúan impunes, la mayoría de los crímenes no están aclarados y la mayoría de los casos de los desaparecidos no están resueltos. Ello conlleva - de hecho - el fin de los juicios, y la total impunidad para la mayoría de los asesinos que están sueltos y a los que ni siquiera se les ha hecho un juicio. Remarcábamos también una serie de hechos concomitantes que vienen empedrando este camino al infierno de la democracia burguesa uruguaya. El haber echado a la Jueza Mariana Mota por instigación pública del Presidente Mujica, el decreto de la Suprema Corte de Justicia de que los crímenes de lesa humanidad no son tales sino "delitos comunes" que ya han prescripto por su condición de tales, el ascenso de la Logia de los Tenientes de Artigas en la interna militar, la alianza de esta Logia, ya desde 1972, con el entonces dirigente guerrillero prisionero de las FFAA, Fernández Huidobro, hoy Ministro de Defensa y mano derecha del Presidente Mujica, la liberación por parte de la SCJ de algunos criminales de lesa humanidad ya condenados,Debajo de los hechos señalados subyace el pacto cívico militar para el silencio y la  impunidad, establecido entre la mencionada Logia y el ex guerrillero prisionero de las FFAA, Fernández Huidobro. Pacto nacido el año 1972 como aberrante  amistad entre torturado y torturadores en los calabozos del Batallón Florida y que se manifiesta, entre otras cosas, en la promesa pública de Mujica al asumir de que él no iba a tener "viejitos presos" en referencia a los muy escasos criminales de lesa humanidad que han sido condenados y permanecen en prisión. Como complemento deben de agregarse las sucesivas declaraciones del Centro Militar y las reuniones de "camaradería" de algunos cientos de retirados militares, hechos ambos de claro contenido político, revanchista y cargado de amenazas contra la democracia recortada en la que se vive, aún así considerada "demasiado" por los militares que llevaron a cabo la asesina guerra contra el pueblo antes y durante la dictadura militar.
Los Derechos Humanos siguen siendo el meollo
El meollo de toda esta problemática han sido y son los DD.HH. violentados, violados y pisoteados por la mafia militar. Y de toda estas violaciones lo que son los casos no resueltos sobre el destino de los desaparecidos, las torturas masivas, los asesinatos por la espalda, en la tortura o en las cárceles, las violaciones masivas de prisioneras y prisioneros, el robo de bebés, y el saqueo generalizado de los bienes privados de los arrestados o detenidos así como el de bienes públicos. Como parte de ese meollo está siempre presente el asco generalizado de la población, el repudio masivo y el descrédito total de las FFAA, cuestión ésta a la que hasta el ahora retirado Comandante en Jefe hizo referencia cuando asumió prometiendo mejorar esa imagen, cuestión que no se ha logrado como es sabido. 
Todos ellos eluden también dos factores importantes: uno, el que las FFAA, funcionarios públicos cuya labor (teóricamente hablando) sería la defensa de las instituciones, de la democracia, garantizar la labor de quienes han sido electos, fueron las que violaron la Constitución, liquidaron los restos democráticos que quedaban, anularon todas las libertades públicas y establecieron el reinado de la arbitrariedad (y del robo también). Todavía la institución FFAA no ha rendido cuentas por todos y cada uno de los atropellos que llevaron adelante violando la Constitución, delitos todos sancionados en el Código Penal, con el agravante de lesa humanidad ya que habiéndose ilícitamente apropiado del aparato del Estado, desde éste llevaron adelante todos los crímenes, y a su nombre. Y dos, el que para el caso de los desaparecidos este es un crimen de lesa humanidad que se renueva a cada día y hora que pasa en tanto los desaparecidos no aparezcan, y como fueron secuestrados por las FFAA ellas continúan a diario generando este delito que no prescribe de acuerdo a las normas internacionales, las Convenciones internacionales y en específico la Convención de la ONU sobre las desapariciones forzadas. En tanto esto no se resuelva las FF.AA. además de impunes, son a diario culpables de los delitos de desapariciones forzadas cuyas víctimas no han sido encontradas, los casos resueltos y condenados por la Justicia los responsables directos, así como quienes impartieron las órdenes.
Dijo el nuevo Jefe: "Si no se ha aportado hasta ahora es porque no está",
El nuevo Jefe del Ejército respaldado por el ascenso de su fracción/logia, más por la presencia de las autoridades de Gobierno entre las cuales destacamos la del Presidente Mujica, en su discurso de asunción del mando ya marca la tonalidad que pautará este nuevo período. Con total desparpajo, provocativamente, monta una macabra burla mediática decretando, el "punto final", es decir que para las FF.AA. bajo sus nuevos mandos el "asunto" de los desaparecidos está terminado. Los argumentos son dos, a cual más militar es decir idiota e imperativo. Uno, que el 96% de la oficialidad actual entró a las FFAA después del fin de la dictadura. Dos, que si no se ha presentado nada es porque no hay. Es decir una orden cuartelera a todo un país, a la comunidad internacional que sigue de cerca el avance de la impunidad en Uruguay y hasta de los organismos de los derechos humanos de la ONU que tienen a Uruguay bajo la lupa. Esto revela la total incapacidad del nuevo comandante que con desprecio explica que "no hay nada más" tal como lo haría cualquier vulgar acusado que trata de zafarse.
El sostiene que los actuales oficiales "no tienen nada que ver porque no estaban". Vale acotar que de todas maneras hay un 4% que si estaban,según el mismo, quizás se podría empezar por allí en cuanto a responsabilidades individuales. Pero que el resto de "los que estaban entonces" se haya retirado tampoco debería de ser obstáculo para convocarlos a una investigación sobre las responsabilidades de la institución y las individuales. Esta referencia es una burda maniobra de un militar con mando, no acostumbrado a argumentar y menos a debatir, explicar o rendir cuentas. Como, de todas maneras es un empleado público se debe a su empleador, el Estado, en representación del malgasto de bienes de todos los contribuyentes. Maniobra que va en la misma línea de los llamados "tribunales de honor", de la prédica de Mujica y más que nada de Huidobro, de que la institución FF.AA. no es culpable de nada sino que lo son "algunos" individuos. Al sostener que la mayoría de los actuales oficiales no estaban antes trata de eximir, con esa maniobra, a la Institución. El problema, como con cualquier institución, partido, o empresa, es que se debe de rendir cuentas de lo hecho o no hecho antes y ahora, el antes esta en la deuda y ella debe de ser saldada. Al sostener que ahora hay "personal nuevo" que no asumió esa deuda del pasado y ello sería suficiente razón para anular la deuda, está corriéndose del rendir cuentas, pagar la deuda y esclarecer los hechos. Viene siendo como si los gobiernos del progresismo se negaran a pagar la deuda externa contraída por anteriores gobiernos después del 85 y también por la Institución FF.AA. cuando eran los amos y el gobierno dictatorial. No se sabe lo que dirá Mujica sobre el no pago de la deuda contraída por las FF.AA. a nombre de todo el país, pero sí se sabe que en el caso de ésta deuda, la de los crímenes de lesa humanidad, es partidario del No Pago.
El argumento de que no se puede dar más información sobre lo sucedido, los desaparecidos y demás crímenes ya que el 96% ya no está activo en las FF.AA. es una baratija de cuartel. No irán a decir que están todos muertos porque se los ve en sus actos reivindicando su "guerra", en sus asambleas del Centro Militar y en sus reuniones de "camaradería" de claro contenido político amenazante contra los enjuiciamientos a los criminales. Si están vivos, o los que estén vivos deben de rendir cuentas, y si a las FF.AA. se les exige información sobre los desaparecidos y diversos asesinatos en el pasado, naturalmente lo primero que se le ocurre a cualquiera que no tenga mentalidad cuartelera es citar a todos aquellos que estén vivos y que revistaron en aquel período e interrogarlos. Al no hacerlo, la Institución cae en delito de encubrimiento lo que lleva - naturalmente - a la complicidad de toda la Institución en los gravísimos crímenes. Tratar de dar un carpetazo al problema más grave que se arrastra desde la dictadura militar no soluciona nada. El problema persiste.
Todo está archivado, donde están los archivos?
Por lo demás es una afrenta a todo el pueblo uruguayo, del partido que se sea o se vote, pretender decir que "no hay nada más si es que no se ha entregado". TODOS saben que cada acontecimiento chico o grande ha sido registrado, desde los normales cambios de guardia hasta los enterramientos clandestinos de víctimas en terrenos militares o en los mismos cuarteles como el caso del Maestro Julio Castro lo atestigua. Todo está registrado y ARCHIVADO. Qué oficial estaba al mando de la Guardia o de una "operación", que soldados y clases estaban bajo su mando, quienes fueron responsables de tal y cual detenido que entró a tal y cual hora del día tal,a cargo de la patrulla al mando del oficial tal y compuesta por los clases tales y cuales así como por los soldados que formaban parte . Todo con nombres y apellidos, días y horas. Todo está registrado, precisamente porque el aparato militar funciona de esa manera, y en consideración a futuros inconvenientes también se registran las órdenes, de donde vienen, quién las firma y se hace responsable de la orden y quienes las ejecutan. Está en la base del sistema militar del traspaso de responsabilidades al mismo tiempo que estas queden asentadas en caso de futuros problemas.
Hoy en día es un "gran inconveniente" que tiene la Institución FF.AA.: esconde sus archivos y no da a conocer ni las órdenes ni los ejecutores. Queda claro que lo hacen por ser conscientes de que esos archivos están llenos de actos criminales penados por toda la legislación internacional. Y el gobierno los ayuda al no exigirle lo que es UN BIEN DEL ESTADO. Es como si los funcionarios del Ministerio de Economía se negaran a informar e hicieran desaparecer todos los archivos. Seguramente el gobierno no lo admitiría. Pero en el caso de las FF.AA. no solo que lo admite sino que además protege tal actitud violatoria de la Constitución y las leyes. No es un bien del Comandante en Jefe, ni de los oficiales, ni siquiera de la Institución ya que en la medida que esta es dependiente del Estado es un bien del Estado y no puede ser robado con impunidad. Los archivos están y eso lo saben todos, asquea constatar como los políticos se hacen los desentendidos sobre estos archivos y el ver como se sabotea a la Justicia y como se protegen gravísimos crímenes de lesa humanidad. 
En muchos otros países los archivos se hacen públicos después de un tiempo, a veces por requerimiento de la Justicia, como es el caso en la meca de TODOS los políticos de hoy en día,los EE.UU. Se abren archivos en Alemania, en Francia, en Inglaterra, en Rusia, y ahí están a disposición de la Justicia,de los investigadores históricos, de los periodistas y de la opinión pública. No hay ningún fundamento para que en Uruguay estén ocultos o desaparecidos (valga la figura tan apetecida por el fascismo militar) menos aún si el 96% que ahora está retirado y los mismos jefes actuales reivindican el pasado, los hechos protagonizados por las FF. AA. y su "heroica" actuación en la masacre que ellos denominan "la guerra antisubversiva". Si tan orgullosos están de la actuación de las FF.AA. en esa "guerra", no se entiende la razón de andar dándole tantas vueltas al asunto. El 96% participante bien podría dar conferencias de prensa relatando las torturas, las violaciones, incluso a embarazadas, los robos de bebés, etc, ya que se supone que lo hicieron por un lado cumpliendo órdenes (como las hubo) y por el otro rodeados de testigos activos y participantes, cada soldado que torturó es culpable y testigo, cada clase que se llevó dos soldados consigo para enterrar a un asesinado-desaparecido, cumplió la orden de alguien y a su vez dio órdenes y las ejecutó, es culpable y testigo, y ni que hablar de los oficiales, los comandos, los jefes, los coroneles y generales. 
Es raro que no salgan a reivindicar estos sucesos, no con frases vacías y altisonantes como acostumbran, sino con hechos concretos acerca de las "operaciones" de la "guerra" que llevaron adelante, más aún cuando ha sido su única "guerra" ya que sabido es la predilección militar en relatar sus guerras. Relatarlas tal cual lo vemos a diario cuando veteranos de la guerra que sea las relatan y hasta dando nombres de oficiales, órdenes y hasta nombres de soldados. Sencillamente no lo pueden hacer porque en la que participaron no fue ninguna guerra, fue una represión contra el pueblo (la mayoría de los detenidos, torturados y presos pertenecían a partidos legales con representación parlamentaria o a organizaciones sindicales y estudiantiles). No pueden hacerlo (a pesar de que TODO ESTÁ EN LOS ARCHIVOS) porque la orgía de muerte, tortura y saqueo que protagonizaron es más un capítulo propio de las SS nazis o de la Gestapo que una guerra real. Los SS se borraban u ocultaban los tatuajes que acreditaban su pertenenciaa las unidades SS, quedó muy claro que eran conscientes de que componían una banda de asesinos. Se los descubrieron y muchos, muchísimos, marcharon a la horca. A no olvidarlo, horcas montadas por el imperio yanqui y el británico que son -supuestamente- fuente de inspiración para las FF.AA uruguayas.
Las "tradiciones" y el "volveremos" de la actualidad
Cuando el nuevo Comandante en Jefe, en este contexto antes explicado, sostiene en su discurso que “El apego a las tradiciones y a la historia no significa permanecer anclados al pasado, sino todo lo contrario, pues conociendo nuestras raíces podemos proyectarnos hacia el futuro”. trata de aplicar el "punto final" para "no anclarse" dice (¿quiénes los ha anclado? ¿se referirá a la Justicia?). Al mismo tiempo que remarca amenazadoramente "el apego a las tradiciones: ¿se estará refiriendo a la "tradición" de la tortura, el secuestro y la desaparición? ¿de qué "tradición" está hablando?. Lo más importante de sus "tradiciones" en tiempos recientes ha sido dar un golpe militar, instaurar una dictadura, asesinar y torturar a miles, saquear y violar todo lo que puedan, desde la Constitución a prisioneras madres embarazadas o a prisioneros indefensos. Debería exigírsele que aclarara de forma urgente de que "tradiciones" está hablando dado que así sin mayores detalles suena a una amenaza, la misma que ya ha sido manifestada por el 96% retirado, en varias oportunidades: "volveremos!".
Se está enterrando los retazos que quedan de la democracia. La SCJ por ejemplo, tan presta a echar a la Jueza Mota ni se inmuta ante estas amenazas, el desafío de que si no se ha dado nada es que no hay más, mentira provocadora como se sabe, y encima deslizar amenazas contra las leyes que esa SCJ dice interpretar insistiendo en "las tradiciones" de las FF.AA. El Fiscal Zubía por ejemplo tan histéricamente decidido a caldear la situación reclamando "alarma social" por unas trompadas entre jugadores de fútbol, pero que ni se inmuta cuando los colegas de su padre se ríen de los reclamos tanto nacionales como internacionales para el esclarecimiento de los crímenes. Zubía que pretendió encarcelar a los luchadores sociales ("los siete") solo por presunción. Qué tal si nos ponemos a aplicar la figura de la presunción para el caso de las FFAA o del discurso del Comandante en Jefe?. El Frente Amplio en todas sus variantes y variedades no dice nada de nada, ni abre la boca, más aún sus "jefes" e "ídolos" allí están convalidando discursos provocativos y amenazantes que, encima, violan la legalidad internacional. Ya están en el "no hagan olas" preelectoral ya que consideran que "lo fundamental" está en juego: los sillones. Y quién diga lo contrario o se atreva a criticar provocaciones militares como éstas "le hace el juego a la derecha" dicen. 
El mundo al revés, allí están Presidente, Ministro de Defensa y otros como el "delfín" Cánepa amigo de la embajadora yanqui (por lo demás, que hacían Cánepa y Olesker en la ceremonia?), dándole legalidad y prestigiando una ceremonia cuyo objetivo número uno(así lo atestiguan todos los titulares de la prensa)  ha sido limpiar a las FFAA de su responsabilidad en los crímenes, avalar el que no den información alguna ni a la Justicia ni a los familiares, y que prometan continuar con "sus tradiciones". Lo que tratan de asentar es el "punto final". Los ejemplos en todo el mundo, incluyendo Israel y Alemania países con gobierno del gusto del progresismo uruguayo, acreditan que la búsqueda de culpables no se termina hasta que se haya esclarecido la verdad y los responsables condenados, así sean de edad centenaria, estén enfermos o los hechos hayan sucedido hace más de medio siglo atrás. Los hechos desmienten el aventurerismo verbal de Mujica que "sentenció", puesto en juez histórico :"estos problemas se van a terminar cuando estemos todos los participantes muertos". Los procesos en marcha en Argentina, para poner un solo ejemplo, sobre los crímenes del franquismo sucedidos ya en la década de los treinta y en adelante, procesos impulsados y reclamados por hijos o nietos de los asesinados, desmienten categóricamente, con hechos y no con verborragia barata, que los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Es decir, no hay punto final hasta que él último crimen no haya sido esclarecido y hasta que el último culpable no haya sido juzgado.

Jorge Zabalza por el Blog Zurdatupa
Alberto Cabrera por el Blog El Muerto
Alberto Vidal por el Blog Noticias Uruguayas