Jorge Zabalza: DOS HECHOS Y UNA ADVERTENCIA

DOS HECHOS Y UNA ADVERTENCIA 


UNO:  La Dra. Therese Kulungu, abogada congoleña, denunció a BÚSQUEDA:  “hay evidencia que soldados uruguayos participaron en violación de mujeres menores”. Algunas de ellas están embarazadas. Al parecer el ejército uruguayo no siembra solamente la paz en el Congo.  En CX14 un vocero del ejército negó esa posibilidad porque están prohibidas las relaciones sexuales con la población. Es lo acostumbrado, ya lo habían hecho con la violación del joven haitiano y con las violaciones  y torturas a mujeres entre 1973 y 1985. Una negativa formal a quienes acusan falsamente al ejército para desprestigiarlo.
En la ciudad de Goma hubo una manifestación pacífica protestando frente al edificio donde está instalado el mando de las fuerzas de intervención de las Naciones Unidas. En el episodio murieron dos ciudadanos congoleños y varios fueron heridos.  Los manifestantes y la prensa internacional acusa a soldados uruguayos por los asesinatos. El presidente del Uruguay salió rápidamente a negarlo: “nuestros soldados sólo usaron balas de goma” y “los manifestantes fueron muy agresivos, tiraban cócteles y piedras”. Su justificación suena a la usada por los EEUU para invadir Siria, es del mismo corte que los argumentos esgrimidos por los todos los colonialistas de la historia humana.  
El verdadero motivo de la presencia uruguaya en el Congo es el coltan, mineral imprescindible en la fabricación de cierto tipo de condensadores que se usan en dispositivos electrónicos de alta tecnología.  El 80% del coltan del mundo lo extraen empresas transnacionales de tierras congoleñas. La “paz” que brindan los misioneros de las Naciones Unidas es paz para los negocios de las empresas mineras. Las defienden de todo aquello que las pueda afectar, principalmente de quienes luchan por recuperar la soberanía nacional sobre los recursos naturales. Inevitablemente, la “misión de paz” aparece para el pueblo congoleño –como para el haitiano también- como un ejército extraño, invasor.
Los gobiernos uruguayos insisten en explicar a la prensa que sus tropas no forman parte de una fuerza de intervención militar imperialista en el Congo.  La feligresía pueden creerse cualquier verso, pero es innegable que a los congoleños les resulta muy difícil distinguir un milico de otro: visten el mismo uniforme, usan idénticos “cascos azules”, están bajo un mando único y tienen idénticos comportamientos colonialistas. Por consiguiente, les tiran piedras a todos por igual. La realidad indica que Uruguay está participando en dos intervenciones armadas claramente imperialistas: Haití y Congo. Guillermo Chifllet fue el únicoque tuvo la dignidad suficiente para negarse a convalidar la ignominia y por eso lo echaron como a un perro del parlamento.
DOS:  los servicios de inteligencia del Estado infiltran las marchas y manifestaciones populares, fotografian a los participantes, graban las consignas que corean y también conversaciones, los van  identificando hasta completar sus fichas. Al parecer “pincharon” hasta el teléfono de José Bayardi, senador del Frente amplio, ex-ministro de Defensa.  Gobierne Sanguinetti, Vázquez o Mujica, los espías hacen su trabajo de espiar. Son independientes del pueblo y  del gobierno, responden a intereses superiores, su mando está en Washington DC.
En la marcha que recordó a los “Mártires Estudiantiles”  del último 14 de agosto, la policía ensayó la táctica de apartar las “ovejas negras” del rebaño y los reprimió luego de aislados. La maniobra les fracasó porque un guardia de choque se pasó de rosca y baleó infamemente a una periodista de  “Caras y Caretas”... claro que hicieron el descargo de haber usado  “munición no letal” (balas de goma que han dejado por lo menos un muerto y varios lesionados en la “primavera” española).  Detuvieron a dos “conspiradores”, (eran anarquistas, dios mío!) gracias al seguimiento realizado por dos policías encubiertos que se des-encubrieron al declarar ante el juez. La publicación de sus declaraciones en la prensa es parte de la campaña para desalentar rebeldías.
La tarde del 24 de agosto, fecha en que se recuerda a Roberto Facal y Fernando Morroni, asesinados por la policía bajo gobierno del Partido Nacional, en plena democracia, el ministro-policía Eduardo Bonomi  cambió de táctica. Utilizando la información obtenida con su paciente espionaje, detuvo preventivamente a doce pibes. En un país donde se venden armas ilegales en la feria, encontró una piña americana y un spray de gas pimienta que se venden legalmente en varios comercios ( hay uno pegado a Jefatura de Policía!!). Por supuesto, los milicos mostraron la hilacha: desnudaron a los muchachos y los pusieron de plantón, los amenazaron y los golpearon. Bonomi y los suyos esperaban encontrar “conspiradores subversivos” y no encontraron nada, eran estudiantes que concurrían a una manifestación pública como es el derecho inalienable del pueblo uruguayo.
También en este caso los crédulos son libres de creer lo que quieran, pero la realidad dice que fue “actuación ilegítima de la fuerza pública. Aunque el gobierno se autodefina de izquierda, el plantón, la desnudez y los golpes son tortura en todo el mundo. Por supuesto, esta forma de actuar es la acostumbrada en las comisarías de la priferia, pero en este caso los torturadores habituales pisaron el palito porque los torturados son luchadores sociales y políticos y el desmán policial tendrá repercusiones nacionales e internacionales.
Hay muchísimos jóvenes desencantados con el régimen burgués, algunos de ellos lo expresan manchando con alquiltrán las paredes de agencias bancarias y edificios públicos, tirando piedras y quemando algunas cubiertas. Sean muchos o pocos los rebeldes, el gobierno se encuentra frente a un problema de neto carácter político que debería resolver empleando métodos políticos. Sin embargo el gobierno prefiere encara el conflicto social y político con mentalidad represiva:  espía a todo el mundo, reprime a ciegas y, como la represión crece en espiral, lo que hoy duele a unos pocos muchachos, mañana se extenderá a los conflictos sindicales y gremiales. La historia ha demostrado la exactitud asombrosa de la ley de Brecht.
ADVERTENCIA:  Se puede creer que estamos ante hechos aislados y casuales pero, sin embargo, parecen conectados por una estrategia tendiente a fortalecer teórica y prácticamente el aparato represivo,  estrategia que se manifiesta en el crecimiento de los salarios y del presupuesto policíaco- militar y en la incorporación de modernas tecnologías de espionaje. Persiguiendo a estos grupos de jóvenes, la policía practica y ensaya tácticas de control y represión de manifestaciones populares. Participando en la intervención militar en Haití y en el Congo, las fuerzas armadas aprenden y se entrenan en la vigilancia, control y eventual represión de las poblaciones. Tal vez de tanto palo recibido uno se haya vuelto muy suspicaz , pero estamos ante el desarrollo de una estrategia de poder que, por supuesto, que no fue discutida en ningún ámbito de participación frenteamplista, emepepista o capelepista.
Pasando por encima de sus controversias  electorales con el gobierno frenteamplista, los partidos de la oposición apoyan y aplauden las medidas que afianzan el dominio político militar sobre el pueblo asalariado y, al mismo tiempo, protegen los intereses de los dueños del Uruguay y del gran capital transancional. Es lo que se llama una política de Estado.
Lo más peligroso de todo es la subjetividad que se ha creado. La gente se acostumbró a vivir en un país cuyo ejército está encuadrado en el sistema imperialista global y cuya policía espía al movimiento popular organizado y a la población en general. La gente consiente la estrategia de poder que se desarrolla delante de sus ojos. Acepta y consiente de ojos cerrados y oídos sordos. Los ex-guerrilleros gobernantes han cumplido a las mil maravillas sus roles en el sistema de poder.
No es cosa fácil cambiar subjetividad tan alienada, tan impermeable a la realidad, pero no cabe otra que insistir en lanzarle molotovs cargados con elementos para la critica y el análisis, a la espera de que los ojos y los oídos despierten alguna vez.  Entusiasma comprobar que el pueblo estadounidense ha dejado de tragarse las patrañas que se tragaba, por lo menos a Obama no le creen a pies juntillas como le creyeron al energúmeno de Bush. Tenemos la plena seguridad de que el pueblo uruguayo, antaño tan politizado y crítico, sabrá librarse del cabresto ideológico del progresismo, hay momentos que nadie se deja arrear por nadie.

Jorge Zabalza

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