A cuarenta años de su desaparición forzosa
Este es el blog de la Federación de Bases Patria Grande, agrupación política heredera de losTupamaros históricos, por la liberación nacional y el socialismo, por la justicia, por la verdad, que brega por mayor cristalinidad y democratización.
JUAN, EL DESAPARECIDO por Jorge Zabalza
“POR LA TIERRA Y CON SENDIC”
Ayer, nomás, los peludos de UTAA bajaron a Montevideo con su reclamo de expropiar (sin indemnizar) las 33.000 hectáreas de Silva y Rosas, un latifundio improductivo que pensaban transformar en plantación cooperativa de caña de azúcar. Parece mentira, pero fue ayer nomás que esos campamentos nos cambiaron la vida a toda una generación, la del Ché Guevara.
Pocos días atrás, convocados por la Mesa Nacional de Colonos, AFINCO (gremio de los trabajadores del INC) y la Mesa Intersindical de Bella Unión, se reunieron unas 80 personas en la chacra cooperativa “15 de enero”. Como el grupo de oligarcas que nos gobierna se propone desmantelar el Instituto Nacional de Colonización (INC), los allí reunidos discutían cómo organizarse para defenderlo.
Entendieron que era buena cosa rodear el parlamento los días 12 y 13 de octubre, momento del senado para votar el artículo del presupuesto que desfinancia el INC. Convocaron entonces a reunirse en “fogones artiguistas” al costado del Palacio Legislativo. A los convocantes se suman varias organizaciones más, las que representan la Nación Charrúa, a los afrodescendientes, productores ecológicos, aspirantes a colonos, sindicatos de trabajadores rurales, asalariados con tierra de Bella Unión, estudiantes, cooperativistas de FUCVAM. La concentración coincide con la convocada por el PITCNT en la plaza 1° de Mayo.
Al igual que en 1964 me propongo acudir al llamado de lucha por la tierra, como también habré concurrido el martes por la mañana al Canal 10 junto a los que luchan por un Canelones libre de soja transgénica. Así comenzó aquella historia reciente, la que aún sigue corriendo.
¡¡ Tierra!!
Una vez más emergió la cuestión de la tierra. Desde que los malos europeos la robaron a mano armada, el modelo “tierra para quienes la trabajan” enfrenta el modelo “tierra para los pocos y privilegiados”. La lucha entre ambas formas de producir estuvo en el origen del Uruguay como república independiente. Los peores americanos pensaban, según Isidoro de María, que los pueblos indígenas “no eran capaces de comprender todos los beneficios que resultaban de la conquista y por eso luchaban contra los invasores”. Por eso impidieron recuperar su territorio a los pueblos originarios, los privaron del espacio propio, donde desarrollar sus autonomías y sus culturas.
José Artigas veía el problema desde el ángulo opuesto. Escribió al gobernador de Corrientes: “Recordemos que ellos tienen el principal derecho y que sería una degradación para nosotros, mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa que hasta hoy han padecido por ser indianos”. Esa visión, Artigas la puso en práctica el 10 de setiembre de 1815 con su Reglamento de Tierras: la cuestión indígena se resolvía restituyendo la propiedad a los guaraníes, los charrúas y los negros, a los más infelices deambulaban por campos ajenos. Luego de la “independencia”, el genocidio riverista hizo del Uruguay un territorio libre de poblaciones originarias y los genocidas pudieron apropiarse de los latifundios, del puerto y de los cargos en el aparato burocrático.
Ocupar, ocupar y ocupar
Ciento cincuenta años después, el viejo modelo artiguista resurgía con el programa del Congreso del Pueblo. La Reforma Agraria se volvió el nudo de las más sentidas aspiraciones populares. Consigna de la rebelión peluda, la bandera de UTAA lucía el “tierra para el que trabaja”. En todo el espectro partidario, desde Wilson Ferreira Aldunate a la izquierda que se preciaba de revolucionaria, se coincidía en la necesidad de cambiar la estructura de propiedad de la tierra. Hablar de reforma agraria fue muy natural en aquel Uruguay sesentista. Los que empuñamos un arma, en busca de la palabra justa, la encontramos en el grito “Por la Tierra y con Sendic”, síntesis cañera del espíritu que reinaba.
En 1985, al regresar a los cuarteles, la dictadura nos dejó el 8% de la tierra bajo propiedad de capitales extranjeros, porcentaje que el movimiento popular consideró escandaloso. La pérdida de soberanía por la extranjerización de la tierra fue uno de los ejes críticos del discurso de la izquierda. Sin embargo, pese a los esfuerzos de algunos sindicatos y sectores minoritarios, fue imposible reinsertar la reforma agraria en los programas del PITCNT y del Frente Amplio. Se negaron los que marchaban hacia la moderación y el liberalismo.
Actualmente, casi sin ninguna oposición, los capitales extranjeros han llegado a ser propietarios del 50% del territorio nacional. La cifra indica el grado en que el Uruguay ha perdido independencia y ha sido insertado en la economía mundial como productor de materias primas. El proceso de recolonización ocurrió ante la pasividad y el desinterés del movimiento obrero, con la complicidad de los tres partidos que fueron gobierno luego de la dictadura cívico militar.
La tierra es el único recurso natural con que cuenta nuestro pueblo para alcanzar la justicia social. Con su plan de lucha por la tierra y contra la pobreza, Raúl “Bebe” Sendic supo unir los problemas de la marginación social con el cambio en la forma de hacer producir la tierra. La cuestión social se resuelve aboliendo el latifundio y poniendo en práctica el “tierra para el que trabaja”, transformando el modo de hacer producir la tierra y distribuir sus productos.
La tierra, sin embargo, continúa inaccesible para el marginado y empobrecido, para el que enriquece con su trabajo a los latifundistas locales y extranjeros… ¿ocupar, ocupar y ocupar será la única forma posible?
El 12 de octubre, fecha luctuosa para el pueblo indoamericano, nos vemos alrededor del parlamento para manifestar nuestro deseo de “tierra para el que trabaja”. 8 de octubre de 2021
Jorge Zabalza
“El dinero es libertad acuñada”, sentencia de Fiódor Dostoievsky, ruso él, pero que, no por ello puede ser acusado de comunista.
Son más libres aquellos “malla oro” que disfrutan de capitales más grandes, evaluaba el extraordinario escritor, la libertad como una función de la riqueza
Zabalza: la tradición de los cañeros manda...
La tradición de los cañeros manda

Jorge Zabalza
LA LUCHA DE LOS CAÑEROS (Y OTROS TRABAJADORES RURALES) DE BELLA UNIÓN
LA LUCHA DE LOS CAÑEROS (Y OTROS TRABAJADORES RURALES) DE BELLA UNIÓN.
Los peludos son humanos (2a. Parte)
Autor: William Yohai
4 de marzo de 2015
Juan Tranquera se identifica a medio camino, o sea, me da abundantes pistas para que yo sepa quien es. Pero se niega a hacer pública su verdadera identidad. Actitud que me resulta incomprensible...pero que respetaré. Por supuesto, saber de quien se trata no cambia en lo más mínimo mi posición acerca de sus trabajos sobre Bella Unión y los peludos.
En los últimos años nos ha tocado denunciar un par de corruptelas en el movimiento sindical uruguayo.
A principios de 2008 lo hicimos con la acción del dirigente Marcelo Abdala (hoy parlamentario suplente) que afirmó, cuando se dirimía el conflicto de los trabajadores del frigorífico Las Piedras en la comisión de asuntos laborales del parlamento que cierta cláusula vaciaba de contenido el acuerdo propuesto por la patronal. Poco después el mismo dirigente firmaba el acuerdo conteniendo una cláusula prácticamente idéntica. Cuando hicimos la denuncia obraban en nuestro poder tanto la afirmación mencionada (actas de la comisión) cuanto el texto del convenio. Lo más vil del asunto: después de firmar un convenio que constituía de hecho una derrota absoluta de los trabajadores el grupo de dirigentes (del sindicato del propio frigorífico y del PIT-CNT) se dirigió al campamento de los trabajadores a la vera de la ruta frente al frigorífico y en un encendido discurso anunció la “victoria”. Los trabajadores marcharon hacia Los Cerrillos proclamando como tal victoria lo que, apenas días después, comprobarían en los hechos (la confirmación de los despidos) no era otra cosa que una derrota en toda la línea. La denuncia nos hizo objeto de una campaña de desprestigio por parte de operadores de la central. Pero, por supuesto, no pudieron desmentir los hechos.

El segundo episodio que creo vale traer a colación ahora refiere a la denuncia que hicimos tiempo después cuando comprobamos, también con elementos contundentes a la mano, que el instituto Cuesta-Duarte era financiado por el Reino de España. En este caso que causó bastante conmoción en medios sindicales, nos respondió Fernando Pereira en ese entonces coordinador el PIT-CNT a través de un artículo en La República. Trató de enchastrarnos pero tampoco pudo negar la sustancia de los hechos denunciados. Más aún, algún tiempo después el ICD publicó un estudio de importancia donde se demostraba la escasa participación de la masa salarial en el pbi durante el gobierno del frente amplio. Este trabajo implicó un cambio sustantivo de la “línea editorial” del ICD. No se si este cambio estuvo relacionado con mi denuncia, pero es posible que así fuera.

Si comparamos esta forma de denunciar claudicaciones (o si la lectora prefiere traiciones) en el seno del movimiento sindical con la que emplea Carlos Revello salta a la vista una diferencia clave. Revello se basa en rumores y chismes. Yo me basé en hechos demostrables.
Y aquí radica, esencialmente, la diferencia de los enfoques. Todo movimiento social amplio como el que, en Bella Unión, engloba trabajadores asalariados rurales1 con pequeños productores que no emplean mano de obra asalariada (campesinos), y asalariados rurales de empresas agroindustriales ahora en vías de desaparición (Greenfrozen, Calvinor) además de, por supuesto, los ex asalariados y hoy pequeños “empresarios cooperativos” de las colonias fundadas en estos últimos años, incluirá, necesariamente, un abanico de “vicios” como los llama Revello.
Lo mismo hará con seguridad cualquier conflicto sindical. Y es que todos los que habitamos este planeta estamos gravados por una conciencia generada a través de 10.000 años de sociedades de clases.
El punto de ruptura se da cuando una dirigencia sindical se pone del lado de los patrones, o del estado burgués cuando éste opera como tal.
De mi contacto bastante cercano a la lucha encabezada por UTAA no infiero que ese sea el caso. Más bien todo lo contrario. Si el estado conformó 3 cooperativas (las dos que describí someramente en el trabajo anterior y otra más reciente en unas 500 hectáreas de tierra adquiridas por el INC) fue por la presión constante a que lo sometió el movimiento social de Bella Unión encabezado por UTAA. Por algo pocos días después de la primera ocupación, la de las 32 hectáreas en “colonia esperanza”, el propio Mujica la calificó como “un palo en la rueda”. Y es que el accionar de UTAA molestaba entonces y molesta hoy. Las marchas, ocupaciones, piquetes, huelgas y demás acciones que lleva adelante el sindicato y el movimiento social que lo rodea ponen de manifiesto algunos de los aspectos más oscuros del modelo capitalista del frente amplio.
Que quede claro: esas cooperativas (más de nombre que de sustancia como demostramos antes) apenas incluyen algo más de 100 trabajadores y sus familias. Bastante menos del 10% del universo asalariado de Bella Unión.
Que todo asalariado en condiciones de explotación dura (aclaramos porque un cirujano que gana 500.000 pesos por mes puede ser también un asalariado) trate de “zafarle” a su condición mediante el expediente de pasar a pequeño burgués “cooperativo” no es más que una razonable estrategia de supervivencia. No es para nada aspiración exclusiva de los rurales. La lucha por estos logros parciales es un escalón en el proceso de la emancipación y como tal encuadra en otras también parciales como las reivindicaciones salariales, por condiciones de trabajo y demás.
Las cooperativas no son la solución. Como tampoco lo son los aumentos salariales, los consejos de salarios o los sistemas de previsión social. Ésta pasa, inevitablemente, por la revolución social y la supresión de las clases sociales mediada por la expropiación de los medios de producción en manos privadas. Mientras tanto la clase obrera hace su experiencia.

Como demostración última de la ligereza con que Revello realiza su crítica al barrer hacia todo lo que huela a Bella Unión citamos un párrafo de un libro2 cuya lectura recomendamos.
Dice Revello: “La producción - ¿es necesario señalarle esto a William Yohai?- es un tema serio. Hay que producir. Y eso significa ser efectivos en el trabajo, administradores eficientes, frugales en el consumo, hasta ciertos niveles que deberán discutir y analizar los mismos productores.”
Y le contesta el trabajo mencionado en su página 81: “Es de destacar el excelente rendimiento del cultivo en la CRSA, de acuerdo a la información proporcionada por autoridades de ALUR S.A. a fines de 2011 (situación que se mantiene hasta finales de 2013).
En algunos casos se logró un rendimiento excelente, llegando a 90 toneladas de caña por hectárea, concretamente en el caso de algunas fracciones de la Colonia Raúl Sendic, donde hay unas 950 hectáreas plantadas, productividad que incluso supera a las 80 toneladas que habitualmente se consiguen en una región productiva de punta como lo es el área agrícola de San Pablo, en Brasil. (…) En la producción de azúcar, históricamente el promedio de producción fue de 105 kilos de azúcar por tonelada de caña que ingresó al ingenio en Bella Unión, habiéndose logrado ahora de 108 a 110 kilos por tonelada de caña”
Para terminar: la bomba que envié a colonia España en 2006 funcionó varios años. Lo comprobé tomando agua del pozo en el que estaba instalada.
1 Y aquí cabe aclarar que de acuerdo a las definiciones marxistas clásicas los asalariados rurales son proletarios, tanto como los fabriles urbanos. Se trata del lugar que cada uno ocupa en la sociedad de clases. El asalariado rural, más aún si como el cañero trabaja en colectivos numerosos, es un proletario porque genera un valor que incluye el valor necesario para mantener y reproducir su propia fuerza de trabajo además de un plusvalor del cual se apropia su patrón capitalista. Hoy, al igual que ayer, la gran mayoría de los cañeros cortadores y que realizan las demás tareas vinculados al cultivo, son empleados de patrones rurales que se apropian de la plusvalía generada.
2“El acceso a la tierra en cuestión: dependencia y autonomía en la colonia Raúl Sendic Antonaccio en Bella Unión” Autores varios. Ediciones Letraeñe, Montevideo, 2014.
LA LUCHA DE LOS CAÑEROS DE ARTIGAS UTAA
LA LUCHA DE LOS CAÑEROS DE ARTIGAS
UTAA: ¡¡¡¡los peludos son humanos!!!!
25 de febrero de 2015
Autor: William Yohai
La unión de trabajadores azucareros de Artigas (utaa) tiene una larguísima trayectoria. Fundada a principios de los 60 por Raúl Sendic marcó algunos hitos fundamentales en la historia del movimiento sindical uruguayo. Las históricas marchas, el copamiento de la sede del ingenio con la directiva adentro que obligó a los patrones extranjeros a pagar los créditos laborales que debían a los trabajadores y por fin la integración de muchos peludos a la lucha guerrillera urbana y rural son apenas parte de esta epopeya.
Los bichos de dos patas tenemos cierta tendencia a idealizar (para bien o para mal) los hechos sucedidos hace mucho tiempo. Esto es particularmente cierto con la historia de utaa y los peludos. Por suerte tenemos testigos y protagonistas directos de la historia que, sin desmerecer para nada su relevancia y sustancia, incluso heroica, ponen de relieve el carácter real de la misma. Por caso el rico anecdotario que, por ejemplo, Washington Rodríguez Beletti nos suele “bajar a tierra” o, cabría decir mejor, humanizar, el legado. Así cuando el flaco nos cuenta la cantidad de botellas de caña que alguna vez hubo que requisar de un camión en alguna marcha nos está demostrando como el humano heroísmo nunca va demasiado lejos de la humana flaqueza. Silvio Rodríguez nos diría “si un hombre roba comida y después da la vida ¿que hacer? ¿hasta dónde debemos practicar las verdades?”

Ponemos el “adelanto rápido” en el cassette....y tenemos dos viejos y destartalados ómnibus de cutcsa con asientos incómodos hasta para un viaje de 10 minutos en los cuales unos 90, entre mujeres, niños y hombres vinieron el miércoles de mañana desde Bella Unión.
Pertenecen a varios sindicatos: cañeros de utaa, obreros fabriles y hortelanos de “Greenfrozen” y “Calvinor”, “productores” asentados en la “Colonia Raúl Sendic” (ex cortadores de caña asalariados), obreros de la naranja de Paysandú, y alguno más que la memoria no recuerda.
¿porqué se hicieron 650 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta en esos ómnibus destartalados, muchos de ellos sin asientos? Y agregamos que encima se bancaron los más de 50 mm. de lluvia que cayeron la madrugada del jueves sobre el campamento en el palacio...
La respuesta es simple: ESTÁN DESESPERADOS.
Hace unos 15 años Bella Unión se moría. El gobierno de Jorge Batlle terminaba de levantar los subsidios que históricamente habían permitido la existencia del cultivo de la caña de azúcar y su industrialización allí y en Salto (El Espinillar). Había hambre. El Frente Amplio haciendo gala de la demagogia que lo llevaría al gobierno prometió la reactivación azucarera. Y cumplió.
Sólo que al hacerlo levantó las deudas de “los gringos” como se conoce a los empresarios terratenientes de la zona que en gran parte, probablemente en su mayoría, debían más de lo que valían sus campos. El ingenio estaba destruido, no valía nada. El generoso estado fraudeamplista condonó las deudas y arrendó el ingenio por 2 millones de dólares por 10 años. Invirtió decenas de millones para ponerlo en condiciones y se puso en marcha, otra vez, la producción de caña y de azúcar. Bella Unión revivió. Y varios personajes, en primer lugar el ahora “arrepentido” Raúl Sendic Rodríguez, labraron a espaldas de esta reactivación azucarera sus carreras políticas.

Se perdió una extraordinaria oportunidad: hacer uso de los créditos que el estado vía BROU y carteras de los bancos fundidos tenía contra los “gringos” para quedarse con sus tierras y montar un proyecto en parte cooperativo y en parte estatal de gran envergadura en ese gigantesco activo de varios miles de hectáreas con regadío. Pero eso hubiera sido “demasiado radical”. Repitamos: se trataba apenas de cumplir las leyes que permiten ejecutar judicialmente a los deudores que no pagan sus créditos. Nada más.
Dos realidades habrían, sin embargo, de complicar las cosas. a) un pésimo manejo empresarial y b) el hecho incontestable de que el clima uruguayo, aún el microclima del “vértice norte” como lo llamaron los milicos, es pobremente apto para el cultivo de caña.
Es así que el proyecto “sucroalcoholero” como se le llamó empezó a tragarse cantidades enormes de dinero. Un verdadero barril sin fondo del cual la oposición ha hecho, tímidamente en realidad, caudal.
Pero a no confundirnos: los ríos de dinero que fluyeron desde el estado hacia Bella Unión no fueron a parar a manos de los trabajadores. Ni de sus dirigentes sindicales...por lo menos de los de utaa. Cubrieron las inevitables pérdidas hijas de la ineficiencia y la corrupción enriqueciendo aún más a los medianos y grandes productores y probablemente a los grandes comerciantes dentro y fuera de la zona. Y, quien sabe, a algún funcionario público de alto nivel. Los trabajadores, especialmente los cultivadores y cortadores de caña, siguieron como siempre ganando una miseria en un trabajo bestia. Y encima, zafral.

Fruto de la presión social motivada por la lógica aspiración de evitar la zafralidad y los jornales de miseria aparecieron un par de proyectos “colonizadores”. El primero, “placeres”, constituyó lo que Raúl S.F. reconocería en la película “Yo pregunto a los presentes” como “una reforma agraria alquilada”. El esquema: en tierras arrendadas por ALUR (alcoholes Uruguay, la estatal bajo derecho privado que maneja el asunto) la empresa financiaba la plantación de caña. Los “cooperativistas independientes” hacían las labores de siembra y cuidado. Cosechaban a mano la caña. Durante el año recibían “adelantos a cuenta”. Al entregar la caña al ingenio se liquidaba; el producido de la venta a un precio fijado por el ingenio contra los distintos costos incurridos. Incluyendo, por supuesto, la renta de la tierra. Se trata en realidad de una realidad asalariada disfrazada. Evita las obligaciones de las leyes laborales imponen a los patrones.

El resultado resultó previsible: la gran mayoría de los “cooperativistas” terminó debiendo cada vez más. Es que las ineficiencias varias debidas al mal manejo de ALUR se combinaban con la necesidad de ésta de minimizar pérdidas fijando precio al producto demasiado bajo. Sin contar la inexperiencia de los noveles “cooperativistas-empresarios” sumada a otro factor clave: áreas completamente insuficientes para ser rentables.
Estos tenían prohibido edificar en la tierra asignada. Pero algunos de ellos que debían recorrer grandes distancias para ir y venir desde sus viviendas al lugar de trabajo violaron la prohibición. ¡que desagradecidos...querían la chancha y los cuatro reales!
Algunos amigos de los trabajadores la vimos venir. Y cuando les recordamos el hecho a estos la respuesta fue: 1) no teníamos otra opción; era eso o seguir como antes 2) si no hubiéramos aceptado nos hubieran dicho: ¿vieron?, los peludos son unos atorrantes, les ofrecimos tierra y no aceptaron. Lógica irrefutable; el “sabio previsor” violín en bolsa.
La historia de la “Raúl Sendic” no difiere esencialmente. Ahora la “reforma agraria” no es “alquilada” ya que las tierras (unas 2.000 hectáreas) han sido adquiridas por el instituto nacional de colonización. Pero el esquema es el mismo. Un proyecto inviable desde el inicio por los factores aludidos.
La política estatal ha ido, mientras tanto, cambiando. Ya no importa mucho el azúcar. Más bien todo se desvía hacia el alcohol carburante. Y se tiende a abandonar la caña en favor de cultivos más adaptados al clima, como el sorgo y el maíz. Se busca mecanizar el corte de caña. Como se ha denunciado con abundantes elementos de prueba por un par de empresarios, asunto que obra actualmente en algún juzgado penal, la fábrica destinada a procesar granos para fabricar alcohol que se construye en Paysandú cuesta unos 100 millones de dólares más de los que debería. Ese es el nivel de ineficiencia (¿corrupción?) que campea en los negocios de ANCAP-ALUR.
No entraremos aquí a discutir en detalle lo problemático-inmoral de estos proyectos. Su esencia consiste en producir alimentos para quemarlos en los motores de los automóviles. Económicamente son, por decirlo suavemente, dudosos. Y eso sin contar la abrupta caída reciente del precio del petróleo.
ANCAP-ALUR se encaminan, dentro de los límites descritos, a racionalizar en lo posible el asunto. Pero hay un “pequeño problema”: un par de miles de familias dependen del esquema cañero. Y ven, azorados, que su medio de vida desaparece. Mala vida, podríamos decir, pero vida de trabajo digno al fin. Eso se acaba...¿y que viene a cambio? No hay respuesta. El economista Shumpeter llamaba a esto “destrucción creativa”. La esencia del capitalismo. Empresas se crean, contratan trabajadores. Otras se funden, los despiden. Lo bueno, eficiente, moderno, va sustituyendo a lo malo, ineficiente, antiguo.
Shumpeter no dependía, seguramente, de un trabajo durísimo en un confín de un pequeño país. No veía ante sí el panorama de quedarse sin un mal trabajo. Súmese a esto que en Bella Unión cerraron la empresa productora de hortalizas ex-Calagua (“Greenfrozen”) y la viñatera embotelladora “Calvinor”.
Es por eso que los “peludos” vuelven, por enésima vez, a marchar a la capital. Y se meten en esos ómnibus destartalados e inseguros. Y se bancan la lluvia en los jardines que circundan al palacio.
Los trabajadores de Bella Unión buscan trabajo digno y estable. Nada más.
Y es por eso que un grupo de militantes jóvenes y viejos, obreros, estudiantes y hasta algún burgués desnorteado insistimos en apoyarlos. Viendo en ellos lo que son, mujeres y hombres que van haciendo su camino de conciencia revolucionaria a fuerza de trabajo y sacrificio. Que aprenden en este proceso de pedir, exigir, a unas autoridades que los han utilizado una y mil veces para escalar políticamente, lo que representa este estado burgués que tenemos. Hoy no está el viejo Sendic. ¡que falta que nos hace!...que LES hace.
Mientras tanto la historia continúa. De estas luchas aparentemente pequeñas se construye la revolución. Que no será, por cierto, obra de los juanes tranqueras, viles cobardes que no tienen siquiera el mínimo coraje de dar la cara al calumniar.
VIVA, HOY Y SIEMPRE UTAA, CARAJO!!!!
Solidaridad
LA CONTRAREFORMA AGRARIA EN URUGUAY Y EL MLN-T
Caricatura de Gervasio Umpierrez








